Durante décadas, la Zarzaparrilla de Sauto se utilizó para curar diversas afecciones de la piel y la sangre.

El anuncio más antiguo encontrado es de 1848, en la Gaceta de Puerto Rico. 65 años después aún aparecía en las páginas de los periódicos, recomendada por sus efectos curativos, como puede leerse en el diario matancero El Moderado, del 30 de enero de 1913. Todavía en 1919, aunque sin anuncio, el Diario de la Marina destacaba sus virtudes como curativo. La Zarzaparrilla de Sauto nació en Matanzas y tuvo una larga vida como medicamento dedicado a curar enfermedades de la piel y el sistema circulatorio.

Un boticario y su remedio

Ambrosio Sauto. Imagen en La Ilustración Española y Americana, 24 de junio de 1872. Archivo del autor.

Ambrosio de la Concepción Sauto Noda nació en Guanajay, Pinar del Río, el 7 de diciembre de 1807 y falleció en Matanzas el 24 de marzo de 1880. Llegó a la ciudad del San Juan y el Yumurí en 1831, como auxiliar de un boticario local y diez años después era dueño del establecimiento. En 1834 creó un medicamento al que llamó Zarzaparrilla vinosa de Sauto, para curar enfermedades de la piel y la sangre.

Esta medicina, la más célebre de las que elaboró, alcanzó el real privilegio para su comercialización en 1846. Con ella fue curado un herpes a la reina Isabel II, lo cual le valió a Sauto el salto definitivo a la fama. En 1848 recibió el nombramiento de Boticario Honorario de la Real Cámara de Su Majestad. Con ella alcanzó prestigio y, sobre todo, mucho dinero. Todo eso condicionó que Ambrosio Sauto fuera, conviene no olvidarlo, un acérrimo opositor a la independencia de Cuba.

La Zarzaparrilla de Sauto no fue el único remedio que existió basado en esta planta. Una simple búsqueda demuestra la enorme cantidad de preparaciones que proliferaron con ese nombre. Fue el caso de la Zarzaparrilla de Sands, de Ayer’s, de Bristol, entre otras muchas. La de Sauto se anunció durante décadas en Puerto Rico, México y Cuba. En torno a este remedio, su autor desarrolló, un intenso proceso de propaganda, marketing diríamos hoy, que le garantizó buena parte de su éxito.

Frasco de Zarzaparrilla de Bristol. Archivo del autor.

En 1850 Ambrosio Sauto publicó en Matanzas un libro que dedicó a exaltar las bondades de su innovación. Lo tituló Método curativo para el uso de la zarzaparrilla vinosa y relación de los satisfactorios resultados obtenidos con este remedio en varias partes del mundo. Lo imprimió en su propia botica, donde tenía una novedosa máquina de vapor para imprimir etiquetas. Al parecer tuvo otra edición dos años después.

La Zarzaparrilla de Sauto recibió premios en la Exposición Universal de Londres de 1851, en la Exposición de la Industria Cubana de 1852, en la Exposición Universal de París de 1855 y en la Exposición de la Industria Universal, celebrada en Londres en 1856. También se plantea que recibió Medalla de Oro en la Exposición de Matanzas en 1881.

Acerca de las propiedades de la Zarzaparrilla de Sauto, escribió el autor de este remedio en 1850:

“La Esencia de Zarzaparrilla concentrada es el mejor sudorífico y depurativo, un específico para las enfermedades secretas recientes o antiguas, gonorreas suspensas, y particularmente las personas que han usado el mercurio. Esta Esencia es de maravillosa eficacia para las enfermedades del cutis, la sarna, lamparones, empeines, gota, reumatismos, escrófulas, escorbuto, acrimonia de la sangre, llagas y gomas recientes o antiguas, hidropesías de pecho y de vientre, manchas amarillas, sanguinolencia en los ojos, tez encendida por efecto de la sangre, granos en la cara, flores blancas y cualesquiera otra enfermedad que provenga del desarreglo o impureza de la sangre &c. &c”.

“La Esencia de Zarzaparrilla tiene la particularidad que en algunas constituciones produce náuseas, altera el pulso, da sueño con quebrantamiento del cuerpo, y pone al paciente en un estado de debilidad pasajera. Esto sucede generalmente en los primeros días de tomarla, lo que no debe llamar la atención, pues, al contrario, es un favorable indicio de los buenos resultados que debe tener en lo adelante, y en todo caso, se puede disminuir la dosis, particularmente en aquellos enfermos cuyos estómagos se encuentran fatigados y perturbada la digestión; pudiéndose la dosis a medida que el estómago se vaya acostumbrando a recibir esta medicina”.

