En 1884 José Martí comentó un polémico libro sobre los indios caribes.
La revista La América publicó en julio de 1884, un extenso comentario bibliográfico escrito por José Martí. Se tituló “Libros de hispanoamericanos y ligeras consideraciones” y en él apareció, junto a obras publicadas por autores latinoamericanos, el libro de un cubano. Este volumen, dedicado a los indios caribes de América del Sur y las Antillas, fue muy polémico.
Las consideraciones de José Martí acerca de esta obra fueron las siguientes:
“Juan Ignacio de Armas, de Cuba, que en pocos años ha ganado renombre de buscador ingeniosísimo y esmerado poeta, registra ahora a Parras y Bernáldez, y Cabezas de Vaca y Garcilasos, y con todos estos venerables pergaminos desmiente, contra lo que San Jerónimo creyó ver, y pintó en su globo Martin Behaim, que haya habido antropófagos jamás. Alegato ameno es esta Fábula de los Caribes, y no hay que decir que es victorioso, porque el que está con la naturaleza humana, está en lo cierto. Los datos que tantos otros historiófilos abalumban y revuelven sin orden, aquí van diestramente conducidos, como si los llevase capitán amaestrado, hasta que llegan a dar de sí, como sin esfuerzo y de manera inevitable, lo que el historiófilo quiere que digan. Y de vez en cuando, una sutil ironía aguza un pensamiento, y otras veces, una severa justicia realza un detalle minucioso. Este Juan Ignacio de Armas vivió en Caracas unos cuantos años entre los grandes de la mente de todas las edades; y de andar entre libros, llegó a tener su color y sabiduría. Es perspicacísimo de naturaleza, y de aquellos que tienen la noble y desusada capacidad de poner por encima de sí mismos, y sacar salvo de todo, su amor al estudio;—títulos dan los reyes; pero de ennoblecimiento de alma, ninguno mayor que el que se saca de los libros. Las ideas, purifican. Venir a la vida usual después de haber estado del brazo con ellas por bajo de los árboles o por espacios azules, es como dar de súbito en el vacío. Una adementada angustia se apodera de la mente en el primer instante del choque. Y se sigue caminando adolorido, hasta que se ve al fin que los hombres son buenos y se está bien entre ellos”.
Los datos de la portada del libro son:
La fábula de los caribes. Por Juan Ignacio de Armas, Individuo Correspondiente de la Real Academia de la Historia. (Leído en la Sociedad Antropolójica de la Habana) Habana. Imprenta El Fénix, de Francisco S. Ibáñez. San Rafael 36¾, 1884. (Estudios americanistas I)

El escritor cubano Juan Ignacio de Armas y Céspedes (1842-1889) estudió en su natal Camagüey. Muy joven trabajó como periodista y colaboró o dirigió publicaciones como la Aurora de Matanzas, La América, La América Ilustrada y El Ateneo, estas últimas en Nueva York. En La Habana publicó artículos en El Museo, El Fígaro y Revista Cubana. Defendió la independencia de Cuba y participó en la llamada expedición de Goicuría. Formó parte, como corresponsal, de la Real Academia de la Historia, de Madrid, y de la Sociedad Antropológica de Italia.
Entre sus obras destacan Expedición Goicuría. Diario de un soldado (1869), Almanaque cubano para 1870 (1870), Geometría para los niños (1875), Las cenizas de Cristóbal Colón suplantadas en la Catedral de Santo Domingo. Estudio histórico-crítico (1881), Orígenes del lenguaje criollo (1882), La fábula de los caribes (1884), Las gorritas de madera (1884), Los cráneos llamados deformados (1885), Las etimologías de la Academia. Estudio filológico (1886) y La zoología de Colón y de los primeros exploradores de América (1888). Utilizó los seudónimos Horacio y Un soldado.
El contenido de este libro fue analizado de forma crítica por Manuel Sanguily en Los caribes de las islas. Estudio crítico, La Habana, Ed. Miguel de Villa, 1884. Esto provocó una ácida polémica con Jua Ignacio de Armas. “Los caribes de las islas” puede leerse en el quinto tomo de las Obras de Manuel Sanguily. Los caribes y Colón (1927). Además, como parte de la polémica, publicó “Cristóbal Colón y los caribes”, “Rochefort y los caribes” e “Historiadores, turanios y algo más”.

