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	<title>historia de Matanzas archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>Rafael Serra Montalvo: maestro, amigo y patriota</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2026 10:38:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la educación]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[José Martí]]></category>
		<category><![CDATA[La Liga]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Serra Montalvo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Rafael Serra Montalvo fue un patriota cubano que vivió en Matanzas y se destacó como...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/rafael-serra/">Rafael Serra Montalvo: maestro, amigo y patriota</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Rafael Serra Montalvo fue un patriota cubano que vivió en Matanzas y se destacó como maestro y periodista.</strong></p>
<p>Sobre <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Serra">Rafael Serra Montalvo</a> escribió <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> en una ocasión:</p>
<blockquote><p>“Serra es maestro, amigo y patriota sano y real. Él escribe en la lengua nueva que junta la claridad de la idea a la vehemencia de la virtud”.</p></blockquote>
<p>En esa frase el Apóstol reflejó las virtudes de quien fuera destacado defensor de la independencia de Cuba y esforzado educador. La vida de Rafael Serra Montalvo fue un ejemplo constante de superación. Nacido en La Habana, el 24 de marzo de 1858, quedó huérfano con trece años de edad. Este triste acontecimiento le obligó a trabajar en un taller de tabacos. No descuidó, sin embargo, su formación autodidacta y, mediante la lectura, logró adquirir sólidos aprendizajes.</p>
<figure id="attachment_103089" aria-describedby="caption-attachment-103089" style="width: 177px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-19.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-103089 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-19-227x300.jpg" alt="" width="177" height="234" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-19-227x300.jpg 227w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-19-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-19.bmp 370w" sizes="(max-width: 177px) 100vw, 177px" /></a><figcaption id="caption-attachment-103089" class="wp-caption-text">Rafael Serra Montalvo. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Un maestro en Matanzas</strong></p>
<p>Hacia 1878, Rafael Serra Montalvo se radicó en la ciudad de Matanzas. Allí dio cauce inicial a su vocación por el magisterio y lo que sería una constante en su vida: la superación de los negros cubanos mediante la educación. Con ese fin estuvo entre los fundadores de la Sociedad de Instrucción y Recreo La Armonía. Esta institución se propuso estimular el socorro mutuo entre sus asociados. También creó una escuela para impartir clases diurnas gratuitas a los niños, sin distinción de raza o clase social, y nocturnas a los artesanos y aprendices. Al mismo tiempo, se publicó una revista semanal, para defender los intereses de los obreros.</p>
<p>Acerca de esta etapa de su vida le escribió en 1892 su amigo Joaquín Granados, quien le acompañó en estos esfuerzos:</p>
<blockquote><p>“…éramos muchos, cuando en Matanzas fundamos una escuela en tu casa, «La Armonía»: no olvido nada: en Daóiz 187½ estaba. Tú eras el maestro, sin desatender tu mesa de tabaquería. Yo estaba en el taller y en la escuela. Fundamos un periódico. Concurrimos a la existencia de otro. Yo pertenecía a un club revolucionario, el «54»: tú a otro”.</p></blockquote>
<p>Además de lo señalado, Matanzas tuvo otra importante significación en la vida de Rafael Serra Montalvo. En esta ciudad nació su hija Consuelo el 13 de julio de 1884. Consuelo Serra Heredia fue, con el paso de los años, una destacada educadora. Se graduó de maestra en 1905 y se destacó como profesora de inglés en la Escuela Normal de La Habana y directora del Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, que después se llamó Escuela Hogar Consuelo Serra.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="vjo9mWXdAl"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/mujer-martiana-y-maestra-consuelo-serra-heredia-80-anos-despues/">Mujer, martiana y maestra: Consuelo Serra Heredia 80 años después</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Mujer, martiana y maestra: Consuelo Serra Heredia 80 años después» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/mujer-martiana-y-maestra-consuelo-serra-heredia-80-anos-despues/embed/#?secret=6qrqxvXCus#?secret=vjo9mWXdAl" data-secret="vjo9mWXdAl" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Patriota y amigo</strong></p>
<figure id="attachment_103082" aria-describedby="caption-attachment-103082" style="width: 221px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-103082 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/default-221x300.jpg" alt="" width="221" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/default-221x300.jpg 221w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/default-111x150.jpg 111w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/default.jpg 336w" sizes="(max-width: 221px) 100vw, 221px" /><figcaption id="caption-attachment-103082" class="wp-caption-text">Rafael Serra Montalvo poco antes de su fallecimiento. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Rafael Serra Montalvo fue un ferviente patriota, luchador por la independencia de Cuba. Conspiró y apoyó el estallido de la Guerra Chiquita. Debido a sus ideales debió partir al destierro y se estableció en la ciudad de Nueva York. Tiempo después se le unieron su esposa e hija. Estuvo implicado en el Plan Gómez-Maceo, que trató de reiniciar la guerra por la independencia por los años 1884-1886.</p>
<p>Durante los años en el destierro, siempre apoyó todo intento de organización dirigida al logro de la libertad de Cuba. Estuvo entre los fundadores del Club Los Independientes, del cual llegó a ser uno de sus directivos. Dirigió el Club Los Pinos Nuevos. Fue fundador del Partido Revolucionario Cubano en 1892 y un eficaz colaborador y gran amigo de José Martí. Colaboró con varios artículos en <em>Patria</em>. Fundó el periódico <em>La Verdad</em>, en 1894, y <em>La Doctrina de Martí</em>, en 1896.</p>
<p>Al fundarse <em>La Verdad</em>, José Martí lo elogió con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“…viene lleno del alma elocuente y poderosa del fundador de escuelas de pobres de Matanzas, del que ya era maestro de virtudes cuando aún no lo podía ser de letras, del creador de “La Liga” de New York, toda amor y raíz,—de Rafael Serra”.</p></blockquote>
<p>Al conocerse la muerte de José Martí, Rafael Serra Montalvo escribió sobre su gran amigo:</p>
<blockquote><p>“Por sus méritos múltiples pertenecía a la familia de los héroes; a la estirpe de los libertadores; a la aristocracia del talento, de la nobleza y el valor Con el ejemplo de sus virtudes en acción seducía a los demás al cumplimiento del deber, ratificaba la grandeza de su alma y le abría espacio en la estrechez del mundo, que parecía comprimirle, a las emanaciones de su genio y a la visible majestad de su figura. Ha caído a su placer «de cara al sol»; fecundando con su sangre preciosa la libertad naciente en nuestra tierra, y agitando al aire libre su bandera”.</p></blockquote>
<p>En <em>La Doctrina de Martí</em>, Rafael Serra Montalvo asumió la defensa irrestricta de la independencia de Cuba, sobre la base del pensamiento martiano. Fue un crítico tenaz del autonomismo y del régimen autonómico implantado en 1898. Realizó además una sistemática labor dirigida al reconocimiento del valor de los mambises que peleaban en Cuba.</p>
<figure id="attachment_103086" aria-describedby="caption-attachment-103086" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103086 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/la-doctrina-de-marti_el-camaguey-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/la-doctrina-de-marti_el-camaguey-300x225.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/la-doctrina-de-marti_el-camaguey-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/la-doctrina-de-marti_el-camaguey.jpg 350w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-103086" class="wp-caption-text">Página inicial de uno de los números de <em>La Doctrina de Martí</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>El maestro</strong></p>
<p>A partir de sus experiencias anteriores como maestro, Rafael Serra Montalvo fundó en 1892, junto a José Martí y otros amigos, la Sociedad Protectora de la Instrucción La Liga. Al respecto expresó:</p>
<blockquote><p>“La Liga nace, para procurar por todos los medios prácticos, activos y generosos, el adelanto intelectual y la elevación de carácter de los hombres de color nacidos en Cuba y Puerto Rico. Sus objetos inmediatos son: facilitar recursos a los jóvenes pobres que ya hubiesen terminado su primera enseñanza y mostrasen aptitudes ostensibles para seguir una de las carreras u oficios poco comunes aún en la raza de color”.</p></blockquote>
<p>En este centro, que utilizó métodos educativos de avanzada para su tiempo, impartió clases José Martí, además del propio Serra y otros patriotas cubanos.</p>
<p>La obra educativa de Rafael Serra Montalvo se sustentó en un pensamiento pedagógico de avanzada. Los cuatro libros que publicó contienen discursos y artículos que recogen las ideas que sostuvo acerca de la educación. En <em>Ensayos políticos</em> (1892), pueden leerse: “La Liga”, “Discurso pronunciado en la inauguración de la Sociedad Protectora de Instrucción La Liga, el 22 de enero de 1890” y “Guía y bases de La Liga”.</p>
<p><em>Ensayos políticos.</em> Segunda serie (1896), segundo libro de Rafael Serra Montalvo, reprodujo el texto “Frases nobles”. Los que incluyó en <em>Ensayos políticos, sociales y económicos</em> (1899), fueron “La Liga. Sociedad Protectora de Instrucción, consagrada al auxilio de la clase de color” y “Educación y dinero” y “Grupos de La Liga”. Por último, en <em>Para blancos y negros</em> (1907) pueden leerse los trabajos “Justicia, instrucción y pan” y “Para ser maestro en New York”.</p>
<p>Algunas de las ideas educativas de Rafael Serra Montalvo fueron las siguientes:</p>
<blockquote><p>“…un pueblo laborioso y honrado que pretende ser libre, armoniza y educa, combate la ignorancia; pero sin corromper ni tratar de suprimir al ignorante. Porque corromper y suprimir alevemente a quien tanto se debe, es una ingratitud que la libertad castiga y la Historia condena”. (1892)</p>
<p>“La Liga es un factor de innegable importancia para los que vemos en la instrucción del pueblo, la vía más positiva para mantener la libertad. (1892)</p>
<p>“Sólo con la buena educación podemos ser curados de los males políticos y sociales, porque la ignorancia es el germen de la extrema pobreza, de la corrupción, del crimen de la inmoralidad y del rebajamiento de carácter. Concertadas y en asecho contra el bienestar de la familia andan siempre la ignorancia y la pobreza que hay que combatir con la instrucción y la abundancia”. (1899)</p>
<p>“La injusticia, siempre rastrera é inclemente, hiere hondamente la existencia moral de su víctima, la desalienta, la descorazona y enerva; la miseria la prostituye y corrompe, y la instrucción aislada sin la justicia que la ampare, y sin el pan que le nutra la vida, es la semilla sembrada y fecundante que no tarda en producir cosecha de rebeldes”. (1904)</p>
<p>“Justicia, instrucción y pan, es lo que nuestro quebrantado pueblo necesita para que sean reales y fructíferos los principios justificativos de nuestra revolución, y para que tengamos país”. (1904)</p>
<p>“Mientras no se luche por evitar que nuestro pueblo, forzado por la falta de justicia, de instrucción y de pan, viniese a caer en la esclavitud de unos pocos amos, y tal vez extranjeros; mientras no luchemos y triunfemos contra la ignorancia y la miseria que tanto quebranta la vitalidad de nuestro pueblo, tendremos que llegar a convencernos que no tenemos país”. (1904)</p></blockquote>
<p><strong>Regreso y final</strong></p>
<p>Al ocurrir el fin de la guerra de Independencia, Rafael Serra Montalvo permaneció en Nueva York, donde estudiaba su hija. Regresó a Cuba en 1902, acompañando al presidente electo <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Estrada_Palma">Tomás Estrada Palma</a>, quien fuera otro de sus grandes amigos. Participó en la política como miembro del Partido Moderado, después Conservador. En 1904 fue electo miembro de la Cámara de Representantes y se le reeligió en 1908.</p>
<p>Afectado por la arterosclerosis, falleció en La Habana el 24 de octubre de 1909. Tenía 51 años. Tras su deceso, <em>El Diario de la Marina</em> señaló:</p>
<blockquote><p>“Ayer falleció en esta capital el representante por la provincia de Oriente señor Rafael Serra y Montalvo, que en vida de Martí fue su amigo y compañero en el periodismo. El cadáver del señor Serra ha sido tendido en la biblioteca de la Cámara y a su entierro, que se celebrará hoy a las cuatro de la tarde, concurrirán fuerzas armadas y elementos oficiales de diversas dependencias públicas. ¡En paz descanse!”. (ALH)</p></blockquote>
<figure id="attachment_103081" aria-describedby="caption-attachment-103081" style="width: 209px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103081 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/00052-209x300.jpg" alt="" width="209" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/00052-209x300.jpg 209w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/00052-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/00052.jpg 224w" sizes="auto, (max-width: 209px) 100vw, 209px" /><figcaption id="caption-attachment-103081" class="wp-caption-text">Busto de Rafael Serra Montalvo. Autor Tony López, 1944. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>La larga batalla de Matanzas por su costa sur</title>
		<link>https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-larga-batalla-de-matanzas-por-su-costa-sur/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 14:11:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciénaga de Zapata]]></category>
		<category><![CDATA[Constituyente del 40]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[José A. Treserra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante largo tiempo la provincia de Matanzas se vio despojada injustamente de su costa sur....</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-larga-batalla-de-matanzas-por-su-costa-sur/">La larga batalla de Matanzas por su costa sur</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Durante largo tiempo la provincia de Matanzas se vio despojada injustamente de su costa sur.</strong></p>
<p>La división política de Cuba en provincias ocurrió en 1878, establecida por el Real Decreto que se promulgó el 9 de junio de ese año. Se crearon entonces seis provincias: Santiago de Cuba, Puerto Príncipe, Santa Clara, Matanzas, La Habana y Pinar del Río. Las capitales provinciales serían las ciudades de igual denominación. La Isla de Pinos quedó adscrita a la provincia de La Habana.</p>
<figure id="attachment_102843" aria-describedby="caption-attachment-102843" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102843 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1896-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1896-300x212.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1896-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1896.jpg 617w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102843" class="wp-caption-text">Mapa de Matanzas como parte del del Departamento Militar de Occidente en 1896. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Aunque en su artículo tercero, este decreto planteó que “Los límites divisorios de estas provincias entre sí serán los que se determinan en la descripción detallada de los mismos, aprobada en esta fecha…”, eso no sucedió. Tampoco se cumplió el cuarto acápite, que estableció que había que marcar “…materialmente en el terreno los expresados límites de las provincias…”.</p>
<p>Desde esa fecha la provincia de Matanzas tuvo costa sur. Todo el extenso territorio de la península de Zapata formó parte integrante de su territorio. Sin embargo, la delimitación del Departamento Militar de Occidente introdujo una variante que habría de ser funesta en el futuro: no tuvo en cuenta esa zona dentro de sus límites. Así sucedió desde 1896.</p>
<p><strong>El origen</strong></p>
<p>El 17 de mayo de 1902 el general <a href="https://www.ecured.cu/Leonard_Wood">Leonard Wood</a>, Gobernador Militar de Cuba, según la propuesta de sus secretarios de Estado, Gobernación y Obras Públicas, publicó la Orden Militar 167. Mediante ella, se estableció la “…línea de demarcación entre las Provincias de Matanzas y Santa Clara…”. Con ese objeto, en su segundo acápite, se determinó el inicio de la línea divisoria al norte,</p>
<blockquote><p>“…en el Canal del Pargo, formado por el Cayo General Vives y el Cayo General Laborde; deja a la derecha el Cayo Matanceros y a su izquierda al Cayo Inglés y penetra en la Costa Norte de la Isla por la Punta de Umoa Machado…”.</p></blockquote>
<p>Desde ese punto la división se dirigía en línea recta hacia el sur y, después de cruzar por varios lugares, llegaba hasta el río Hanábana, por cuyo curso continuaba. Al llegar entonces a la laguna del Tesoro, dicha línea tomaba entonces el curso del río Hatiguanico hasta su desembocadura en la ensenada de la Broa. Para esos límites se tuvieron en cuenta los del Departamento Militar de Occidente en 1896. Por último, en el tercer acápite, la orden dispuso de forma terminante:</p>
<blockquote><p>“Todas las cuestiones, tanto administrativas como judiciales, que hayan surgido con motivo de los límites entre las Provincias de Matanzas y Santa Clara, quedan por la presente Orden terminadas”.</p></blockquote>
<p><strong>Los primeros intentos</strong></p>
<p>Más de 15 años después de emitida la Orden Militar que despojó a Matanzas de su costa sur, se sucedió el primer intento de rectificar esa injusticia histórica. En 1917 un grupo de vecinos solicitó al Consejo Provincial de Matanzas que solicitara al Congreso de la República la incorporación de la península y ciénaga de Zapata al municipio de Jagüey Grande. Propusieron, además, que para la división territorial se siguiera una línea entre la Laguna del Tesoro y la Bahía de Cochinos. Diez años después, en 1927, se creó un Comité Gestor para gestionar nuevamente esa incorporación. El 17 de julio de ese año la Cámara de Comercio de Jagüey Grande hizo gestiones para materializar ese deseo “…por razones naturales de índole geográfica”.</p>
<figure id="attachment_102845" aria-describedby="caption-attachment-102845" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102845 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/574418167_tcimg_A37B5FDB-300x208.jpg" alt="" width="300" height="208" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/574418167_tcimg_A37B5FDB-300x208.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/574418167_tcimg_A37B5FDB-150x104.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/574418167_tcimg_A37B5FDB.jpg 622w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102845" class="wp-caption-text">Mapa de Matanzas sin su costa sur. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El 3 de diciembre de 1928, Prisciliano Piedra, miembro de la Cámara de Representantes, encabezó una proposición de ley dirigida a rectificar “…los límites de las provincias de Matanzas y Santa Clara…”. Sin embargo, la misma quedó “sobre la mesa”, ante la declaración de urgencia del debate de otras cuestiones legislativas. Se pudo presentar en enero de 1929, pero no fue aprobada.</p>
<p>En 1934 la Compañía Comercial Santa Teresa S. A., dedicada a la explotación de montes y minas, dirigió una carta, fechada el 23 de julio, al Secretario de Justicia, para abogar por la incorporación de la ciénaga de Zapata al municipio mencionado. En esa fecha se le hizo similar solicitud al doctor <a href="https://www.ecured.cu/Pelayo_Cuervo_Navarro">Pelayo Cuervo</a>, Secretario de Gobernación.</p>
<figure id="attachment_102849" aria-describedby="caption-attachment-102849" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102849 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1-300x178.jpg" alt="" width="300" height="178" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1-300x178.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1-150x89.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1-768x455.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1.bmp 784w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-102849" class="wp-caption-text">Otro mapa de Matanzas sin su costa sur. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Cuatro años después, en septiembre de 1938, Prisciliano Piedra insistió y presentó una nueva proposición de ley a la Cámara de Representantes, que reactivó la lucha de Matanzas por su costa sur. En esta oportunidad se propuso, además de rectificar los límites entre Matanzas y Santa Clara, derogar la orden 167 que privó a la provincia yumurina de su costa sur.</p>
<p>La propuesta se hizo acompañar por las firmas de un grupo de personas que apoyaba la propuesta. No obstante, el hecho de que la mayoría eran vecinos del Central Australia y no propiamente habitantes de la ciénaga de Zapata, fue utilizado por los enemigos del proyecto de ley para garantizar que no fuera aprobado.</p>
<p><strong>En la Constituyente de 1940</strong></p>
<p>La Convención Constituyente de 1940 fue el ámbito donde se volvió a reactivar el reclamo histórico de Matanzas por su costa sur. Fue el 22 de abril de 1940, fecha en que se debatió el artículo relativo a la división del territorio nacional en provincias. De manera previa se había presentado cuatro enmiendas a ese artículo. El delegado <a href="https://www.ecured.cu/Jorge_Ma%C3%B1ach">Jorge Mañach</a> presentó una de ellas, dirigida a que no se definiera, en el texto constitucional, el número de provincias ni sus límites. Al comentar que en un futuro estos podían cambiar, destacó:</p>
<blockquote><p>“¿Qué razón tenemos nosotros para establecer que no deba prosperar, por vía legislativa, la aspiración de la provincia de Matanzas, a que se segregue a su favor la Ciénaga de Zapata (no estoy pronunciando una opinión a favor de la tesis, conste); ¿qué razón hay, repito, para que no pudiera, para que no debiera ser considerada, por vía legislativa, la posibilidad de que eso fuera resuelto a su favor, evitando así que los obreros que hoy trabajan en la Ciénaga, tengan que ir a presentar su documentación en Santa Calara, en vez de ir a Matanzas?”.</p></blockquote>
<p>A su vez, el matancero Manuel Mesa Medina expuso una enmienda dirigida, en lo esencial, a garantizar que Matanzas recuperara su costa sur al entrar en vigor la nueva Constitución. Esta propuesta planteó:</p>
<blockquote><p>“El Delegado que suscribe, considerando que cada una de las seis provincias en que se divide el territorio nacional deben poseer por igual ambas costas de los lados Norte y Sur de la Islas, las respectivas porciones del litoral que naturalmente corresponden a las mismas y que la provincia de Matanzas, a virtud de la Orden Militar No. 167 de 17 de Mayo de 1901, perdió su legítimo derecho a la porción de costa sur que naturalmente le corresponde, tiene el honor de someter a la consideración de esta Asamblea Constituyente la siguiente:”</p>
<p>“Proposición de Enmienda. El Artículo No. 5 correspondiente al Título Primero «DE LA NACIÓN, SU TERRITORIO Y FORMA DE GOBIERNO», del dictamen emitido por la Comisión Coordinadora, quedará redactado de la forma siguiente:</p>
<p>Artículos No.—El territorio de la República se divide en seis provincias y estas en Términos Municipales. Las actuales provincias de denominarán: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Las Villas, Camagüey y Oriente, las cuales tendrán entre sus límites divisionarios, Costa Norte y Costa Sur en toda la extensión de sus respectivos territorios”.</p></blockquote>
<p>Al intervenir en defensa de su proposición, Manuel Mesa Medina insistió, sobre todo, en los argumentos históricos:</p>
<blockquote><p>“Hace cuarenta años que la provincia de Matanzas está reclamando una cosa justa, que por la ley le corresponde; no es que queremos quitarle nada a la provincia de Santa Clata, sino, precisamente, lo que realmente le corresponde a la de Matanzas”.</p>
<p>“La Convención Constituyente debe, en este momento, hacerle justicia y no (…) dejarlo para otra oportunidad, sino que ahora, precisamente, deben dársele los límites que le corresponden a la provincia de Matanzas, ya que el gobernador americano nos hizo, sin justicia, una Orden Militar, la 167, que nos tronchó precisamente una cosa que nos correspondía desde la constitución de la Isla de Cuba”.</p>
<p>“La provincia de Matanzas tiene derecho a la Bahía de Cochinos, que es su costa sur, de acuerdo con las leyes de 1925. Por lo tanto, esta Convención Constituyente de 1940 debe resolver los que no resolvió la del Uno, y que le quita por una Orden Militar la Ensenada de Cochinos para la provincia de Santa Clara”.</p></blockquote>
<p>Otro representante matancero en la Convención Constituyente de 1940, el médico <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Dihigo_Llanos">Mario E. Dihigo</a>, también participó en el debate suscitado. Intervino en apoyo de la enmienda que presentó Manuel Mesa Medina. En sus palabras defender con vehemencia la necesidad de reincorporar a Matanzas el territorio de la ciénaga de Zapata. Consideró que la historia avalaba su posición y sostuvo que fue un “error” dejar a Matanzas sin su costa sur. En medio de debate argumentó:</p>
<blockquote><p>“…no se trata de ningún sentimiento de provincia a provincia; quiero decir, que los habitantes de la Ciénaga de Zapata no tienen ningún motivo para preferir pertenecer bien a la Provincia de Santa Clara o a la de Matanzas; pero que existen obstáculos de orden geográfico que impiden completamente que la provincia de Santa Clara pueda atender a las necesidades de los habitantes que allí viven”.</p></blockquote>
<p>Además, ejemplificó que había lugares de la Ciénaga que están a tres días de viaje de Cienfuegos, lo cual estimó algo innecesario. También señaló que la región pertenece al Cuarto Distrito Militar, asentado en Matanzas. Sin embargo, las razones históricas fueron las que más tuvo en cuenta. Sobre todo, la nulidad de la Orden Militar del 17 de mayo de 1902, en virtud de la cual Matanzas fue despojada de su costa sur:</p>
<blockquote><p>“Si la Constitución que estamos redactando utiliza la misma frase «con los mismos límites», va entonces a convalidar un hecho que es a todas luces ilegal, porque esa orden No. 167, promulgada después de la Constitución, después que la Constitución fue aprobada, tiene que declararse nula y sin valor, puesto que se opone a ella”.</p></blockquote>
<p>Además, Mario E. Dihigo presentó una Disposición Transitoria, en la cual enfatizó en la necesidad de corregir ese error histórico:</p>
<blockquote><p>“A los efectos del artículo 6º. la línea divisoria entre las actuales provincias de Matanzas y Santa Clara será la determinada por el párrafo segundo de la Orden No. 157 de 17 de mayo de 1902, hasta la desembocadura del río Hanábana en la Laguna del Tesoro, y desde este punto continuará hacia el Sur, orillando la expresada laguna por el Este y el Sureste hasta encontrar el río Santa Teresa, y seguirá por el curso de este río hasta su desembocadura en la Bahía de Cochinos, donde terminará”.</p>
<p>“Esta disposición no será observada en las primeras elecciones que se celebren para cubrir cargos públicos después de la promulgación de esta Constitución”.</p></blockquote>
<p>En defensa de esta Disposición Transitoria, Mario E. Dihigo argumentó:</p>
<blockquote><p>“Nosotros no podemos retirar esta enmienda, ante esa promesa, ante esa posposición. Se trata de un hecho que constituye a lo largo de 295 años una determinación sin precedentes históricos, sin precedentes geográficos, sin precedentes administrativos ni políticos, que viene a determinar una profunda perturbación en las condiciones de vida de los habitantes de la Ciénaga de Zapata, que me aventuro a decir que probablemente ha sido y que constituye el núcleo de población más abandonado de la República de Cuba y más lejano de la civilización”.</p></blockquote>
<p>Sometida a discusión la Enmienda, esta fue derrotada por 38 votos en contra y seis a favor. Lamentablemente no fue posible, en esa oportunidad, rectificar lo que Dihigo consideró una:</p>
<blockquote><p>“…enormidad jurídica, geográfica, histórica y política en todos los aspectos que puedan considerarse. Esto constituye la anomalía de que sea la única provincia de la República de Cuba que carezca de costa sur, y estado los hombres que allí viven, obligados a una serie de circunstancias adversas para poder vivir debido a esa división arbitraria que se ha hecho”. (ALH)</p></blockquote>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3hgg7DKKdA"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/mario-e-dihigo-un-medico-matancero-en-la-constituyente-de-1940/">Mario E. Dihigo, un médico matancero en la Constituyente de 1940</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Mario E. Dihigo, un médico matancero en la Constituyente de 1940» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/mario-e-dihigo-un-medico-matancero-en-la-constituyente-de-1940/embed/#?secret=765hWq4Owz#?secret=3hgg7DKKdA" data-secret="3hgg7DKKdA" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>La batalla de Treserra</strong></p>
<p>Durante la República el historiador José A. Treserra Pujadas fue un verdadero e incansable paladín en defensa de la costa sur matancera. En varias oportunidades presentó los argumentos históricos que sostenían la injusticia cometida y el daño que causaba a la provincia la ausencia de una salida al mar por su parte sur.</p>
<figure id="attachment_102844" aria-describedby="caption-attachment-102844" style="width: 197px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102844 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1603898827.0.x-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1603898827.0.x-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1603898827.0.x-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1603898827.0.x.jpg 329w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /><figcaption id="caption-attachment-102844" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Reivindicación de la costa sur de Matanzas</em> (1942). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el Primer Congreso Nacional de Geografía, convocado por la Sociedad Geográfica de Cuba y celebrado en La Habana los días 13 al 28 de octubre de 1942, José A. Treserra presentó el ensayo <em>Reivindicación de la costa sur de Matanzas. Estudio geográfico, histórico y jurídico</em> (1942), que después publicó en la imprenta yumurina de Ramón Soles. Esta edición corrió a cargo de la Junta de Cultura y Turismo del Gobierno Provincial de Matanzas.</p>
<p>Buena parte de esa información José A. Teserra la había dado a conocer en periódicos matanceros durante 1937 y la replicó en el libro <em>Historia de Matanzas</em> (1943). También la publicó en el extenso artículo “El derecho de Matanzas a su costa sur”, incluido en el capítulo “Porqué la Ciénaga de Zapata debe pertenecer a Matanzas”, que forma parte del libro <em>Matanzas contemporánea. Guía provincial</em> (1944).</p>
<p>En la argumentación histórica que sostuvo con gran pericia, Treserra se remontó a una ley de Indias del 8 de octubre de 1607, que estableció la creación de la gobernación de Occidente, con mar “…de una y otra parte”. Lo mismo sucedió en 1747, con una nueva división de dos grandes provincias civiles, la de Occidente o Habana y la de Oriente o Santiago de Cuba. Entre otros datos a favor, mencionó la historia y extensión de los límites territoriales de Cienfuegos, que nunca incluyeron la ciénaga de Zapata.</p>
<p>Insistió, sobre todo, en la Orden Militar de 1902 y la situación creada a partir de su promulgación, tres días antes de la instauración de la República. La consideró violatoria de la Constitución de 1901, que estableció que las provincias tendrían los mismos límites históricos de siempre. Sostuvo, con argumentos legales basados en las propias leyes cubanas, que “…la susodicha Orden resulta inobservable y por tanto nula, a partir del 20 de Mayo de 1902”.</p>
<p>De todo el texto, es necesario resaltar este párrafo:</p>
<blockquote><p>“No hay una sola razón de ciencia que niegue a Matanzas el disfrute de sus ensenadas, bahías, caletas y surgideros del Sur, porque le vienen discernidos por la propia Naturaleza, cuyo veredicto irrefutable hubo de ilustrar la ley que la organizara en provincia, la cual, por consiguiente, le acordó asimismo, costa Norte y costa Sur; evitando que en el orden jurídico se produjera el privilegio que hoy existe”.</p></blockquote>
<p>José A. Treserra fue, sin duda, un apasionado defensor del derecho de Matanzas a su costa sur. Esta fue una constante en su obra. Por los argumentos que ofreció a favor puede valorarse el tipo de historiador que fue. Su obra en ese sentido fue analítica y apasionada, justa y firme. Puso en conocimiento público los datos históricos que corroboraban, con solidez, la justicia de esa causa.</p>
<p><strong>El final</strong></p>
<p>Durante el período de la República Burguesa el reclamo matancero no fue atendido. Fueron variados los argumentos para no hacerlo. La nueva realidad política y social posterior a 1959 fue más propicia a esa causa. En 1970 se realizaron ajustes a los territorios de algunas provincias de Cuba y entre ellos estuvo la incorporación del territorio de la ciénaga de Zapata a Matanzas. José A. Treserra había muerto en 1956, pero de esa forma se cumplió un reclamo histórico del que fue vocero y paladín. En la actualidad es inconcebible que la península de Zapata no forme parte de Matanzas. Es nuestra. Siempre lo fue.</p>
<figure id="attachment_102847" aria-describedby="caption-attachment-102847" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102847 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/matanzas-5-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/matanzas-5-300x200.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/matanzas-5-150x100.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/matanzas-5.jpg 540w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102847" class="wp-caption-text">Mapa actual de la provincia de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-larga-batalla-de-matanzas-por-su-costa-sur/">La larga batalla de Matanzas por su costa sur</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Recuerdo y homenaje de José María Casal en Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2026 14:07:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Casa de Beneficencia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Varela]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[José María Casal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace 225 nació José María Casal, un habanero que dejó huellas perdurables en la Atenas...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/recuerdo-y-homenaje-de-jose-maria-casal-en-matanzas/">Recuerdo y homenaje de José María Casal en Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hace 225 nació José María Casal, un habanero que dejó huellas perdurables en la Atenas de Cuba.</strong></p>
<p>Nacido en La Habana el 15 de marzo de 1801, José María del Casal y Bermúdez se distinguió desde muy joven por su inteligencia y talento. Huérfano de padre, a los once años alcanzó una beca en el Real Colegio y Seminario de San Carlos y San Ambrosio, que fue la fragua de su carácter. En 1815 fue discípulo de <a href="https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Varela">Félix Varela</a>, quien le tuvo gran afecto, lo cual fue recíproco. Algunos autores han sugerido, incluso, que el célebre “Elpidio” no es otro que José María Casal.</p>
<p>Al año siguiente José María Casal sustituyó brevemente a <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Agust%C3%ADn_Caballero">José Agustín Caballero</a> en sus clases de Lógica, Metafísica y Moral. Decidido a estudiar leyes, comenzó a profundizar en el derecho desde las aulas del Seminario y en 1819 ingresó en la Universidad de La Habana. En 1821 se graduó de abogado y comenzó a ejercer en un bufete habanero. Por su dedicación y rectitud de principios, fue electo en 1823 como Padre de Pobres.</p>
<p>José María Casal se estableció en Matanzas, por primera vez, en 1826. En esta estancia, que se prolongó hasta 1835, fue procurador, secretario de la Junta de Sanidad y asesor del gobierno. Colaboró en el proceso de fundación, en 1827, de la Diputación Patriótica y fue redactor del periódico <em>Aurora de Matanzas</em>. Regresó a La Habana y continuó en su labor como abogado, pero en 1840 estaba de vuelta nuevamente en la ciudad de los puentes.</p>
<p>En esta etapa redactó un informe acerca de las inmoralidades en el ejercicio del derecho en Cuba, que fue muy elogiado. Se desempeñó como censor de teatro. Trabajó de forma incansable en la creación del Colegio de Niñas Pobres de Matanzas, que poco después pasó a ser Casa de Beneficencia, la obra de José María Casal que más perduró en el tiempo. Tras estos años en Matanzas, volvió nuevamente a La Habana. No obstante, nunca dejó de estar presente en los exámenes anuales de las niñas de la Beneficencia.</p>
<p>José María Casal viajó a la Florida en 1853 para visitar a Félix Varela, aunque cuando llegó ya este había fallecido. En homenaje a su maestro publicó en Matanzas el libro <a href="https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=hvd.hn2kgp&amp;seq=5"><em>Discursos del presbítero D. Félix Varela, precedidos de una suscinta relación de lo que pasó en los últimos momentos de su vida y en su entierro hasta que se depositaron sus cenizas en la capilla que al efecto levantaron los cubanos en el cementerio de San Agustín de la Florida</em></a> (1860). Este fue un hermoso homenaje a la vida y obra de su maestro Varela</p>
<p>En el texto, Casal incluyó tres obras de Félix Varela: el elogio al rey <a href="https://www.ecured.cu/Fernando_VII_de_Espa%C3%B1a">Fernando VII</a>, fechado en 1818. También apareció el discurso que pronunció en 1817, en la primera junta a la que asistió como socio de la Sociedad Económica de Amigos del País. Por último, puede leerse la oración fúnebre a propósito de las exequias del rey Carlos IV de Borbón en 1819.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3HzxsonQDS"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/homenajes-matanceros-felix-varela/">Dos homenajes matanceros a Félix Varela en el siglo XIX</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Dos homenajes matanceros a Félix Varela en el siglo XIX» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/homenajes-matanceros-felix-varela/embed/#?secret=6rdqiwb7Kd#?secret=3HzxsonQDS" data-secret="3HzxsonQDS" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Además de contener estos tres discursos pronunciados por Varela, el libro posee gran importancia por otro motivo. Está encabezado por el escrito titulado “La muerte de un justo”, de la autoría de Casal. En él se narra la muerte de Varela y los esfuerzos realizados para la construcción de un mausoleo para sus restos en el cementerio de San Agustín. Es, por tanto, un valioso testimonio. Las fases que Casal dedicó a su maestro evidencian un profundo respeto. Así lo demuestra al decir que “…era un filósofo, era un héroe, era un apóstol…”. Sobre la trascendencia de su obra señaló:</p>
<blockquote><p>“El adoró la verdad, todo lo dejó por ella y eligiendo sereno el camino de las privaciones, del trabajo y de la oración, halló tesoros que repartió generoso entre los hombres…”.</p></blockquote>
<p>Enamorado de la Atenas de Cuba, José María Casal se radicó nuevamente en Matanzas en 1854. Se le nombró entonces vocal de la Junta de Caridad y diputado del Colegio de Niñas Pobres. También fue secretario de la Compañía del Ferrocarril de Matanzas. Asumió en 1856 el cargo de alcalde de Matanzas y después el de Síndico del Ayuntamiento. Además, fue vocal de la Junta de Agricultura, Industria y Comercio.</p>
<p>Una de las obras más importantes en las que José María Casal fue protagonista aquí en Matanzas fue la fundación del Liceo Artístico y Literario. Dirigió la Sección de Literatura, primera que se creó y después presidió la institución en 1860. También fue jurado en los Juegos Florales y publicó varios trabajos en la revista oficial de la institución. Una vez iniciada la Guerra del 68, Casal regresó a La Habana.</p>
<p>En junio de 1874, afectado de la visión, José María Casal viajó a Nueva York en busca de mejoría. Allí le sorprendió la muerte el 27 de agosto.</p>
<p><strong>Ideario</strong></p>
<p>El pensamiento científico y pedagógico de José María Casal fue avanzado para su tiempo. Al rastrear en su obra se puede constatar ese hecho. En 1860 dio a conocer el libro que tituló <a href="https://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5Qae7RSV7zakcoBvFMdnNRPYNeTEXJOacyskyK-_GMk83S1unMSUxGKultGyfIfDOCZXxmd4wJpgl8GzO8M_04LDqFcj9cKh8y6A6fsoHjIgmvTi2HYN435NMp_-t4gX6hyGFxioqGkavmL6ht-jAIgVlzBF0fWrlSaP1HI7zBQXw0BJAxrt9bRlY3LjSKLjC4Wm1U6ckNUk-bjRc4oTZRlUw2xDLlBrnwUfXIb_4QOS_njCqxV3YG7CsUhJ-u8mptGq1D6FdS42ncxHtCPLPOPgrctWMNlf-8PdDNRrxt5zJYAiOWGY"><em>Apuntes de higiene doméstica, para las niñas de la beneficencia de Matanzas</em></a>. Este texto se relacionó de forma estrecha con la labor que desarrolló en la Casa de Beneficencia de la ciudad. En efecto, en este volumen recogió las lecciones que sobre el tema Casal impartió a las niñas recogidas en la institución.</p>
<p>En una carta que acompañó esta edición, la directora de la Casa de Beneficencia, Juana Byrne de Clayton, agradeció la obra con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“Mucho es de agradecerse a V., Sr. de Casal, que se halla determinado a dictar esos elementos de Higiene, porque ellos han de producir inmensos beneficios, debiendo considerarse, como dice V. muy bien, un tratado de moral práctica, y ningún estudio hay que sea más a propósito para desenmascarar las enfermedades y las pasiones que vienen siempre ocultas y lentamente, rodeadas de mentirosos placeres para arrebatar la salud, el sosiego y la vida”.</p></blockquote>
<p>Acerca de la obra y de su objetivo, destacó José María Casal en la introducción:</p>
<blockquote><p>“Mucho se ha escrito para dar a los padres y directores de colegios la instrucción necesaria, con el fin de que sepan conservar la salud de sus hijos o pupilos; pero estos trabajos no se han generalizado, tal vez porque conservan algún aparato científico, o porque son demasiado extensos, y sobre todo, porque no se tiene todavía la convicción de su inmensa utilidad.—He aquí lo que me ha determinado a formar estos «Apuntes de Higiene Doméstica» que he ido dictando a doce niñas de las más adelantadas de la Beneficencia de esta ciudad, con un pequeño Diccionario de algunas voces, cuya significación deben comprender bien para la mayor inteligencia de los Apuntes; y he visto con placer que las niñas los han escrito y estudiado con gusto, oyendo siempre muy atentamente mis explicaciones, lo que me prueba que este estudio les agrada, y que comprenden su utilidad, haciendo buenas deducciones de los principios generales que he procurado reunir”.</p></blockquote>
<p>Seguidamente, José María Casal presentó los títulos de la bibliografía médica que había utilizado para conformar sus <em>Apuntes…</em>, lo cual demuestra el espíritu científico que caracterizó su quehacer. Después, agregó:</p>
<blockquote><p>“Si he logrado recoger lo más esencial y ponerlo al alcance de las niñas que ya han concluido su educación primaria, habré conseguido, por lo menos, que comprendan la importancia de este estudio y que se dediquen a profundizarlo, con la persuasión de que observando las reglas higiénicas de acuerdo en todo con los preceptos y los consejos de nuestra Santa Religión, vivirán ellas y sus descendientes felices y por mucho tiempo, prolongando los días de la juventud y los de la edad viril, sin que aparezca la vejez sino en los últimos instantes de la existencia”.</p></blockquote>
<p>Este libro, José María Casal lo dividió en las siguientes lecciones:</p>
<blockquote><p>“1. De la salud y la enfermedad”.</p>
<p>“2. Causas de las enfermedades y reglas para evitarlas”.</p>
<p>“3. Del aire, el calor, el frio y la humedad”.</p>
<p>“4. De la luz y de la electricidad”.</p>
<p>“5. De los vestidos”.</p>
<p>“6. De los baños, limpieza y cosméticos”.</p>
<p>“7. De los alimentos”.</p>
<p>“8. De las bebidas”.</p>
<p>“9. Del ejercicio”.</p>
<p>“10. Del reposo”.</p>
<p>“11. De las facultades intelectuales y de las pasiones”.</p>
<p>“12. De las pasiones en general”.</p>
<p>“13. De las pasiones opresivas”.</p>
<p>“14. De las pasiones expansivas”.</p>
<p>“Consejos”.</p>
<p>“Diccionario para la mejor inteligencia de estos Apuntes de Higiene”.</p></blockquote>
<p>Cada una de las lecciones, al finalizar, presentaba una serie de preguntas para repasar y profundizar en el contenido estudiado. Es llamativa la presencia, en la lección “4. De la luz y de la electricidad”, de consejos para evitar el impacto de descargas eléctricas. Este libro, que al parecer debió tener una segunda parte, evidencia que José María Casal fue un precursor de la enseñanza de la higiene en la educación cubana.</p>
<p>También en 1860, la revista <em>Liceo de Matanzas</em>, en su número del 3 de junio de 1860, presentó a sus lectores una frase de José María Casal. Como puede leerse, la misma expresó la misma esencia presente en los <em>Apuntes de higiene doméstica</em>…:</p>
<blockquote><p>“La educación no corresponde a una época de la vida, que ella debe comenzar desde que el hombre nace, y si es posible antes por sus padres hasta que muere; por manera que la educación es obra de toda la vida: el hombre debe y puede aprender a mejorarse en los brazos de su madre y en los de su esposa; en la escuela y en el taller, en el hogar doméstico y en la plaza pública, en sus diversiones y en el trabajo, en la iglesia y en la cárcel, en la prosperidad y en la desgracia. El plan de una buena educación debe abrazarlo todo, y es un grande y pernicioso error creer que la obra está concluida ensenando las primeras letras y un arte u oficio: esto es solo una pequeña parte levantada sobre débiles cimientos, que deriva el ímpetu de las pasiones, o desmoronan los sueños azarosos”.</p></blockquote>
<p>Otro ejemplo del pensamiento científico y educativo de José María Casal fue el articulo “Lo que yo haría”, que publicó por partes en la revista <em>Liceo de Matanzas</em>, entre el 3 de junio y el 1 de julio de 1860. En él, trató acerca del tratamiento que debía darse a las personas víctimas de la embriaguez, la vagancia, la mendicidad y el juego. En relación con la embriaguez, o sea, el excesivo consumo de bebidas alcohólicas, destacó su convicción, de que</p>
<blockquote><p>“…casi siempre tiene su origen en una organización particular que quizá puede variarse, o de un estado patológico del individuo”.</p></blockquote>
<p>Agregó después varios ejemplos de personas alcohólicas que conoció, lo cual le reafirmó el criterio de que se trataba de un vicio patológico, que debía ser estudiado para determinar los métodos más adecuado para su tratamiento. Se apoyó en criterios médicos de diferentes autores y en las experiencias de otros países para la atención a las personas afectadas por la embriaguez. En el último de los artículos sobre el tema, José María Casal expuso su propuesta, la cual tuvo como punto de partida el avanzado criterio de que</p>
<blockquote><p>“…la embriaguez es una enfermedad como cualquier otra, que puede atacar aun a los más morigerados y virtuosos”.</p></blockquote>
<p>La idea que defendió consistía en fundar</p>
<blockquote><p>“…un departamento de Beneficencia destinado exclusivamente a recoger en él a todos los desgraciados que padeciesen ese mal, cualquiera que fuese su categoría”.</p></blockquote>
<p>Este establecimiento, según Casal, debería ser construido en el campo, con un médico como director. Tendría una biblioteca y los internados se ejercitarían en el oficio u ocupación que dominen y, de no tenerlo, deberían ser educados de modo tal que emplearan el tiempo en algo productivo. Tal proyecto, inviable en la Cuba de 1860, tuvo un fundamento científico y fue, quizás, la primera vez que se planteó una idea similar en nuestro país.</p>
<p>José María Casal publicó un <em>Manual de derecho español para los artesanos, menestrales y labradores</em> (1847) y dejó inédita la novela <em>Dos ángeles</em>. También colaboró en el <em>Diario de la Habana</em>, casi siempre con el pseudónimo Solitario del Cerro.</p>
<figure id="attachment_102449" aria-describedby="caption-attachment-102449" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102449 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/CUBA.-ALBUM.-Views-of-Matanzas-B.-24.-Casa-de-Beneficencia.bmp-2-300x219.jpg" alt="" width="300" height="219" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/CUBA.-ALBUM.-Views-of-Matanzas-B.-24.-Casa-de-Beneficencia.bmp-2-300x219.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/CUBA.-ALBUM.-Views-of-Matanzas-B.-24.-Casa-de-Beneficencia.bmp-2-150x109.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/CUBA.-ALBUM.-Views-of-Matanzas-B.-24.-Casa-de-Beneficencia.bmp-2.jpg 586w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102449" class="wp-caption-text">Casa de Beneficencia en Matanzas, a inicios del siglo XX. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>Matanceros en la Revista Bimestre Cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2026 13:15:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Bimestre Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Económica de Amigos del País]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su larga y fecunda existencia, la Revista Bimestre Cubana contó con la colaboración de...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En su larga y fecunda existencia, la <em>Revista Bimestre Cubana</em> contó con la colaboración de varios intelectuales matanceros.</strong></p>
<figure id="attachment_101876" aria-describedby="caption-attachment-101876" style="width: 189px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101876 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor-189x300.jpg 189w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor-94x150.jpg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor.bmp 286w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101876" class="wp-caption-text">Portada del primer número de la <em>Revista Bimestre Cubana</em> en 1831. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El primer número de la <em>Revista y Repertorio Bimestre de la Isla de Cuba</em> vio la luz en abril de 1831. Lo hizo bajo la dirección del catalán Mariano Cubí y Soler. Poco después la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana asumió como propio ese proyecto. Se publicó entonces bajo el título de <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Comenzó así la historia de una de las publicaciones más trascendentes de la historia de Cuba.</p>
<p>La <em>Revista Bimestre Cubana</em> tuvo diez números en su primera etapa. A Cubí le sucedió José Antonio Saco como director. Entre las firmas que la prestigiaron estuvieron los nombres de Félix Varela Morales, José de la Luz y Caballero, Felipe Poey, y Domingo del Monte, entre otros. Aunque impreso, el décimo número no pudo circular, debido a la censura y la prohibición de la revista por el gobierno colonial de Miguel Tacón en 1934.</p>
<p>Debieron pasar 76 años. En 1910 la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana decidió retomar la publicación de la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. En esta oportunidad Fernando Ortiz asumió la dirección. Al dar inicio a la nueva época este sabio cubano afirmó:</p>
<blockquote><p>“Abrase, pues, de nuevo el histórico sagrario de nuestra cultura y vengan a él todos los cubanos&#8230; cuidando de que brille por los siglos de los siglos en el ara de la patria libre el fuego sacro de la civilización y de la democracia”.</p></blockquote>
<p>Se inició entonces un período que duró hasta 1959, en el que las brillantes plumas de escritores cubanos y de otros países legaron páginas llenas de ciencia y patriotismo. Entre ellas se destacaron las de varios matanceros.</p>
<p><strong>Temas varios</strong></p>
<p>El venerable historiador y poeta Emilio Blanchet fue de los primeros que publicó en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>, en su nueva etapa, entre los nacidos en Matanzas. Lo hizo con “La catástrofe del cráter” (1910) y “La muerte de Garibaldi” (1914). Otro poeta matancero, Agustín Acosta, insertó en sus páginas “Poesías cubanas contemporáneas” (1926) y “La campana de La Demajagua” (1927).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="HpvGGkiqas"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/emilio-blanchet-un-laborioso-erudito-matancero/">Emilio Blanchet, un laborioso erudito matancero</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Emilio Blanchet, un laborioso erudito matancero» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/emilio-blanchet-un-laborioso-erudito-matancero/embed/#?secret=qMNVdwEO4f#?secret=HpvGGkiqas" data-secret="HpvGGkiqas" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Una gloria de la medicina cubana, el yumurino Juan Guiteras Gener, estuvo entre los matanceros que publicaron en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Dos de sus escritos los dedicó a otra gran personalidad médica: “El Doctor Carlos J. Finlay. Apuntes biográficos” (1912), que fue el discurso de recepción como académico de número que pronunció en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, y “En honor de Finlay” (1924). De su producción científica se dio a conocer “Estudios demográficos. Aclimatación de la raza blanca en los trópicos” (1913).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="RGPHhw90pN"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-guiteras-matancero-ilustre/">Juan Guiteras, matancero ilustre</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Juan Guiteras, matancero ilustre» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-guiteras-matancero-ilustre/embed/#?secret=9gK2fpK09I#?secret=RGPHhw90pN" data-secret="RGPHhw90pN" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Hortensia Lamar, relevante educadora matancera, fue autora de varios ensayos publicados en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Por el contenido que tratan, son ejemplo de las luchas feministas en Cuba. Fue el caso de “Lucha contra la prostitución y la trata de blancas” (1923), “Lucha contra las drogas heroicas” (1923) y “Protección y defensa del hogar cubano” (1923), los tres leídos en el Primer Congreso Nacional de Mujeres. Además, fue autora de “Nuestra escuela pública y la segunda enseñanza del pueblo” (1944).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="tjyhEL4Lkk"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/hortensia-lamar-del-monte-una-mujer-que-hizo-historia/">Hortensia Lamar del Monte: una mujer que hizo historia</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Hortensia Lamar del Monte: una mujer que hizo historia» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/hortensia-lamar-del-monte-una-mujer-que-hizo-historia/embed/#?secret=QUhak1Hhjh#?secret=tjyhEL4Lkk" data-secret="tjyhEL4Lkk" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Trabajos del matancero Juan Portell Vilá como “El psicoanálisis y su aplicación al estudio del niño” (1928) y “El niño inestable y su tratamiento” (1929), fueron publicados en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Del colombino Salvador Salazar Roig apareció “La cesión de los bienes del Estado, como medio de aumentar la población y proteger las clases menesterosas” (1913). Esta fue su tesis para el grado de Doctor en Derecho Público. Con “Varios discursos de José María Gálvez” (1938), se recordó la obra del matancero que fuera presidente del Partido Liberal Autonomista. De su hijo Wenceslao Gálvez se dio a conocer la novela “Nicotina” (1932).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="AuIQzfFzjd"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-valdes-rodriguez-un-pedagogo-matancero/">Manuel Valdés Rodríguez, un pedagogo matancero</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Manuel Valdés Rodríguez, un pedagogo matancero» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-valdes-rodriguez-un-pedagogo-matancero/embed/#?secret=BcEvqImkbQ#?secret=AuIQzfFzjd" data-secret="AuIQzfFzjd" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Del destacado pedagogo matancero Manuel Valdés Rodríguez la <em>Revista Bimestre Cubana</em> dio a conocer dos importantes trabajos. Estos fueron “Las Escuelas Normales y Correccionales de los Estados Unidos (1913) y “José de la Luz y Caballero” (1913), discurso que pronunció en la Universidad de La Habana. La “Cartilla de agricultura internacional” (1911), obra póstuma del biólogo y profesor universitario José I. Torrabas también apareció en sus páginas.</p>
<p><strong>Historia y algo más</strong></p>
<p>Acerca de la obra de los historiadores nacidos en la Atenas de Cuba, la <em>Revista Bimestre Cubana</em> publicó unas “Cartas del historiador D. Pedro José Guiteras” (1941). Otro matancero, José Augusto Escoto, trató un tema de palpitante actualidad en “La Isla de Pinos a través de su historia como parte integrante del territorio de Cuba” (1925). Por su parte, del filósofo Fernando Lles se dio a conocer el artículo de homenaje que tituló “Un educador matancero; Arturo Echemendía” (1951).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3zALhkS5zr"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/fernando-lles-un-filosofo-en-la-ciudad-de-los-puentes/">Fernando Lles: un filósofo en la ciudad de los puentes</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Fernando Lles: un filósofo en la ciudad de los puentes» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/fernando-lles-un-filosofo-en-la-ciudad-de-los-puentes/embed/#?secret=rcwrpRsXZ2#?secret=3zALhkS5zr" data-secret="3zALhkS5zr" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Del historiador Francisco José Ponte Domínguez se incluyeron varios trabajos en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Dos de ellos escritos en defensa de la mujer: “Derecho al sufragio político de la mujer cubana” (1928) y “La mujer en la revolución de Cuba” (1933). Además, fue el autor de “Eliseo Giberga” (1931), “<em>Our Cuban Colony</em> de Leland H. Jenks, y versión española” (1931) y “Epopeya de un libertador cubano: Ignacio Agramonte Loynaz” (1942).</p>
<p>Otro cultor de la ciencia de Clío, Herminio Portell Vilá, fue de los autores matanceros más representados en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. De este cardenense se publicaron artículos históricos por el estilo de “El pasado glorioso como lección de energía” (1928), “Sobre el ideario político cubano del siglo XVIII” (1931), “Cubí y Soler, y el presidente Monroe” (1932), “Las conspiraciones cubanas de 1850” (1940) y “Revaloración de Céspedes y de su obra revolucionaria” (1941). Un tema de actualidad lo trató en “La industria azucarera y su futuro” (1942).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="wGTvwqZoxf"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/sin-categoria/herminio-portell-vila-la-obra-de-un-historiador-de-cardenas-y-de-cuba/">Herminio Portell Vilá: la obra de un historiador de Cárdenas y de Cuba</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Herminio Portell Vilá: la obra de un historiador de Cárdenas y de Cuba» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/sin-categoria/herminio-portell-vila-la-obra-de-un-historiador-de-cardenas-y-de-cuba/embed/#?secret=R0dmtEKJGm#?secret=wGTvwqZoxf" data-secret="wGTvwqZoxf" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Al mismo tiempo, Portell Vilá fue autor de varios análisis sobre la economía y la sociedad de los Estados Unidos. Estos fueron “La economía regional de los Estados Unidos: su influencia en la grandeza y la posible decadencia del país” (1937) y “La población negra norteamericana como factor de la vida nacional” (1937). Se deben mencionar, además, “Conflictos de población y de razas en los Estados Unidos: resultantes sociales y problemas del futuro (1938), y “Lo «español» en los Estados Unidos” (1938).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="HLFfavaPsT"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-manuel-trelles-govin-historiador-y-bibliografo/">Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-manuel-trelles-govin-historiador-y-bibliografo/embed/#?secret=yYks72gc1K#?secret=HLFfavaPsT" data-secret="HLFfavaPsT" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<figure id="attachment_101877" aria-describedby="caption-attachment-101877" style="width: 172px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101877 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor-172x300.jpg" alt="" width="172" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor-172x300.jpg 172w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor-86x150.jpg 86w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor.bmp 289w" sizes="auto, (max-width: 172px) 100vw, 172px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101877" class="wp-caption-text">Portada de uno de los números de la <em>Revista Bimestre Cubana</em> en 1910. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La obra del bibliógrafo matancero Carlos M. Trelles ocupó un lugar especial en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>, de la que fue uno de los más ilustres colaboradores. En ella se dio a conocer uno de sus trabajos más emblemáticos: “El progreso y el retroceso de la república de Cuba” (1923). Igualmente, fue autor de “La hacienda y el desarrollo económico de la República de Cuba” (1927) y “La Inquisición en Cuba desde 1518 hasta 1610” (1935). Además, hay que mencionar “Cuba de 1500 a 1511” (1936) y “Discurso pronunciado en la Sociedad Geográfica de Cuba con motivo de haber recibido la medalla «Enrique José Varona»” (1941).</p>
<p>Por último, entre 1924 y 1929, la <em>Revista Bimestre Cubana</em> publicó en varias entregas la obra testimonial “Aquellos tiempos&#8230; Memorias de Lola María”. Se trató de los recuerdos de la matancera Dolores María de Ximeno y Cruz, quien recogió en sus vivencias numerosos pasajes de la historia de Matanzas, su ciudad natal. Esta obra quedó recogida en forma de libro, en dos tomos, en 1928. Formó parte de la Colección Cubana de Libros y Documentos Inéditos o Raros, que era dirigida por Fernando Ortiz.</p>
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		<title>Juan Tirry y Lacy, un gobernador ilustrado en Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2026 12:40:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Conde Mopox]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Tirry y Lacy]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Tirry y Lacy, quien se destacó por un pensamiento científico ilustrado, fue el primer...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan Tirry y Lacy, quien se destacó por un pensamiento científico ilustrado, fue el primer gobernador político y militar de Matanzas.</strong></p>
<p>En el año 1760, en el Puerto de Santa María, Andalucía, España, nació Juan Bautista Tirry y Lacy. Dedicado a la carrera de las armas, estudió en la Escuela de Guardiamarinas. Participó en los combates de Gibraltar y Argel. En 1772 viajó a San Petersburgo junto a su tío, el mariscal de campo <a href="https://www.effectivegatecpm.com/cwkdd5nx?key=2dfd2b0f07a92f148fae906b77f6532a" target="_blank" rel="noopener">Francisco Antonio Lacy y White</a> (1731-1792), conde de Lacy, ministro plenipotenciario de España en Rusia. Al culminar la misión en 1774, el embajador solicitó el grado de capitán de fragata para su sobrino, lo cual le fue concedido.</p>
<p>Al graduarse se le destinó a Cuba, a donde arribó en 1778. Al momento de la llegada de Juan Tirry y Lacy, en Cuba se materializaba, en todo su esplendor, el pensamiento y la acción de la élite ilustrada criolla. Personalidades de la talla de Francisco de Arango y Parreño, José Agustín Caballero y Tomás Romay, exponían, cada cual en su ámbito, las necesidades y aspiraciones de la emergente burguesía isleña. Los propósitos a alcanzar se vieron fortalecidos con la llegada a Cuba, en 1800, del Obispo Juan José Díaz de Espada en 1802. Por los antecedentes familiares y sus propias ideas, Juan Tirry y Lacy se incorporó rápidamente a este movimiento.</p>
<p>El joven militar contrajo matrimonio en La Habana, ciudad donde nacieron sus hijos. Fue ascendido en 1815 como coronel agregado al escuadrón de Dragones de América, que se encontraba destacado fijo en La Habana. Heredó el título de Marqués de la Cañada en 1824, siendo el cuarto con ese título nobiliario. Fue alcalde de La Habana del 1 de enero de 1825 al 1 de enero de 1826, cargo que volvió a ocupar en 1830. Terminó su carrera militar como Brigadier de Caballería del Real Cuerpo de Ingenieros. Fue Caballero de las Órdenes de Santiago y San Hermenegildo.</p>
<figure id="attachment_101374" aria-describedby="caption-attachment-101374" style="width: 248px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101374 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-248x300.jpg" alt="" width="248" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-248x300.jpg 248w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-124x150.jpg 124w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry.bmp 387w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101374" class="wp-caption-text">Antiguo blasón de los Tirry. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Redactó, en 1798, un plan para el establecimiento de una lotería en La Habana. Presentado al gobierno en Madrid, se proponía recaudar entre 700 u 800 mil reales anuales. También elaboró una memoria sobre el cultivo del tabaco en la isla de Cuba. Formó parte de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana. Junto a José Agustín Ferrety, a propuesta de la Junta de Caminos de Hierro de La Habana, confeccionó un informe favorable al ferrocarril, que fue vital para la introducción de ese adelanto tecnológico en Cuba en 1837.</p>
<p>Juan Tirry y Lacy inició su etapa de gobernador político y militar de Matanzas el 31 de diciembre de 1815. Algunas fuentes plantean que fue “…propietario de grandes ingenios…” en territorio yumurino, dato que no aparece en el erudito libro <em>El azúcar en Matanzas y sus dueños en La Habana</em> (2007), de Alberto Perret Ballester. También ocupó el cargo de subdelegado de la Real Hacienda y de la Renta de Tabacos. En esta condición fue autor en 1817 de una «Estadística de Matanzas y los cinco partidos de su jurisdicción», que se publicó en las <em>Memorias de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana</em>.</p>
<p>Durante la etapa en que fue la primera autoridad política y militar en territorio yumurino, Juan Tirry y Lacy contribuyó al mejoramiento de la ciudad, que aún estaba muy lejos del esplendor que alcanzó después. Fue protector de la primera enseñanza, al patrocinar escuelas públicas gratuitas y premios para los mejores estudiantes. Colaboró de forma estrecha con personalidades de la talla del catalán Tomás Gener y el educador Ambrosio José González.</p>
<p>Hijo de la Ilustración, Juan Tirry y Lacy murió en La Habana el 23 de febrero de 1839. Una de las calles más importantes de Matanzas lo recuerda.</p>
<p><strong>Un informe célebre</strong></p>
<figure id="attachment_101375" aria-describedby="caption-attachment-101375" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101375 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-300x282.jpg" alt="" width="300" height="282" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-300x282.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-150x141.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-24x24.jpg 24w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17.bmp 464w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101375" class="wp-caption-text">Inicio del informe de Juan Tirry y Lacy sobre Isla de Pinos en el tercer tomo del libro <em>Continuación del almacén de frutos literarios, o Semanario de obras inéditas</em> (1818).</figcaption></figure>
<p>En 1797 arribó a Cuba la comisión presidida por el Conde de Mopox y de Jaruco, creada por el gobierno español para el estudio de los recursos naturales cubanos, en particular la agricultura comercial. Uno de los miembros de esta célebre expedición era Juan Tirry y Lacy, a quien, por sus conocimientos como militar, se le dio el encargo de reconocer la Isla de Pinos. Debido a su competencia y experiencia el éxito de la empresa estaba garantizado.</p>
<p>El fin inicial de su misión era “…examinar si los pinos de que está poblada y los betunes (resinas) que estos producen podrían ser útiles a los bajeles de la Armada”. Además, debía determinar las condiciones existentes para la futura explotación económica del territorio y el establecimiento de poblaciones permanentes y seguras. Sin embargo, por su interés en las características de la casi desconocida isla, el resultado fue mucho más allá.</p>
<p>La estancia de Juan Tirry y Lacy en la Isla de Pinos se prolongó por dos meses, en condiciones no muy favorables. Los resultados de su labor los expuso en una extensa memoria que dirigió al Capitán General de Cuba, Conde de Santa Clara, fechada el 13 de diciembre de 1797. La “Descripción de la Isla de Pinos por el Capitán de Fragata de la Marina Real Armada Don Juan Tirry y Lacy”, apareció en el tercer tomo de <em>Continuación del almacén de frutos literarios, o Semanario de obras inéditas</em> (1818).</p>
<p>También se publicó dentro de las <em>Memorias de la Real Sociedad Patriótica de la Habana</em> en 1838. El título verdadero de esta exposición oficial fue:</p>
<blockquote><p>“Descripción de la isla de Pinos, hecha por el capitán de fragata de la marina Real don Juan Tirry y Laci, comisionado para examinar si los pinos de que está poblada, y los betunes que estos producen, podían ser útiles para el uso de los bajeles de la armada; exornada con varias noticias sobre sus producciones, situación de sus costas, y ventajas que pueden prometer”.</p></blockquote>
<p>El informe rendido por Juan Tirry y Lacy, que dividió en 19 capítulos, estableció la situación geográfica de la Isla de Pinos. También describió sus costas y la figura de su conjunto. Explicó las características físicas de sus accidentes geográficos, así como el origen, dirección y curso de sus ríos. Además, valoró la calidad de los suelos y producciones naturales, el clima y las aguas. Desde el punto de vista económico, resaltó las ventajas de actividades como la explotación de canteras, la saca de maderas, la siembra de tabaco y la pesca de carey.</p>
<p>El informe de Juan Tirry y Lacy estuvo acompañado por un plano detallado de la Isla de Pinos. Acerca de la extensión del territorio expresó:</p>
<blockquote><p>“Según el terreno que he visto, las noticias que he adquirido, las observaciones que he ejecutado, y la figura del plan, resulta tener toda la isla de Pinos 180 leguas cuadradas planas o superficiales, y 76 de circunferencia, costeándola por sus orillas”.</p></blockquote>
<p>En este informe, Juan Tirry y Lacy describió con detalles las visitas y recorridos que realizó. Expuso con claridad y admiración, las cosas que pudo observar personalmente. Esto lo hizo, tanto en lo natural como en la vida de los seres humanos que allí vivían. Sobre las condiciones higiénicas y de la salubridad destacó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“No se hallarán muchos parajes en que las aguas y aires sean más benéficos, y propios para la conservación de la vida que los de esta isla: es un hecho incontestable que hasta ahora no ha habido ningún sujeto agravado de aquellas enfermedades habituales, caracterizadas de incurables en otros países, que después de una corta residencia no haya sentido alivio, y al cabo de cierto tiempo el restablecimiento completo, que le ha prolongado la vida a beneficio de los aires y aguas, que son el médico y botica con que la naturaleza ha privilegiado a esta tierra”.</p></blockquote>
<p>En cuanto a la escasa población, Juan Tirry y Lacy reconoció que era un problema al cual el gobierno debía prestar la mayor atención. Presentó incluso un censo de los habitantes que residían en Isla de Pinos, a partir de los siguientes números:</p>
<blockquote><p>“Las 76 personas consideradas por sus sexos y edades, se componen de 36 hombres blancos, 18 mujeres de la misma clase, igual número de negros y cuatro negras; y hecha la división con atención al estado político de cada uno, resultan 60 libres y 16 esclavos”.</p></blockquote>
<p>Sobre estas personas, en un verdadero ejercicio de investigación etnográfica, Juan Tirry y Lacy expuso sus costumbres, actividades económicas, alimentos principales, entre otros aspectos de la vida cotidiana que llevaban, la cual consideró “…en la miseria…”. En la parte dedicada a las maderas que producía la Isla, en particular los pinos, llamó la atención sobre el inadecuado manejo de su cultivo y propuso medidas para corregir esa situación. Esta quizás fue una las primeras ocasiones en que se le dedicó atención a este asunto en un documento oficial al gobierno colonial cubano.</p>
<p>Al concluir el informe, que elaboró con celo exquisito, Juan Tirry y Lacy destacó:</p>
<blockquote><p>“He hecho una descripción exacta, y he dicho cuanto me parece producir la Isla de Pinos: conozco no están tratados los asuntos con la extensión de que son susceptibles; pero como mi objeto principal era solo el de pinos y betunes, todos los demás ramos los he mirado como accesorios, y he dado una idea corta, pero suficiente para que de ellos se haga el uso que convenga”.</p>
<p>“¡Ojalá que a mis deseos correspondiesen mis medios de animar la agricultura y el comercio de aquella Isla, para dar nuevo fomento a la riqueza nacional y al poder del soberano!”.</p></blockquote>
<p>Tuvieron que pasar varios años para que el gobierno español mostrara verdadero interés en fomentar poblaciones y diversas actividades económicas en la Isla de Pinos. Mientras tanto, el informe de Juan Tirry y Lacy ha sido considerado un modelo en su género y su autor un pionero en la exploración y conocimiento de la geografía cubana.</p>
<p>De acuerdo con el historiador español Jacobo de la Pezuela, el</p>
<blockquote><p>“…razonado y extenso informe geográfico de Tirry demostró al gobierno que era aquella isla susceptible de siembras de buen tabaco, fertilísima en pastos y maderas, abundante en piedras de construcción, y de un clima benigno y saludable”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_101385" aria-describedby="caption-attachment-101385" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101385 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-300x226.jpg" alt="" width="300" height="226" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-300x226.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n.jpg 576w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-101385" class="wp-caption-text">Carta Topográfico-Geográfica de la Isla de Pinos, levantada por el ingeniero capitán Alejo Helvecio Lanier en 1860. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-tirry-y-lacy-un-gobernador-ilustrado-en-matanzas/">Juan Tirry y Lacy, un gobernador ilustrado en Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Eduardo Asquerino: el homenaje matancero a un liberal español.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Feb 2026 20:13:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Asquerino]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Cárdenas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[reformismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1865 y 1866 el político liberal español Eduardo Asquerino visitó la ciudad de Matanzas...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1865 y 1866 el político liberal español Eduardo Asquerino visitó la ciudad de Matanzas y la villa de Cárdenas.</strong></p>
<p>Los años 60 del siglo XIX cubano significaron el apogeo del reformismo cubano. Múltiples factores propiciaron que el gobierno español evidenciara que, al fin, se prestaría atención a la necesidad de introducir reformas políticas y económicas en sus colonias americanas. En la creación de esa atmósfera favorable jugó un papel esencial la revista La América, dirigida por el escritor Eduardo Asquerino.</p>
<p><strong>La vida de un político</strong></p>
<p>Al fallecer en Sanlúcar de Barrameda, el 30 de septiembre de 1881, el periodista, poeta, político y diplomático español Eduardo María Mariano Asquerino García había tenido una vida de leyenda. Nacido en Barcelona, el 26 de abril de 1824 fue hermano del también escritor Eusebio Asquerino, ambos hijos de un hombre de ideas liberales, que estuvo exiliado hasta 1834.</p>
<p>Eduardo Asquerino cursó estudios en un colegio de la calle de la Madera en Madrid, donde desde muy temprano dio muestras de su carácter inquieto y rebelde. Ingresó en la Escuela de Ingenieros Civiles, pero se decidió finalmente por la política, la literatura y el teatro. Comenzó a escribir para periódicos de izquierda y de tendencia republicana y democrática. Fue perseguido y desterrado por su participación en la revolución de 1848.</p>
<figure id="attachment_99694" aria-describedby="caption-attachment-99694" style="width: 148px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99694 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-120.jpg" alt="" width="148" height="181" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-120.jpg 148w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/images-120-123x150.jpg 123w" sizes="auto, (max-width: 148px) 100vw, 148px" /><figcaption id="caption-attachment-99694" class="wp-caption-text">Eduardo Asquerino. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Afiliado al Partido progresista, fue diputado y senador por Valencia, Cádiz e Islas Baleares. Realizó, a partir de 1853 un extenso viaje por Cuba, México, Argentina, Chile y Perú. En México escribió poesías, buscó los restos de Hernán Cortés y fundó el periódico <em>Eco de España</em>. De regreso a Espana, Eduardo Asquerino se destacó en la revolución de 1854, tras la cual se le nombró encargado de negocios y cónsul general en Chile.</p>
<p>Fundó en 1857 la revista <em>La América</em> (1857-1886), de la que fue director hasta 1870. También dirigió la revista <em>El Universal</em> (1867). Se desempeñó, entre 1868 y 1871, como ministro plenipotenciario en Bruselas. También fue representante de España en La Haya y ministro plenipotenciario en Austria. Durante el gobierno republicano de Emilio Castelar, en 1873, intentó sin éxito trasladar los restos de Hernán Cortés a España. Recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica y la Cruz del Mérito Militar. Al morir había sido electo senador por la minoría democrática-progresista en la provincia de Huelva.</p>
<p>Escribió <em>Horas perdidas</em> (1842), Ensayos poéticos (1849) y Ecos del corazón (1853). Colaboró en <em>Los españoles pintados por sí mismos</em> (1843 y 1844) y con varios periódicos y revistas. Fue autor, en solitario o como coautor, de varias obras de teatro: <em>Doña Urraca</em> (1838), <em>La judía de Toledo</em> (1843), <em>Casada, virgen y mártir</em> (1843), <em>Españoles sobre todo</em> (1844), <em>Los tesoros del rey</em> (1850), <em>Eulalia</em> (1851), entre otras. En Amor patrio (1879), criticó al gobierno español por no haber abolido la esclavitud en Cuba.</p>
<p><strong>Asquerino en Matanzas</strong></p>
<p>Eduardo Asquerino llegó a Cuba en noviembre de 1865. Su visita significó un espaldarazo a las aspiraciones reformistas de los cubanos, en especial de los agrupados en torno al periódico <em>El Siglo</em>. En <em>La América</em>, revista donde colaboraron destacadas personalidades cubanas como José Antonio Saco, Antonio Bachiller y Morales, Calixto Bernal, entre otros, Asquerino había sido un apasionado defensor de las reformas para las Antillas.</p>
<p>Esto explica el apoteósico recibimiento que se le hizo en La Habana y en otras ciudades de Cuba. Entre ellas estuvo Matanzas, donde Eduardo Asquerino fue homenajeado con un banquete, que según la reseña de <em>El Siglo</em> fue “suntuoso”, en diciembre de 1865. Este evento se celebró en el Teatro Esteban, imponente edificio que llevaba pocos años en funcionamiento, que mostró el gran salón adornado con “elegante sencillez”.</p>
<p>Entre los participantes se contó con lo más escogido de la sociedad matancera de la época. Estuvieron presentes el filántropo, abogado y educador José María Casal, el naturalista, bibliógrafo e historiador Francisco Jimeno y el reconocido farmacéutico Ambrosio C. Sauto. También el ingeniero Rafael R. Carrera, el poeta y pedagogo Emilio Blanchet, el maestro Antonio Guiteras y el médico Domingo Cartaya. Desde La Habana había viajado José Manuel Mestre, quien había participado activamente en el homenaje que Asquerino recibió en esa ciudad.</p>
<p>Al comenzar el banquete, el primer brindis, realizado por Laureano Angulo, se dedicó a la reina Isabel II. Tras otras breves intervenciones, José María Casal brindó en honor del gobernador Pedro Esteban, por saber ejercer su cargo “…con prudencia, con imparcialidad y justicia”. En su turno, Emilio Blanchet realizó una intervención bien audaz:</p>
<blockquote><p>“¿Para qué nos reunimos hoy en fraternal banquete? Para declarar, como ya lo hicieron nuestros hermanos de la Habana, y como hacerlo deben los demás, a fin de que plenamente conste la verdad, que es Cuba digna, dignísima de alcanzar, en todas las esferas de la existencia social, los adelantos de este siglo, adelantos que fervorosamente anhela. Venimos a declarar que nuestra patria no puede ser odalisca; sí mujer en la más alta acepción de la palabra, mujer acreedora al más noble cariño. Al ver su risueña hermosura, al ver que el cielo y los mares la enamoran a porfía juzgáronla idónea para el harem”.</p>
<p>“No puede serlo la madre de poetas como Heredia y Milanés, de filósofos como La Luz y Varela, de guerreros como Cagigal y Aguiar, de naturalistas como Poey, de químicos cual Reinoso, de estadistas como Arango y Parreño, de jurisconsultos como Bermúdez y Escovedo, de rentistas como Pinillos; no puede serlo la madre de esa gallarda juventud, tan rica de generosas aspiraciones, tan ávida de luz. También a Italia la imaginaron apta únicamente para la molicie, y ya veis lo que es, ya calculáis lo que será”.</p></blockquote>
<p>Para Bernabé Maidagán, tiempo después un renombrado periodista, la ocasión era propicia para destacar una conquista:</p>
<blockquote><p>“Hemos estado tanto tiempo condenados al silencio; hemos tenido que detener en la garganta la palabra pronta a escaparse, que cuando por primera vez es dado a nuestro pensamiento toma alas, no acierta el labio a permanecer mudo, y todo lo arriesga, hasta la seguridad de una derrota por la dulce satisfacción de hacer uso de un derecho de que estaba desposeído. Dichosos tiempos aquellos en que se puede decir lo que se quiere, porque entonces, solo entonces, hay la seguridad de que se dice lo que se piensa. —Y hoy señores parece que se acercan esos tiempos para nosotros: parece que ha pasado ya para nunca más volver, la época triste, muy triste, en que el pensamiento era aquí una carga muy pesada, y en que para muchos era hasta un crimen el no pensar de cierto modo”.</p></blockquote>
<p>A este apasionado discurso le siguió el de José María Casal, que fue leído por José Morejón. Casi al finalizar se expresó:</p>
<blockquote><p>“…brindemos por todos los que favorecen sus hijos nacidos en América pidiendo las leyes políticas que son las que aseguran el cumplimiento de las demás:— brindemos por todos los españoles que no hacen a los cubanos la injuria de suponerlos contentos sin esas leyes:—brindemos por los españoles que piden, reclaman e instan pan que se libre de tutela a esta isla, que tantas pruebas tiene dadas de su virilidad, discreción y adhesión á sus antepasados:—brindemos por todos los españoles ilustrados y justos que trabajan porque sus hijos sean hombres y tengan dignidad:—y por último, brindemos, señores por todos los nacidos en Cuba que pidiendo las leyes políticas se haca dignos descendientes de la noble y liberal España, cuyas cualidades reflejan sus distinguidos escritores, y sus ilustres generales”.</p></blockquote>
<p>A los brindis y palabras dichas hasta ese momento respondió Eduardo Asquerino con un “…sentimiento de gratitud hacia los cultos y generosos hijos de la bella y venturosa Matanzas”. Después recordó la “gloriosa memoria” de José Jacinto Milanés y José María Heredia, como</p>
<blockquote><p>“…dos esclarecidos cubanos, genios que la fama coronó, y serán siempre los más bellos ornamentos del templo inmortal del arte…”.</p></blockquote>
<p>Tras una breve intervención del ingeniero Rafael Carrerá, hizo uso de la palabra el invitado José Manuel Mestre. En ellas rindió homenaje, sobre todo, a la ciudad que los acogía:</p>
<blockquote><p>“Nunca ha pesado tanto mi insignificancia como en este momento solemne. Al verme invitado por algunos amigos para levantar mi voz entre vosotros, yo, que acaso soy el único habanero que tiene la satisfacción de participar de esta brillantísima fiesta (porque otros muy distinguidos que desde aquí diviso, Matanzas nos los tiene robados), quisiera valer todo lo bastante para poder representar dignamente a mi adorada ciudad natal, y entonces a su nombre, en el nombre de vuestra hermana la Habana, exclamaría: ¡Matanzas! ¡Has hecho bien! ¡Yo te felicito por ello!&#8230; ¡Esta manifestación magnífica es por su espíritu, por sus tendencias, por sus nobles aspiraciones, por todas sus circunstancias, una prueba evidentísima de que nuestro pueblo posee todo el desarrollo, toda la virilidad que constituye la aptitud para la vida política! ¡Señores! ¡Brindo, por la más bella entre todas las ciudades de Cuba! ¡Brindo por Matanzas!”.</p></blockquote>
<p>El último orador, cuyas palabras fueron aplaudidas, como las de todos los que hablaron, con “frenético entusiasmo”, fue José Luis Alfonso, Marqués de Montelo. La dedicó a las mujeres matanceras:</p>
<blockquote><p>“La culta y poética ciudad de Matanzas, madre de distinguidos literatos, que ostenta en su seno y alrededores mansos ríos, valles pintorescos y maravillosas cuevas, goza también del envidiable privilegio de dar vida a las mujeres más hermosas de Cuba. El bello sexo matancero, esa mejor mitad de esta población, tiene, como nosotros, un corazón patriótico, y como nosotros, daría aquí la bienvenida al celoso campeón de nuestros derechos y libertades, si la etiqueta o las costumbres les permitiesen concurrir a reuniones de un carácter político, como la presente. Por tanto, señores, yo quiero tener el honor de ser su órgano, brindando a nombre suyo por nuestro distinguido huésped, el Sr. D. Eduardo Asquerino”.</p></blockquote>
<p>Tras esos exaltados discursos, motivados por la creencia en el logro de las reformas liberales que Cuba necesitaba, concluyó el banquete. El reloj marcaba las nueve y media de la noche.</p>
<p><strong>Asquerino en Cárdenas</strong></p>
<p>El 2 de enero de 1866 Eduardo Asquerino llegó a Cárdenas. Lo hizo desde el paradero de Bemba, hoy Jovellanos, a donde arribó en un tren extraordinario, despachado especialmente para su traslado. Fue a recibirlo una comisión y junto a sus integrantes arribó a la ciudad a las seis de la tarde. Se hospedó en la casa quinta de Joaquín de Rojas. Allí se le tributó una serenata sobre las 10 de la noche. Durante la cena recibió felicitaciones a nombre de los artesanos cardenenses, expresadas por Francisco Plon. Al día siguiente, 3 de enero, se le realizó un banquete en el local del Liceo de Cárdenas, donde</p>
<blockquote><p>“A un extremo del vasto salón se veía el retrato de S. M. la reina, original del célebre Madrazo, al otro extremo la bandera nacional, y a los lados escritos con letras de oro sobre cintas de raso blanco los nombres de los esclarecidos varones, a quienes debe Cuba amor y gratitud por sus costantes esfuerzos en pro del planteamiento de las reformas políticas y económicas que tanto anhela…”.</p></blockquote>
<p>Las primeras palabras, dichas por Carlos Ceruzat, regidor del ayuntamiento y presidente del Liceo, se dedicaron a la reina Isabel II. Después hablaron José Miguel Macías, quien exaltó “…la magnánima nación española…”; José Sixto Bobadilla, con palabras de homenaje a la prensa y al periodista español, por haber</p>
<blockquote><p>“…contribuido eficazmente a desarraigar antiguas preocupaciones patentizando la necesidad de introducir reformas de todo género en el régimen de esta Isla y haciéndose por lo mismo acreedor a nuestra más ardiente gratitud. Brindo, pues, por la prensa liberal española, y por su digno representante en este sitio, el Sr. D. Eduardo Asquerino”.</p></blockquote>
<p>Le siguió el propio Asquerino, con un discurso en el cual rindió tributo a la villa que lo acogía:</p>
<blockquote><p>“Saludo a Cárdenas, cuyos hijos inteligentes y laboriosos fueron siempre en Cuba los más entusiastas partidarios del progreso. Sí, del progreso moral, como del progreso material, pues no hay pueblo que tan rápidamente se haya extendido, hasta formar en pocos años, triunfando de dificultades inmensas, la población de que más se envanece la reina de las Antillas”.</p>
<p>“Yo saludo con júbilo y veneración, al primer pueblo de America, que levantó una estatua al descubridor del Nuevo Mundo: los pueblos que en su nacimiento dan ejemplos tan sublimes, están destinados por la Providencia a realizar en el porvenir las más grandiosas empresas”.</p>
<p>“Ayer, entre los acordes de la serenata con que me agasajasteis, una comisión a nombre de vuestros obreros me dispensaba la honra de saludarme; yo amante de mi país como buen catalán, brindé porque los obreros de Cárdenas, modelo de laboriosidad y cultura, se asemejaran siempre a los de Barcelona, de cuyas virtudes me ocupe con orgullo.—Hoy, después de recorrer esta hermosa villa hija improvisada de vuestra actividad e inteligencia, recordé también a Barcelona; que es achaque harto común comparar todo lo bueno de otros países, con aquel en que nacemos: Cárdenas y Barcelona crecieron rápidamente, ambas se hallan animadas de un sentimiento liberal, ambas están cercadas de comarcas riquísimas; ambas serán, no lo dudo una, la primera ciudad de la península, y la otra tal vez la primera ciudad de la isla: brindemos por la Barcelona de Cuba”.</p></blockquote>
<p>Al referirse al acto de homenaje en su honor destacó:</p>
<blockquote><p>“Después de presenciar tan magnifico espectáculo, a los que digan todavía que no está Cuba bastante ilustrada para ejercer ciertos derechos les contestaré con vuestros brindis y con los nombres de tantos cubanos que así en artes como en ciencias alcanzaron lauros inmortales”.</p></blockquote>
<p>Tras esta idea dedicó varios párrafos a la ciudad de Matanzas:</p>
<blockquote><p>“Permitidme que agradecido vuelva la vista atrás, y recuerde en este brindis a una ciudad vecina: Matanzas. Cárdenas y Matanzas, siempre hermanas, nunca rivales, bellas las dos; libres las dos hasta ahora del aliento emponzoñado de los apóstoles del fanatismo, las dos feraces y ricas, constituyen unidas, y permitidme la metáfora, un árbol el más bello y fecundo de que la naturaleza pudiera envanecerse: Matanzas es la flor. Cárdenas el fruto. Árbol alimentado por la misma savia, por el mismo espíritu liberal, al nombrar y enaltecer a una, se nombra y enaltece a la otra”.</p>
<p>“En el mundo físico, señores, hay acontecimientos, fenómenos que parecen corresponder a los del mundo moral, y en la patria de Milanés la naturaleza nos ha ofrecido en dos ejemplos, copia exacta de los dos sistemas políticos que para su engrandecimiento o su ruina siguen las naciones; veamos cómo”.</p>
<p>“Extiéndese Matanzas, la ciudad risueña, la pintoresca Nápoles de América adormida junto a dos valles, paloma entre claveles, asomada a la orilla del mar como el ánade en las espumas: enriquecido su manto con todas las galas tropicales y coronada de olorosas flores y eterna verdura, canastillo de arrayanes y jazmines que a las pintadas luces de la aurora, tejieron con sus dedos de nácar y rosa entre cánticos los ángeles. Nido de amores, concha de Venus, donde un tiempo las hadas, imágenes fieles de las hermosas matanceras se asomaban en danza bulliciosa abandonando los misteriosos lagos y cascadas y las afiligranadas galerías de su encantado palacio, del diamantino maravilloso alcázar de Bellamar”.</p>
<p>“Si celosos los querubes la escondieron, entre dos valles, temerosos la guardaron entre dos montes: el Pan de Matanzas y el Abra”.</p>
<p>“Levantase aquel al Oeste de la ciudad, erguido centinela de la reina de las Antillas, que el navegante divisa ansioso desde lejos separado por una cañada de otra eminencia al Palenque, asilo y guarida hoy de cimarrones montaraces”.</p>
<p>“Cuéntase que ambos unidos formaron en tiempos remotos una grandiosa barrera a cuyo pie se estrellaban las olas embravecidas, y se perdían las auras del mar, que vanamente intentaban trasponer las alturas, ganosas de refrescar la fértil comarca extendida al opuesto lado. La brisa siempre contrariada, acariciaba la roca gigantesca que desdeñosa alzaba la frente hasta los cielos sin conmoverse ni apiadarse, hasta que un día convertida en huracán llegó en alas de la tormenta y rebramando enfurecida hizo estremecer la montaña hasta quebrantarla y dividirla, y abriéndose paso extendióse triunfante por la ansiada floresta, destruyendo cuanto a sus furores se oponía: el valle fue yermo, y aquellos campos de dicha y abundancia trocáronse por largos años en estériles arenales”.</p>
<p>“Cuéntase que a la vez el Abra, que se eleva al Este de la ciudad, como un gigante de piedra cerraba el muro de un anchuroso lago, hoy valle, el pintoresco y sin rival Valle de Yumurí. Dícese también, que entre el lago y el mar al pie del monte, se extendía estéril un arenal, donde no crecían ni las palmeras reales, ni la selva secular, ni aun el árbol de la ingratitud, el parricida jagüey: las ondas del lago, ansiando regar la tierra vecina, con tiernos suspiros, besaban el Abra que al día propicio a su anhelo abrió sus poros a las aguas, y dejó que lentamente destilasen, hasta que los hilos de plata se convirtieron en arroyados, y los arroyos en caudaloso río, facilitando así paso tranquilo a las corrientes que se extendieron, convirtiendo el yermo arenal en florida y abundosa vega”.</p>
<p>“Señores, como el Pan de Matanzas se desgajó violento a impulsos del huracán, así las revoluciones a veces devastan a los pueblos, estallando furiosas, cuando los poderes, su gran muro de contención, desoyendo la voz del progreso y de la reforma, cierran el paso a toda innovación intolerantes y soberbios”.</p>
<p>“Y así también como el Abra, que benéfico dejó a las corrientes del lago, en vez de comprimirlas, que buscaran su nivel, y fecundizasen la tierra, los gobiernos prudentes y previsores, abriendo ancho cauce a las ideas, que nada bastaría a estancar en el siglo del vapor y la electricidad, evitan a los Estados, terribles y sangrientas convulsiones que siembran la desmoralización, turban su ventura y acaban con su riqueza”.</p>
<p>“Brindo, señores, porque dando al olvido los muros de contención que solo sirvieron para embravecer las pasiones, poniendo a Cuba al borde del abismo, el gobierno de la Metrópoli sea para esta preciada provincia lo que el Abra para el valle de Matanzas, cauce fecundo de las ideas modernas, y material abundoso de reformas políticas y mejoras materiales, reformas que serán, si no la realización completa de nuestras aspiraciones, el medio seguro y tranquilo que nos lleve a la práctica de los grandes principios que forman nuestro credo político”.</p></blockquote>
<p>Las últimas palabras de su largo discurso los dedicó nuevamente a Cárdenas:</p>
<blockquote><p>“Para concluir nobles hijos de Cárdenas, cuya vega cubierta de ingenios, como una bandada de palomas entre rosales, me recuerda la de Granada, son tantas las pruebas de afecto conque me enaltecéis, que levantando el alma grandes deseos por la vez primera, me siento herido del áspid de la ambición”.</p>
<p>«Ambiciono, y por ello finalmente brindo, que un día cercano, triunfantes en la Península todos los derechos, y extensivos a Cuba, sea yo el mensajero de concordia que traiga ese estrecho lazo de amor entre la madre y la hija, la paloma de paz que, atravesando los mares, os entregue el ramo de oliva, a cuyo contacto se abra para vosotros, tras diluvio de tantos infortunios, el arca santa de todas las libertades”.</p></blockquote>
<p>Tras el “prolongado aplauso”, siguieron las palabras por parte de varios de los presentes. Entre ellos los médicos Miguel Bravo Sentíes y Patrocinio Freixas. También hablaron el agrónomo Francisco Javier Balmaseda, el hacendado Félix Cervantes y Manuel Alcántara, director del <em>Boletín Mercantil</em>, entre otros de los presentes.</p>
<p>La crónica de este evento político, publicada en la revista <em>La América</em> el 25 de febrero de 1866, concluyó con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“El director de <em>La América</em> sigue recibiendo numerosas muestras de aprecio y simpatía; ha salido de la Habana para visitar a Puerto-Príncipe, Trinidad y Santiago de Cuba, habiendo sido obsequiado con bufets y serenatas en los pueblos del tránsito, tan notables como Bemba, Sagua, Cienfuegos y Villaclara. Jamás podremos olvidar tan espontáneas manifestaciones que nos inspiran la gratitud más viva hacia nuestros cariñosos hermanos de Ultramar”.</p></blockquote>
<p>De acuerdo a esta misma fuente, el día 4 de enero de 1866, después de recibir tantos homenajes en Cárdenas, Eduardo Asquerino</p>
<blockquote><p>“…se ausentó, según se nos ha dicho, con dirección a una finca de campo, habiendo asistido a su despedida un número considerable de personas”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_99696" aria-describedby="caption-attachment-99696" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-99696 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-en-La-America-sobre-la-visita-de-Asquerino-a-Cardenas.-Archivo-del-autor-300x156.jpg" alt="" width="300" height="156" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-en-La-America-sobre-la-visita-de-Asquerino-a-Cardenas.-Archivo-del-autor-300x156.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-en-La-America-sobre-la-visita-de-Asquerino-a-Cardenas.-Archivo-del-autor-150x78.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-en-La-America-sobre-la-visita-de-Asquerino-a-Cardenas.-Archivo-del-autor-768x399.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-articulo-en-La-America-sobre-la-visita-de-Asquerino-a-Cardenas.-Archivo-del-autor.bmp 800w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-99696" class="wp-caption-text">Inicio del artículo en La América sobre la visita de Asquerino a Cárdenas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Ecos</strong></p>
<p>Así se desarrolló, la visita de Eduardo Asquerino a Matanzas y Cárdenas en 1865 y 1866. Fueron otros espacios, además de La Habana, donde se le rindió pleitesía y se invocó la necesidad de reformas para Cuba. La significación de ambas urbes en la economía y la política insulares influyeron en el paso por ellas del popular político liberal.</p>
<p>Tras la muerte de Eduardo Asquerino, en la revista <em>La América</em> se le dedicó un sentido artículo de homenaje. Sobre la estancia en Cuba expresó su autor, el escritor Miguel Moya, lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“En noviembre de 1865 emprendió un viaje a Cuba. Las ovaciones que en todas partes se le tributaron durante este viaje fueron tan entusiastas como justas. Banquetes, reuniones literarias y políticas en los teatros, serenatas, manifestaciones&#8230; No hubo en la mesa de la popularidad una copa de la que no gustara. Pronunció elocuentes discursos dignos de aplauso por su corrección y por la vehemencia y la fe inquebrantable que revelaban”. (ALH)</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eduardo-asquerino-homenaje-matancero-liberal-espanol/">Eduardo Asquerino: el homenaje matancero a un liberal español.</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Los Cuadernos Históricos Matanceros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Jan 2026 14:12:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Arnaldo Jiménez de la Cal]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Cuadernos Históricos Matanceros]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1984 y 1992 se publicaron los Cuadernos Históricos Matanceros, un aporte al conocimiento de...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-cuadernos-historicos-matanceros/">Los Cuadernos Históricos Matanceros</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 1984 y 1992 se publicaron los Cuadernos Históricos Matanceros, un aporte al conocimiento de nuestro pasado.</strong></p>
<p>Los Cuadernos Históricos Matanceros se publicaron por la Sección de Historia de la Dirección de Orientación Revolucionaria (DOR), del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en Matanzas. En ellos se dieron a conocer los resultados de las investigaciones realizadas por los historiadores yumurinos. Fueron la continuidad de los Cuadernos de Historia Matancera que publicó el historiador <a href="https://www.ecured.cu/Israel_Moliner_Rend%C3%B3n">Israel Moliner Rendón</a> en los años 60.</p>
<p>En esta nueva etapa, que duró de 1984 a 1992, se imprimieron los dos primeros Cuadernos en la Unidad Gráfica <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Ripoll_Garc%C3%ADa">Juan Ripoll</a>, y el resto en la Unidad Gráfica PCC. Todos tuvieron el formato de folletos. El objetivo de la publicación fue, según el historiador <a href="https://www.ecured.cu/Arnaldo_Jim%C3%A9nez_de_la_Cal#:~:text=Es%20miembro%20fundador%20de%20la,la%20serie%20de%20Boletines%20Atenienses.">Arnaldo Jiménez de la Cal</a>, dar a conocer</p>
<blockquote><p>“…el resultado de las investigaciones regionales que coadyuvarán al mejor conocimiento del desarrollo político, económico y social de nuestro territorio”.</p></blockquote>
<p><strong>El inicio</strong></p>
<p>El primero de los Cuadernos Históricos Matanceros se tituló <em>La Caravana de la Libertad: Fidel cruza por Matanzas</em> (1984), de Arnaldo Jiménez de la Cal y Clara E. Chávez Álvarez. Aunque marco el inicio de la serie no trajo el número 1 en la portada. De acuerdo con los autores, se reflejó</p>
<blockquote><p>“…cómo las situaciones nacionales incidieron en Matanzas, facetas de la personalidad de Camilo, el Che y, sobre todo, de Fidel; cómo fue la reacción de las masas populares en aquellos cruciales y decisivos momentos, especialmente de a clase obrera, y la estrategia correcta y acertada del mando revolucionario para lograr el triunfo definitivo”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_97643" aria-describedby="caption-attachment-97643" style="width: 211px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-97643 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250609_104007-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250609_104007-211x300.jpg 211w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250609_104007-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250609_104007.jpg 327w" sizes="auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px" /><figcaption id="caption-attachment-97643" class="wp-caption-text"><em>La Caravana de la Libertad: Fidel cruza por Matanzas</em>, primero de los Cuadernos Históricos Matanceros. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;">El segundo de los Cuadernos Históricos Matanceros fue <em>Juan Gualberto Gómez. Apuntes para su pensamiento político</em> (1984). Se publicó a propósito del 130 aniversario del destacado prócer de la provincia de Matanzas. Su autor, el historiador José Ramón González Pérez, fue un gran estudioso de la vida y obra de <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gualberto_G%C3%B3mez">Juan Gualberto Gómez</a>. Al igual que el primer cuaderno, tampoco se identificó con el número 2.</p>
<p>Edelmiro S. Castellanos Arias fue el autor del tercero de los Cuadernos Históricos Matanceros. Lo hizo con <em>Juan Gualberto Gómez. Biografía</em> (1985), esta vez identificado con el número 3. También se concibió en homenaje al 130 aniversario del natalicio de este patriota y, además, al 90 aniversario del 24 de febrero de 1895.</p>
<p>En el propio año se editó<em> Calles de mi Matanzas</em> (1985), escrito por el historiador y maestro Claudio A. Galindo Molina, número 4 de los Cuadernos Históricos Matanceros. Considerado un valioso aporte a la historia local de la ciudad, este Cuaderno recogió las denominaciones antiguas y presentes de varias calles matanceras.</p>
<p>También se ha considerado de sumo interés para la historiografía matancera el quinto de los Cuadernos Históricos Matanceros. Este fue <em>La invasión mambisa en Matanzas</em> (1985), del acucioso investigador Osmundo Álvarez Alfonso. Se escribió a propósito del 90 aniversario de la hazaña invasora mambisa. Los croquis y mapas incluidos en este cuaderno se debieron a Edilio Estupiñán Sánchez, de la Dirección Provincial de Planificación Física.</p>
<p>Un grupo de historiadores matanceros escribió otro de los Cuadernos Históricos Matanceros. Fue el sexto de la serie y se tituló <em>Tres monumentos nacionales</em> (1985). Lo integraron los trabajos “Monumento a la rebeldía eslava”, de José R. González Pérez; “Museo Casa Natal de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Echeverr%C3%ADa">José A. Echeverría</a>”, de Esther Ojeda Febles; y Girón: pasado y realidad presentes en un monumento nacional”, por Arnaldo Jiménez de la Cal. Estuvo dedicado al centenario de la abolición de la esclavitud y al 25 aniversario de la victoria de Playa Girón.</p>
<p>El séptimo de los Cuadernos Históricos Matanceros se tituló <em>Síntesis histórica de Colón</em> (1986). Lo escribieron tres historiadores de este territorio yumurino: Julio A. Collazo Piloto, Georgina Grillo Ortega y María del Rosario Florido Pérez. Este fue un resultado demostrativo del esfuerzo que se realizaba en la investigación de la historia de cada uno de los municipios de la provincia.</p>
<p>A esta publicación le siguió<em> La alfabetización en Matanzas</em> (1986), octavo de los Cuadernos Históricos Matanceros, aunque no estuvo numerado. Escrito por Pedro José Salas Fernández, contiene una acuciosa investigación acerca de la Campaña de Alfabetización, realizada en 1961, en el territorio matancero. Fue el único que contó con dos volúmenes, uno de ellos un apéndice con tablas y gráficos.</p>
<p><strong>Los últimos ocho</strong></p>
<figure id="attachment_97644" aria-describedby="caption-attachment-97644" style="width: 202px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-97644 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250614_123726-210x300.jpg" alt="" width="202" height="289" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250614_123726-210x300.jpg 210w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250614_123726-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250614_123726.jpg 292w" sizes="auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px" /><figcaption id="caption-attachment-97644" class="wp-caption-text"><em>Occitania: un pasaje desconocido</em>, de Juan F. González. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Los Cuadernos Históricos Matanceros continuaron, el número nueve, con <em>Playa Girón, guerra justa del pueblo cubano por el socialismo</em> (1988), de Jorge Hernández Garaboto. En este caso fue un acercamiento a la batalla realizada en 1961 y la participación del pueblo matancero en esa gesta.</p>
<p>En homenaje a la figura de <a href="https://www.ecured.cu/Ernesto_Guevara_de_la_Serna">Ernesto Che Guevara</a> se editó, como el décimo de los Cuadernos Históricos Matanceros, el emblemático artículo<em> El cuadro columna vertebral de la Revolución</em> (1988). También se dedicó a la figura del Guerrillero Heroico el número 11 de la serie, que se tituló <em>Tras la huella del Che</em> (1988), escrito por Alberto Espino Febles. Este contiene una minuciosa relación de la presencia del Che en Matanzas y de los lugares y acontecimientos vinculados a esos recorridos.</p>
<p>El destacado historiador Juan Francisco González aportó el número 12 de los Cuadernos Históricos Matanceros: <em>Occitania: un pasaje desconocido</em> (1988).  Considerada una de las investigaciones más importantes que realizó este investigador, se enmarcó en la historia local de un paraje del actual municipio de Los Arabos. A propósito de esta publicación, se destacó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“…los Cuadernos Históricos Matanceros continúan los esfuerzos ya realizados, encaminados a la divulgación de la historia local y da cabida a este título que servirá para seguir profundizando en las verdaderas raíces de nuestro desarrollo social”.</p></blockquote>
<p>Al año siguiente se publicó nuevamente <em>La Caravana de la Libertad: Fidel cruza por Matanzas</em> (1989), de Arnaldo Jiménez de la Cal y Clara E. Chávez Álvarez. Este fue el único de los Cuadernos Históricos Matanceros que tuvo una segunda edición. Aunque no se especificó el número, fue el décimo tercero de la serie.</p>
<p>Una importante contribución al género testimonial fue el contenido de <em>Clandestinidad en Matanzas.</em> <em>Testimonios</em> (1990). El catorce de los Cuadernos Históricos Matanceros se debió a una investigación realizada por José A. Rodríguez Castillo y Clara E. Chávez. Como bien se expresó:</p>
<blockquote><p>“Se trata de relatos llenos de vida, que nos trasladan al bregar revolucionario de aquel nefasto período histórico, mostrándonos la astucia y valor que empleó la vanguardia de nuestro pueblo que, con la ayuda de este, se enfrentó y venció la tiranía”.</p></blockquote>
<p>Otra valiosa investigación se dio a conocer en el número 15 de los Cuadernos Históricos Matanceros <em>Matanzas: Apuntes para su historia</em> (1991). Los autores fueron Arnaldo Jiménez de la Cal, Juan F. González García, Esteban Maciques Sánchez, Urbano Martínez Carmenate, Raúl Ruiz Rodríguez, José R. González Pérez, Jesús Fonte Álvarez y Clara E. Chávez Álvarez. Se trató de una edición especial por la conmemoración del 38 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, efemérides que se celebró en Matanzas.</p>
<p>Acerca de este aporte se planteó:</p>
<blockquote><p>“…es el resultado del trabajo de un colectivo de estudiosos del pasado matancero, empeñados en el propósito expresado. No han pretendido brindar una historia —tarea que excede estas pocas cuartillas— sino tratar apuntes en que queden esbozadas las líneas básicas de nuestro desarrollo, desde las comunidades aborígenes hasta el presente socialista”.</p>
<p>“Lograr la divulgación de la historia provincial, que los matanceros se encuentren y reconozcan en su pasado, y que extraigan de él fuerza y ánimo para la lucha del presente, es el saludo de los historiadores matanceros a la gran fecha de a nación cubana”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_97645" aria-describedby="caption-attachment-97645" style="width: 202px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-97645 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250609_104018-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250609_104018-202x300.jpg 202w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250609_104018-101x150.jpg 101w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20250609_104018.jpg 338w" sizes="auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px" /><figcaption id="caption-attachment-97645" class="wp-caption-text"><em>Apuntes para la historia del movimiento insurreccional en Matanzas</em>, último de los Cuadernos Históricos Matanceros. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Aunque no tuvo fecha, el último de los Cuadernos Históricos Matanceros fue <em>Apuntes para la historia del movimiento insurreccional en Matanzas</em> (1992), escrito por Osvaldo Torres Molina. Divulgó el resultado de los largos años que dedicó este historiador a la investigación de ese período. En este caso fue el número 16 de la serie y el último en ser publicado.</p>
<p>Después de ocho años, los Cuadernos Históricos Matanceros llegaron a su fin. Varios factores incidieron en que no continuara su publicación. Entre ellos, sobre todo, la crisis de los 90, que limitó considerablemente los recursos materiales necesarios. No obstante, el balance de la publicación fue muy favorable. Sus 16 números recogen aportes importantes. Refieren un momento de gloria en el desarrollo de la historiografía local. Nuevos caminos y horizontes se abrirían, pero el empeño de los Cuadernos Históricos Matanceros no debe ser olvidado.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-cuadernos-historicos-matanceros/">Los Cuadernos Históricos Matanceros</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Adolfo Dollero: el libro de un viajero italiano sobre Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Nov 2025 20:37:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Dollero]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1919 el escritor y viajero italiano Adolfo Dollero publicó el libro Cultura cubana. La...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1919 el escritor y viajero italiano Adolfo Dollero publicó el libro <em>Cultura cubana. La provincia de Matanzas y su evolución</em>.</strong></p>
<p>El 23 de agosto de 1919 el <em>Diario de la Marina</em>, en la sección “Bibliografía”, dedicó espacio a comentar el libro <em>Cultura cubana. (La provincia de Matanzas y su evolución)</em>, que recién había publicado el escritor y viajero italiano Adolfo Dollero. En una parte de la elogiosa reseña, comentó el autor del artículo:</p>
<p>“Es verdadera labor histórica, una enciclopedia de la provincia de Matanzas, de inapreciable valor como obra de consulta”.</p>
<p>“Y como obra que eleva y dignifica al cubano, colocando en el justo lugar sus aptitudes, sus condiciones intelectuales, y el grado de prosperidad comercial, industrial, etc., que demuestra Cuba, conquista el libro la gratitud sincera de este pueblo hacia el extranjero, hijo de Italia, que vino un día a su patria para enaltecerla y enaltecer a sus hijos”.</p>
<p><strong>La vida de un viajero</strong></p>
<p>Adolfo Dollero fue un hijo ilustre de Turín, Italia, ciudad donde nació el 11 de noviembre de 1872. Se radicó a México desde finales del siglo XIX, donde estuvo vinculado a la Sociedad Antonio Alzate, de carácter científico, a la cual donó en 1897 una colección de cincuenta ejemplares de minerales. El 23 de septiembre de 1901 fundó la sección mexicana de la Sociedad Dante Alighieri, junto al ingeniero Cesare Novi. Mediante ella promovió la cultura italiana con la creación de una biblioteca, cursos y conferencias.</p>
<p>Durante tres años, de 1907 a 1910, Adolfo Dollero viajó extensamente por México junto al químico Arturo Vaucresson y el ingeniero Armando Bornetti. Los resultados de ese amplio recorrido quedaron recogidos en el libro <em>México al día (Impresiones y notas de viaje)</em> (1911), que tuvo una versión en italiano: <em>Il Messico d&#8217;oggi </em>(1914). Las impresiones que recogió se siguen considerando muy importantes en el conocimiento del México de la época del Porfirato.</p>
<p>Al recrudecerse la violencia durante el transcurso de la Revolución Mexicana, Adolfo Dollero viajó a Cuba. Dirigió en La Habana la revista mensual <em>Ideas e Ideales</em>, que se dedicó a la propaganda y defensa de la causa aliada en la guerra mundial y publicó siete números en 1919. En 1921 participó en los Juegos Florales de Oriente, celebrados en Santiago de Cuba. El 2 de junio de ese año fueron dados a conocer los premios y en lo relatico a composiciones en prosa, el autor italiano alcanzó el primer premio con el ensayo “Influencia de la mujer en la vida nacional”.</p>
<figure id="attachment_93846" aria-describedby="caption-attachment-93846" style="width: 224px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Dollero-foto-publicada-en-la-revista-Bohemia-en-1917.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93846 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Dollero-foto-publicada-en-la-revista-Bohemia-en-1917.-Archivo-del-autor-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Dollero-foto-publicada-en-la-revista-Bohemia-en-1917.-Archivo-del-autor-224x300.jpg 224w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Dollero-foto-publicada-en-la-revista-Bohemia-en-1917.-Archivo-del-autor-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Dollero-foto-publicada-en-la-revista-Bohemia-en-1917.-Archivo-del-autor.bmp 352w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /></a><figcaption id="caption-attachment-93846" class="wp-caption-text">Adolfo Dollero, foto publicada en la revista Bohemia en 1917. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Colaboró además en la revista cubana <em>La Reforma Social</em>, donde publicó los trabajos “¿El problema social ha sido o no el móvil de las últimas revoluciones mexicanas?” (1915) y “Consideraciones sobre la guerra europea” (1915). Este último se editó como folleto independiente. En la <em>Revista Bimestre Cubana</em> dio a conocer “Apuntes políticos sociales sobre Rusia” (1917), “Italia y sus problemas” (1917) y “Las simpatías de Cuba por Italia” (1917). Este mismo trabajo apareció como proemio del libro <em>Italia y Cuba</em> (1917), de Fernando Ortiz.</p>
<p>Tras permanecer varios años en Cuba, donde ejerció el periodismo y publicó tres libros, Adolfo Dollero se trasladó a Colombia y después a Venezuela. Acerca de estos países latinoamericanos publicó <em>Cultura Colombiana. Apuntaciones sobre el movimiento intelectual de Colombia, desde la Conquista hasta la época actual</em> (1930) y <em>Cultura de Venezuela. Apuntaciones sobre la evolución de la cultura desde la Conquista </em>(1933, en dos tomos).</p>
<p>Adolfo Dollero falleció en México el 2 de septiembre de 1936.</p>
<p><strong>Libros sobre Cuba</strong></p>
<p>El primer libro que Adolfo Dollero publicó en Cuba fue <em>Cultura Cubana/Cuban Culture</em> (1916), edición bilingüe en inglés y español. En el “Preámbulo”, destacó que se había propuesto como objetivo</p>
<blockquote><p>“…marcar en todos los ramos de la vida cotidiana, del saber, de la cultura, en sus múltiples manifestaciones, el punto a donde el pueblo cubano ha llegado”.</p></blockquote>
<p>Sobre el plan que siguió en su escritura añadió:</p>
<blockquote><p>“Se notará que yo trato preferentemente de una institución artística o social o filantrópica, que de un notable político: no porque el último no me merezca consideración y respeto, sino por la convicción de que las primeras sirven mejor para demostrar el grado de cultura de un pueblo. En Cuba hay muchos periódicos que tratan de política, siendo, en consecuencia, innecesario que hable de ella un ciudadano extranjero”.</p></blockquote>
<p>Para redactar este libro, Adolfo Dollero consultó obras históricas y otras fuentes. Sin embargo, como mismo hizo en otros textos que publicó sobre provincias cubanas, sobresalen los datos tomados de la experiencia directa. En especial, de las visitas a instituciones culturales, centros de enseñanza y fábricas. También de las entrevistas con personalidades representativas de distintas esferas de la vida social, económica y política del país.</p>
<p>La intención era, después de publicar este libro sobre Cuba, dedicar uno a cada provincia del país. Este objetivo no pudo cumplirse y, además del relativo a Matanzas en 1919, Alfonso Dollero sólo pudo dar a conocer <em>Cultura Cubana (La provincia de Pinar del Río y su evolución)</em> (1921). En la introducción afirmó Dollero:</p>
<blockquote><p>“Pinar del Río en sus tres siglos de vida ha dado grandes pruebas amor a la patria y a la libertad, y muchos nombres de sus guerreros están escritos con letras indelebles en la Historia de la Independencia de Cuba. Y aun cuando no se pueda hacer una reseña regular de su evolución intelectual, varios distinguidos pinareños han sido campeones, notables, de cultura”.</p></blockquote>
<p>Esta obra contenía numerosas imágenes de personalidades y lugares de Pinar del Río. Merecen destacarse los capítulos dedicados a las excursiones que realizó a Viñales y San Diego de los Baños. En este caso aparecieron en el apéndice un buen número de anuncios comerciales.</p>
<p><strong>Un libro sobre Matanzas</strong></p>
<p>El libro <em>Cultura cubana (La provincia de Matanzas y su evolución)</em> (1919), se imprimió en La Habana por la imprenta de Seoane y Fernández. Fue encabezado por la siguiente dedicatoria:</p>
<blockquote><p>“Al Doctor Cosme de la Torriente y Peraza, Senador por Matanzas y Coronel del Ejército Libertador natal. Patriota y Ciudadano Ejemplar, dedica atenta y cordialmente esta obra sobre la evolución de su culta provincia natal”.</p></blockquote>
<p>El texto se dividió en tres partes. La primera, con 24 capítulos, Adolfo Dollero la dedicó a los aspectos generales de la geografía, la historia y el desarrollo cultural y económico del territorio. La segunda, que trató sobre “Excursiones por la Provincia de Matanzas (Datos e Impresiones)”, se centró en los municipios yumurinos, con destaque especial para Cárdenas, al que dedicó seis de los 13 capítulos con que contó. En la tercera parte o “Apéndice”, aparecieron tres capítulos: “La Colonia Española y las demás Colonias extranjeras”, “Índice de selección” y “Algunos juicios críticos sobre la obra Cultura Cubana (tomo. I)”.</p>
<p>Dentro de los capítulos del libro <em>Cultura cubana (La provincia de Matanzas y su evolución)</em> fueron muy elogiados los que dedicó a la instrucción pública. Estos fueron el XI “Evolución de la Instrucción Pública en la Prov. de Mzas. (Siglos XVIII-XIX-XX)”, el XII “Visitas a planteles de I. P. de Matanzas (Oficiales y Particulares)” y el “XIII.—Beneméritos de la I. P. en la Prov. de Mzas”. También el número XXX trató acerca de “La evolución de la I. P. en Cárdenas (desde el año 1844)”. Igualmente se reconoció el capítulo XVI “Historia del Liceo de Matanzas (Bosquejo)”.</p>
<figure id="attachment_93881" aria-describedby="caption-attachment-93881" style="width: 193px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93881 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/culturacubanalap00doll_0007-193x300.jpg" alt="" width="193" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/culturacubanalap00doll_0007-193x300.jpg 193w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/culturacubanalap00doll_0007-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/culturacubanalap00doll_0007.jpg 472w" sizes="auto, (max-width: 193px) 100vw, 193px" /><figcaption id="caption-attachment-93881" class="wp-caption-text">Portada del libro de Adolfo Dollero sobre Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el capítulo XVIII, titulado: “Evolución de la Ciencia en la provincia de Matanzas (Médicos-Cirujanos.—Químicos.—Naturalistas.—Ingenieros)”, Adolfo Dollero incluyó 65 personalidades destacadas de la ciencia y la tecnología en la historia matancera. Contrasta la escasez de datos de algunas biografías, con la amplitud de información en otros casos. En el XIII, “Beneméritos de la instrucción pública en la provincia de Matanzas”, aparecen las biografías de educadores y pedagogos que también hicieron aportes perdurables a la ciencia en el territorio.</p>
<p>Lo mismo sucedió con el capítulo XVII, “Evolución de las letras en la provincia de Matanzas”, que presenta la biografía de historiadores, filósofos y otros pedagogos. Por último, en el capítulo XXII, “Españoles y extranjeros notables o beneméritos”, se hace mención a varios de los nacidos fuera de Cuba que hicieron aportes a la ciencia. Además, al final del libro aparece una parte dedicada a “Rectificaciones, aclaraciones y erratas”, que Adolfo Dollero fechó en octubre de 1919.</p>
<p>Uno de los reconocimientos que tuvo Adolfo Dollero por el libro sobre Matanzas fue que se trató de un texto profusamente ilustrado. Contó con 43 láminas, no 44 como se afirmó en el texto, y 54 grabados. No por gusto en la portada se anunció como “Obra histórica ricamente ilustrada”. Predominan los dedicados a fotos de personalidades históricas matanceras, lo que lo convirtió en una valiosa fuente de referencia. También son numerosas las dedicadas a centros de enseñanza, lugares históricos, edificios y paisajes, entre otras. El libro se imprimió en papel satinado, a dos columnas, con muy buena tipografía, lo que influyó en la alta calidad que tuvo como texto impreso.</p>
<p><strong>La crítica</strong></p>
<p>En 1921, como parte de la introducción al libro que dedicó a la provincia de Pinar del Río, Adolfo Dollero recordó la positiva recepción que había tenido la obra sobre Matanzas:</p>
<blockquote><p>“Dejando a un lado todos los inconvenientes que cito, puedo sin embargo declararme satisfecho por la acogida que el elemento más culto dispensó al volumen sobre la evolución de la Provincia de Matanzas&#8230;”.</p></blockquote>
<p>Reconoció, además, la existencia de errores en el libro, sobre lo cual destacó:</p>
<blockquote><p>“Se impusieron, es cierto, algunas rectificaciones, pero estas son inevitables en una obra repleta de datos históricos, y nadie puede creer posible el cotejo de todas las fechas, lugares y datos personales ya recogidos desde antaño por historiadores cubanos y españoles. El analizar la labor de todos y cada uno de los citados historiadores, buscando los documentos fehacientes en parroquias, archivos y bibliotecas públicas y particulares, demandaría varios años de trabajo para la preparación de cada tomo. ¿Quién pagaría una labor de esta clase que, (perdónenme la franqueza) pasaría inadvertida para la gran mayoría de los lectores? El trabajo que yo he emprendido es, especialmente, de recopilación, aun así, demanda mucho tiempo, mucha paciencia y muchos gastos. El material, casi siempre esparcido, muy esparcido, se puede reunir a costa de enormes dificultades”.</p></blockquote>
<p>Entre los agradecimientos Adolfo Dollero destacó al relevante orador y político <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Montoro">Rafael Montoro</a>, quien logró que el presidente <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Garc%C3%ADa_Menocal">Mario García-Menocal</a>, nacido en Matanzas, recomendara la adquisición de la obra a las secretarías (ministerios). Mencionó al también matancero <a href="https://www.ecured.cu/Cosme_de_la_Torriente">Cosme de la Torriente</a>. Este destacado diplomático apoyó la distribución y venta de la obra. Reconoció al Ayuntamiento de Cárdenas, que aprobó por unanimidad un crédito de 100 pesos a favor del libro. En el extremo contrario citó el caso del Consejo Provincial de Matanzas, donde uno de sus miembros se opuso a la compra de cien ejemplares, a pesar del apoyo recibido del presidente y secretario de ese cuerpo, Raúl Miranda y Ernesto de León, respectivamente, así como del gobernador Víctor de Armas.</p>
<p>El libro de Adolfo Dollero sobre Matanzas tuvo una acogida muy favorable en el territorio yumurino. Así lo recogió en sus páginas la prensa de la época. En el periódico matancero <em>El Jején</em>, se reconoció en el escritor italiano al</p>
<blockquote><p>“…sabio hombre de letras que enamorado de Matanzas siempre vive y a quien estaremos siempre agradecidos por lo mucho que ha hecho en pro de nuestra cultura, recogiendo en un volumen de tanto mérito como ese, lo que más se ha hecho digno de mención, por su verdadero valer, en el campo de las ciencias y las artes. Adolfo Dollero es italiano, pero nosotros lo tenemos como algo nuestro, como algo que nos pertenece; que él, a pesar de haber nacido en la tierra hermosa de Colón y Marconi, es un gran matancero, que así merece llamársele”.</p></blockquote>
<p>Para otro diario local, <em>El Yucayo</em>, era</p>
<blockquote><p>“Muy interesante el libro de Dollero. Lo repetimos. El autor merece todo género de felicitaciones y alabanzas por su hazaña, y no habremos de escatimárselas nosotros, que mucho le apreciamos y que sabemos la suma de sacrificios que ha tenido que realizar para dotar a la literatura cubana de ese hermoso libro, cuyo valor, si hoy es grande, mañana habrá de ser muchísimo mayor”.</p></blockquote>
<p>Según <em>El Imparcial</em>, también publicado en la Atenas de Cuba:</p>
<blockquote><p>“Fuente de conocimientos, archivo curioso y lujoso de datos y sucesos, la obra del Sr. Dollero facilita a los cubanos, y especialmente a los hijos de Matanzas, el medio el medio de tener en su mesa de trabajo una historia completa de la evolución de esta provincia.</p></blockquote>
<p>Por último, en <em>El Republicano Conservador</em> se destacó que:</p>
<blockquote><p>“Hay en ese volumen elegantemente impreso, datos, fechas, y memorias de todo cuanto interesante registra la historia de la ciudad yumurina. Lo abarca todo ese libro de Dollero. Y no debe por ello faltar en una sola biblioteca de los que se precien de querer y amar a la Atenas”.</p></blockquote>
<p>Distinguidas personalidades matanceras le agradecieron el empeño en la publicación del libro. He aquí una muestra de las opiniones de algunas de ellas:</p>
<blockquote><p>Electa Fe de la Peña: “Cultura Cubana es un deleite; ya no la regalo, porque ese libro es toda alma cubana”.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Mar%C3%ADa_Villar_Buceta">María Villar Buceta</a>: “…fui sorprendida con el advenimiento de su libro, que apenas he podido hojear; pero ello me ha bastado para quintaesenciar el magno acopio de energía, de observación y de desinterés que ha desplegado usted en su bien documentada obra, cuya solvencia histórica es indiscutible”.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_Trelles">Carlos M. Trelles</a>: “El tomo está precioso: es una obra magnífica, y, a mi juicio, la mejor que se ha publicado sobre Matanzas, desde el descubrimiento de la Isla a la fecha…”.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Oscar_Mar%C3%ADa_de_Rojas">Oscar M. de Rojas</a>: «Su obra «Cultura Cubana» (Matanzas), nos ha parecido magnífica”.</p>
<p>Cosme de la Torriente: “Creo que su hermosa obra «Cultura Cubana» (Matanzas) es la mejor de su clase, escrita sobre mi querida provincia…”.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Juan_Guiteras_Gener">Juan Guiteras</a>: “Me parece admirable el esfuerzo que usted ha hecho, y le congratulo de todo corazón, y agradecido como matancero”.</p></blockquote>
<p>El libro de Adolfo Dollero puede ser descargado de forma gratuita en los sitios <a href="https://archive.org/details/culturacubanalap00doll">InternetArchive.org</a> y <a href="https://www.google.com.cu/books/edition/Cultura_cubana/qMVAAQAAMAAJ?hl=es&amp;gbpv=0">GoogleBooks</a>.</p>
<p><strong>Balance</strong></p>
<p>El libro <em>Cultura cubana (La provincia de Matanzas y su evolución)</em> no fue una obra perfecta, pero supo llenar un vacío en el momento en que se publicó. Las últimas obras acerca de la historia de la ciudad y la provincia tenían décadas de ser publicadas. No existía un estudio acerca de la evolución histórica de la educación en el territorio, ni mucho menos sobre los hombres de ciencia. Todo eso y más aportó Adolfo Dollero.</p>
<p>El propio autor tuvo el valor de reconocer los errores cometidos. Hoy, después de haber avanzado muchísimo la ciencia historiográfica en el territorio, se le pueden señalar muchos más. Pero la labor de recopilación que Adolfo Dollero realizó fue muy relevante en su tiempo y también en el nuestro. La estructura que utilizó se reprodujo después en otros libros, como el <em>Álbum Magazine de La Lucha</em> de 1924 y los repertorios de los años 40. Esa fue la huella que nos dejó Adolfo Dollero, el viajero italiano que admiró, elogió y amó a Matanzas. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/adolfo-dollero-el-libro-de-un-viajero-italiano-sobre-matanzas/">Adolfo Dollero: el libro de un viajero italiano sobre Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Instituto de Segunda Enseñanza: un centro de tradición científica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Nov 2025 19:45:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la educación]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este 2025 se cumplen 160 años de la fundación del Instituto de Segunda Enseñanza...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En este 2025 se cumplen 160 años de la fundación del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas.</strong></p>
<p>Los historiadores matanceros Esperanza Sánchez y <a href="https://www.ecured.cu/Ra%C3%BAl_Ruben_Ruiz_Rodr%C3%ADguez">Raúl Ruiz</a> publicaron en 1981 el libro <em>El Instituto de Matanzas, centro de tradición revolucionaria</em>. Esta obra se dedicó, en lo fundamental, a profundizar en la participación de esta institución en las luchas revolucionarias durante la colonia y la república burguesa. En la introducción, los autores destacaron que</p>
<blockquote><p>“…la rica historia de este centro puede revelar aún matices históricos importantes. Esclarecerlos ha de ser tarea de futuros trabajos”.</p></blockquote>
<p>Un aspecto sobresaliente de la historia del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas es la que se relaciona con los aportes que realizó a la ciencia en el territorio yumurino.</p>
<p><strong>Los inicios</strong></p>
<p>El 10 de octubre de 1864 abrió sus puertas en Matanzas el Instituto de Aplicación. En él se expedían los títulos de Agrimensor, Perito Tasador de Tierra, Perito Mercantil, Perito Químico y Perito Mecánico. El plan de estudios incluyó diversas asignaturas de ciencias: Aritmética razonada, Álgebra, Nociones de topografía, Geometría, Trigonometría, Historia, Física, Dibujo lineal, Teneduría de libros, Química aplicada, Geografía y Geografía estadística comercial, Mecánica industrial, Nociones de historia natural y Economía política. Además, se impartían clases de idioma Inglés y Francés.</p>
<p>El Instituto de Aplicación funcionó según el reglamento de los establecimientos de segunda enseñanza, pues desde su inauguración se tuvo en mente la ampliación del mismo y su conversión a un Instituto de Segunda Enseñanza. Su vida  fue efímera, solo duró un año. En julio de 1865 se añadieron nuevas asignaturas al plan de estudios: Gramática, Latín, Griego, Historia Sagrada y Religión, Psicología, Lógica y Moral. Es con la introducción de estas materias que el instituto comienza realmente a ser de segunda enseñanza.</p>
<p>Al estallar la Guerra de los Diez Años en 1868, el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas radicaba en Milanés y Zaragoza. El claustro constaba con 17 profesores. Fue cerrado por las autoridades españolas el 15 de septiembre de 1871. Hubo que esperar al fin de la contienda para que volviera a establecerse.</p>
<figure id="attachment_93662" aria-describedby="caption-attachment-93662" style="width: 223px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93662 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-de-las-sedes-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza-antes-de-1921.-Archivo-del-autor-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-de-las-sedes-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza-antes-de-1921.-Archivo-del-autor-223x300.jpg 223w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-de-las-sedes-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza-antes-de-1921.-Archivo-del-autor-111x150.jpg 111w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Una-de-las-sedes-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza-antes-de-1921.-Archivo-del-autor.jpg 355w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" /><figcaption id="caption-attachment-93662" class="wp-caption-text">Una de las sedes del Instituto de Segunda Enseñanza antes de 1921. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El 1 de octubre de 1883 reabrió el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, en un local de la calle Medio. Entre los nuevos alumnos se encontraba <a href="https://www.ecured.cu/Domingo_Russinyol_Molins">Domingo Russinyol Molins</a> quien sería posteriormente en distintas etapas profesor, secretario, vicedirector y director del centro. En 1892 la Diputación Provincial quedó encargada del mismo y en 1895 le fueron añadidas dos cátedras: Dibujo Lineal y Dibujo Natural.</p>
<p>Durante la primera intervención militar norteamericana se suprimieron las asignaturas Historia de España y Religión. Se agregaron Instrucción Cívica, Historia de América, Historia de Cuba y Ejercicios Calisténicos. En 1900, como parte del plan propuesto por <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Jos%C3%A9_Varona">Enrique José Varona</a>, secretario de Instrucción Pública, hubo nuevas modificaciones. Consistieron en tres cursos de Matemáticas, tres cursos de Gramática y Literatura Castellana, Inglés o Francés, Geografía e Historia Universales, Física, Química, Nociones de Cosmología, Introducción a la Biología, Historia Natural, Lógica, Nociones de Psicología, Enseñanza Cívica e Introducción a la Sociología. Como complemento provisional se crearon la Escuela de Agrimensura y el Curso Preparatorio.</p>
<figure id="attachment_93661" aria-describedby="caption-attachment-93661" style="width: 225px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93661 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20241206_142134-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20241206_142134-225x300.jpg 225w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20241206_142134-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20241206_142134.jpg 384w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-93661" class="wp-caption-text">Tarja que recuerda la construcción del edificio del Instituto de Segunda Enseñanza en 1921. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Entre 1900 y 1903 se desarrollaron cursos dirigidos a la certificación de maestros primarios. En 1903 el instituto se trasladó al edificio situado en la esquina de Milanés y Santa Teresa. Durante el gobierno del general <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Garc%C3%ADa_Menocal">Mario García Menocal</a>, en 1917, comenzaron las gestiones para la construcción de un edificio adecuado para el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. La obra estuvo a cargo del ingeniero y arquitecto Mario Bernardo Lens Díaz, graduado del propio centro en 1906. El 1 de mayo de 1921 se inauguró el nuevo edificio. Este contó con locales adecuados para los laboratorios de Física y Química, y los gabinetes y museos de Anatomía e Historia Natural. Este edificio fue ampliado y remodelado en 1946.</p>
<p><strong>Los profesores</strong></p>
<p>Desde la creación del Instituto de Aplicación en 1864 la ciencia ocupó un lugar de primer orden. Entre los profesores de materias científicas estuvieron Juan F. Sánchez Bárcena, Bernabé Maydagán, Juan de Melo, Bernardo C. Núñez de Villavicencio, Francisco Valdés Rodríguez y Sixto Lima. De ellos se destacó, sobre todo, el primero, quien fue un prolífico autor de libros sobre ciencia y tecnología, lo que realizó con un sentido moderno de divulgación tecnológica, dirigido a preparar favorablemente a la opinión pública matancera en relación con su proyecto para el abasto de agua a la ciudad.</p>
<p>Al año siguiente, cuando abrió sus puertas el Instituto de Segunda Enseñanza, fueron nombrados catedráticos varias personalidades de la ciencia matancera. Fue el caso del médico Juan F. Prieto, en Física y Química; el médico Domingo Cartaya, en Griego; el naturalista y botánico <a href="https://www.ecured.cu/Sebasti%C3%A1n_Alfredo_de_Morales_Gonz%C3%A1lez">Sebastián A. de Morales</a>, en Historia Natural y Nociones Teórico-Prácticas de Agricultura, y el ingeniero Ramón M. Estévez, en Mecánica Industrial y Química Aplicada. Otros fueron el historiador <a href="https://www.ecured.cu/Emilio_Blanchet_Bitt%C3%B3n">Emilio Blanchet</a> en Francés y el pedagogo <a href="https://www.ecured.cu/Idelfonso_Estrada_y_Zenea">Ildefonso Estrada y Zenea</a> en Aritmética Elemental.</p>
