
Aun cuando en el país el déficit de combustible ha puesto en jaque a muchos sectores, las estrategias no se detienen para garantizar servicios vitales como la atención a pacientes de hemodiálisis.
En Matanzas más de 40 pacientes se encuentran en régimen dialítico, los que constituyen prioridad para el sistema de salud de la provincia, y así lo confirmó Taymí Martínez Naranjo, directora del hospital provincial clínico quirúrgico Faustino Pérez, donde reciben asistencia médica.
“Estos pacientes se distribuyen en dos grupos y se dializan tres veces por semana en días alternos. Tenemos de Matanzas, Unión de Reyes y Limonar, y a ellos se les ha priorizado la transportación.

Por supuesto, hubo que redistribuir, porque anteriormente cada uno de ellos tenía un contrato con la Dirección Municipal de Transporte de sus municipios y acudían al hospital en un taxi individual. Tuvimos que optimizar estos autos para, en el caso de los lugares más lejanos, puedan trasladarse dos pacientes en cada taxi. En el municipio de Matanzas sí se hace con un transporte eléctrico.
En una segunda fase, una vez que estén disponibles los taxis que recientemente arribaron a nuestra provincia, automóviles eléctricos, se hará una nueva redistribución”.
- En el caso de los municipios, ¿se mantienen hospitalizados los pacientes durante toda la semana como estrategia para disminuir la cantidad de traslados?
“No, siempre defendimos la opción de que el paciente no estuviera dentro de la institución. Se trata de pacientes con un alto riesgo porque se encuentran inmuno comprometidos, vulnerables a otro tipo de infección de un centro hospitalario.
De ahí que se haya hecho un gran esfuerzo por parte de todos los directivos de la provincia para garantizarles su transporte, aun sabiendo la situación actual con los combustibles. A pesar de sus costos, o incluso, de lo complicado en su existencia de manera física en una pista, se han buscado alternativas para serviciar los carros y que no se detenga la asistencia médica a dichos pacientes”.
- Se están realizando reparaciones a la Sala de Hemodiálisis ¿cuánto complejiza mantener el servicio activo mientras se ejecutan acciones de remozamiento?
“Nuestra institución el año pasado comenzó la primera fase de la reparación de hemodiálisis, y en estos momentos se está ejecutando la segunda. Es muy difícil para nosotros ejecutar un mantenimiento constructivo general sin cerrar un servicio, pero cerrarlo no es una opción.
Lo que se está haciendo es limitando un poco todo lo que puede generar la construcción en cuanto a suciedad y que pudiera afectar a los pacientes. La semana pasada terminamos lo relacionado con la parte hidráulica, y esta continuaremos con el enchape del lugar.
La fase más difícil es la correspondiente a un cubículo grande donde se encuentran la mayoría de nuestros pacientes que se dializan. La estrategia sería escalonar y hacer una reestructuración asistencial que, por supuesto, siempre se manifiesta un poco en disminución del confort o de todas las condiciones, pero lo que estamos tratando de hacer es establecer más turnos.
Cuando nos acerquemos a esa fase lo conversaríamos previamente con nuestros pacientes, porque son parte también de las decisiones que toma la dirección de la institución. La idea es que no se afecte la asistencia médica, pero que tampoco se deje de hacer el mantenimiento constructivo necesario para el mismo confort de ellos. Nuestro mayor interés es que se sientan bien, y además de eso, que la asistencia médica sea mejor”. (ALH)
