El libro Cuatro años en la Ciénaga de Zapata, de Juan Antonio Cosculluela, es una obra científica fascinante.

Entre 1913 y 1917 el ingeniero cubano Juan Antonio Cosculluela Barrera realizó intensas investigaciones en la Ciénaga de Zapata. Lo hizo como Ingeniero Jefe de una Comisión, creada por el gobierno cubano, que presidió el Ingeniero José Primelles y que también integró el Ingeniero Juan Plasencia. La misión del grupo era supervisar los estudios y trabajos de desecación del pantanoso territorio. Tras concluir esa misión, Cosculluela asumió la tarea de escribir las experiencias vividas en ese tiempo.
El 9 de agosto de 1918, Juan Antonio Cosculluela pronunció una “…interesante y amena conferencia sobre la Ciénaga de Zapata…”, en la Sociedad Cubana de Ingenieros. En el acta de esa sesión se consignó que “…fue muy aplaudido”. Según el propio Cosculluela, esta conferencia no era “…sino una serie de notas entresacadas del prólogo y los diversos capítulos de su obra próxima a publicarse…”. En el número correspondiente al mes de septiembre de 1918, la Revista Cubana de Ingenieros publicó el prólogo del libro Cuatro años en la Ciénaga de Zapata, que en ese momento estaba en proceso de edición. Lo hizo ante la imposibilidad de recuperar el texto leído por su autor.
Esencias de una obra
El libro Cuatro años en la Ciénaga de Zapata (Memorias de un ingeniero) se publicó en La Habana, en 1918, por la Imprenta y Papelería La Universal, de Ruíz y Compañía. Cosculluela lo dedicó a la Sociedad Cubana de Ingenieros. Se dividió en catorce capítulos, de ellos trece escritos por su autor y uno, el tercero, que se llamó “El indio cubano de la Ciénaga de Zapata”, se debió al doctor Luis Montané, catedrático de Antropología de la Universidad de La Habana.
El resto de los capítulos fueron los siguientes:
- I. Los tiempos geológicos en Zapata
- II. Los tiempos neolíticos en la cuenca
- IV. Los tiempos pre-colombinos de Zapata
- V. Los tiempos históricos en la cuenca
- VI. La propiedad territorial en Zapata
- VII. La riqueza forestal de la cuenca
- V. III. Tiempos de piratería
- IX. Épocas de esclavitud
- X. Sociología cieneguera
- XI. El fomento de un gran central
- XII. El ferrocarril a través de la Ciénaga de Zapata
- XIII. Proyectos de desecación para la Ciénaga de Zapata
- XIV. El futuro de la cuenca

Como puede verse, en el libro Cuatro años en la Ciénaga de Zapata, Juan Antonio Cosculluela realizó un análisis integral de esta hermosa región cubana. Desde los aspectos geológicos hasta el futuro de la región, pasando por diferentes etapas históricas, la sociología y la economía y cultura de sus habitantes, fueron variadas las aristas a las que este autor dedicó un espacio en su libro.
Sobre cómo recorrió la Ciénaga de Zapata para recoger la información que después apareció en su libro, escribió Cosculluela:
“Siempre en movimiento, hemos caminado toda la Ciénaga varias veces de Este a Oeste, recorriendo todo su perímetro, bien extenso por cierto, pues comienza en la Provincia de la Habana, sigue por toda la de Matanzas y termina en la de Santa Clara, en la jurisdicción de Cienfuegos”.
“Cada diez kilómetros de recorrido por el perímetro, la hemos cruzado de Norte a Sur, atravesándola infinidad de veces, y para darse cuenta ligera mente aunque sea, de las penalidades que esas rutas imponen, basta considerar, que en el cruce Australia-Ensenada por ejemplo, cuya total longitud es de 15 kilómetros, invertíamos caminando, siempre en el fango, y algunas veces con el agua al cuello, todo el tiempo transcurrido desde las cuatro a. m. hasta las diez p. m.; y téngase en cuenta que sólo nos deteníamos unos pocos momentos para almorzar los víveres, escasísimos, que podían cargarse, en los Cayos interiores, para evitar que nos sorprendiera la noche”.
“La noche en la Ciénaga es el peor enemigo del hombre; los cocodrilos que caminan mucho a estas horas y las mosquitadas, hacen materialmente imposible para un ser humano, su permanencia, en esos lugares; sin embargo, como la necesidad no reconoce ley alguna, muchas veces nos hemos visto obligados a dormir en el interior de la Ciénaga”.
Un aspecto que se propuso Juan Antonio Cosculluela con el libro Cuatro años en la Ciénaga de Zapata fue rectificar los errores que prevalecían en la Cuba de entonces acerca de esta región. Declaró de forma clara que uno de sus objetivos era
“…antes que nada, dar a conocer a nuestros paisanos esa magnífica zona, de mostrándoles el error en que se encuentran al juzgarla equivocadamente”.
Señaló con énfasis que
“Invariablemente todos los Informes y Estudios que existen escritos sobre la Ciénaga de Zapata, son erróneos en su totalidad, pero especialmente los redactados a partir de 1900, carecen de veracidad alguna, falseándose los hechos a veces de una manera inconcebible”.
Hizo mención, como ejemplos, a datos falsos incluidos en diferentes censos de población, el desconocimiento de los límites entre las provincias y los municipios de la zona, así como accidentes geográficos mal localizados, incluyendo la configuración de sus costas.
Se ha reconocido que uno de los mayores aportes de Cuatro años en la Ciénaga de Zapata consistió en el estudio sociológico que contiene. En sus páginas aparece relatado, con veracidad y sencillez, el modo de vida de los habitantes de la extensa zona, marcado por la exclusión, la pobreza y el aislamiento. En muchos aspectos eran costumbres singulares y llamativas. Así lo reconoció Juan Antonio Cosculluela:
“Aquellos habitantes puede asegurarse que son distintos a los del resto de la Isla; sus hábitos y costumbres son los de nuestro pueblo, hace dos siglos: la completa incomunicación en que han vivido hasta ahora, lo agreste y rústico de aquella localidad, y la fuerza del ascendiente atávico, ha estancado su cultura; no evolucionaron con el progreso general del país y han permanecido viviendo tal como lo hacían sus bisabuelos. (…) el estudio de estas comunidades es muy interesante y se presta a motivos diversos de especulación”.
“Con ellos hemos vivido durante cuatro años, mientras obteníamos los datos necesarios para la redacción del Proyecto de Desecación de la Ciénaga, objetivo que nos llevó a esas solitarias regiones, y en el curso de este Estudio, podrán encontrarse las impresiones que sus hábitos y costumbres, nos causaron, y las cuales fielmente hemos trasladado de nuestro libro de campo”.
Fueron variadas las temáticas que trató Juan Antonio Cosculluela en Cuatro años en la Ciénaga de Zapata. Una de las principales fue la narración completa del hallazgo del célebre cementerio aborigen en Guayabo Blanco, descubrimiento que reescribió la historia de la arqueología aborigen cubana. Aunque se ha repetido que Cosculluela fue el descubridor, en realidad en ese acontecimiento participaron más personas.
Guanahatabeyes en la Ciénaga de Zapata: el hallazgo de un cementerio precolombino en 1913

