Hay hombres que pasan por las ciudades y hay hombres que las habitan desde dentro, como si les perteneciera cada piedra, cada puente, cada silencio. Eusebio Leal Spengler perteneció a Matanzas de esa manera: no por nacimiento, sino por convicción, por estudio y por amor. 

Nacido un día como hoy, fue Premio Nacional de Ciencias Sociales e Hijo Adoptivo de la ciudad de los puentes, títulos que apenas rozan la superficie de lo que realmente significó para ella.

Leal comprendió antes que nadie que el patrimonio no es un adorno ni un lujo de académicos, sino una fuerza capaz de sostener economías, de generar desarrollo y de afirmar identidades. Gracias a esa convicción, muchos matanceros empezaron a mirar su ciudad con el orgullo del que sabe que custodia algo irrepetible.

Su vínculo con la universidad matancera también dejó surco. En una de sus visitas a la provincia, pronunció palabras que se volvieron lema y casi bautizo: «La Universidad es la institución permanente de la cultura. (…) La Universidad debe ser la ciudad de los saberes.» Esa frase acompañó el 50 aniversario de la casa de altos estudios y quedó grabada como un compromiso con el conocimiento y con la casa de altos estudios.

Eusebio Leal Spengler adoptó a Matanzas, la estudió, la defendió y la proyectó hacia el futuro. Se enamoró de ella con la seriedad del académico y la pasión del converso, la diagnosticó como un médico de almas y le recetó un porvenir que él mismo se encargó de ayudar a construir. Por eso, cuando Memoria en imágenes rescata estampas de su presencia en la casa de altos estudios, honrando a un visitante ilustre y recuerda al hombre que leyó a Matanzas antes que nadie y luchó para que otros aprendieran a leerla con el mismo amor.

Universidad de Matanzas/ Perfil de Facebook 

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