Cierto. Silvio ha exigido un AKM si el enemigo agrede la Patria. Con él, una decena de creadores, amigos, cubanos y cubanas, comparten en pocas horas, su condena al enemigo invasor y expresan su voluntad para enfrentarlo. Igual, gente amiga y solidaria, más allá de nuestras costas, suman sus voces y manifiestan su resolución de lucha.

En par de días, medios internacionales se hicieron eco de la declaración de Silvio y encabezan sus publicaciones con sonoros titulares. El propio Silvio se declara sorprendido. «Se cae de la mata»- expresó el destacado trovador. ¿Podía ser de otra forma?

Muchos, que han alzado su voz una y otra vez contra ese enemigo procaz y sus acólitos de siempre, cuentan seguros y presurosos con un fusil y dos o tres cargadores para vaciarlos contra el obcecado enemigo. Desde un laborioso taller o un surco frutecido, desde una humilde aula o una épica trinchera, exigimos nuestro fusil  para encarar al más cobarde asesino de nuestras esperanzas.

El amor, madre, a la patria

No es el amor ridículo a la tierra,

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quién la oprime,

Es el rencor eterno a quién la ataca.-

 

Tan vibrantes como los versos de juventud del más universal de los cubanos, vibran las almas leales, los soldados de la justicia social, los verdaderos guardianes del amor y la esperanza.

A que temer cuando el enemigo infame, aún con frases que ocultan las últimas intenciones, amenaza con arrancarte los huevos, porque no existe otra opción para los que sueñan un futuro distinto al pretendido por el inescrupuloso imperio.

Hace años, juramos cobrar con la sangre del agresor la de nuestros abuelos, padres y hermanos, a lo largo de un siglo de luchas por nuestra verdadera independencia. La sangre propia podía correr en ese intento.

Luego estuvimos  decididos de no pretender más que un breve espacio entre los primeros defensores de la Patria, para estar allí, donde se calienta el horno, donde se cuece el pan de la victoria, si llegara a explotar el polvorín.

Hoy reclamo con Silvio un AKM. No importa si viejo y arañado de tantas maniobras y ejercicios, no importa si con la culata estropeada y sin los barnices del primero que recibí hace tantos años. Eso sí, con los órganos de puntería intactos. Con ellos apuntaré mejor al enemigo.

Con los nuestros, con la historia Patria sobre los hombros, con el Che y con Fidel en la memoria. “Hasta la victoria siempre”.

¡Se cae de la mata!

 

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