Entre 1897 y 1898 el naturalista Juan Vilaró publicó la Revista de Cayo Hueso, un caso único en la historia de Cuba.

Juan Vilaró Díaz, además de ser un relevante naturalista, se destacó como un fervoroso defensor de la independencia de Cuba. Fue, de acuerdo a lo investigado, el único catedrático universitario y académico cubano que dirigió una revista dedicada a la defensa de la libertad de su patria durante la Guerra del 95. Lo hizo desde la emigración y la tituló Revista de Cayo Hueso.

Ciencia y patriotismo

Francisco Juan Vilaró Díaz nació en La Habana el 3 de diciembre de 1838. Obtuvo el grado de bachiller en ciencias en 1862 y al año siguiente su similar en artes. Se graduó como licenciado en ciencias naturales en 1867 y licenciado en medicina y cirugía en 1868, en la Universidad de La Habana. Estuvo entre los discípulos predilectos de Felipe Poey. Fue socio corresponsal de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas desde el 25 de diciembre de 1865.

Defensor de la libertad cubana, emigró durante la guerra del 68. Participó en actividades dirigidas a la recaudación de fondos y la organización de expediciones. Regresó a Cuba después del Zanjón. Obtuvo el grado de doctor en ciencias naturales en 1880. Ese propio año se le nombró catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la Habana. Impartió varias asignaturas, como zoología, fisiología vegetal y anatomía comparada, entre otras.

Fue electo en 1868 miembro de número de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana. Parte de su obra se publicó en los Anales de esta corporación. Fue socio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana desde 1878, donde sobresalió por una intensa actividad. Formó parte de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. Integró, como socio corresponsal, diferentes instituciones extranjeras. Emigró a Estados Unidos en 1895. Al volver después de la guerra se le designó catedrático de botánica descriptiva en la Universidad de La Habana. Falleció en La Habana el 4 de octubre de 1904.

Colaboró en diferentes revistas científicas y periódicos. Sobresalen los aparecidos en el Repertorio Físico Natural de la Isla de Cuba, El Siglo, Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana, Revista de Cuba y La Enciclopedia. Entre sus obras aparecen Apuntes sobre la fauna de Cuba (1884) y Apuntes de fisiología vegetal para el curso de botánica que explica en la Universidad de La Habana (1890). Su libro Nociones de historia natural (1904), fue utilizado como texto para la enseñanza por varios años.

Ciencia y patriotismo en Juan Vilaró

Una revista para la patria

La Revista de Cayo Hueso tuvo su primer número el 19 de mayo de 1897. La elección de la fecha rindió homenaje al segundo aniversario de la caída en combate de José Martí. Desde ese día, la presencia del Apóstol y su legado fue sistemática en sus páginas. El director era Juan Vilaró y el administrador Ángel Peláez. “Lo que vamos a hacer” fue el artículo de cabecera. En él se afirmó:

“Pretende la Revista de Cayo Hueso concurrir a llenar una necesidad de las emigraciones cubanas no satisfecha completamente aún. Aspira a ser un periódico más do las familias patriotas”.

“Cubanos sin reservas ni distingos, satisfechos sólo con serlo, hemos de servir a Cuba Libre lo más y lo mejor que se pueda en lo exiguo de nuestras fuerzas, más con toda nuestra voluntad—que es muy grande”.

“Así, de más sería decir que formamos en las filas del Partido Revolucionario Cubano—aunque sea en su extrema retaguardia”.

“Todo y todos con Cuba y por Cuba. Dentro de este objeto y de este fin irrevocables, las columnas de la Revista de Cayo Hueso estarán siempre abiertas para cuantos se dignen honrarlas como escritores o como artistas—seguros de que presumimos de agradecidos”.

“Uno de nuestros empeños más grandes será el de aniquilar, con elementos propios, más que el estigma pueril del despecho y el rencor españoles, el misérrimo tilde de ignorantes infligido por la envidia de los descastados, a las emigraciones de la Florida”.

