Hace algunos días recibí una agradable sorpresa, pues a pesar de ser una de las protagonistas de esta foto, juro que no tengo idea ni recuerdo cuando nos la tomaron.

Solo sé, que fue en la fachada de la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana, donde en los años 70, tenía dos aulas la Escuela de Periodismo.

En ella, mi gran amigo y compañero de estudios, Senel Paz y yo. Él me la envió recientemente, a propósito de que este jueves viene a Matanzas para participar en una actividad, como parte de la jornada de la cultura matancera y cubana, y me pidió que procure estar disponible para encontrarnos.

Las personas cuando pasamos a la tercera edad, acumulamos recuerdos, historias y momentos vividos que cuando los rememoramos nos hacen revivir, de cierta forma, el pasado.  Así me sucedió con esta fotografía.

Primero diré, que no éramos modelos de alumnos, ni nada por el estilo, estudiosos, alcazábamos buenos resultados, pero no esclavos del estudio. Por aquel entonces Senel obtuvo un premio de importancia, no recuerdo cuál, que nos alegró a todos y desde ese entonces, nuestro grupo, fue más respetado.

Tuvimos la suerte de compartir aula con periodistas que demostraron y demuestran su valía en diferentes escenarios.

A Senel, no lo veo desde hace más de una década, si mal no recuerdo, nuestro último encuentro fue durante una actividad relacionada con la literatura.

Como es lógico yo era la periodista que estaba reportando y cuando me vimos el abrazo y cariño mutuo, inundó la sala. Mis espejuelos por poco salen volando y la risa resultó incontenible. En fin, que son momentos que uno atesora y memoriza con pasión.

Mi grupo universitario era genial y todos hemos hecho historia dentro y fuera del país, ya sea como periodista, escritores, cineastas, directores de televisión o documentalistas. A todos los recuerdo con sumo cariño.

 

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