En 1875, durante su estancia mexicana, José Martí se refirió a un libro español sobre los mambises.

El 27 de mayo de 1875, en las páginas del periódico Revista Universal, de México, José Martí publicó el artículo “A La Colonia”. En este escrito, concebido en medio de una polémica, defendió a los cubanos que luchaban contra España en Cuba. Uno de los ejemplos que destacó provino del testimonio de un oficial español:

“Otro hecho en Madrid: El capitán español Del Rosal ha publicado en la Corte una reseña del tiempo que estuvo prisionero en la insurrección. Hay para el valor y compañerismo de los insurgentes frases de reconocimiento y de respeto. Hay en medio del exaltado lenguaje de un enemigo gratitud profunda a las bondades con que compartían con él los jefes insurrectos sus miserables bienes. Luego, si tanto tiempo estuvo prisionero hasta que pudo escaparse, tampoco lo mataron: los insurrectos no matan a todos sus prisioneros”.

El libro

Los datos de portada de este libro son:

Los mambíses. Memorias de un prisionero, por el Capitán de Infantería Don Antonio del Rosal. Madrid: 1874. Imprenta de Pedro Abienzo, calle de La Paz, núm. 6.

Algunas de las frases de reconocimiento y de respeto hacia los mambises que José Martí leyó en este libro, son las siguientes:

“Admiran y respetan mucho el valor de sus contrarios…”. (p. 10)

“Tienen la buena cualidad de no desvirtuar el proceder de aquellos de sus enemigos que saben mostrarse grandes en los momentos supremos de la vida”. (p. 11)

“También tienen la noble prenda de ser extremadamente generosos. Aun a pesar de que sus recursos son tan escasos, que por lo común están hambrientos, y carecen de todo, se ve con frecuencia a tres o cuatro de ellos fumar de un sólo cigarro, y partir un plátano o un tomate el que lo ha podido conseguir, con los que nada tienen. Yo estaba desnudo de medio cuerpo arriba, y el titulado comandante Ruiz, que (rara casualidad) tenía chaqueta y camisa, me cedió esta, no obstante mi tenaz resistencia a admitir el obsequio”. (p. 11)

“He oído decir a todos, que son los mambíses sanguinarios y crueles. Yo, nuevo en la campaña, no he tenido ocasión de presenciar los horrores que han cometido, y sólo podré decir; que tanto conmigo como con los demás, compañeros que han compartido mi suerte, han observado una conducta generosa, atenta y respetuosa, tratándonos hasta con cariño”. (p 11-12)

Portada del libro Los mambíses. Archivo del autor.

Parte del contenido de este libro fue incorporado por Del Rosal a: En la manigua. Diario de mi cautiverio, Imprenta de Bernardino y Cao, Madrid, 1876. Otra edición fue: En la manigua. Diario de mi cautiverio. Segunda edición. Madrid. Imprenta el Indicador de los Caminos de Hierro. 1879. En la edición crítica de las Obras completas de José Martí se considera que esta referencia del Apóstol corresponde a En la manigua, lo cual es un error, pues Los mambíses se publicó un año después de la mención en Revista Universal.

Este libro se hizo célebre porque contiene un testimonio de la sesión de la Cámara de Representantes donde se depuso a Carlos Manuel de Céspedes como presidente de la República. Antonio del Rosal fue testigo presencial de ese hecho histórico, que influyó negativamente en el posterior transcurso y final de la contienda. Su título, curiosamente, es Los mambíses, con esta palabra acentuada en su segunda sílaba.

El autor

Antonio del Rosal y Vázquez de Mondragón (1846-1907) fue un militar y escritor español. Alcanzó muy joven el grado de coronel y llegó a ser general de infantería. Estuvo destacado en Cuba como teniente durante la Guerra de los Diez Años. Estuvo prisionero desde el 26 de septiembre hasta el 18 de noviembre de 1873 y después liberado. Publicó libros de tema militar, como Reformas en su organización y reglamentos tácticos correspondientes a estas reformas (1879) y La pérdida de las colonias o un ejército en pie de guerra (1899).

Antonio del Rosal y Vázquez de Mondragón. Archivo del autor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *