El cardenense Humberto Piñera Llera fue uno de los filósofos cubanos que más se destacó a mediados del siglo XX.

El hombre y su destino

En la bella Ciudad Bandera, la matancera Cárdenas, nació Humberto Piñera Llera el 21 de junio de 1911. Cursó los primeros estudios en la escuela municipal El Cuartel, donde su madre ejercía como maestra. Poco después su familia, en la que también se destacó su hermano Virgilio, se radicó en Camagüey y en el Instituto de Segunda Enseñanza de esa ciudad se graduó como Bachiller en Letras y Ciencias en 1936. Trabajó como maestro primario y llegó a establecer un colegio particular.

Deseoso de ampliar su universo cultural, Humberto Piñera Llera se trasladó a la capital del país y en 1938 matriculó la carrera de Filosofía en la Universidad de La Habana. Se destacó por los sobresalientes resultados como estudiante universitario, lo cual le permitió obtener matrícula gratuita. Fue discípulo de prestigiosas figuras, como Salvador Salazar, Elías Entralgo, Roberto Agramonte y Jorge Mañach, entre otros. Durante sus estudios trabajó como profesor particular.

Humberto Piñera Llera se graduó de Doctor en Filosofía y Letras en 1942. De forma inmediata quedó adscrito a la cátedra de Roberto Agramonte, donde impartió las asignaturas de Lógica y Teoría del Conocimiento. Una de las primeras tareas que acometió en la Universidad de La Habana lo vincularon a la Biblioteca de Autores Cubanos que dirigió Roberto Agramonte.

Portada del libro La filosofía en la crisis del mundo contemporáneo (1952). Archivo del autor.

Estuvo entre los miembros gestores del Grupo Filosófico Científico de La Habana en 1946. Ese mismo año participó de forma activa en la publicación de la Revista Cubana de Filosofía, de la que uno de los redactores y directores. Integró el grupo de fundadores de la Sociedad Cubana de Filosofía Sociedad Cubana de Filosofía el 29 de octubre de 1948, de la cual Humberto Piñera Llera fue presidente entre 1951 y 1960. Fue figura central y director del Instituto de Filosofía creado por la Sociedad en octubre de 1950.

Se desempeñó como profesor de la Universidad de Oriente en el curso 1954-1955. Impartió las asignaturas Introducción a la Filosofía y Lógica en el Instituto de Segunda Enseñanza de la Víbora, del cual fue director por un corto período. En 1955, después de los ejercicios de oposición, fue admitido como profesor de la Cátedra N de la Universidad de La Habana, donde dio clases de Estética, Lógica y Teoría del Conocimiento. Fue Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Artes y Letras.

Participó de forma activa en eventos y congresos internacionales. Fue el caso del Congreso Interamericano de Filosofía, en Haití (1955). También estuvo en el Congreso Latinoamericano de Filosofía, en Chile (1956) y en el V Congreso Interamericano de Filosofía, en Estados Unidos (1957). Además, fue delegado al XII Congreso Internacional de Filosofía, celebrado en Venezuela en 1958, y al VI Congreso Interamericano de Filosofía, que se desarrolló en Argentina en 1959.

Portada del libro Panorama de la filosofía cubana (1960). Archivo del autor.

Opuesto a las transformaciones ocurridas en Cuba desde el 1 de enero de 1959 y a la obra de la Revolución, después de haber sido indiferente ante la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, Humberto Piñera Llera pasó a residir en Nueva York el 25 de diciembre de 1960. Se incorporó como profesor en el Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Nueva York. Dirigió, entre 1972 y 1976, el programa de esta universidad en Madrid. Al jubilarse en 1976 recibió la condición de Profesor Emérito.

Radicado en Miami, desarrolló actividades vinculadas a la denominada Sociedad Cubana de Filosofía en el exilio, establecida en 1977, de la que llegó a ser vicepresidente de honor. También fue vicepresidente del Instituto Jacques Maritain de Cuba. Incansable, continuó una extensa producción bibliográfica sobre temas filosóficos, literarios y culturales. Falleció en Houston, Texas, tras una operación quirúrgica, el 30 de noviembre de 1986.

La obra

Humberto Piñera Llera tuvo una amplísima obra filosófica, que recibió la influencia de los pensadores clásicos cubanos: Enrique José Varona, Félix Varela, José Agustín Caballero, José de la Luz y CaballeroJosé Martí. Sobre esta base, fue exponente del historicismo y seguidor de las ideas del alemán Martin Heidegger, defensor del existencialismo.

Entre sus numerosos libros sobresalen La filosofía en la crisis del mundo contemporáneo (1952), Filosofía de la vida y filosofía existencial (1952), Introducción a la filosofía (1954), Apuntes de una filosofía (1957) e Introducción e historia de la filosofía (1980). Fue autor de La enseñanza de la filosofía en Cuba (1954) y Panorama de la filosofía cubana (1960). Este último escrito por encargo de la División de Filosofía y Letras del Departamento de Asuntos Culturales de la Unión Panamericana para la serie Pensamiento de América.

Portada del libro José Manuel Mestre. De la filosofía en La Habana (1952).

Acerca de la filosofía en España dio a conocer Unamuno y Ortega y Gasset; contraste de dos pensadores (1965), El pensamiento español de los siglos XVI y XVII (1970) y Novela y ensayo de Azorín (1971). De un enfoque más general fueron Las grandes intuiciones de la filosofía (1972) y Filosofía y literatura: aproximaciones (1975). Además, publicó Cuba en su historia (1978) e Idea, sentimiento y sensibilidad de José Martí (1982). De forma póstuma se publicó Sartre y su idea de la libertad (1989).

