Puntos de venta, otra vez sobre el tapete

Desde hace algún tiempo, los clientes de la bodega La Piloto, en la calzada de Tirry ,de la ciudad yumurina, deben adquirir los cigarros que les corresponden de manera normada en el punto de venta situado en la Terminal de Ómnibus Interprovincial.

La decisión al parecer fue tomada con el ánimo de disminuir un poco las colas en el punto llamado Coppelia, aunque solo se adoptó con ese producto y no con otros que generan mayor aglomeración de personas; ni siquiera con los cárnicos que se ven obligados a vender el mismo día al no disponer de equipos para su congelación.

Como resultado de tal disposición, los usuarios tienen que acudir a este sitio, incluso más distante para muchos, si desean obtener los susodichos cigarros. También puede que la marca que prefieran se haya agotado, mientras todavía existe en el mencionado Coppelia, donde se supone la cifra de núcleos familiares sea muy superior.

A ello se agrega el principal inconveniente: si no se encuentra la delegada de la circunscripción donde está enclavado el establecimiento, no hay venta. Así, las personas pueden darse varios viajes en vano, cuando la lógica indica que esté disponible el expendio durante todo su horario laboral. Un error garrafal, en mi opinión, supeditar la oferta a la presencia de alguien que, por demás, tiene otras responsabilidades.

Es este un ejemplo de los dilemas que afrontan hoy los matanceros, fruto de los métodos empleados para la “organización” en los puntos de venta de TRD y Cimex, porque si ciertamente las malas decisiones al respecto no son un problema exclusivo de ellos, hoy sí que llevan la delantera cuando de desorden se habla.

De tal modo, hemos podido presenciar cómo artículos, entre los que figuran el champú y el acondicionador, por solo mencionar algunos, que durante días permanecieron en el lugar regidos por un número de núcleos determinados, de buenas a primera se vendan a los que lleguen primero y en una sola jornada, arguyendo la orientación desde un nivel superior. Con certeza, entre quienes no compraron en esa ocasión se encuentran no pocos clientes que jamás han logrado acceder a los mismos.

Aun cuando todos conocemos las limitaciones de recursos que existen en el país y quizás hasta admitamos que se haga con la mejor de las intenciones, creo se deba ser más cuidadosos a la hora de abastecer estos puntos con productos que ni siquiera alcanzan para la mitad de los núcleos, máxime cuando la mayoría de las veces no vuelven a entrar.

Y hablando de entrada de mercancía, el viejo reclamo de la desigualdad entre un consejo popular y otro sigue siendo una asignatura desaprobada. De este modo te encuentras que en uno los habitantes ya consumieron la octava vuelta de pollo, mientras en otro van por la quinta.

Adquirir los artículos que se ofertan a través de esta vía, que representa, incluso, la única para muchos, no debe constituir motivo de disgusto para los clientes. Considero, entonces, que se debe buscar una solución a las dificultades que aún persisten y continuar trabajando para conseguir un mejor control y mayor organización.

Miriam Velázquez Rodríguez/Girón

Acerca Redacción TV Yumurí

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