La matancera Berta García ha sido una de las maestras y pedagogas más destacadas en la historia educacional de la provincia.

Nacida en Manguito el 21 de enero de 1912, Berta García López creció en una familia de sólidas raíces mambisas. Su abuelo materno y su padre había sido luchadores por la independencia. De esa estirpe fue su vida, la trayectoria ejemplar de una maestra que le fue fiel a su tiempo.

Formación

Berta García asistió por vez primera a una escuela en Agüica, Colón, centro que había sido fundado años antes por su padre. El resto de los estudios iniciales los realizó en Colón, donde fue gran amiga de Mario Muñoz Monroy. Continuó su aprendizaje en Matanzas, a donde se trasladó su familia tras la inesperada muerte de su papá en 1927. Un año antes, en 1926, había ingresado en la Escuela Normal para Maestros de Matanzas. La estancia de Berta García en este emblemático centro matancero coincidió con el gobierno de Gerardo Machado, lo cual explica el inicio de su trayectoria revolucionaria.

Participó de forma destacada en las luchas estudiantiles contra la dictadura machadista. Formó parte de organizaciones revolucionarias como el Directorio Estudiantil de Matanzas, Defensa Obrera y Ala Izquierda Estudiantil. El 30 de septiembre de 1931 fue arrestada durante la manifestación realizada en Matanzas por el primer aniversario del asesinato de Rafael Trejo. A ella le correspondió colocar una ofrenda florar, dedicada al mártir estudiantil, en la base de la estatua a José Martí en el Parque de la Libertad. Tras ser excarcelada, gracias a una fianza, pasó a la clandestinidad y así permaneció hasta la caída del tirano el 12 de agosto de 1933.

Tras el proceso de depuración de la Escuela Normal, se graduó de maestra en 1934. Se incorporó a la Joven Cuba y fue uno de los enlaces de Antonio Guiteras en Matanzas. Volvió a sufrir prisión tras las acciones del Morillo, el 8 de mayo de 1935, donde fue asesinado el líder revolucionario. El 20 de agosto de 1938 comenzó a laborar como maestra en una escuela de la finca Benavides, cerca de Ceiba Mocha. En este centro rural impartió clases a niños de primero a tercer grados. Se trasladó en 1940 a la ciudad de Matanzas y trabajó en la Escuela Pública Número 6, dirigida por María de Jesús Fuentes, y en la Escuela Pública Número 11, que tenía a Consuelo Rodríguez como directora.

Berta García López Archivo del autor.

En este mismo año 1940 culminó la carrera de Pedagogía en la Universidad de La Habana. La tesis de doctorado que defendió trató sobre la historia de la inspección escolar en Cuba. También hizo cursos de especialización en Psicología y Estudios Pedagógicos. A propuesta de la doctora Consuelo Miranda ingresó, también en 1940, al claustro de la Escuela Normal para Maestros de Matanzas. En este centro fue profesora auxiliar de la Cátedra de Estudios Pedagógicos desde el 20 de marzo de 1941. Impartió clases de Psicología, Psicología Infantil e Higiene Escolar. Llegó a alcanzar la plaza de profesora titular y atendió el Departamento de Prácticas Docentes.

Estuvo entre los fundadores en 1949 del Colegio Cubano, después Colegio Miguel Garmendía, del que fue además copropietaria. Asistió a varios Cursos de Verano en la Universidad de La Habana, con el ánimo de profundizar sus conocimientos pedagógicos. El 17 de agosto de 1946 pronunció un discurso en la clausura de uno de estos cursos.

De nuevo en la trinchera

Berta García también sobresalió en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, como parte del Movimiento de Resistencia Cívica. Tras el triunfo de la Revolución e 1959, se entregó de lleno a las nuevas tareas educacionales. Asumió en 1960 el cargo de secretaria de la Escuela Normal, después Escuela de Maestros Primarios. En esa misma fecha participó como profesora de la asignatura Fundamentos de la Educación I, en el Curso de Formación de Maestros Integrados.

Al ocurrir la nacionalización de la enseñanza, entregó al Ministerio de Educación el Colegio Miguel Garmendía. Participó en 1960 en el Fórum de la Reforma Integral de la Enseñanza. Poco después pasó a la Dirección Provincial de Educación, donde se desempeñó como Inspectora Técnica de Administración Educacional. Formó parte del Frente de Profesores Secundarios, que tomó parte en la preparación de los jóvenes alfabetizadores en 1961. Fue jefa de la Comisión Provincial de Alfabetización. Durante el ataque a Playa Girón en 1961, realizó acciones de apoyo sanitario.

A Berta García se le designó secretaria del Instituto de Segunda Enseñanza en 1962. Este cargo lo asumió junto al de subdirectora de Educación en la provincia y responsable de la Enseñanza Técnica Profesional. Supervisó el inicio de las escuelas militares de nivel medio en el territorio, en los Institutos Ernest Thaelmann y Álvaro Reynoso. Dirigió, en este último Instituto, la formación de los primeros 91 técnicos agrícolas especializados en caña de azúcar. Esta tarea le fue asignada personalmente por Fidel Castro, en ese momento Primer Ministro del Gobierno Revolucionario. Este llegó a ser el mejor centro de su tipo en el país.