Fueron numerosas las contribuciones que realizó Humberto Piñera Llera a la Revista Cubana de Filosofía entre 1946 y 1958. Esto incluyó 10 artículos y 22 reseñas de editoriales, notas sobre actividades filosóficas y traducciones. Pueden mencionarse “Esquema de una nueva cosmovisión” (1946), “La posición de Sartre en la filosofía existencial” (1948), “Idea del hombre y de la cultura en Varona” (1949) y “Ortega y Gasset y la idea de la vida” (1956). Tradujo del francés la obra La filosofía de los valores: panorama de las tendencias actuales en Alemania (1944), de Alfred Stern. Editó una versión española de La Monadología (1949), de Gottfried Wilhelm Leibniz.

En la Biblioteca de Autores Cubanos compiló los cincos volúmenes de  la polémica filosófica cubana (1838-1840). Además, dirigió la publicación y escribió el prólogo de las Cartas a Elpidio (1944) de Félix Varela. Por último, redactó el estudio introductorio al texto De la filosofía en La Habana (1952), de José Manuel Mestre. También fue autor del estudio preliminar y las notas el libro José Manuel Mestre. De la filosofía en La Habana (1952), que editó la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación como parte de la colección Cuadernos de Cultura, novena serie.

Número de los Cuadernos de la Universidad del Aire, donde se publicó una conferencia de Humberto Pinera Llera. Archivo del autor.

Participó en el conocido programa radial Universidad del Aire, que se trasmitió por el circuito CMQ. Las conferencias que pronunció fueron las siguientes: “El existencialismo” (1949), “La República” (1953), “Jorge Isaac Newton” (1954), “Max Stirner: El único y su propiedad” (1955), “Dilthey: Escritos filosóficos” (1955) y “Ortega y Gasset: el filósofo” (1955). Colaboró con la revista La Torre, publicación de la Universidad de Puerto Rico, y con Notas y Estudios de Filosofía, de Tucumán, Argentina. También lo hizo en Trimestre y Orígenes, de La Habana. En el volumen colectivo Homenaje a Félix Varela (1979), fue autor de “Varela y Martí, o la dignidad del destierro”.

Como profesor, Humberto Piñera Llera sobresalió como un verdadero maestro, lo cual ha sido reconocido por sus discípulos en la Universidad de La Habana y el Instituto de Segunda Enseñanza de la Víbora. Escribió el libro Lógica (1952), que se utilizó en la impartición de esa materia en los institutos cubanos. Otro de sus textos docentes fue Seminario preuniversitario de filosofía en la ciencia (1960). En las palabras preliminares que escribió en el primero de esos libros, señaló:

“…siempre será singular empresa lograr en el libro de texto la conjunción de cierta hondura con la flexibilidad de lo panorámico, todo aquel capaz de aquilatar la inmensa responsabilidad que supone un libro para la enseñanza, habrá de considerar un grave compromiso intelectual y moral el componer un libro de texto, cualquiera que sea su contenido y su específica finalidad”.

“En el que ahora ofrezco a la consideración de los profesores y los alumnos he procurado combinar, hasta donde ha sido posible, cierta dimensión de profundidad con la flexibilidad proveniente de dar a las cuestiones tratadas la extensión que he considerado adecuada en cada caso”.

“Otro detalle que considero de suma importancia es el que se refiere a la necesidad en que desde hace tiempo nos encontramos de procurar que los libros de texto proporcionen al estudiante la segura impresión de que, con dichas obras, no sólo se asoma a una esquemática representación de la vasta complejidad en que esa disciplina consiste; sino que, por otra parte, logre intuir que todo saber es un proceso en perpetua crisis, en incesante devenir…”.

En la crítica a la edición de este libro, realizada en 1956, Antonio Martínez Bello lo elogió al plantear que era un “…admirable texto…”, “…editado pulcramente…”, y lo consideró “…uno de los más excelentes aportes hechos a la enseñanza· de dicha disciplina en el bachillerato”. Destacó que poseía “…la cualidad poco común de estar impecablemente escrito en un estilo claro, diáfano y a veces brillante, con notables aciertos de elocución y forma”. A su vez, resaltó que

“…ostenta innegables calidades de materia completa en sus perfiles fundamentales, sentido pedagógico en la comunicación de las ideas, documentación y fácil comprensión por el lector, que mediante la obra obtiene una visión panorámica de la materia, suficiente para incitar a otras lecturas que amplíen y completen las perspectivas generales allegadas”.

Portada del libro Lógica (1952). Archivo del autor.

En las últimas décadas se ha producido un rescate de la figura y el pensamiento de Humberto Piñera Llera. Varios de sus textos aparecen en el sitio digital Filosofía en español. La profesora Vivian C. Noblet, de la Universidad de Oriente, ha profundizado en los aportes que realizó. También lo ha estudiado con detenimiento Félix Valdés García, de la Universidad Central de Las Villas. Autor del capítulo dedicado a su figura en el volumen La condición humana en el pensamiento cubano del siglo XX. Segundo tercio del siglo (2012), este investigador ha planteado:

“Sin dudas Humberto Piñera Llera será recordado por su destacada labor como profesor de filosofía, por su apego e identificación con el existencialismo europeo y su divulgación en nuestro país, así como por su notable labor en la Sociedad Cubana de Filosofía y en el desarrollo de la revista que viera nacer e impulsara”.

Además, añadió:

“…la lectura de sus textos da muestra fehaciente de cómo la intelectualidad cubana y latinoamericana ha dado continuidad y ha enriquecido la tendencia humanista y desalienadora que ha caracterizado a la historia del pensamiento en Latinoamérica, manifestada por múltiples vías de expresión cultural y en especial a través de diferentes formas de la práctica educativa, política, intelectual, etc., que en el caso suyo es ostensible, sobre todo por su labor docente directa con el educando, de su trabajo vivo y diario”. (ALH)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *