Las elecciones de mitad de término en Estados Unidos llegan con un aumento del gasto de campaña del Partido Republicano, enfocado en retener estados clave para el control del Congreso. La fuerza política de Trump, además, posee una clara ventaja financiera respecto de los demócratas: sus donantes aportaron 1.070 millones de dólares frente a los 450 millones de los demócratas, según un análisis del Washington Post basado en registros de la Comisión Federal de Elecciones.
El grueso de las donaciones se canaliza a través de supercomités de acción política (super PAC), habilitados para recibir sumas ilimitadas de dinero corporativo. Entre ellos figuran el Senate Leadership Fund (SLF), el MAGA Inc. de Trump y sus satélites, el America PAC de Elon Musk y otros de megadonantes como Jeff Yass, dueño de la firma de inversiones Susquehanna; Miriam Adelson, la multimillonaria partidaria de Benjamín Netanyahu, y la familia Uihlein, dueña de la cadena Uline y heredera de la cervecera Schlitz.
El dinero se concentra donde las carreras al Senado están más reñidas: Ohio, Texas, Michigan, Maine, Carolina del Norte, Iowa y Alaska. Salvo Michigan, todos son escaños que el Partido Republicano ya ocupa y, si los pierde, los demócratas recuperarían el control del Senado.
Encabezan la lista de donantes Marc Andreessen y Ben Horowitz, de la firma a16z, considerados los gurús tecnológicos de Trump y claves en operaciones como la compra de la división estadounidense de TikTok: aportaron 115,3 millones de dólares. Los siguen George y Alex Soros, los mayores donantes del Partido Demócrata, con 103,7 millones; Jeff Yass, con 93,8 millones, y Elon Musk, con 90,5 millones. Miriam Adelson aportó 67,6 millones, y Ken Griffin, del fondo de inversión Citadel, 32,2 millones. Además, el 96 % de los fondos de MAGA Inc. proviene de cheques de un millón de dólares o más.
Pese al enorme gasto republicano, a los demócratas les alcanza con imponerse en cinco de las carreras más disputadas o compensar alguna derrota con victorias en estados de tendencia conservadora
También se suman sectores como el de las criptomonedas, el tecnológico y el de la inteligencia artificial. El super PAC Fairshake, financiado por las empresas cripto Ripple Labs y Coinbase y por a16z, respalda a candidatos afines al sector y ataca a los legisladores que impulsan su regulación. Para este ciclo electoral acumuló 193 millones de dólares.
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Leading the Future, financiado por Andreessen, Horowitz y Greg Brockman, uno de los fundadores de OpenAI, comprometió más de 100 millones para apoyar a candidatos contrarios a una regulación estricta de la inteligencia artificial. En la vereda opuesta, Public First, que promueve mayores controles sobre la IA y recibió 40 millones de Anthropic, recaudó 80 millones, según Newsweek.
En la lista de donantes proisraelíes aparecen figuras como Miriam Adelson, viuda del magnate de los casinos Sheldon Adelson, quien destinó 30 millones de dólares al Senate Leadership Fund y 10 millones al Congressional Leadership Fund —ambos super PAC creados para apoyar a candidatos republicanos—, además de un millón al Security is Strength PAC, que respalda al senador de Carolina del Sur Lindsey Graham, uno de los mayores partidarios de la guerra contra Irán y de la ayuda militar estadounidense a Israel.
Paul Singer, dueño del fondo buitre Elliott Management, aportó 14,5 millones de dólares al Senate Leadership Fund, 8 millones al Congressional Leadership Fund y 2,5 millones al United Democracy Project, vinculado al Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC), la nave nodriza del lobby israelí en Washington. Singer también financió dos super PAC que respaldaron a un rival del congresista republicano Thomas Massie, de Kentucky, conocido por su apoyo a la publicación de los archivos Epstein y su rechazo a la ayuda militar estadounidense a Tel Aviv. La apuesta resultó exitosa: Massie perdió la primaria republicana frente a Ed Gallrein, el candidato de Trump, y no renovará su banca en la Cámara de Representantes.
Los donantes de Trump aportaron 1.070 millones de dólares frente a los 450 millones de los demócratas
En ese sentido, el grueso del dinero republicano se concentra en estados como Ohio, donde la carrera entre el senador republicano Jon Husted y el demócrata Sherrod Brown ya acumula 307 millones de dólares en anuncios, con ventaja para los grupos que respaldan al republicano. El grupo cripto Fairshake, además, comprometió al menos 30 millones contra Brown por su paso como presidente de la Comisión Bancaria del Senado, desde donde impulsó la regulación de las criptomonedas. Pese a todo este gasto, el demócrata lidera la intención de voto por ocho puntos, según la firma Marist Poll.
En Texas, un estado de tradición republicana, el partido de Trump despliega todo su arsenal para levantar la candidatura del fiscal general Ken Paxton frente al demócrata James Talarico. El Texas PAC del Senate Leadership Fund, financiado por Adelson, Yass, Musk, Chevron y otros donantes republicanos, destinó 117 millones de dólares, con un techo posible de 200 millones. El MAGA Inc., por su parte, dirigió 10 millones a Paxton, que está cinco puntos detrás de Talarico, según encuestadoras como Marist Poll y Texas Politics Project.
En Michigan, los grupos republicanos gastaron más de 35 millones a favor de Mike Rogers desde la primaria de agosto, casi el doble que los que apoyan a su rival demócrata, el médico epidemiólogo y exdirector del Departamento de Salud de Detroit Abdul El-Sayed. El demócrata de izquierda, que venció en la primaria a una candidata del establishment del partido, aventaja a Rogers por entre tres y cinco puntos, según consultoras como Marist Poll, Big Data Poll y Rasmussen Reports.
En otros estados disputados como Maine, el Senate Leadership Fund y otros super PAC oficialistas destinaron 72 millones a favor de la senadora Susan Collins, que disputa voto a voto la banca con el demócrata Graham Platner.
Sectores como el de las criptomonedas, el tecnológico y el de la inteligencia artificial respaldan económicamente la campaña de Trump
La situación luce tan adversa para los republicanos que ya anunciaron inversiones en carreras antes consideradas seguras, como las de Kansas e Iowa. En el primero, los oficialistas invirtieron alrededor de 1,6 millones de dólares para apuntalar al senador republicano Roger Marshall frente al demócrata Adam Hamilton, con quien aparece empatado en los sondeos. Si Marshall pierde, sería la primera vez que los demócratas ganan una banca en el Senado por Kansas desde 1932, en plena Gran Depresión. En Iowa, los republicanos destinaron más de 30,3 millones de dólares a la campaña de Ashley Hinson, que está ocho puntos detrás del demócrata Josh Turek, según Marist Poll. Florida también es un estado republicano donde peligra el escaño en el Senado.
Pese al enorme gasto republicano, a los demócratas les alcanza con imponerse en cinco de las carreras más disputadas —ganar Maine, Alaska, Carolina del Norte y Ohio, y retener Michigan— o compensar alguna derrota con victorias en estados de tendencia conservadora, como Texas, Iowa o Kansas. Ante la posibilidad de una catástrofe electoral, Trump anunció una gira por la mayoría de esos estados para movilizar el voto oficialista.
La jugada de un presidente impopular, sin embargo, puede resultar contraproducente y motivar aún más el voto de rechazo. Las elecciones de mitad de término, así, prometen un final de fotografía, como en algunas carreras de caballos.
Foto: Matt Kaminsky / Zuma Press / Europa Press
Bruno Sgarzini/ Diario Red/ Cubasí
