El 13 de septiembre de 1870, el poblado matancero de Bemba cambió oficialmente su nombre por el de Jovellanos, en honor al ilustre pensador español Gaspar Melchor de Jovellanos. Aunque el decreto quedó firmado ese día, el alma del pueblo siguió latiendo bajo su antiguo nombre, cargado de raíz africana y memoria colectiva .
El origen del nombre Bemba
El primer asentamiento en este territorio se estableció sobre un antiguo corral llamado Bemba, nombre que aparece registrado por primera vez en 1842 . Según la hipótesis del investigador cubano Fernando Ortiz, muchos de los esclavizados traídos a la zona para trabajar en la industria azucarera provenían de una región africana conocida como Zanzíbar de Bemba, lo que explicaría el origen del topónimo.
Para mediados del siglo XIX, el poblado ya mostraba signos de crecimiento: en 1846 contaba con unos 400 habitantes, y en 1849 se estableció una fundición para la construcción de piezas y utensilios destinados a los ingenios azucareros, lo que impulsó el desarrollo local hasta alcanzar los 500 habitantes y 59 viviendas.
La solicitud del cambio
En febrero de 1870, el alcalde del poblado, Manuel Antonio González, de origen asturiano, presentó la solicitud formal para sustituir el nombre de Bemba por el de Jovellanos. La propuesta rendía homenaje a Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), jurista, escritor y figura destacada de la Ilustración española, defensor de reformas sociales y promotor de la educación pública.
La solicitud fue autorizada mediante decreto emitido por el Capitán General de la Isla, Antonio Fernández Caballero de Rodas, el 13 de septiembre de 1870 .
La declaración como villa y las celebraciones.
Meses después del cambio de nombre, el 14 de diciembre de 1870, en sesión de la Casa Consistorial, quedó asentado en el Libro de Actas el acuerdo que otorgaba a la localidad el Título Oficial y Honorífico de Villa.
Aquel día, el pueblo celebró con entusiasmo: hubo fiestas populares, la Banda Municipal ofreció su música y los periódicos locales recogieron el acontecimiento como un hecho cultural de gran relevancia. Sin embargo, con el paso del tiempo, la fecha fue perdiendo protagonismo y el recuerdo quedó relegado a publicaciones aisladas.
Bemba: el nombre que no se borró
A pesar del cambio oficial, el nombre Bemba nunca desapareció de la memoria popular. Como señala la tradición oral recogida por medios locales, Bemba no es solo un nombre antiguo: es símbolo de resistencia cultural, de mestizaje y de raíz profunda.
Cada año, en el mes de septiembre, el municipio celebra su Semana de la Cultura, una jornada que no solo honra el cambio de nombre ocurrido el 13 de septiembre de 1870, sino que también reivindica la historia completa del territorio, incluyendo su herencia africana y criolla.
En la actualidad, las autoridades locales han asumido la tarea de rescatar la efeméride y devolver a la comunidad el orgullo de su identidad, reconociendo que Jovellanos, el pensador, y Bemba, el pueblo, pueden convivir en la misma narrativa: una que honra la historia oficial sin renunciar a la memoria popular. (ALH)