Sobre el modo de administrarlo, precisó que se tomaría una cucharada en las mañanas, en ayunas, y añadió:

“…desleída en medio vasito de agua, otra al medio día y otra a la noche. Si se quiere aumentar su eficacia, en la dosis de por la mañana y de por la noche se pueden tomar estas con el agua tibia y quedarse recogido, con lo cual promueve mejor la traspiración. Si se quiere, se puede agregar a cada dosis un poco de azúcar o jarabe simple, sin embargo de que la Esencia no tiene sabor desagradable, y si aún se quiere hacer más grata, particularmente para las señoras, se puede agregar a cada dosis media cucharadita de agua de flor de naranja, o una infusión de flor de tilo o con leche”.

Más adelante, ofreció precisiones para las personas de avanzada edad y los niños. Recomendó tomar, junto al tratamiento, cocimiento de zarzaparrilla como agua común, cuando el mal era muy avanzado. Señaló, además, los alimentos más recomendables durante el tratamiento, incluso los baños a tomar y la ropa a usar en esos días.

Por último, precisó:

“Se necesitarán seis botellitas para una cura simple, y si la enfermedad es muy antigua, serán necesarias algunas más, lo que queda a discreción de los señores facultativos. A cada botellita le acompaña una instrucción, además va aforrada con una cubierta de papel en el cual hay grabada una tarjeta, la que es necesario examinen bien los compradores p a r a evitar la falsificación o fraude que se tratase de hacer de estas medicinas. Se prepara exclusivamente por su autor, Dr. Ambrosio C. de Sauto, boticario honorario de S. M., &c.”.

El libro de Sauto sobre la Zarzaparrilla contenía unas “Observaciones”, en las que incorporó otros detalles acerca de su célebre remedio. Empeñado en señalar sus beneficios, destacó que era el

“…antídoto de las enfermedades sifilíticas constitucionales y el más eficaz remedio para atacar los accidentes que sobrevienen del uso inmoderado de las preparaciones mercuriales”.

Expuso algunos casos en los que, ante determinados efectos adversos, se hicieron cambios en la medicación y se había alcanzado un éxito rotundo. Expresa que lo elabora con el mejor vino de Málaga, de ahí la denominación de Zarzaparrilla “vinosa”. Por último, escribió a sus lectores:

“Expresadas ya superficialmente las circunstancias que me han parecido suficientes a llamar la atención de todas aquellas personas que por sus enfermedades se han visto sujetas al uso de la Zarzaparrilla de Sauto, creo muy recomendable inspirar la mayor confianza en sus efectos por estar bastantemente justificado que es un remedio que por su propia naturaleza encadena y destruye los males, sin que jamás haya podido encontrarse con un solo caso de gravedad por su uso cuando los enfermos se han sujetado con docilidad al régimen que se les prescribe en la instrucción que acompaño a cada botella y en las indicaciones de los señores facultativos; aserto que tan ventajosamente ha sancionado la experiencia”.

Otra parte del libro presentó numerosos certificados y cartas con opiniones sobre las curas realizadas con el uso de la Zarzaparrilla de Sauto. Incluyó opiniones de funcionarios del gobierno, médicos civiles y militares, así como de los cónsules de Estados Unidos y Francia en Matanzas, entre otros. Algunas de las cartas se habían publicado anteriormente en los periódicos Aurora de Matanzas, El Fanal, de Puerto Príncipe; y Redactor de Cuba, de Santiago de Cuba.

Entre los casos presentados apareció el de Felipe Gangá, esclavo que había estado a punto de perder una de sus piernas y se había curado con la Zarzaparrilla de Sauto. La ilustración que presentó a este paciente lo mostró sentado. Sobre la mesa hay una pequeña botella, en la cual es posible leer la frase “Sauto”.

Ilustración del esclavo Felipe Gangá junto a un frasco de Zarzaparrilla de Sauto. Archivo del autor.

Varias personalidades de la ciencia cubana como Nicolás José Gutiérrez, Julio Jacinto LeRiverend, Francisco de Paula Grimá y Benito José Riera, hicieron llegar sus testimonios favorables. Las cartas que aparecen en el libro estaban fechadas en diversos lugares de Matanzas, sobre todo en ingenios azucareros, pero también en La Habana, Tunas y Puerto Rico. Se destacan de forma unánime las virtudes de la Zarzaparrilla de Sauto y los éxitos alcanzados con su aplicación en casos que parecían insolubles. El número de enfermedades curadas ascendía a la respetable cifra de 33.

