Hay malezas que enredan los sueños. Y no hablo sólo de la que se toparon los niños y familiares que debían competir a las 8:30 de la mañana en el Beisbolito de La Playa, en la ciudad de Matanzas, a propósito del pregonado Festival Deportivo Escolar 2026.

Me refiero también a esa que crece a expensas de la sensibilidad y los deseos de jugar pelota en los pequeños.

Conozco, sin vacilación, de dificultades y carencias, de escasez y falta de recursos. Sin embargo, un evento coordinado y de convocatoria amplia, no puede quedar en el tintero cuando una brigada de mantenimento no llega a cumplir su labor, ni siquiera a destiempo.

Las imágenes también muestran a los padres, machetes en mano, para podar la hierba que sobrepasa el umbral de un sitio que siempre había pecado de meticulosidad en la atención cultural al césped y la grama. La familia, otra vez, demuestra que cuando los encargados de velar y cumplir sus faenas, fallan, carga sobre el peso el llanto de los niños que desearon jugar pese a la ausencia de condiciones.

Ojalá que este sea sólo un mal ejemplo de otro comienzo indeciso, y no la tónica de desbarajustes logísticos que mucho dañan y nada benefician los sueños de nuestros futuros campeones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *