La doctora Gloria María Cabanas sobresalió por su dedicación a la obstetricia en la ciudad de Matanzas.

Una deuda que tiene la historiografía de la ciencia en Matanzas es revelar el aporte y papel de la mujer al desarrollo de la investigación científica en el territorio yumurino. En diferentes épocas las mujeres han realizado una contribución relevante en esa esfera, de forma particular en la medicina y la pedagogía. El ejemplo de la doctora Gloria María Cabanas es uno de los que puede mencionarse.

Un hecho notable

El 3 de diciembre de 1934 ocurrió en la ciudad de Matanzas un acontecimiento singular: el nacimiento de trillizos. La madre se llamó Ramona Díaz Pérez y, tras un riesgoso embarazo de siete meses, dio a luz ese día a sus tres hijos: Georgina, Narciso y Gloria. El feliz final de este parto se debió, sobre todo, a la doctora que estuvo atendiendo a la madre de esos niños, la misma que dirigió el trabajo de parto y a quien se dedicó el nombre de una de las niñas. Su nombre era Gloria María Cabanas O’Farril, la primera mujer matancera que se especializó en obstetricia.

Gloria María Cabanas, segunda de izquierda a derecha, una vez concluido de forma exitosa el parto de trillizos. Archivo del autor.

Una vida consagrada

El 29 de enero de 1900, hace 126 años, nació en Pueblo Nuevo, Matanzas, la niña Gloria María de los Remedios Cabanas O’Farril. Realizó los primeros estudios en la Escuela Pública No. 23 y después ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, donde se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras el 12 de junio de 1920. Cursó la carrera de Medicina en la Universidad de La Habana, entre 1921 y 1926. El 2 de julio de 1926 realizó los ejercicios finales de grado, en los que obtuvo la nota de “Sobresaliente”.

Gloria María Cabanas en su juventud. Archivo del autor.

En la Universidad de La Habana Gloria María Cabanastuvo como profesores a una pléyade de figuras destacadas en la historia de la medicina cubana. Fue el caso, entre otros, de José Varela Zequeira, Clemente Inclán, Arístides Agramonte y los matanceros Ángel Arturo Aballí y Federico Grande Rossi. Sin embargo, ser alumna de dos eminentes matanceros: Eusebio Hernández en Obstetricia y Gabriel Casuso en Ginecología, cumbres de esas ciencias en el país, ejerció una influencia determinante en su vida.

Gloria María Cabanas fue una de las primeras mujeres que se graduó como médico en Cuba. Ella y Nieves Feliú, fueron las únicas féminas en la graduación de 1926. Acerca de su desempeño docente existe este testimonio:

“Sentada invariablemente en los primeros puestos, lápiz en mano, apuntaba Gloria rápidamente sus notas de clase, sintetizando en sus libretas las conferencias del profesor. Todos la tratábamos con la consideración, respeto y cariño que toda dama merece y más allá, que se captaba nuestra simpatía y la del profesorado con su laboriosidad e inteligencia. Esperamos con el tiempo verla triunfar y que sea su nombre la corona que ciña su frente de Doctora”.

Tras alcanzar el título de Doctor en Medicina, Gloria María Cabanas regresó a Matanzas y abrió una consulta privada. Así lo dio a conocer, el 10 de octubre de 1926, en la sección “Matanceras” del Diario de la Marina, el corresponsal Manolo Jarquín:

“Gloria María Cabanas. Acaba de establecer su gabinete médico en la calle de Independencia número 108, el que me brinda gentilmente la distinguida profesional. Una nueva galeno, que, con expediente universitario magnífico, con gran devoción por la profesión ha que a de dedicarse y con dotes de inteligencia, cultura y laboriosidad grandes, ha de alcanzar gran éxito en el ejercicio del noble apostolado a que dedica su vida”.

“Especialista en partos, la doctora Gloria María Cabanas, al teléfono número 715 pueden dirigirse todos los que deseen utilizar sus servicios profesionales. Éxitos miles desea el cronista a la que, con su ciencia, viene a llenar en el eterno renovar de la vida, huecos y vacíos tan hondos, como los que últimamente han dejado en ese campo los doctores Antonio J. Font, Armando J. Carnot, etc., etc.”.

Dos años después, el 6 de julio de 1928, el propio Jarquín, al destacar la curación de la joven Hilda Carnot, hija del fallecido médico Armando Carnot, gracias a las atenciones de Gloria María Cabanas, apuntó: “…dama que ejerce la medicina en Matanzas con notable éxito, y que goza de gran clientela”.

Foto de Gloria María Cabanas en el libro de su graduación. Archivo del autor.

En agosto de 1934 el doctor Santiago Verdeja Neyra, Secretario de Sanidad, nombró a Gloria María Cabanas como encargada del laboratorio del Instituto de Homicultura de Matanzas. Poco después comenzó a destacarse en la medicina interna, sobre todo en la atención a mujeres embarazadas y partos, en lo cual llegó a especializarse. Vale destacar que en esa época esos conocimientos se adquirían casi que de forma autodidacta. Desde entonces su consulta particular estuvo dirigida a “Niños y partos”.

Una de las últimas fotos de Gloria María Cabanas. Archivo del autor.

Además, trabajó en la Clínica Villar y en el Centro Médico. Formó parte del Comité de Damas del Círculo Médico de Matanzas e integró la Sociedad de  Medicina y Cirugía de Matanzas. Después se incorporó al Hospital Maternidad Obrera de Matanzas, donde contribuyó a la docencia médica desde 1964. Participó en la formación de la doctora Delia Carol, primera interna matancera en la especialidad de ginecología y obstetricia. También impartió clases en cursos para enfermeras.

Jubilada desde 1970, mantuvo una consulta en el hospital materno por varios años más. Tras una vida dedicada por entero a la medicina, Gloria María Cabanas falleció en su ciudad natal el 6 de mayo de 1978. Hoy merece ser más recordada esta mujer matancera que fue precursora en más de un sentido.

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