Noticia del periódico Hoy, del 9 de julio de 1965, donde se mencionó a Berta García López. Archivo del autor.

Berta García viajó a la Unión Soviética a fines de los años 60. En 1969 ingresó en el Partido Comunista de Cuba y en 1975 asistió a su primer congreso. Ese propio año paso a ser asesora de la Dirección de Enseñanza Técnica Profesional. Más tarde ocupó la responsabilidad de jefa del Gabinete Docente Metodológico Provincial (1971-1977). Las últimas labores profesionales las realizó como jefa del Departamento de Ciencia, Cultura y Centros Docentes en el Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba, desde 1977 y hasta su jubilación en 1983. En esta etapa fue vital su apoyo a la labor cultural de instituciones como el Museo Palacio de Junco, la Dirección Provincial de Cine y la Orquesta Sinfónica.

En 1983 recibió la Orden Frank País de primer grado y la Medalla de la Alfabetización. Como jubilada, Berta García continuó apoyando las tareas de la educación y prestando su colaboración cuando se le solicitaba. Murió en Matanzas el 22 de marzo del año 2000.

En el recuerdo

Berta García gozó de un gran prestigio y admiración durante su vida. Esto se evidenció de diversas formas. El 27 de febrero de 1947, en ocasión del Día del Maestro, sus alumnos del Colegio Miguel Garmendía le escribieron el siguiente poema acróstico:

“Bastaría enjuiciar su vida

como insigne educadora

y la pasión dedicada

por esa niñez que adora.

 

Es quien mejor los comprende

tras de mucho analizar

siempre es ella quien pretende

sus hechos justificar.

 

Rinde su labor hermosa

con gran naturalidad

y que estas personas gozan

con servir a los demás.

 

Tiene para el sacerdocio

que se ha impuesto profesar

las virtudes que hacen falta

amor, comprensión y paz.

 

A luchas siempre fue pronto

con civismo y valentía

la pregunta sería tonta

se llama Berta García”.

Cuarenta años más tarde, en 1987, la escritora matancera Digdora Alonso le dedicó en poema “Homenaje”, que acompañó de esta frase: “A la reciedumbre de la muchacha revolucionaria de las luchas estudiantiles”. Dice este poema:

“Berta García puso ante la estatua del maestro

en el Parque de la Libertad

una corona de flores

dedicada a Rafael Trejo

y demás víctimas de la tiranía

y fue encerrada en una celda

con prostitutas acusadas de escándalo público

y dicen que en la celda cantaba el Himno Nacional.

 

Berta García hizo una bandera roja

y la alzó en la calle de la ciudad

cercana a las oficinas del gobierno

y fue encerrada en una celda de prostitutas

y dicen que en la celda cantaba La Internacional.

 

Berta García trató de ayudar a embarcarse

a un hombre justo, perseguido,

a quien querían matar

y mataron

y fue encerrada en una celda de prostitutas

y dicen que en la celda cantaba”.

En 1991 la maestra matancera Elsa Tormo Landa escribió la carta testimonio “Berta García López en mi vida (1931-1991)”, donde destacó la influencia que ejerció la ilustre pedagoga matancera sobre su formación humana y como docente. En especial, recogió las vivencias relacionadas con la presencia de Berta en su casa, escondida de los sicarios del machadato entre 1931 y 1933. Vale reproducir los siguientes fragmentos:

“Tu fuiste ejemplo para el desarrollo de mis capacidades físicas e intelectuales”.

“Gané muchas batallas, apoyada en la fortaleza interna que me sembraste, desde mis primeros años”.

“Me hice maestra y, en la esencia misma de mis conceptos, sobre lo que significa la labor de guiar a niños, jóvenes y adultos, siempre has estado presente tú, que me estimulaste a saber ganar responsabilidades y llevarlas a las metas positivas, como ha reclamado la Patria”.

“Con tu modo de ver a prójimo: sin privilegios, sin discriminaciones; con tu disposición abierta hacia la lucha, contra toda explotación; contra el sometimiento; en defensa siempre de los valores positivos que ha demandado Cuba, ante la opresión y vileza de gobernantes de turno, he vivido siempre con la frente en alto y el corazón abierto para «saber andar», aún en las más escabrosas situaciones, y así seguir adelante”.

Berta García López no dejó una obra escrita sistematizada. De su pensamiento pedagógico se conserva muy poco. Es el caso del prólogo que escribió a uno de los textos de Estudios de la naturaleza (1950) publicados por José F. Wegener.  En el trabajo de diploma Berta Inés García: educadora y revolucionaria ejemplar (1999), defendido por Daisy García y Yosmary en el Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello, quedaron recogidas otras evidencias. Es el caso de la carta a su hija Alicia, del 1 de mayo de 1961, mientras esta participaba en la Campaña de Alfabetización, y de una misiva a sus antiguos alumnos y compañeros, que escribió el 23 de mayo de 1987.

En todo caso, de la maestra matancera Berta García López ha perdurado el ejemplo insigne de su inmortal magisterio. (ALH)

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