Siempre sonriente, el artista visual Adrián Gómez Sancho salió airoso ante las inquietas preguntas de la anfitriona Jessica Mesa Duarte, al participar en el espacio «La Guillotina», de la UNEAC matancera.
En la casa social de esa institución, Jessica inquirió sobre la significación de ciertos símbolos en sus obras, a lo cual Sancho aludió a su formación en la escuela de Instructores de Arte, que lo lanzó a la calle, con una primera visión rupestre, numismática, transicional hasta lograr un sello, influyente como el del bestiario, que le identifica en muchas obras; confluyente y contradictorio, a la vez , al abordar, entre otros, el tema hispano o el de la Virgen. Este último una historia con raíces reales, que le motivó a ensamblar innumerables botes y santas, como una bendición para la ciudad yumurina, en la fecha de su fundación.
Igual sucedió con José Martí y su paradigma, que lo adentró en su poesía, mediante imágenes con aureola o flama, tan profundas como los propios «Versos sencillos» o los «Versos libres», del Apóstol de Cuba.
Sobre cómo decide la terminación de una pieza, le preguntó Jessica y Sancho dijo que debe distanciarse un poco, esperar que se asienten los colores para dar por terminada el cuadro o la escultura.
Confiesa el joven que se siente vinculado a la música, en su gran variedad, clásica o popular, (baila muy bien el reguetón), a la literatura y, también, a los amigos, sus frases y aliento.
Al referirse al reto de la cotidianidad en qué vivimos ahora los matanceros, ¿cómo lo afrontas?, le señaló la periodista y realizadora radial.
Su compensación la posee, indica, gracias a su esposa, porque los desafíos del día a día en la casa o el taller son fuertes y, posiblemente, se tornen más complejos, cuando sea el momento en que «la musa tenga que irse volando porque llegó la corriente en el hogar».
«La obra artística desempeña una función social, esa que haga sentir al espectador. Crearse un nombre es la respuesta a una disciplina de trabajo. «Claro, el primer problema del artista en Cuba es que apenas hay mercado, no obstante su calidad. Y de qué vivimos entonces. Comienzan a surgir nuevos oficios, alejados del arte».
En cuanto a la crítica artística, Jessica preguntó cuánto favorece esa crítica al desarrollo del artista. A lo que planteó el creador que aquí en la provincia es bendecida en muchos casos. Pero, fuera de estos lares y en estos tiempos, se ha mercantilizado y es lamentable para el arte en general. Además los espacios en los medios son insuficientes.
La anfitriona se interesó además por «Mundos conectados», el nuevo proyecto de Sancho que lo tiene embrujado y es con niños aprendices.
Dibujos espontáneos que luego el artista recrea con su propio imaginario.
Ser profesor resulta una de sus profesiones y anunció que ya está prevista una exposición con la Oficina del Historiador de La Habana.
Leo Ernesto García Ramos, vicepresidente primero de la UNEAC, al intervenir le dijo que lo vio llegar a la Bienal de La Habana, en Matanzas, desde Cárdenas y cómo, con admiración, lo ha visto triunfar en el transcurso de pocos años.
Del auditorio surgieron otras inquietudes relacionadas con su nexo popular, que crece por su diáfana forma de ser.
Su esposa Laura Prieto, alabó su entrega al arte, su profundidad en el estudio de cada tema, actuación que los une más en la vida.
«Lo que pretendo es que todo salga bien, dijo finalmente el popular creador. Con un brillo personal que no opaque el de nadie, si la obra resulta estéticamente buena».
María Elena Bayón Mayor/ Perfil de Facebook
