Aseguran que Fidel en su juventud fue un pelotero aceptable, hay una gran cantidad de juegos, incluso publicados por la prensa, en los que tomó parte frente a equipos de calidad, la mayoría después del triunfo revolucionario.Aunque muchos coinciden en que no era mal pelotero, donde más calidad
exhibía era en el baloncesto.
exhibía era en el baloncesto.
Escuché anécdotas de algunos amigos de Cárdenas que estudiaban Medicina entonces que Fidel se “batìa” a la botella, hoy más conocido como baloncesto de tres. El Líder de la Revolución se les aparecía, a altas horas de la noche, para decirles que los esperaba en la cancha para hacer “unos tiros al aro”.
Otro testigo de aquellos duelos, el actual ingeniero Víctor Cantera, me refería que incontables fueron las ocasiones en que Conrado (Guamuta) Pérez y Alejandro Urgellés (EPD), justificaban su no asistencia a clases por estos partidos en la mismísima madrugada. Contaban que no les era nada fácil, ya que Fidel les exigía que lo “gardearan” duro.
A su petición, llegaron a confeccionar un equipo llamado Cañeros, en el que él formaba parte de su nómina. Jugaban además en esas “guerrillas” José LLanusa, Mario «Risita» Quinteros, Casimiro García, Fabio Ruiz y otros más y topaban con el equipo juvenil de baloncesto, casi siempre ya en horas elevadas de la noche.
Pero no sólo estos deportes fueron practicados por el Líder de la Revolución; la caza submarina, la pesca, el fútbol, en el que llegó a representar al entonces Colegio de Belén, el voleibol, el tiro o la natación también vieron su presencia.
Presencia de Fidel en el Palmar de Junco.
La historia del compromiso del Comandante Fidel Castro de reconstruir el estadio Palmar de Junco, de Matanzas, comenzó el 7 de enero de 1959, al arribar a esta ciudad la Caravana de la Libertad.
Ese día, a un reclamo del pueblo reunido en el Parque de la Libertad, de que arreglasen la instalación dijo que “era bochornoso que una ciudad de tanta historia no tuviera su campo deportivo en buenas condiciones.”
Aunque hubo que esperar algún tiempo debido a trámites legales de compra del estadio a la que aparecía como su propietaria, la señora Matilde Moenk, Fidel estaba al tanto de los pormenores, según aparece publicado en el libro Orígenes del béisbol cubano: el Palmar de Junco, del licenciado Alfredo Santana.
En una reunión efectuada en el mes de octubre en la delegación matancera del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, INRA, aprovechó la presencia de varios dirigentes de la provincia y conversó con el delegado de Obras Públicas en aquel momento y el presidente del Patrimonio local para trazar la estrategia de compra y arreglo de la instalación.
El 25 de noviembre de 1959 tuvo lugar la adquisición del estadio por el Gobierno municipal y el día 4 de diciembre regresa Fidel a Matanzas en gestiones de trabajo, entre las que estaba el chequeo e inicio de las labores constructivas en el Palmar de Junco.
Un día después, el Comandante Universo Sánchez al frente de una brigada integrada por 80 soldados del Ejército Rebelde, emprenden la tarea de remodelación y el 6 de febrero de 1960 reinauguran el estadio con un juego de la Liga Profesional Cubana entre Almendares y Cienfuegos.
Ese día, cerca de diez mil personas presenciaron el disputado encuentro en el que el Cienfuegos salió airoso en once entradas con marcador de 3 carreras por 2, en lo que se recuerda como uno de los grandes duelos de aquella temporada entre Miguel Cuellar por los Alacranes y Pedro Ramos por los Elefantes.
Son hechos históricos de la huella de Fidel en el Palmar de Junco, declarado el 24 de julio de 1991 Monumento Nacional, poco divulgados, que no podían faltar en este aniversario 100 de su nacimiento.
Tomado de Radio 26
