Con el regreso a las aulas, millones de estudiantes cargan cada mañana sobre su espalda el peso de libros, cuadernos y materiales para toda la jornada.
Al respecto, los especialistas en medicina rehabilitadora advierten que este gesto cotidiano, repetido durante meses, puede convertirse en un factor de riesgo cuando la carga supera ciertos límites o se transporta de forma inadecuada.
El problema no radica únicamente en la mochila elegida, sino en todo lo que ocurre alrededor de ella.
Para los expertos, el cuidado de la espalda escolar comienza mucho antes de que el menor pise la calle. La preparación de la mochila debe formar parte de la rutina diaria, no ser una tarea relegada al domingo por la tarde.
Esto implica vaciar el contenido cada día, revisar el horario de clases y seleccionar solo aquello que se utilizará.
Muchos objetos se acumulan sin que nadie lo note, y esa acumulación progresiva termina por convertir un accesorio diseñado para proteger la espalda en una fuente de sobrecarga constante.
Esta revisión diaria cumple una función que va más allá de lo evidente. Un cuaderno olvidado, un libro que ya no se usa, una botella de agua que nadie vació: cada elemento suma gramos que el cuerpo debe soportar durante horas.
Los profesionales insisten en que incluso una mochila con diseño ergonómico pierde su utilidad si se llena con materiales que no se necesitan, si el contenido se desplaza en su interior o si se lleva colgada de un solo hombro.
El peso que no debe superar ciertos límites
Existe un consenso entre los especialistas sobre cuánto puede cargar un escolar sin comprometer su espalda. El peso total de la mochila, incluyendo estuche, libros, cuadernos y botella de agua, debería mantenerse por debajo del diez por ciento del peso corporal.
El 15 por ciento constituye el límite que nunca debería superarse, y solo de manera excepcional en periodos muy cortos.
La distribución interna también importa. Los objetos más pesados deben colocarse cerca de la espalda y en la parte inferior de la mochila, mientras que los compartimentos ayudan a organizar el contenido y repartir la carga.
Y es que la mochila debe ser proporcional al tamaño del menor, sin superar la altura de su torso. Dos tirantes anchos, acolchados y regulables resultan imprescindibles, y su uso debe ser siempre simultáneo.
En estos casos un cinturón lumbar y una correa de pecho, también contribuyen a distribuir mejor el peso y reducir el balanceo.
Cuando el trayecto hasta el colegio es largo y llano, las mochilas con ruedas pueden resultar prácticas. Sin embargo, los expertos advierten que su utilidad se desvanece en cuanto aparecen escaleras, bordillos o desniveles.
En esas situaciones, el escolar se ve obligado a levantarla con una sola mano, lo que genera una carga asimétrica que puede producir sobrecarga en la espalda, el hombro, el brazo o la muñeca.
Llevar la mochila a modo de bandolera o con un solo tirante produce un efecto similar. El cuerpo intenta compensar el desequilibrio, y esa compensación forzada termina por afectar estructuras que deberían permanecer alineadas.
En ese sentido, los especialistas insisten en que la prevención no se limita a la elección del modelo, sino que incluye el uso correcto de cualquier diseño que se adopte.
La responsabilidad compartida entre familias y centros
Reducir el peso que los escolares cargan sobre su espalda no depende solo del niño y su familia. Los centros educativos tienen un papel relevante.
Una mejor coordinación del material solicitado, el uso razonable de recursos digitales y la disponibilidad de espacios donde dejar libros pueden marcar una diferencia significativa.
Algunas instituciones educativas ya han incorporado taquillas o han optado por materiales digitales, aunque el problema del exceso de peso persiste en muchos entornos.
La colaboración entre familias y docentes resulta fundamental para evitar que los estudiantes transporten todos los materiales a diario.
Esta coordinación, según los expertos, representa una de las medidas más eficaces para proteger la espalda durante los años de crecimiento. (ALH)
Tomado de Al Mayadeen
