FAO alerta sobre riesgos del fraude pesquero mundial

El fraude pesquero se extiende en los mercados de todo el mundo, mientras aumentan las herramientas para combatirlo, destaca hoy un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Un estudio sobre “Fraude alimentario en el sector pesquero y acuícola”, divulgado por la oficina de prensa de ese organismo internacional, apunta que ese problema conlleva a afectaciones económicas, así como a riesgos para la salud humana y el medio ambiente.

Este análisis, realizado por la División de Pesca y Acuicultura y el Centro Conjunto de la FAO de conjunto con el Departamento de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura, del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ofrece un panorama incisivo de ese fraude y las nuevas técnicas analíticas para detectarlo.

Aunque se carece de una estimación oficial de la prevalencia del fraude en el sector pesquero y acuícola mundial, valorado en 195 mil millones de dólares, se considera que la quinta parte del comercio podría estar sujeto al mismo, con cifras superiores a las de la carne, las frutas y las verduras, dada la gran diversidad de especies del sector.

El fraude pesquero se define en el documento como “una práctica deliberada destinada a engañar a otros” y, según el tipo, puede suponer riesgos para la biodiversidad, la salud humana o los sistemas económicos.

Entre las principales categorías de fraude pesquero se encuentran la adulteración, la falsificación, la simulación, el desvío de productos, el etiquetado incorrecto, el exceso de oferta, la sustitución de especies, así como la manipulación del origen e incluso de las fechas de caducidad, además del robo.

Se considera que hasta un 30,0 por ciento de los productos del mar pueden estar mal etiquetados en los restaurantes, y el informe cita casos en todo el mundo, desde puestos de ceviche en Latinoamérica y restaurantes de mariscos en China hasta productos de atún enlatados en la Unión Europea.

También se resalta que hasta un tercio de los productos acuáticos vendidos en Estados Unidos pueden no ser lo que indica el envase, pues menos del 1,0 por ciento de las importaciones se someten a pruebas.

Las afectaciones a la salud humana de los fraudes en la pesca son altos, ya que algunos pescados presentan riesgos si se consumen crudos, mientras que la recongelación de los mariscos aumenta el riesgo de proliferación bacteriana.

Sin embargo, los incentivos económicos son el factor más común en el fraude pesquero, pues actividades como “vender salmón del Atlántico, casi en su totalidad de piscifactoría, como salmón del Pacífico, mayoritariamente de captura silvestre, genera un beneficio de casi 10 dólares por kilogramo”.

Además, algunos fraudes pesqueros se realizan para ocultar la procedencia geográfica de un producto, o para suprimir la evidencia de desembarques a gran altitud, prácticas que puede poner en riesgo la sostenibilidad de las poblaciones de peces, agrega la fuente. (ALH)

Tomado de Prensa Latina

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