En el último párrafo, Ambrosio Sauto escribió:

“…es suficiente lo dicho para convencer que la Zarzaparrilla de Sauto es un remedio que hace curas admirables según se demuestra y elogia en dichos atestados y lo cual confirma cada día más, el mote con que fue agraciada por la respetable inspección de estudios de estas Islas de Cuba y Puerto-Rico. «De más eficaz que los conocidos hasta el día»”.

Anuncios y más anuncios

La Zarzaparrilla de Sauto fue, sin dudas, uno de los medicamentos más publicitados de Cuba en el siglo XIX. También lo fue fuera de Cuba. En sus memorias el escritor mexicano Guillermo Prieto lo mencionó como ejemplo de anuncio reiterado:

“…participé a mis compañeros, que por más que me hubieran anunciado como a las píldoras de Holloway y como a la zarzaparrilla de Sauto, y como a las Cien Mil Camisas, lo que es yo no daba una plumada”.

Como ya se expresó, el anuncio más antiguo que se localizó, corresponde a un periódico de Puerto Rico. Fue el 23 de diciembre de 1848, en la Gaceta del Gobierno de Puerto Rico:

En Gaceta del Gobierno de Puerto Rico (1848). Archivo del autor.

En 1850 hizo su aparición este anuncio en el habanero Diario de la Marina, donde se reprodujo por largo tiempo:

En Diario de la Marina (1850). Archivo del autor.

También hicieron lo suyo los diarios matanceros, en los que la presencia de Ambrosio Sauto y su milagroso remedio fue permanente. En una descripción de su botica del autor, que publicó la Aurora del Yumurí el 19 de octubre de 1959, sobre la Zarzaparrilla de Sauto, se reconoció que “…cada día crece su uso por las curas que hace”. Además de los conocidos beneficios curativos, se planteó que

“el Dr. Sauto, cada día pone más cuidado en el escogido de los ingredientes de que se compone y en su fabricación para lo cual tiene una máquina de vapor en su laboratorio. Se vende en la Botica y Droguería del Dr. Sauto, calle de Gelabert núm. 19”.

El 8 de abril de 1874, la Aurora de Yumurí volvió a mostrar otro anuncio de los que publicó durante décadas:

En Aurora del Yumurí (1874). Archivo del autor.

Lo mismo hizo el Diario de Matanzas, según este anuncio del 2 de octubre de 1878:

En Aurora del Yumurí (1878). Archivo del autor.

Tres años después, en 1881, ya fallecido Ambrosio Sauto, se hizo popular este anuncio, que recogió las evidencias de los premios alcanzados por la Zarzaparrilla de Sauto y se informó que Mariano C. Artis era el continuador de la obra de Sauto. Uno de estos se incluyó en un libro publicado en esa misma fecha sobre la Exposición de Matanzas.

Anuncio de 1881. Archivo del autor.

En el Diario de Matanzas, también en 1881, se hizo acompañar de este texto, que insistió en sus virtudes curativas:

En Diario de Matanzas (1881). Archivo del autor.

Periódicos habaneros, además del Diario de la Marina, también divulgaron la Zarzaparrilla de Sauto. Un ejemplo lo fue La Discusión en 1881:

En La Discusión (1881). Archivo del autor.

En los años siguientes la Zarzaparrilla de Sauto siguió siendo una constante en las páginas de anuncios de los periódicos cubanos. Como en este caso, de un ejemplar del Diario de la Marina del 25 de septiembre de 1887:

En Diario de la Marina (1887). Archivo del autor.

Una de las últimas veces en que se publicó un anuncio sobre la Zarzaparrilla de Sauto fue el 30 de enero de 1913, en el periódico matancero El Moderado. Había pasado ya unas cuantas décadas de su invención.

En El Moderado (1913). Archivo del autor.

En 1919, el Diario de la Marina elogió, una vez más y de variadas formas, las propiedades curativas de este remedio matancero, bajo los títulos de “Sangre buena” y “Depurativo ideal”:

Epílogo

Nombre común de la especie Smilax aspera, arbusto originario de Asia, África y Europa, la denominación de zarzaparrilla se hizo célebre en la botánica medicinal y la farmacia. Por sus comprobadas propiedades medicinales ha sido muy utilizada por los seres humanos desde tiempos remotos. Numerosos autores la han estudiado. Pero, sobre todo, dio pie a numerosas recetas, remedios, preparados y medicamentos, con los que se creyó ofrecer una cura a múltiples enfermedades. Un ejemplo lo fue nuestra célebre Zarzaparrilla de Sauto.

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