Foto: Rodolfo Blanco Cué
Los Leopardos de Villa Clara salen hoy al diamante con la espada desenvainada: vencer a los Toros de Camagüey es mandato ineludible para mantener vivo el sueño de postemporada en la 64 Serie Nacional de Béisbol.
La manada de Ramón Moré llega a este duelo con 38 victorias y la presión de un calendario implacable: solo les restan dos partidos para cerrar la fase clasificatoria y necesitan ganarlos ambos para desplazar a los Vegueros de Pinar del Río y capturar el octavo y último boleto a los cuartos de final.
Los felinos atraviesan su mejor momento del torneo. Suman siete triunfos consecutivos y han convertido el estadio Augusto César Sandino en fortaleza inexpugnable, donde ya doblegaron dos veces a los Toros, ambas por la vía rápida y sin concesiones.
Camagüey, eliminado desde hace jornadas, llegó diezmado, con notables ausencias y escasa preparación tras varios días sin entrenar antes de ser convocado para esta subserie, un contraste marcado con la urgencia felina y la tensión que se respira en Santa Clara.
La víspera, los Leopardos dieron un golpe de autoridad al noquear 15-3 a los Toros. Un temprano aprovechamiento de errores defensivos y del descontrol del abridor Riquelme Odelín abrió el camino, antes de que Leonardo Montero incendiara las gradas con un jonrón de tres carreras.
El vendaval ofensivo continuó con el séptimo triple del torneo para Osmán Caruncho, dobletes oportunos y un ataque sostenido que dejó sin respuestas al pitcheo camagüeyano. El jonrón de Cristian Moré en el octavo capítulo puso el sello definitivo al fuera de combate.
Randy Cueto se apuntó el éxito tras laborar seis entradas, con ocho ponches y apenas tres carreras permitidas, mientras la afición villaclareña celebraba y, a cientos de kilómetros, los pinareños contenían la respiración.
Hoy, con el margen de error reducido a cero, Villa Clara vuelve al terreno sabiendo que cada lanzamiento puede escribir gloria… o abrir la puerta ajena.
