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Cuba: linaje olímpico entre las cuerdas

Bastaría mencionar sus 41 fajas, dos tricampeones y 15 multimedallistas para ilustrar el linaje que distingue al boxeo de Cuba en Juegos Olímpicos.

Pudiera añadirse que nueve de sus exponentes llevaron a sus vitrinas dos coronas, y que solo Estados Unidos, llegado mucho antes a esas justas, le supera en el ordenamiento por países, con 50 cetros.

Los del norte debutaron en la edición de San Luis 1904. Y exhibían más de 20 lauros de oro cuando los caribeños se estrenaron entre sus poseedores, por intermedio de Orlando Martínez (54 kg).

Sucedió en Múnich 1972, edición igualmente coloreada por triunfos de Emilio Correa (67 kg) y Teófilo Stevenson (+81 kg), plata de Gilberto Carrillo (81 kg) y bronce de Douglas Rodríguez (51 kg).

Fue una sólida señal de la Isla, que había irrumpido en el cuadro de preseas cuatro años antes, con subtítulos históricos de Enrique Regüeiferos (63,5 kg) y Rolando Garbey (71 kg).

Matizada por la entrega de la Copa Val Varker al gran “Teo”, la fiesta vivida en suelo germano abrió las puertas a otras seis incursiones consecutivas con llegadas a la cima. Pekín 2008 acogió su ruptura, pero otra vez hubo alegrones en las tres posteriores.

Si de “picos” se trata, aún impresiona el récord de siete sonrisas pasado a los libros en Barcelona 1992, aunque las seis de Moscú 1980 y las cinco de Atenas 2004 también merecen reverencias.

Otros capítulos destacan en el expediente olímpico de la que terminó reconocida como Escuela Cubana de Boxeo, prestigiada por técnicos como Alcides Sagarra y Sarbelio Fuentes, cuyos saberes crecieron con la asesoría llegada desde la Unión Soviética a inicios de la Revolución.

Su botín se completa con 19 platas y 18 bronces, y se distribuye en las 20 divisiones disputadas en esas citas. Tiene monarcas en 19 de ellas… Y en ocho acumula metales de todos los valores.

Stevenson y Félix Savón (91 kg) besaron tres veces la gloria del olimpo, hazaña solo firmada antes por el húngaro Laszlo Papp, quien le puso nombre en Londres 1948 (73 kg), Helsinki 1952 (71 kg) y Melbourne 1956 (71 kg).

El primero esculpió su fama apoyado en la letalidad de una mano derecha que supo complementar con atributos poco habituales entre los superpesados. Savón, también dotado de buena pegada, se entregaba como el que más al gimnasio y arrollaba a un ritmo temible.

En el palmarés de las escuadras caribeñas también resaltan nueve bicampeones, incluidos cinco que dominaron divisiones distintas: Ángel Herrera (57 y 60 kg), Roniel Iglesias (64 y 69 kg), Robeisy Ramírez (52 y 56 kg), Julio César La Cruz (81 y 91 kg) y Arlen López (75 y 81 kg).

Los dos últimos llegarán a París empeñados en el “tri”, como pilares de un quinteto que completan los subtitulares mundiales Saidel Horta (57 kg) y Erislandy Álvarez (63,5 kg), y el tercero a esa instancia Alejandro Claro (51 kg).

El reto será exigente para todos. Los consagrados porque sus rivales le han estudiado hasta el cansancio y la longevidad no solo aporta en positivo. Los noveles porque su roce al máximo nivel todavía no es abundante.

Pero hay maestría en los encumbrados, talento demostrado en los más jóvenes y capacidad de respuesta entre los estrategas encabezados por Rolando Acebal, combinación que justifica vaticinar el enriquecimiento de la ya espectacular travesía del llamado buque insignia.

(Tomado de JIT)

Acerca Redacción TV Yumurí

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