Juan Carlos Clapes Romero, botánico

Juan Carlos y su jardín en la ciudad

Hace más de  dos años Juan Carlos convirtió la azotea de  su casa en el hogar de más de 100 variedades de  cactus y suculentas.

Resulta abrumador desde el momento en que llegas al lugar percibir  la  dedicación de este hombre. Aún más impresionante es conocer la historia detrás de sus plantas.

La dedicación de Juan Carlos por sus plantas son reflejadas en cada regado. Foto: Lino García del Solar.

¨  Mi inicio en el mundo de las plantas fue a consecuencia de la Covid-19. Yo era transportista y como el coronavirus me impedía trabajar, aquí en la casa empecé a buscar cosas para  distraerme y comencé con las plantas.¨

¨ Fue un amigo mío quien me recomendó los cactus y las suculentas. Comencé con poquitas plantas, tenía 10 o 12 en aquel momento pero ellas se fueron multiplicando y también uno va conociendo personas de este mundo que te regalan. Al mismo tiempo uno va documentándose en Internet y en las redes.¨

Juan Carlos descubrió un mundo adictivo en medio de estas plantas que naturalmente crecen en entornos áridos y calientes. Sus explicaciones se transforma en una clase magistral donde él, relata los tipos de plantas que posee y consejos para su cuidado.

Cactus y suculentas. Foto: Liannys Díaz Fundora.

¨ Lo más importante para una suculenta es el substrato en el que la siembras. Los cactus se sienten muy bien cuando le simulas un terreno árido, por ejemplo yo lo cultivo con materia orgánica o con humus de lombriz ligado con arena  lavada. Al realizarle este procedimiento ellas logran multiplicarse y crecer de manera rápida.¨

Para este matancero los cactus y suculentas forman parte indispensable de su vida. La forma de conversar, los gestos y las palabras utilizadas te dejan saber que  para él las plantas son más que un hobbie, son seres vivos a los que  confiesa, le debe la vida.

¨ Yo puedo decir que las plantas me salvaron psicológicamente en mi vida. Estar  dentro de la casa sin poder salir debido al peligro de contagio me causaba mucho estrés y las plantas lograban ocupar mi tiempo, me relajaban. Después cuando empiezo a conocer la variedad de especies que existen se te crea el bichito de ir conociendo más.¨

Este transportista devenido botánico de corazón cuida con celo cada una de sus plantas a  las que tiene clasificadas y conoce al detalle. En ellas encontró su lugar, su vocación.

¨ Las plantas son muy bonitas, dan unas flores bellas pero hay que cuidarlas y para eso tienes que dedicarle mucho tiempo. Las personas que ejercen esta labor saben el sacricio que conlleva, solo para evitar una enfermedad o su pérdida.¨

Juan Carlos y su vecino Yoandry. Foto: Lino García del Solar.

Su actitud jaranera, afable y conversadora es una de sus mejores características. Esas que convierten a este antiguo taxista en un amigo para los amantes de las plantas, así como él encontró apoyo en su familia y vecinos.

¨ Tengo un vecino que se llama Yoandry, él cual me ayuda mucho con las plantas. Desde que vino aquí y vio lo que hacía, le dedica el tiempo libre a esta labor. También hay dos niñas del barrio que les gustan las plantas y al regalarles algunas les desperté aún más el interés. Para mí este tipo de interacción es muy bonita

 ¨ De igual manera se acercan muchas personas buscando información porque pasan por el puente. Muchas veces me piden alguna opinión porque tienen plantas y no saben cómo atenderlas. Es como tener  una prolongación del puente y ese tipo de relación con las personas me gusta.¨

Cuando Juan Carlos construía la  primera casa de tapado para cultivar sus plantas  sufrió un grave accidente. No obstante, este acontecimiento no costituyó un impedimento para seguir en la construcción de su jardín.

¨  Fue un accidente grave que por poco pierdo la mano. Pero yo ya estaba picado por el bichito de las plantas. Cuando salí del hospital, un amigo me terminó la primera casita  y yo continué las demás hasta que después del accidente tengo tres casitas más.¨

El estudio sobre estos seres vivos son su quehacer de cada día. De igual modo, resulta obvio en sus ojos cuando te explica sobre determinada planta, esas ansias de seguir aprendiendo y superarse, no para ser el mejor, en cambio, para realizar bien su trabajo.

¨ Hace poco se me acercó el vicepresidente de la Asociación de Botánicos aquí en Matanzas. Desde entonces estoy en el  proceso de comenzar a participar en esa Asociación, porque así conozco expertos de la materia como biólogos y agrónomos que me van a instruir mucho mejor.¨

Cuando le preguntamos si entre sus plantas existía una favorita, le fue imposible escoger.

Melocaptus Matanzanus. Foto: Liannys Díaz Fundora.

¨Le tengo mucho apego a un melocaptus matanzanus que tengo, al caput medusae que consiste en una rareza entre las plantas, tengo un astrofito trincustato que es poco común, pero realmente le tengo cariño a todas, ellas son mi familia.¨

Quienes transitan por uno de  los puentes centenarios de la Atenas de Cuba disfrutan en sus cercanías del jardín de Juan Carlos y ven germinar el sueño de este oasis a las orillas del río San Juan.

Liannys Díaz Fundora y Beatriz Mendoza Triana estudiante de Periodismo

Acerca Liannys Díaz Fundora

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