Los datos divulgados esta semana en las redes sociales del ente oficial de estadísticas confirman la consolidación de estos actores económicos como componente relevante del tejido empresarial cubano.
Las cifras muestran una evolución acelerada: entre 2021 y 2022 se crearon 4 404 nuevas mipymes, al pasar de 262 a cuatro mil 666; mientras que en 2023 ese número ascendió a ocho mil 066, con un incremento de tres mil 400, para el segundo año de mayor dinamismo en aprobaciones.
El crecimiento reportado hasta septiembre ocurre en el contexto de las 176 transformaciones económicas aprobadas por la Asamblea Nacional en junio de 2026, paquete que, según la economista Ileana Díaz Fernández, “recoge muchas de las propuestas realizadas durante años”.
Díaz Fernández, profesora titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana y coordinadora de la Red de Emprendimiento de esa casa de altos estudios, advirtió, no obstante, que el verdadero desafío es la implementación.
Las mipymes y los emprendimientos privados “fueron beneficiados con medidas que habían solicitado: actividades que dejan de ser prohibidas, cantidad de trabajadores, ser dueños de más de un negocio” y la posibilidad de acceder a la inversión extranjera, señaló la economista en entrevista con Prensa Latina.
De cara al escenario actual, Díaz Fernández identificó como mayor desafío del sistema empresarial cubano “poder producir”, para lo cual consideró indispensable «dinero y energía”.
Asimismo, reconoció el peso del contexto externo. Las condiciones actuales económicas y sociales, así como la política de máxima presión impuesta desde Estados Unidos, no ayudan a la implementación, insistió. (ALH)