<p>Tras la reapertura del Instituto de Segunda Enseñanza en 1883, el claustro estuvo conformado por Manuel Hernández Valdés como director y Eduardo Díaz Martínez como secretario. Los catedráticos que iniciaron esta etapa fueron <a href="https://www.ecured.cu/Mateo_I._Fiol_Fuerte">Mateo I. Fiol</a>, Agustín Penichet Hernández, Octavio Giberga Galí, Bernardo Bordenave Sánchez, Manuel Romero Torrado y Menéndez, Alejandro Muxó Pablos, Claudio Dumás Franco, Antonio Utrilla y Pérez, Nicasio Silverio Armas, <a href="https://www.ecured.cu/Evelio_Rodr%C3%ADguez_Lendi%C3%A1n">Evelio Rodríguez Lendián</a> y Severino Abascal García.</p>
<p>Entre ellos se destacó en la ciencia cubana el médico y naturalista Eduardo Díaz Martínez, quien poco después asumió la dirección entre 1885 y 1904. Era catedrático de Anatomía, Fisiología e Higiene, y Agricultura. Fue electo académico corresponsal en Matanzas de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana el 29 de enero de 1891 y de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana el 4 de febrero de 1891. Estuvo entre los asistentes a la excursión de maestros cubanos a la Universidad de Harvard en 1900.</p>
<p>Por su parte, Mateo I. Fiol sobresalió inicialmente como profesor de Latín y Castellano, pero después desempeñó las cátedras de Geografía e Historia Universales y de Psicología, Lógica, Ética, Retórica y Poética. Fue una figura destacada en el estudio de la Psicología en Cuba, además de un prominente patriota en la lucha por la independencia. Ganó, en 1901, por oposición, las cátedras de Lógica y Cívica en el Instituto, lo cual le permitió desarrollar una ardua labor educativa en los inicios de la República.</p>
<p>Otro profesor que se destacó en la ciencia cubana fue Evelio Rodríguez Lendián. Aunque estuvo poco tiempo en Matanzas, prestigió el claustro del Instituto de Segunda Enseñanza. Fue decano de la Facultad de Letras y Ciencias de la Universidad de La Habana y director de su revista. Sobresalió como profesor universitario de Historia de América e Historia Moderna. Fue fundador y presidente de la Academia de la Historia de Cuba. También deben ser mencionados el pedagogo Claudio Dumás y el médico y naturalista Severino Abascal.</p>
<p>Después de la instauración de la República en 1902 otros profesores se fueron incorporando al Instituto de Segunda Enseñanza. Algunos de ellos tuvieron un alto prestigio como hombres de ciencia en la primera mitad del siglo XX cubano. Es el caso de Domingo Russinyol Molins, quien fue director por varios años.</p>
<p>Otro a mencionar es Miguel Garmendía Rodríguez. En 1892 ocupó el cargo de Profesor Auxiliar Interino de la Sección de Letras, la cual ocupó de forma oficial en 1898. Al año siguiente se le designó catedrático de la Clase Popular de Gramática Castellana. También fue vicedirector del Instituto entre 1900 y 1902. A partir del curso 1920-1921 ocupó la Cátedra de Estudios Generales. En este prestigioso centro impartió varias asignaturas, entre ellas Retórica y Poética, Gramática Castellana, Literatura Castellana, Literatura Histórica y Psicología, Lógica y Ética.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="maV82fiebR"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-pasion-por-educar-en-miguel-garmendia-rodriguez/">La pasión por educar en Miguel Garmendía Rodríguez</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«La pasión por educar en Miguel Garmendía Rodríguez» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-pasion-por-educar-en-miguel-garmendia-rodriguez/embed/#?secret=tKTpdsgnIq#?secret=maV82fiebR" data-secret="maV82fiebR" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>A esta lista debe agregarse Luis Cuní Varela. Desde el 20 de marzo de 1905 fue designado catedrático supernumerario del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. En 1911 tomó posesión de la Cátedra “G” (Historia Natural, Nociones de Cosmología e Introducción a la Biología), la cual desempeñó primero de forma interina y después ocupó en propiedad por más de tres décadas.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="JCWO5y32XB"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-virtud-luis-augusto-cuni-varela/">Ciencia y virtud en Luis Augusto Cuní Varela</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Ciencia y virtud en Luis Augusto Cuní Varela» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-virtud-luis-augusto-cuni-varela/embed/#?secret=doORQkzRUc#?secret=JCWO5y32XB" data-secret="JCWO5y32XB" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Uno de los profesores más venerados fue el naturalista Salvador de la Torre y Huerta, representante principal en el Instituto de una familia de científicos y patriotas. Profesor del centro en los últimos años de su vida, labor que compartió con sus hijos, fue figura central del claustro y un autor prolífico.</p>
<figure id="attachment_93666" aria-describedby="caption-attachment-93666" style="width: 242px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Luis-J.-Davidson-San-Juan.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93666 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Luis-J.-Davidson-San-Juan.-Archivo-del-autor-242x300.jpg" alt="" width="242" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Luis-J.-Davidson-San-Juan.-Archivo-del-autor-242x300.jpg 242w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Luis-J.-Davidson-San-Juan.-Archivo-del-autor-121x150.jpg 121w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Luis-J.-Davidson-San-Juan.-Archivo-del-autor.bmp 406w" sizes="auto, (max-width: 242px) 100vw, 242px" /></a><figcaption id="caption-attachment-93666" class="wp-caption-text">Luis J. Davidson San Juan. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>También deben mencionarse el geógrafo <a href="https://www.ecured.cu/Salvador_Massip">Salvador Massip Valdés</a>, los pedagogos Arturo Echemendía Molino y Eduardo Meireles Brito. Además, los historiadores Edilberto Marbán Escobar y Elio Leyva Luna, y el naturalista Gonzalo Cuní Valera. En los años 50 se incorporaron personalidades de la talla de los matemáticos Luis Davidson San Juan y Josefina Maqueira Majans, los naturalistas <a href="https://www.ecured.cu/Alfredo_de_la_Torre_y_Callejas">Alfredo de la Torre Callejas</a> y José F. Wegener González, entre tantos otros que hicieron del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas un centro de gran prestigio científico.</p>
<p>Al tratar sobre el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, Adolfo Dollero destacó:</p>
<blockquote><p>“Han salido del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas profesionales muy distinguidos y varios de sus actuales catedráticos : entre los últimos, los doctores Gonzalo Cuní, Arturo Echemendía, Domingo Russinyol, etc., y entre los primeros los médicos Ángel A. Aballí, Luis D. Díaz, Filomeno Rodríguez, Juan F. Tamargo, Armando Carnot, los abogados Enrique J. Varona (alumno libre), Evaristo Avellanal, del Tribunal Supremo; Raúl Trelles y Govín, magistrado; etc., D. Ramón García Font, catedrático de la Escuela de Ingenieros, y cien otros no menos dignos de ser citados”.</p></blockquote>
<p><strong>Los medios de la ciencia</strong></p>
<p>Desde sus primeros años, en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas se prestó interés por la creación de los medios necesarios para la enseñanza de las ciencias. Entre ellos se destacó el Gabinete de Historia Natural, que décadas más tarde llegó a conformar el célebre Museo Jimeno-La Torre. En un informe de 1867, el director <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Quint%C3%ADn_Suzarte_Hern%C3%A1ndez">José Quintín Suzarte</a> informó al respecto:</p>
<blockquote><p>“El Gabinete de Historia Natural del Instituto de esta ciudad no ha permanecido estacionario, pues se ha enriquecido con una hermosa colección de maderas del país, con otra de minerales y con multitud de aves, peces, crustáceos y chellonianos, que figuran en un nuevo y espacioso armario de cristales”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_93663" aria-describedby="caption-attachment-93663" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93663 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-de-Fisica-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-300x219.jpg" alt="" width="300" height="219" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-de-Fisica-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-300x219.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-de-Fisica-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-150x110.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Gabinete-de-Fisica-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93663" class="wp-caption-text">Gabinete de Física del Instituto de Segunda Enseñanza. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Lo mismo sucedió con la creación de los gabinetes de Física y Química, que llegaron a ser con el tiempo laboratorios muy completos. En este mismo informe se expresó:</p>
<blockquote><p>“…los gabinetes de Física y Química han hecho también algunas adquisiciones, y para la clase de Agrimensura se han comprado un grafómetro de anteojo y círculo entero, una lienza y un doble decámero de acero”.</p></blockquote>
<p>En 1885 apareció consignada en el presupuesto del centro una asignación para una biblioteca, aunque poco pudo hacerse. A finales de 1898, el director doctor Eduardo Díaz Martínez concibió la idea de reabrir la Biblioteca Pública de Matanzas y anexarla al Instituto. Esto fue aprobado y se nombró bibliotecario el destacado bibliógrafo <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_Manuel_Trelles">Carlos Manuel Trelles</a>. En ese momento la sede radicaba en la calle Jovellanos No. 4.</p>
<figure id="attachment_93665" aria-describedby="caption-attachment-93665" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93665 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Biblioteca-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-300x205.jpg" alt="" width="300" height="205" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Biblioteca-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-300x205.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Biblioteca-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-150x102.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Biblioteca-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-768x525.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Biblioteca-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor.jpg 931w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93665" class="wp-caption-text">Biblioteca del Instituto de Segunda Enseñanza. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1899 se creó un Observatorio Meteorológico en el Instituto, para el cual se construyó un local. El techo, que era de un material especial según noticia publicada en el <em>Diario de la Marina</em>, lo donó el abogado matancero Alberto Madan, quien lo adquirió en los Estados Unidos.</p>
<figure id="attachment_93664" aria-describedby="caption-attachment-93664" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93664 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-de-Historia-Natural-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-300x235.jpg" alt="" width="300" height="235" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-de-Historia-Natural-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-300x235.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-de-Historia-Natural-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor-150x117.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Museo-de-Historia-Natural-del-Instituto-de-Segunda-Ensenanza.-Archivo-del-autor.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-93664" class="wp-caption-text">Museo de Historia Natural del Instituto de Segunda Enseñanza. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A finales del siglo XIX el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas adquirió numerosas piezas del museo particular de Francisco Jimeno. A esto se unieron, además de las colectas propias del centro, la donación que realizó el sabio <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre y Huerta</a>. En honor a ambos el Museo de Historia Natural pasó a llamarse Museo Jimeno-La Torre, que fue un referente a nivel mundial.</p>
<p>Otros espacios científicos destacados fueron los laboratorios de Física y Química, así como el Museo o Gabinete de Anatomía. Estos fueron, durante largo tiempo, los mejores de la ciudad y la provincia.</p>
<p><strong>La divulgación</strong></p>
<p>Otra faceta de la ciencia en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas lo fue la divulgación científica. Esta se manifestó, en primer lugar, en las publicaciones de sus profesores, quienes editaban los libros a utilizar como textos en cada asignatura. Eduardo Díaz, por ejemplo, publicó <em>Ligeras nociones de historia natural; para uso de los alumnos de la asignatura</em> (1884). También fue autor de <em>Programa de agricultura</em> (1896) y <em>Ciencias naturales</em> (1902).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="RbqQs1TH05"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/mateo-ignacio-fiol-maestro-mason-patriota/">Mateo Ignacio Fiol: maestro, masón, patriota</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Mateo Ignacio Fiol: maestro, masón, patriota» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/mateo-ignacio-fiol-maestro-mason-patriota/embed/#?secret=CYbagDQJ4q#?secret=RbqQs1TH05" data-secret="RbqQs1TH05" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Mateo I. Fiol también publicó sus propios libros de texto. Los primeros fueron <em>Compendio de gramática latina, conforme al método de Burnuf</em> (1883) y <em>Programa de Latín y Castellano. Primer curso</em> (1883). También editó <em>Geografía elemental de la Isla de Cuba</em> (1891) y <em>Nuevo sistema de taquigrafía</em> (1902). Para contribuir a la formación ciudadana de los cubanos, en un período crítico para la nación cubana, conformó los textos <em>Cartilla política elemental</em> (1899) e <em>Instrucción Cívica para los alumnos de segunda enseñanza </em>(1903).</p>
<p>La obra más reconocida de este profesor fue <em>Lecciones elementales de Lógica para los alumnos de segunda enseñanza</em> (1901), que recogió la labor que desarrolló como profesor de esta materia en Matanzas. Tuvo una segunda edición: <em>Lecciones de Lógica elemental, para uso de los alumnos de segunda enseñanza</em> (1912). En la época en que se publicó se consideró un libro necesario y útil, que demostró las cualidades de su autor como pedagogo.</p>
<p>Además, el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas realizó de forma sistemática actividades como conferencias, cursos y disertaciones. Entre las más conocidas estuvieron los discursos de inicio de curso, donde el director o algún profesor, trataba un tema científico o de actualidad. En 1925 lo hizo Florencio Calderón, Florencio con <em>La reorganización de la enseñanza secundaria en nuestra patria</em> (1925) y en 1930 Manuel Labra y Fernández, autor de Los fundamentos de la aritmética (1930).</p>
<p>También asociaciones de la ciudad utilizaron los locales del Instituto de Segunda Enseñanza para sus actividades científicas, como disertaciones, conferencias y cursos. Francisco Caraballo Sotolongo, pronunció el 28 de enero de 1911, en el Aula Magna la conferencia “José Martí”. En 1937 el conocido historiador <a href="https://www.ecured.cu/El%C3%ADas_Entralgo">Elías Entralgo</a> ofreció una conferencia en el Aula Magna, que patrocinó el Grupo Índice, donde trató sobre “La conspiración de Ibarra”.</p>
<p>Se destacó, sobre todo, la publicación en 1894 de la revista <em>Letras y Ciencias</em>, que dio a conocer el quehacer de la institución y varios trabajos científicos de sus profesores.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="zihPgUio5e"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencias-letras-revista-matancera/">Ciencias y Letras, una revista matancera</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Ciencias y Letras, una revista matancera» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencias-letras-revista-matancera/embed/#?secret=UkIcKXp6bz#?secret=zihPgUio5e" data-secret="zihPgUio5e" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>El Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas fue un activo centro científico en Matanzas desde su fundación. Aún con las limitaciones propias de cada época, supo ofrecer una formación de calidad y conformar un claustro respetado por su sapiencia. Fue, durante casi un siglo, la principal institución educacional y científica del territorio yumurino. Un legado que no debe ser olvidado. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/instituto-de-segunda-ensenanza-un-centro-de-tradicion-cientifica/">Instituto de Segunda Enseñanza: un centro de tradición científica</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Ciencia y humanismo en Salvador Salazar y Roig, hijo ilustre de la ciudad de Colón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Oct 2025 16:57:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Colón]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Salvador Salazar y Roig]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace 75 falleció el eminente escritor y profesor matancero Salvador Salazar y Roig. Nacido en...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hace 75 falleció el eminente escritor y profesor matancero Salvador Salazar y Roig.</strong></p>
<p>Nacido en la ciudad de Colón, el 30 de junio de 1892, <a href="https://www.ecured.cu/Salvador_Salazar_y_Roig">Salvador Salazar y Roig</a> fue una figura muy destacada entre la intelectualidad cubana de la primera mitad del siglo XX. Sobresalió como profesor universitario de materias relacionadas con las ciencias humanísticas, así como por una activa participación en asociaciones e instituciones culturales. Al morir, a los 58 años, poseía un sólido prestigio como escritor y conferencista.</p>
<p><strong>Vida de un humanista</strong></p>
<p>La vida de Salvador Salazar y Roig aún no se ha investigado como merece. No existen referencias sobre sus primeros estudios, ni en qué fecha pasó a residir en la capital cubana. Se conoce que cursó el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. También es sabido que desde muy temprano comenzó a dar muestras de una aventajada inteligencia y de una inclinación hacia los estudios relacionados con la literatura y el arte.</p>
<p>En el curso 1906-1907, Salvador Salazar y Roig alcanzó un premio en los concursos de oposición realizados entre los alumnos del Instituto habanero. Lo hizo en la asignatura de Historia Universal, donde disertó acerca de <em>Los héroes</em>, obra del escritor inglés <a href="https://www.ecured.cu/Thomas_Carlyle">Thomas Carlyle</a>. Además, también fue premiado en Aritmética y Álgebra con una disertación sobre el libro <em>Álgebra simplificada</em>, de Rouvier. En total, ganó 12 premios durante los estudios para obtener el título de Bachiller en Artes.</p>
<figure id="attachment_92056" aria-describedby="caption-attachment-92056" style="width: 211px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-Roig-en-1914.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92056 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-Roig-en-1914.-Archivo-del-autor-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-Roig-en-1914.-Archivo-del-autor-211x300.jpg 211w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-Roig-en-1914.-Archivo-del-autor-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-Roig-en-1914.-Archivo-del-autor.bmp 617w" sizes="auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px" /></a><figcaption id="caption-attachment-92056" class="wp-caption-text">Salvador Salazar y Roig en 1914. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Después matriculó en la Universidad de La Habana, donde se graduó de Doctor en Derecho Público en 1913, en Derecho Civil en 1914, y en Filosofía y Letras el mismo año. Como estudiante de la Escuela de Derecho Público, Salvador Salazar y Roig ganó en el curso 1912-1913 los premios de las asignaturas Derecho Internacional Público, Derecho Administrativo y Hacienda Pública. Hay que destacar que durante la etapa de estudiante universitario ganó todas las matrículas de honor a las que se postuló.</p>
<figure id="attachment_92057" aria-describedby="caption-attachment-92057" style="width: 237px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92057 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-y-Roig-en-1917.-Archivo-del-autor-237x300.jpg" alt="" width="237" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-y-Roig-en-1917.-Archivo-del-autor-237x300.jpg 237w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-y-Roig-en-1917.-Archivo-del-autor-118x150.jpg 118w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-y-Roig-en-1917.-Archivo-del-autor.jpg 401w" sizes="auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px" /><figcaption id="caption-attachment-92057" class="wp-caption-text">Salvador Salazar y Roig en 1917. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Apenas graduado, Salvador Salazar y Roig se incorporó al claustro de la Universidad de La Habana. El 31 de mayo de 1915 tomó posesión como Profesor Auxiliar interino de la Escuela de Letras y Filosofía. Dos años más tarde, el 24 de diciembre de 1917 se le nombró Profesor Auxiliar del Grupo de Historia y Ciencias Filosóficas de la Escuela de Letras y Filosofía. En 1923 ganó, en unos reñidos ejercicios de oposición, la cátedra de Historia de la Literatura Española y Literaturas Modernas Extranjeras (inglesa, francesa y alemana). Llegó a ser secretario de la Facultad de Letras y Ciencias.</p>
<figure id="attachment_92053" aria-describedby="caption-attachment-92053" style="width: 224px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92053 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-en-una-caricatura-de-Esteban-Valderrama-en-1927.-Archivo-del-autor-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-en-una-caricatura-de-Esteban-Valderrama-en-1927.-Archivo-del-autor-224x300.jpg 224w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-en-una-caricatura-de-Esteban-Valderrama-en-1927.-Archivo-del-autor-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-en-una-caricatura-de-Esteban-Valderrama-en-1927.-Archivo-del-autor.jpg 373w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /><figcaption id="caption-attachment-92053" class="wp-caption-text">Salvador Salazar y Roig en una caricatura de Esteban Valderrama en 1927. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Fue profesor invitado en instituciones culturales españolas y en universidades norteamericanas, donde pronunció discursos y conferencias. Visitó Estados Unidos y a Europa en 1924. Fue encarcelado tras haber redactado en 1930 el manifiesto del claustro universitario contra el gobierno del dictador Gerardo Machado. Esta actitud cívica lo enalteció para siempre ante sus discípulos.</p>
<p><strong>Obra de ciencia y humanismo</strong></p>
<p>La obra de Salvador Salazar y Roig se caracterizó por un alto rigor científico y un elevado sentido humano. Heredero de la tradición humanista de la cultura cubana, recibió la influencia de <a href="https://www.ecured.cu/Raimundo_Cabrera">Raimundo Cabrera</a>, quien ejerció paternal influencia sobre él , y después del sabio <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a>, que le apoyó en sus inicios como profesor universitario. En 1914, la revista <em>Cuba y América</em> lo elogió como un</p>
<blockquote><p>“…joven de mucho talento y de grandes promesas por su laboriosidad…”.</p></blockquote>
<p>Salvador Salazar y Roig sobresalió como conferencista, lo que convirtió en una de las facetas más prominentes de su labor intelectual. Fue el medio fundamental que utilizó para divulgar conocimientos históricos y literarios en múltiples oportunidades.</p>
<p>Impartió varias conferencias en el programa radial de la Universidad del Aire, que dirigió <a href="https://www.ecured.cu/Jorge_Ma%C3%B1ach">Jorge Mañach</a>. Estas fueron “El Siglo de Oro español” y “El Siglo de Oro francés”, como parte del curso inicial de 1933, titulado Evolución de la Cultura. Salvador Salazar y Roig también disertó sobre “Literatura pura y literatura social”, “Nuevas tendencias de la novela” y “El ensayo y la crítica”, en el curso Civilización contemporánea, del propio año.</p>
<figure id="attachment_92049" aria-describedby="caption-attachment-92049" style="width: 202px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-clasisismo-en-Cuba-1913.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92049 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-clasisismo-en-Cuba-1913.-Archivo-del-autor-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-clasisismo-en-Cuba-1913.-Archivo-del-autor-202x300.jpg 202w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-clasisismo-en-Cuba-1913.-Archivo-del-autor-101x150.jpg 101w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-clasisismo-en-Cuba-1913.-Archivo-del-autor.bmp 533w" sizes="auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px" /></a><figcaption id="caption-attachment-92049" class="wp-caption-text">Portada de la conferencia <em>El clasicismo en Cuba</em> (1913). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Fue un conferencista habitual en instituciones cubanas. Entre las conferencias más conocidas de su autoría están <em>El clasicismo en Cuba</em> (1913), que leyó en el Aula Magna del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana el 15 de febrero de 1913. También <em><a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Jacinto_Milan%C3%A9s">Milanés</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Lorenzo_Luaces">Luaces</a> y la <a href="https://www.ecured.cu/Gertrudis_G%C3%B3mez_de_Avellaneda">Avellaneda</a> como poetas dramáticos</em> (1916), que impartió como parte de la serie de Extensión Universitaria en la Universidad de la Habana el 15 de enero de 1916. Fue muy elogiada <em>El reposo como elemento estético</em> (1917), pronunciada en el Ateneo de La Habana el 3 de diciembre de 1916.</p>
<figure id="attachment_92050" aria-describedby="caption-attachment-92050" style="width: 183px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92050 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-reposo-como-elemento-estetico-1917.-Archivo-del-autor-183x300.jpg" alt="" width="183" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-reposo-como-elemento-estetico-1917.-Archivo-del-autor-183x300.jpg 183w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-reposo-como-elemento-estetico-1917.-Archivo-del-autor-92x150.jpg 92w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-conferencia-El-reposo-como-elemento-estetico-1917.-Archivo-del-autor.jpg 610w" sizes="auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px" /><figcaption id="caption-attachment-92050" class="wp-caption-text">Portada de la conferencia <em>El reposo como elemento estético</em> (1917). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En la Sociedad Filomática, fundada en 1912, dio a conocer el 8 de febrero de 1913 la conferencia <em>El clasicismo en Cuba</em> (1913). <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Mar%C3%ADa_de_Mendive"><em>Rafael M. de Mendive</em></a> (1915), fue otra conferencia suya, leída el 2 de mayo de 1915 en la Sociedad de Conferencias. En 1915, en el Ateneo de La Habana, impartió “El arte prehistórico americano”. <em>La felicidad como fundamento de la moral</em> (1918), la impartió el 12 de enero de 1918, en la serie de conferencias de Extensión Universitaria que impartía la Facultad de Letras y Ciencias.</p>
<p>Otras de sus conferencias más célebres fueron <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD"><em>José Martí</em></a> (1918), en el Ateneo de la Habana el 10 de marzo de 1918. También <em>El setenta y uno</em> (1918), pronunciada en la Sociedad Económica de Amigos del País el 12 de mayo de 1918. Además, la conferencia de extensión universitaria titulada “La Constitución de Guáimaro”, que impartió el 15 noviembre 1919. Además, fue autor de <em>Historia de una tragedia. I Grecia</em> (1923), en el Ateneo de La Habana el 9 de mayo de 1923. Por último, hay que mencionar <em>La novela en Cuba. Sus manifestaciones, ideales y posibilidades</em> (1934), discurso leído en sesión solemne de apertura del curso de 1934 a 1935, el 28 de octubre de 1934.</p>
<p>En 1943 participó en un ciclo de conferencias que se impartió por reconocidos escritores cubanos, organizado por antiguos alumnos de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. A Salvador Salazar y Roig le correspondió impartir, el 28 de abril, la conferencia dedicada a la figura de Justo de Lara. En 1950 participó, junto a <a href="https://www.ecured.cu/Enrique_Gay_Calb%C3%B3">Enrique Gay-Calbó</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Andr%C3%A9s_de_Piedra-Bueno">Andrés de Piedra-Bueno</a>, en un ciclo de conferencias sobre la bandera cubana, a propósito de su centenario, que se realizó en la Escuela Normal de Kindergarten. En esta oportunidad impartió la que tituló “El alma de la bandera”, el 17 de marzo de 1950.</p>
<figure id="attachment_92046" aria-describedby="caption-attachment-92046" style="width: 250px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Informacion-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-la-conferencia-impartida-en-la-Escuela-Normal-de-Kindergarten-en-1950.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92046 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Informacion-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-la-conferencia-impartida-en-la-Escuela-Normal-de-Kindergarten-en-1950.-Archivo-del-autor.bmp" alt="" width="250" height="293" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Informacion-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-la-conferencia-impartida-en-la-Escuela-Normal-de-Kindergarten-en-1950.-Archivo-del-autor.bmp 250w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Informacion-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-la-conferencia-impartida-en-la-Escuela-Normal-de-Kindergarten-en-1950.-Archivo-del-autor-128x150.jpg 128w" sizes="auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a><figcaption id="caption-attachment-92046" class="wp-caption-text">Información en el <em>Diario de la Marina</em> sobre la conferencia impartida en la Escuela Normal de Kindergarten en 1950. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Salvador Salazar y Roig ingresó como académico de número en la Academia de la Historia de Cuba en 1923. El discurso que pronunció para cumplir con el acto de ingreso, el 27 de septiembre de 1923, fue <em>La gestión diplomática de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Morales_Lemus">Morales Lemus</a></em> (1923). En nombre de la Academia le contestó el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Sergio_Cuevas_Zequeira">Sergio Cuevas Zequeira</a>. En esta misma institución leyó, el 30 de mayo de 1924, <em>Elogio del Dr. Raimundo Cabrera y Bosch</em> (1925) y el 17 de mayo de 1930 pronunció el discurso <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Saco"><em>José Antonio Saco</em></a> (1930).</p>
<figure id="attachment_92052" aria-describedby="caption-attachment-92052" style="width: 202px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92052 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-discurso-sobre-Raimundo-Cabrera-1925.-Archivo-del-autor-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-discurso-sobre-Raimundo-Cabrera-1925.-Archivo-del-autor-202x300.jpg 202w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-discurso-sobre-Raimundo-Cabrera-1925.-Archivo-del-autor-101x150.jpg 101w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-discurso-sobre-Raimundo-Cabrera-1925.-Archivo-del-autor.jpg 336w" sizes="auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px" /><figcaption id="caption-attachment-92052" class="wp-caption-text">Portada del discurso sobre Raimundo Cabrera (1925). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Al contestar el discurso que pronunció Salvador Salazar y Roig para ingresar en la Academia de la Historia de Cuba, Sergio Cuevas Zequeira hizo mención a</p>
<blockquote><p>“…su nutrida y sólida producción literaria, histórica y filosófica, contenida en múltiples obras y folletos de inmenso valer, su insuperable labor en periódicos y revistas, y la serie innúmera de lecciones y conferencias con que ha venido, desde bien temprana edad, contribuyendo a difundir e intensificar en su patria la cultura general”.</p>
<p>“Es además el compañero que viene a compartir desde hoy nuestras fecundas tareas, un escritor que maneja con maestría la lengua castellana, y un orador de verbo fluido, capaz de llevar a su auditorio, en alas de su palabra fervorosa, a las más altas cimas del entusiasmo”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_92054" aria-describedby="caption-attachment-92054" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-en-la-Sociedad-de-Amigos-de-la-Cultura-Francesa-en-1934.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92054 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-en-la-Sociedad-de-Amigos-de-la-Cultura-Francesa-en-1934.-Archivo-del-autor-300x244.jpg" alt="" width="300" height="244" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-en-la-Sociedad-de-Amigos-de-la-Cultura-Francesa-en-1934.-Archivo-del-autor-300x244.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-en-la-Sociedad-de-Amigos-de-la-Cultura-Francesa-en-1934.-Archivo-del-autor-150x122.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-en-la-Sociedad-de-Amigos-de-la-Cultura-Francesa-en-1934.-Archivo-del-autor.bmp 477w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-92054" class="wp-caption-text">Salvador Salazar y Roig pronunciando una conferencia en la Sociedad de Amigos de la Cultura Francesa en 1934. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El 25 de abril de 1925 Salvador Salazar y Roig fue recibido como miembro de número de la Sección de Literatura de la Academia Nacional de Artes y Letras. En la sesión solemne realizada al efecto pronunció un discurso que tituló <em>El dolor en la lírica cubana</em> (1925). Este le fue contestado por el académico <a href="https://www.ecured.cu/N%C3%A9stor_Carbonell_y_Rivero">Néstor Carbonell</a>. En esta Academia dio lectura, el 27 de octubre de 1935, a la conferencia <em>El elemento patriótico en la lírica cubana</em> (1935). También fue presidente interino de la institución y de la Sección de Literatura.</p>
<figure id="attachment_92051" aria-describedby="caption-attachment-92051" style="width: 177px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92051 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-discurso-de-ingreso-en-la-Academia-de-Artes-y-Letras-1925.-Archivo-del-autor-177x300.jpg" alt="" width="177" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-discurso-de-ingreso-en-la-Academia-de-Artes-y-Letras-1925.-Archivo-del-autor-177x300.jpg 177w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-discurso-de-ingreso-en-la-Academia-de-Artes-y-Letras-1925.-Archivo-del-autor-88x150.jpg 88w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-discurso-de-ingreso-en-la-Academia-de-Artes-y-Letras-1925.-Archivo-del-autor.jpg 470w" sizes="auto, (max-width: 177px) 100vw, 177px" /><figcaption id="caption-attachment-92051" class="wp-caption-text">Portada del discurso de ingreso en la Academia de Artes y Letras (1925). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Formó parte de la Academia de Historia de Cuba, del Ateneo de la Habana, de la Sociedad Geográfica de Cuba, del Círculo de Bellas Artes, de la Sociedad Económica de Amigos del País y de otras instituciones nacionales y extranjeras. Presidió la Sección de Ciencias Históricas del Ateneo de la Habana y también la de Literatura.</p>
<p>Apasionado del teatro, Salvador Salazar y Roig escribió dramas como “La fuerza del amor” y “La verdadera aristocracia”, que estrenó en el teatro Polyteama en 1914. También representadas sus comedias “La otra” (1913), “La caricia” y “La gallina ciega” (1914). Fundó y dirigió la revista <em>Teatro Cubano</em>, entre 1919 y 1920. En los cursos y conferencias que impartió también el teatro tuvo presencia. Por ejemplo, en 1949, disertó sobre “El teatro español contemporáneo”, en la Escuela de Verano de la Universidad de La Habana.</p>
<figure id="attachment_92047" aria-describedby="caption-attachment-92047" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-primer-numero-de-la-revista-Teatro-Cubano.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92047 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-primer-numero-de-la-revista-Teatro-Cubano.-Archivo-del-autor-300x259.jpg" alt="" width="300" height="259" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-primer-numero-de-la-revista-Teatro-Cubano.-Archivo-del-autor-300x259.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-primer-numero-de-la-revista-Teatro-Cubano.-Archivo-del-autor-150x129.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-del-primer-numero-de-la-revista-Teatro-Cubano.-Archivo-del-autor.bmp 570w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-92047" class="wp-caption-text">Inicio del primer número de la revista Teatro Cubano. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>No le bastó con escribir obras teatrales o divulgar el teatro, sino que hizo múltiples acciones prácticas para reconocer la importancia de esa manifestación artística. Desde su cátedra universitaria animó las actividades teatrales. Para ello fundó con sus estudiantes, en 1925, la que llamó Academia Universitaria de Literatura, donde, según <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Chac%C3%B3n_y_Calvo">José María Chacón y Calvo</a>:</p>
<blockquote><p>“…realizó memorables ensayos de representaciones de obras maestras de nuestro Siglo de Oro, anticipándose con su viva y vigilante sensibilidad y su inagotable entusiasmo, a nuestro actual Teatro Universitario”.</p></blockquote>
<p>Estuvo entre los fundadores, en 1927, de la Institución Cubana de Pro Arte Dramático. Según se expresó en el periódico <em>Noticias de Hoy</em> en 1945, Salvador Salazar y Roig era un</p>
<blockquote><p>“…intelectual preocupado desde hace mucho tiempo las labores teatrales cubanas, batallador incansable por un teatro cubano mejor, como lo demostrara cuando presidía la asociación Teatro Cubano…”. “…hombre de hondas preocupaciones escénicas…”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_92055" aria-describedby="caption-attachment-92055" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-sobre-Justo-de-Lara-en-1934.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92055 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-sobre-Justo-de-Lara-en-1934.-Archivo-del-autor-300x175.jpg" alt="" width="300" height="175" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-sobre-Justo-de-Lara-en-1934.-Archivo-del-autor-300x175.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-sobre-Justo-de-Lara-en-1934.-Archivo-del-autor-150x88.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-sobre-Justo-de-Lara-en-1934.-Archivo-del-autor-768x449.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-pronunciando-una-conferencia-sobre-Justo-de-Lara-en-1934.-Archivo-del-autor.bmp 893w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-92055" class="wp-caption-text">Salvador Salazar y Roig pronunciando una conferencia sobre Justo de Lara en 1934. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A partir de sus experiencias docentes en la Universidad de La Habana, Salvador Salazar y Roig publicó <em>Curso de historia de la literatura española. Explicaciones dadas en clase</em> (1925). Lo mismo sucedió con <em>Curso de literatura castellana. Histórica</em> (1926) y <em>Curso de literatura preceptiva</em> (1928), que fue reeditado en 1935 y 1938. Escribió dos libros de texto para uso de las escuelas normales de la República. Estos fueron <em>Historia de la literatura cubana</em> (1929) y <em>Nociones de historia de la literatura española</em> (1929). Este último con una segunda edición en 1950.</p>
<p>Fue autor de varias composiciones poéticas. Casi todas de contenido patriótico, entre las que sobresalió la que dedicó a la bandera. Por tanto, puede considerarse a Salvador Salazar y Roig uno más de los poetas matanceros que le cantó a nuestra enseña nacional.</p>
<figure id="attachment_92048" aria-describedby="caption-attachment-92048" style="width: 215px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92048 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Poema-de-Salvador-Salazar-y-Roig-a-la-bandera-cubana.-Archivo-del-autor-215x300.jpg" alt="" width="215" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Poema-de-Salvador-Salazar-y-Roig-a-la-bandera-cubana.-Archivo-del-autor-215x300.jpg 215w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Poema-de-Salvador-Salazar-y-Roig-a-la-bandera-cubana.-Archivo-del-autor-107x150.jpg 107w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Poema-de-Salvador-Salazar-y-Roig-a-la-bandera-cubana.-Archivo-del-autor.jpg 450w" sizes="auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px" /><figcaption id="caption-attachment-92048" class="wp-caption-text">Poema de Salvador Salazar y Roig a la bandera cubana. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre el tema universitario publicó <em>Relaciones del Estado con las universidades</em> (1930). Por la Asociación Pedagógica Universitaria impartió la conferencia “El nacionalismo universitario”. En 1945 fue miembro de la Comisión especial designada por la Fundación Luz Caballero para estudiar las condiciones de la enseñanza privada en Cuba y proponer medidas dirigidas a establecer correspondencia entre sus fines y los de la enseñanza pública. Fue secretario de la Asociación de Graduados en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. El 31 de mayo de 1940 recibió un homenaje por los 25 años de docencia universitaria.</p>
<p>Colaboró con numerosos medios periodísticos. Fue redactor de las revistas Cuba y América, así como redactor jefe de la <em>Revista de la Facultad de Letras y Ciencias</em> y de <em>Cuba y América</em>. Dirigió <em>Alma Cubana</em>, publicación mensual de historia, literatura, arte y crítica, y <em>La Novela Cubana</em>, en la que publicó sus comedias “Por la fuerza de amor” y “La verdadera aristocracia”, representada en Cayo Hueso en 1928. Colaboró en <em>La Escuela Cubana</em>, <em>La Discusión</em>, <em>Revista Bimestre Cubana</em>, <em>Cuba Contemporánea,</em> <em>Archivos del folclore cubano</em> y <em>Universidad de La Habana</em>.</p>
<p>Como profesor de Historia de la Filosofía estableció un premio para los estudiantes que costeó siempre de su peculio personal. Para sus estudiantes estableció el lema: “Abramos el camino, aunque por él no hagamos el viaje”. Muchos años después, en 1995  la doctora <a href="https://www.ecured.cu/Mar%C3%ADa_del_Rosario_Novoa_Luis#:~:text=Rosario%20Novoa%20Luis.-,Hero%C3%ADna%20del%20Trabajo%20de%20la%20Rep%C3%BAblica%20de%20Cuba%20.,y%20Letras%20y%20en%20Pedagog%C3%ADa.">Rosario Novoa</a>, declaró: “…Salvador Salazar, profesor de Literatura, era un maestro. Nos enseñaba a pensar”.</p>
<p>Como parte de su labor educativa, Salvador Salazar y Roig inauguró un curso voluntario de Literatura Cubana en la Universidad de La Habana, a donde asistieron numerosos estudiantes. Fue el iniciador en Cuba de la enseñanza de la Literatura Cubana e Hispanoamericana. Presidió la Delegación Cubana del Instituto Hispano-Americano de Relaciones Culturales.</p>
<figure id="attachment_92058" aria-describedby="caption-attachment-92058" style="width: 202px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92058 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-y-Roig-en-1944.-Archivo-del-autor-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-y-Roig-en-1944.-Archivo-del-autor-202x300.jpg 202w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-y-Roig-en-1944.-Archivo-del-autor-101x150.jpg 101w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Salvador-Salazar-y-Roig-en-1944.-Archivo-del-autor.jpg 298w" sizes="auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px" /><figcaption id="caption-attachment-92058" class="wp-caption-text">Salvador Salazar y Roig en 1944. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Su primer libro fue <em>Lope de Rueda y su teatro</em> (1911), con prólogo de Raimundo Cabrera. Después publicó <em>Ternuras&#8230; Versos</em> (1912) y <em>El vampiro. Novela</em> (1917). Cultivó también los libros de memorias, entre ellos <em>Apuntes de un viaje por Suiza</em> (1928). Dio a conocer las novelas <em>Fu-Li-Yi. Memorias de un abogado sin clientes. Primer episodio: De Ginebra a París</em> (1933) y <em>Romántica. Memorias de un abogado sin clientes</em> (1933). Editó la compilación <em>Alma cubana (Antología de los principales poetas y prosistas cubanos)</em> (1929), en dos tomos.</p>
<p><strong>Tras su muerte</strong></p>
<p>Salvador Salazar y Roig falleció de forma repentina el 10 de octubre de 1950. Al dolor de su anciana madre, su esposa y sus hijos pequeños, se sumó el lamento de la comunidad universitaria y del mundo intelectual cubano. Su duelo fue despedido por el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Salvador_Massip">Salvador Massip Valdés</a>, decano de la Facultad de Filosofía y Letras. <a href="https://www.ecured.cu/Aurelio_Boza_Masvidal">Aurelio Boza Masvidal</a>, uno de sus alumnos más destacados, le rindió fervoroso tributo tras su inesperado fallecimiento. En un artículo insertado en el <em>Diario de la Marina</em>, escribió a propósito del triste acontecimiento:</p>
<blockquote><p>“Profesor, periodista, orador, novelista, comediógrafo, tratadista, hombre cultísimo de muy variadas y valiosas iniciativas, fue Salazar sobre todo hombre de exquisita sensibilidad, de bondad infinita. Fue un sembrador incansable de cultura, exaltador continuo de los valores del espíritu, con una naturalidad y grandeza moral llena de atractiva sencillez. Fue un maestro siempre dispuesto a enseñar, a colaborar, a construir. Su vida entera fue un culto al saber, al cultivo de la inteligencia, al verdadero vivir en la plenitud del espíritu”.</p></blockquote>
<p>Otra de las discípulas agradecidas de Salvador Salazar, Blanca Dopico, quien le acompañó en muchos de los proyectos culturales que emprendió, expresó tras su muerte:</p>
<blockquote><p>“Salazar no fue —no podía serlo— un revolucionario ni un reformador escandaloso y rudo. Fue un maestro sencillo, grande, fecundo y profundamente humano. Por eso a Salazar no se le puede reemplazar, ni se le puede imitar”.</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-y-humanismo-en-salvador-salazar-y-roig-hijo-ilustre-de-la-ciudad-de-colon/">Ciencia y humanismo en Salvador Salazar y Roig, hijo ilustre de la ciudad de Colón</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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