La vida otorga lecciones de oro y brinda oportunidades únicas a quien se esfuerza. Fruto de ese sacrificio es el patrullero central y actual capitán de los Cocodrilos de Matanzas en la Serie Nacional de Béisbol, Eduardo Blanco.

En los lejanos parajes del Consejo Popular “Favorito”, en el municipio de Martí, cada turno al bate del espigado pelotero roba la expectación de vecinos y familiares, tal y como lo hace Blanco en las estafadas de bases o los engarces dorados desde el desierto jardín que custodia hace varias campañas.

Con el dorsal 55 a su espalda, el líder de la tropa rojiamarilla muestra una tenacidad a prueba de nervios. La tensión parece un vocablo desconocido en sus actuaciones. Mientras respira bríos de acero, Eduardo asume la responsabilidad en los turnos centrales del line up, siendo asidero de titularidad.

“Salgo siempre a realizar mi trabajo, no importa en la instancia que sea. Los play off son etapas cortas donde cada turno al bate cuenta y determina lo cerca o lejos que estemos de la victoria. Por ese motivo trato de enfocarme de la mejor manera cuando voy a batear”, realza el campeón nacional de la temporada 59, donde recuerda con orgullo el indiscutible con bases llenas frente al camagüeyano y hoy ligamayorista, Yariel Rodríguez.

Blanco apuesta por el juego agresivo y la disciplina en home como claves de su rendimiento. Fotos: Roberto Javier Bermúdez.

La velocidad es otra de sus virtudes. Dinamizado en las piernas, alcanza un desplazamiento difícil de emular a la defensa. Dicha rapidez deviene reto para los defensores del cuadro contrario, cuando empuña madero en ristre uno de los bateadores más eficaces y estables del conjunto en las últimas contiendas.

“Era bateador en las Series Provinciales. Por mi potencia en el brazo intentaron convertirme en lanzador, pero no funcionó. Alrededor de los 30 años llegó esta posibilidad de crecer como pelotero en la Serie Nacional, y si bien no me las sé todas, sí enfatizo en la mecánica de bateo para mejorar”, indicó el puntero de Matanzas en extrabes (24) y carreras impulsadas (70) durante la etapa regular.

La inclusión de Ariel Martínez y Yurisbel Gracial a la tanda reptiliana influye en la dinámica ganadora que exhibe el plantel.

“El equipo está muy motivado en tenerlos junto a nosotros. Nos ayudan en la técnica de bateo y a corregir errores en el swing, sobre todo a los más jóvenes. Su presencia en el cajón impone respeto a los lanzadores rivales, y luego nos corresponde al resto cumplir la tarea, ya sea primero o después en el orden al bate”.

Frente a Sancti Spíritus, por la fase de cuartos de final, el titulado por la afición yumurina como “tren de la locomotora roja”, no lució todo el poder ofensivo que acostumbra. No obstante, en su recuperación madero en ristre estriba un gran peso de los remolques.

“Pienso que en la postemporada se necesita más preparación mental que física. Antes de inciar el campeonato un pelotero está dos y tres meses en el entrenamiento, centrado en una campaña larga de 75 juegos. Los play off se definen en una jugada, por un error o un batazo. La concentración de todos es fundamental para lograr los objetivos”, sentenció.

Eduardo Blanco no ha tenido mucha suerte para integrar selecciones nacionales. Potencia en su brazo, velocidad en función de la ofensiva y eficiencia al impulsar carreras contradicen su ausencia. Mas, al “capi” no le amodorran tales decisiones, mientras haga los deberes para la causa de sus Cocodrilos.

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