La Tierra en llamas y una crisis climática desafiante para América Latina

Olas de calor, inundaciones, sequías, deforestación, aumento del nivel del mar, incendios y afectaciones a poblaciones vulnerables son solo algunos de los síntomas que evidencian la grave crisis climática que enfrenta el planeta. Esta problemática no distingue fronteras y afecta a todos por igual, aunque con mayor severidad a los países del Sur Global.

Informes de entidades como la Organización Meteorológica Mundial y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) confirman un diagnóstico alarmante: la Tierra se está calentando rápidamente debido a la acción humana. Es imperativo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero antes de que sea demasiado tarde para evitar una catástrofe planetaria.

En los últimos cinco años, el calentamiento global ha rozado peligrosamente el límite de 1,5 ºC en comparación con los niveles preindustriales, superando con creces la estimación ideal del Acuerdo de París de 2015. Las consecuencias ya son palpables en diversas ecorregiones, particularmente en el Sur Global, cuyos habitantes no son los principales responsables de esta crisis.

Más allá de los combustibles fósiles

El cambio de una matriz energética basada en combustibles fósiles es una medida crucial, pero no suficiente. Neyralda Lobo, investigadora del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), señala que, aunque la agenda ambiental ha ganado relevancia desde los años 70, no se ha producido un cambio estructural real.

Lobo critica el modelo capitalista de explotación que separa al ser humano de la naturaleza y limita a millones de personas que, en su lucha diaria por la subsistencia, no tienen tiempo ni medios para reflexionar sobre los efectos de sus acciones en el medio ambiente y el clima.

“Las personas que luchan por su sustento diario no tienen tiempo para pensar en cómo está estructurado el mundo. Están demasiado ocupadas buscando su materialidad y su día a día”, sentencia Lobo.

Además, Lobo considera que las relaciones económicas y políticas actuales dificultan un cambio tangible en la matriz energética a corto plazo. “No creo que esto vaya a cambiar fácilmente debido a la geopolítica actual. Hay negocios y relaciones económicas que no desaparecerán”, asegura la especialista.

América Latina y el Caribe: Una región en riesgo

Indígenas Embera en un refugio de Bogotá, Colombia. Foto: Getty Images

La urgencia de mitigar los efectos de la crisis climática es particularmente palpable en América Latina y el Caribe. Heryck Rangel, doctor en ecología del desarrollo y secretario nacional del Partido Verde de Venezuela, advierte que la región, caracterizada por su biodiversidad, es extremadamente vulnerable a los impactos del cambio climático.

“El aumento del nivel del mar amenaza con la pérdida de territorio y la afectación del modo de vida de millones de personas en el Caribe. Esto podría llevar a una crisis de desplazados climáticos”, alerta Rangel.

En este contexto, Rangel subraya la necesidad de que los gobiernos latinoamericanos adopten políticas públicas innovadoras tanto de adaptación como de mitigación del cambio climático. Sin embargo, destaca una brecha significativa entre las declaraciones y las acciones concretas debido a la falta de “voluntad política” para abandonar negocios lucrativos como la explotación petrolera y la agricultura de monocultivo.

Responsabilidad compartida pero diferenciada

Marcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima de Brasil, enfatiza que no faltan datos ni pruebas sobre la crisis climática, sino la acción efectiva de los gobernantes. Astrini atribuye la mayor responsabilidad a los Estados, que tienen la capacidad de implementar “acciones climáticas” concretas y revisar sus legislaciones para imponer las modificaciones necesarias.

Lobo y Rangel coinciden en la importancia de la participación comunitaria para enfrentar la crisis ambiental. Proponen instruir, sensibilizar y acompañar a las comunidades en proyectos vinculados a una nueva cultura del agua, como una apuesta a largo plazo. “La acción debe ser coordinada e integral, garantizando la participación activa de toda la población”, recalca Rangel.

Un futuro incierto

La selva amazónica en Leticia, Colombia. Foto: Getty Images

Los expertos consultados coinciden en que es necesario actuar urgentemente para detener las causas y gestionar los efectos de la crisis climática. Sin embargo, también alertan sobre la responsabilidad diferenciada: los principales emisores deben hacer mayores esfuerzos para reducir sus emisiones y financiar programas de mitigación y atención de desastres en el Sur Global.

Neyralda Lobo critica la mercantilización del problema climático y advierte sobre el peligro de un discurso que predice el “fin del mundo”. “No se trata de que el mundo se va a acabar, sino de que está ocurriendo una transformación a gran escala que afecta a todas las especies”, aclara.

Heryck Rangel también subraya las limitaciones impuestas a los países del Sur Global, que se ven obligados a hacer sacrificios que podrían limitar su desarrollo. “No podemos repetir el modelo de desarrollo del Norte. El Norte devastó sus recursos naturales y ahora nos dicen a nosotros que no podemos desarrollarnos de la misma manera”, argumenta.

A pesar de los desafíos, existen medidas menos costosas que los Estados pueden adoptar para mitigar los efectos del cambio climático a mediano plazo. Entre ellas, ampliar la red de transporte público, promover el uso de bicicletas, sembrar árboles, limitar los monocultivos y combatir la minería y la tala ilegal. Además, es crucial educar a la población sobre la importancia de estas acciones.

Tomado de Cubadebate

Acerca Redacción TV Yumurí

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