2025: 12 muertos por mordeduras de tiburón en todo el mundo

Los ataques de tiburones figuran entre los sucesos que más alarma despiertan, aunque el número de fallecidos que se registran cada año en todo el mundo suele rondar la decena. La cifra de víctimas es seguramente mayor pues, según la institución de EEUU que desde 1958 investiga y documenta todos los casos de los que se tiene noticia, «es probable que una fracción significativa de los incidentes no se reporte».

Este organismo es el Archivo Internacional de Ataques de Tiburón del Museo de Historia Natural de Florida e incluye registros que se remontan al siglo XVI. Los datos de 2025 se publican este miércoles y, como cada año, analizan las mordeduras no provocadas, es decir, los incidentes en los que la persona afectada no inició el contacto con el animal, ya sea de manera intencional o no. Las actividades que influyen en el comportamiento de un tiburón, como la pesca submarina, liberarlo de un anzuelo o red, intentar tocarlo o alimentarlo no se analizan en esta estadística, que sirve para evaluar la biología de estos animales, su comportamiento y el riesgo que representan para los seres humanos.

¿Qué dicen los datos del año pasado? Las mordeduras de tiburón volvieron a cifras cercanas al promedio, tras el notable descenso que hubo en 2024, cuando sólo se reportaron 47 ataques y cuatro muertos. En 2025 se ha tenido constancia de 65 mordeduras no provocadas en todo el mundo, ligeramente por debajo de los 72 ataques que, de media, se han registrado en los últimos 10 años. Esos 65 ataques se saldaron con nueve fallecidos (frente al promedio de seis muertos en los últimos 10 años).

Hubo además 29 mordeduras provocadas -cuando la víctima interactuó primero con el tiburón- que se saldaron con tres muertos. Es decir, sumando ataques provocados y no provocados, en 2025 fallecieron al menos 12 personas en un centenar de incidentes.

EEUU y Australia siguen siendo los países con más casos, aunque hubo también un incidente frente a la costa de las Islas Canarias, a un par de kilómetros de una playa de Fuerteventura: un tiburón atacó la tabla de paddle surf de un surfista británico antes de morderle la pierna. Pese a tener una herida profunda en el muslo, el hombre logró regresar a la orilla y recibir atención médica.

Los surfistas como el afectado en Canarias protagonizaron el año pasado el 32% de los casos, mientras que el 46% de las víctimas estaba nadando y el 15% hacía snorkeling.

EEUU ha liderado el ranking de mordeduras y Australia el de fallecidos. En 2025 se produjeron en el país norteamericano 25 ataques, que suponen el 38% de los incidentes en todo el mundo, aunque la cifra ha descendido respecto al año anterior. Una persona resultó muerta: en California, la triatleta Erika Fox, de 55 años, fue atacada por un gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) mientras nadaba en la bahía de Monterey a mar abierto.

La capital de los ataques de tiburón

Aunque esta muerte se produjo en California, Florida es con diferencia el estado donde más ataques hay, en particular en el condado de Volusia, a menudo denominado la capital mundial de las mordeduras de tiburón. En 2025 hubo11 ataques en el Estado delsol (frente a los 18 que ha habido de promedio en los últimos cinco años).

Australia ocupó el segundo lugar de la lista el año pasado, con el 32% de las mordeduras y el 56% de las muertes. Así, hubo 21 mordeduras y cinco fallecidos.

«Si estas mordeduras hubieran ocurrido en cualquier lugar que no fuera Australia, probablemente habrían resultado en aún más muertes. Su seguridad en las playas es inigualable. En cuestión de minutos después de una mordedura, ya tienen helicópteros en el aire listos para responder», señala en un comunicado Gavin Naylor, director del Programa para la Investigación de Tiburones en el Museo de Historia Natural de Florida.

Los tiburones más peligrosos

Las costas australianas son el hogar de las tres especies a las que se atribuye la mayoría de mordeduras graves: el mencionado gran blanco, el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) y el tiburón toro (Carcharhinus leucas). Sus dientes aserrados, sus mandíbulas poderosas y el gran tamaño los tiburones blancos -pueden alcanzar los 6 metros de longitud- hacen que incluso una mordedura exploratoria pueda resultar mortal.

Tres de las muertes ocurridas en Australia y la fallecida en California se atribuyen al gran tiburón blanco. El año pasado también se registró la primera muerte confirmada causada por la mordedura de un tiburón arenero (Carcharhinus obscurus), en un incidente ocurrido en aguas de Sudáfrica. Hubo también fallecidos en Vanuatu y Mozambique.

No obstante, en la mayoría de casos no se logra determinar la especie concreta de tiburón, pues los testigos a menudo no pueden identificarlo, a lo que se suma que varias especies están estrechamente relacionadas y son difíciles de distinguir entre sí sin un análisis exhaustivo. (ALH)

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