“Excusado de todo en todo es el significar siquiera, que hemos de combatir la maldita dominación española en Cuba y Puerto Rico, sin más tasa que el respeto que debemos a nuestros lectores ni más límites que la alta cultura de nuestro pueblo y nuestro propio decoro”.

Noticia sobre la Revista de Cayo Hueso que publicó el periódico Patria, Nueva York, 29 de mayo de 1897. Archivo del autor.

En este número inicial y también en el segundo, se publicaron varios testimonios sobre José Martí, que destacaban su condición humana y patriótica. Además de poemas, fotos de José Martí, del Club San Carlos en Cayo Hueso y de varias mujeres de la emigración cubana. En los primeros números tuvo 12 páginas, número que creció a más de veinte poco después.

A partir del segundo número, la Revista de Cayo Hueso publicó fotografías de los principales líderes de la guerra del 95, así como de otros patriotas, algunos a propósito de su caída en combate. Se destacó el de Juan Luis Pacheco de Céspedes, que apareció el 22 de agosto de 1897, veterano de la Guerra del 68 que había muerto combatiendo meses antes en Perú. En este mismo número comenzó la serie de trabajos titulada “Hombres de la Delegación”, que se dedicó a los que dirigían la Delegación del Partido Revolucionario Cubano en Nueva York, escrita por Sotero Figueroa.

Tuvo además una sección que se denominó “La quincena”, dedicada a reseñar las victorias y avances del Ejército Libertador en Cuba. La Revista de Cayo Hueso ofreció además noticias de la emigración cubana y de España. En este último caso siempre haciendo referencia a la decadencia de la monarquía hispana y las notables diferencias entre la sociedad de la península y el pueblo cubano. Otras secciones de la Revista de Cayo Hueso fueron “Integrismos”, “Actualidades” y “Bi-mensuales”. Esta última firmada por Juan Vilaró con el pseudónimo de Jota Vé.

Foto de José Martí que se publicó en el primer número de la Revista de Cayo Hueso. Archivo del autor.

En el número 6, correspondiente al 26 de septiembre de 1897, el puertorriqueño Sotero Figueroa, quien había sido fiel amigo de José Martí, comenzó como redactor jefe. Colaboradores importantes fueron Diego V. Tejera, Esteban Borrero Echeverría y Manuel Deulofeu. Publicó aportes de cubanos residentes en varios países de Estados Unidos.

El séptimo número de la Revista de Cayo Hueso, de fecha 10 de octubre de 1897, fue un sentido homenaje a Carlos Manuel de Céspedes y al 10 de octubre de 1868. Entre los artículos publicados se destacaron los de corte histórico, como “Los comienzos de la Revolución”, testimonio de Ángel Maestre, y “La bandera de Yara” y “La Bayamesa”, de Fernando Figueredo. Incluyó, además, una foto de las ruinas del ingenio La Demajagua.

A su vez, el número 10, del 28 de noviembre de 1897, se dedicó a los estudiantes fusilados en 1871. Aparecieron una foto de Fermín Valdés Domínguez, así como diversas opiniones acerca del infausto hecho. También se insertó el retrato de los ocho mártires y un dibujo de su mausoleo en el Cementerio de Colón. Además, se publicó una foto de la directiva del Club Profesional Oscar Primelles, entre los que se encontraba el médico matancero Enrique Barnet.

A la figura de Antonio Maceo, con motivo del primer aniversario de su muerte en combate, estuvo consagrado el número 11, 12 de diciembre de 1897, de la Revista de Cayo Hueso. Se destacan los trabajos “Antonio José Maceo”, de Enrique José Varona; “Sao del Indio”, de Federico Pérez, y “La disciplina de Maceo”, de Tomás Estrada Palma.

La Revista de Cayo Hueso denunció de forma sistemática los crímenes de los españoles, en especial los de Valeriano Weyler y la política de Reconcentración. Hay que destacar la recta posición que mantuvo sobre la independencia absoluta. Ante el deseo de algunos en relación con la intervención del gobierno estadounidense a favor de los cubanos, escribió Juan Vilaró en 1897:

“Lo mejor de ciertas deudas, es no contraerlas. Y con cierta clase de acreedores, mas. Solos hemos llegado a donde estamos y como estamos, a punto de barrer la inmundicia española de nuestra tierra, de una vez y para siempre. Sigamos solos. Adelante! Vale más ir solos, que mal acompañados”.

De igual forma, la Revista de Cayo Hueso se opuso firmemente a la autonomía y al gobierno autonómico establecido en 1898. Se mostró solidaria, en todo momento y de forma irrestricta, con la lucha de los filipinos contra España.

La revista prestó especial atención a la mujer cubana. Publicó numerosas fotografías de patriotas de la emigración y de los clubes femeninos del Partido Revolucionario Cubano. El número del 19 de mayo de 1898 estuvo dedicado a José Martí. Aparecieron bocetos y plumillas de artistas cubanos como Tomás Collazo y Armando Menocal. También fotografías tomadas en los campos de Cuba y los campamentos del Ejército Libertador. Además, cuentos y cartas enviadas por oficiales mambises.

Noticia sobre la Revista de Cayo Hueso que se publicó en el periódico La República Cubana, París, 1 de julio de 1897. Archivo del autor.

En la Revista de Cayo Hueso existió la sección “Lira americana”, que se dedicó a publicar poesías de escritores cubanos y latinoamericanos. Se insertaron, además, canciones y partituras musicales. Fue el primer vehículo de expresión de figuras como Dulce María Borrero, entre otros. Acogió los trabajos del joven Gerardo Castellanos García, quien llegó a ser un prestigioso historiador en las décadas venideras.

De la autoría de Juan Vilaró fueron los artículos científicos que aparecieron en las páginas de la Revista de Cayo Hueso. Fue el caso de “Plumaje de las aves”, “Nidos” y “Utilidad de las aves”. También fue autor de una biografía del general Alejandro Rodríguez.

De Matanzas se publicaron poemas de Bonifacio Byrne, Carlos Pío Urbach y su hermano Federico. Federico Urbach utilizó el pseudónimo “René de Vinci”, con el cual firmó la “Crónica” que acompañó cada número de la revista. También hizo la presentación y análisis del libro de poesías patrióticas Efigies (1897), de su coterráneo Bonifacio Byrne. Sobre la gloriosa muerte en la manigua del poeta matancero Carlos Pío Urbach, quien había sido colaborador de la Revista de Cayo Hueso, se publicaron artículos y poesías el 30 de abril de 1898, así como su retrato. También varios de los poemas que escribió, entre ellos “Matanzas” (1892).

Sobre el matancero río Canímar se publicó el 12 de diciembre de 1897 una reseña que firmó J. R. de Armona. En el número del 13 de marzo de 1898 apareció la foto y una reseña sobre el entonces brigadier Mario García-Menocal.

En el último número de esta publicación, el número 30 del 10 de octubre de 1898, Juan Vilaró escribió:

“Terminamos hoy nuestra labor para Cuba-cubana en esta tierra”.

“Nada más que de Cuba fuimos. En su templo nada más ardió nuestro incienso, humilde cuanto puro. Como de ella sola fueron las ofrendas de nuestro culto único. Si menester fuere, ahí están nuestras columnas para hacerlo bueno, de la primera a la última”.

“Cumplimos simplemente nuestro deber dando a Cuba-cubana cuanto más pudimos y lo mejor que teníamos”.

La Revista de Cayo Hueso, fundada y dirigida por Juan Vilaró, científico cubano, fue un baluarte en la defensa de la independencia de Cuba. Demostró las ideas revolucionarias de los emigrados en esa ciudad y sostuvo la bandera de la independencia absoluta de la patria.

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