El libro relata, además, los avatares de los estudios para la desecación de la Ciénaga de Zapata. Este proyecto, iniciado en el gobierno de José Miguel Gómez, había sido retomado y perfeccionado por su sucesor en la presidencia de Cuba, el matancero Mario García-Menocal. Juan Antonio Cosculluela fue un defensor de esa idea, aunque aclaró en el libro que más bien se trataba de mejorar el desagüe de la ciénaga, en lugar de secarla.
Es importante destacar la presencia de tradiciones, mitos y leyendas de la población cienaguera, que Cosculluela recogió en su libro. Esta fue una petición que le hizo el etnólogo cubano Fernando Ortiz, quien a finales de 1913 comentó en la revista Cuba y América lo siguiente:
“…Cosculluela sabe cumplir un compromiso, generosamente contraído con su amigo que estas líneas escribe, cual es el de recoger cuidadosamente en sus excursiones al través de esa parte inexplorada de nuestra tierra, el tesoro de tradiciones, leyendas y costumbres que permanecen semiocultas en las capas inferiores de nuestra población guajira, esperando una pluma que les de forma y gala para poder engrosar, si no nuestra patria literatura, sí, al menos, nuestro folklore nacional. Los datos folklóricos ya recogidos son abundantes y ricos de poesía…”.
Una carencia que tuvo el libro Cuatro años en la Ciénaga de Zapata fue la falta de un estudio detallado de la flora y la fauna de la zona, de gran significación ambiental para Cuba y la cuenca del Caribe. Esta limitación se hace notar, sobre todo, a la hora de considerar el impacto que las labores de desecación de la ciénaga provocarían en todo el ecosistema local.
El autor
La Habana fue la cuna donde nació Juan Antonio Cosculluela Barrera, el 30 de abril de 1884. Allí falleció a los 66 años, el 16 de mayo de 1950. Ingeniero de formación y profesor, también sobresalió como profesor universitario e historiador. Cursó estudios secundarios en Estados Unidos y se graduó de Ingeniero Civil en la Universidad de La Habana en 1906. Desde 1923 formó parte del claustro universitario como Profesor Auxiliar de Hidráulica y Maquinaria. Ascendió a Profesor Titular en 1927 y se le otorgó la condición de Profesor Emeritus, en 1946.

Participó en numerosos proyectos de ingeniería, vinculados por lo general a la construcción de acueductos y alcantarillados. Como historiador se destacó por sus aportes al conocimiento de las culturas aborígenes de Cuba. Integró la Sociedad Cubana de Ingenieros y se le premió con una Medalla de Oro en el Segundo Congreso Nacional de Ingenieros, efectuado en 1938. Fue presidente de la Sección de Arqueología Aborigen de la Comisión Nacional de Arqueología y Etnología. Además, integró la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles y de la Sociedad Americana de Ciencias Geográficas.
Desde 1945 fue electo Académico de Número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. El trabajo de ingreso que presentó trató sobre la hidrología mineral de Cuba. Formó parte de la Academia de Historia de Cuba, donde pronunció un discurso de ingreso sobre “Nuestro pasado siboney”. Fue miembro, además, de la Sociedad de Americanistas de París, la Sociedad Económica de Amigos del País y la Sociedad de Historia Natural «Felipe Poey», entre otras.
Juan Antonio Cosculluela publicó otros libros, como El regadío en el Valle de Güines (1914), Factores epidemiológicos cubanos (1943), Sincronismo de las culturas indo-antillanas. Contribuciones del Grupo Guama (1947), Ingeniería sanitaria: apuntes de clase (1947) y Estudio de saneamiento de la bahía y litoral de la Habana (1950). Sin embargo, Cuatro años en la Ciénaga de Zapata fue su obra máxima y la que definió su contribución a la ciencia cubana y matancera.
