El pueblo cubano recuerda cada mes de enero al intelectual y revolucionario Rubén Martínez Villena. A 92 años de su fallecimiento Cuba honra una vez más al joven poeta como en aquella mañana de 1934.
Líder de la Protesta de los Trece y fundador del Grupo Minorista, estuvo vinculado al Movimiento de Veteranos y Patriotas contra el gobierno de Alfredo Zayas. A pesar de su enfermedad y de conocer su próximo fin, organizó y dirigió la huelga general revolucionaria que derrocó a Machado en agosto de 1933.
Poeta reconocido desde su temprana juventud, tuvo una escasa obra, pues enfocó sus energías a la lucha revolucionaria y partidista. Comenzó a escribir sus primeros versos a los 11 años, sin embargo su labor poética comenzó en el transcurso de su carrera universitaria. Legó poemas reconocidos como «La pupila insomne», «El gigante», «Insuficiencia de la escala y el iris», «El anhelo inútil», entre otros.
Sus textos resaltaron al hombre al desnudo y al revolucionario intransigente, ya que van desde la satírica burla de algo tan temible como la muerte, hasta la crítica de la realidad social. Martinez Villena dejó a un lado la poesía y desplegó una prosa de denuncia candente en los artículos salidos de su pluma.
Víctima de una afección pulmonar producto de la tuberculosis que padecía fallece a los 35 años en la madrugada del 16 de enero de 1934. Sobre sus últimos momentos Raúl Roa escribiría:
«Aquel día la esperanza vio salir por su pórtico, definitivamente rota, la esperanza más alta y más noble de la juventud cubana».
