Cuesta aceptar que nuestro país deba comprar alcoholes para asegurar su producción ronera. Y cuesta en tanto los rones cubanos, esos que se producen con legítimos jugos y meladuras de caña, no tienen iguales. En cambio, el mofuco _especie de aguardiente barato de producción artesanal _tiene otra historia que contar.
Los primeros alambiques* instalados en Cuba datan de principios del Siglo XVI. La producción de aguardiente de caña se extendió entre los ingenios operados en la isla. A pesar de las prohibiciones establecidas por las autoridades españolas, la producción y consumo de aguardientes de caña ganó terreno frente a los vinos y aguardientes de uva, a pesar que aún no se lograba eliminar el desagradable sabor a mosto.
Para mediado del Siglo XVIII, los productores procuraban un licor que satisficiera el paladar de los exigentes consumidores. Para esa fecha se obtuvo un ron de óptimas cualidades, convirtiéndose en el exquisito licor que hoy conocemos.
Desde entonces la producción de rones signó uno de los renglones más destacados de la naciente industria cubana. En lo adelante la edificación de destilerías se correspondería con la demanda de rones de cada momento y lugar.
En los años de la llamada Ley seca, establecida en los Estados Unidos de América a principios del Siglo XX, en Cuba se estimuló el tráfico de ron, en arreglo de los gobiernos locales con la mafia norteamericana establecida en el país.
Pocos años más tarde, durante el inicio de los 40 del pasado siglo, coincidiendo con los avatares de la Segunda Guerra Mundial, creció significativamente la producción de alcohol.
El precario abasto de gasolina y la demanda de ron para las tropas enviadas a la guerra por el gobierno norteamericano, dio lugar a la acelerada construcción de nuevos alambiques.
En su libro El azúcar en matanzas… Alberto Perret Ballester da cuentas qué en los primeros años del cuarto decenio del siglo anterior, en Matanzas fueron construidas 10 de aquellas destilerías.
Para entonces, la mezcla de cierta cantidad de alcohol con la gasolina disponible dio lugar a la producción del llamado Carburante Nacional o mofuco, así llamado popularmente.
Algunos historiadores refieren la utilización con ese destino, del combustible natural procedente de Motembo.
Igualmente explican el origen del término mofuco, como un acrónimo de la entidad (Mo)tembo (Fu)el (Co)mpany, que en los años 40 del pasado siglo explotaba las minas de ”nafta” natural descubiertas en la localidad del municipio Corralillo perteneciente a la provincia Villa Clara.
Desde entonces cualquier ron barato adquirido mediante procedimientos artesanales es llamado por el sonoro nombre de Mofuco.
Finalizada la guerra fueron cerradas varias de aquellas destilerías.
En la actualidad, el deterioro de la industria azucarera trajo consigo la escasez del alcohol de caña. De cualquier manera, la recuperación de la producción alcohólica cubana, exige una cuantiosa inversión en medio de las actuales dificultades impuestas por la agudización del bloqueo. Reponer nuestra industria, cultivar nuestros campos con la dulce gramínea y consagrar el volumen requerido a la producción de alcohol, puede coincidir con la ruta de la recuperación económica.
Fotos tomadas de Radio 26
*Alambique/ Equipo para la destilación del alcohol.
