César Rodríguez Expósito fue un escritor cubano que sobresalió en múltiples facetas intelectuales.
En Rodas, poblado que hoy pertenece a la provincia de Cienfuegos, nació César Rodríguez Expósito el 10 de julio de 1904. Estudió en La Habana, donde se asentó su familia siendo él muy pequeño. Esta ciudad sería el contexto fundamental donde desarrolló su desempeño profesional, que abarcó diferentes facetas, hasta su fallecimiento el 12 de junio de 1972.
El periodista
César Rodríguez Expósito comenzó como periodista en 1923, con apenas 19 años, actividad que jamás abandonó. Formó parte de la Asociación de Repórters de La Habana, asociación profesional de la cual llegó a ser presidente. A partir de esta labor se vinculó a la política y se presentó como candidato, por el Partido Popular Cubano, en varios procesos electorales, aunque nunca alcanzó el éxito.

Se le otorgó el Premio Varona en 1945. Fue miembro del Colegio Nacional de Periodistas y la Institución Hispano Cubana de Cultura. Trabajó como redactor o colaborador de los periódicos Cuba, Libertad, El Día, La Lucha, La Noche, El Imparcial, Heraldo de Cuba, Diario de la Marina, Excelsior, El País e Información. En Avance mantuvo por varios años una sección, que llamó “Entre libros”, dedicada a comentarios bibliográficos.
Parte de sus textos los recogió en Entre libros. (Apuntes bibliográficos) (1944) y Apuntes bibliográficos. Entre libros (1947). En este último texto, apuntó:
“La compilación de nuestros comentarios debidamente indizados, aspira a servir de orientación y guía a los lectores acerca de la producción bibliográfica cubana de los últimos tiempos”. (…) “Nuestro afán y nuestros desinteresados objetivos nacionalistas son sencillamente los de servir, como agentes vivos y devotos, a la grande empresa de impulsar las letras cubanas, dándolas a conocer”.
Fue un ardoroso defensor del libro cubano y de la lectura. Propuso la realización de la Feria Nacional del Libro en Cuba. En 1945 sostuvo:
“El libro como el periódico es base y cimiento del progreso y del saber; es forjador de pueblos; es lábaro de libertad. Por los libros, como por los periódicos los pueblos han formado su propia conciencia, han sabido reclamar sus derechos conculcados. El libro es pan nuestro de cada día, como lo es la hoja impresa que nos comunica con el mundo entero. Ambos medios de difusión merecen por tanto el respeto de la humanidad”.
Por el artículo “La II Feria Nacional del Libro”, recibió en 1945 el Primer Premio del Concurso Nacional Periodístico, organizado por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, con motivo de la Feria Nacional del Libro. Al año siguiente alcanzó el Tercer Premio del Concurso Nacional Periodístico de la VII Feria del Libro. Propuso, en 1947, la celebración del Día del Libro Cubano. Al respecto ofreció varios argumentos:
“…debe ser creado, como una necesidad sentida para honrar tanto al escritor que lo produce, al editor que lo confecciona y, que sea un motivo más para desarrollar una intensa propaganda en favor de nuestra bibliografía la que debemos cooperar todos: Estado, autores, editores y libreros, para que el número de lectores aumente cada año, así como inculcar en la gran masa de la población, que un día del año, adquiera un libro —cualquiera—, y lo obsequien a un familiar, a un amigo o lo donen a una biblioteca pública o algún centro benéfico o alguna escuela…”.
“El «Día del Libro Cubano» debe ser una realidad. Aquí lanzamos la idea para que sea acogida y auspiciada por los centros de intelectuales, para que cristalice por el entusiasmo de todos y redunde en los beneficios que pueda recibir el libro cubano y, por tanto, el escritor”.
En el teatro cubano
Como dramaturgo, César Rodríguez Expósito escribió numerosas obras, en las que abordó problemáticas sociales y criticó costumbres y males de la época. Entre ellas estuvieron “Los muertos viven”, “Los que tienen la culpa”, “Huyendo de la verdad”, “La moral del divorcio” y “Multitudes”, así como los monodramas “Luz en la sombra”, “La querida”, “Yo lo maté” y “Fusilamiento”. Con “Adulterio ocasional” y “Violación” ganó mención honorífica en el concurso del Ministerio de Educación en 1938 y 1943, respectivamente. Llegó a publicar Humano antes que moral. El poder del sexo. Comedias (1934) y La superproducción humana. Comedia (1937).

En su momento se le consideró un autor exitoso. Incluso, se le eligió como presidente de la Sociedad de Autores Cubanos. Obras suyas fueron representadas por diferentes compañías teatrales, como la Guerrero-Mendoza, Eugenia Zúffolo, Soriano Biosca-Guillermo de Mancha y Socorrito González-Tino Rodríguez. Otras fueron divulgadas por la radio y en los “Miércoles de teatro cubano”, por el Departamento de Cultura del municipio de La Habana.
Críticos como Eduardo Héctor Alonso, Armando Maribona, Natividad González Freire y Héctor de Saavedra, elogiaron sus dramas y comedias. Este último, a propósito de la obra Humano antes que moral, señaló:
“…el gran mérito que encuentro a este cuadro de nuestra vida cotidiana es la naturalidad con que se presenta, sin violencia ni exageración…”. (…) Hay en la obra un acabado estudio de los caracteres, de nuestra idiosincrasia y del medio donde se desenvuelve. Concluye como debía finalizar para que respondiera a esa psicología que se analiza y cuyo corolario es el que deduce la inteligencia del espectador”.
Otros d ellos libros que publicó César Rodríguez Expósito fueron Granos de arena. Ensayos (1943), Hatuey. El primer libertador de Cuba. Apunte biográfico (1944) y Los mejores libros cubanos de 1900 a 1950. (Encuesta) (1952).
Historiador de la medicina
Aunque César Rodríguez Expósito se destacó como periodista y dramaturgo, se le recuerda, sobre todo, en su faceta como historiador de la medicina. Integró la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina, donde se desempeñó como secretario de su junta directiva. Al crearse en 1951 la Oficina del Historiador del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, se le designó para asumir su dirección. Una de las primeras acciones que ejecutó fue fundar los Cuadernos de Historia Sanitaria, publicación encargada de reflejar la labor de investigación y de recopilación de información sobre el desarrollo histórico de la salud pública en el país.

Buena parte de la obra historiográfica de César Rodríguez Expósito quedó recogida en estos cuadernos. Fue el caso de Dr. Juan N. Dávalos: el sabio que sueña con las bacterias (1967), Dr. Oscar Amoedo y Valdés (Una figura de la odontología universal) (1969) y Papeles del Dr. Juan Guiteras Gener (1962). También fue autor de Cincuentenario de la muerte del Dr. Joaquín Albarrán (1962), La primera Secretaría de Sanidad del mundo se creó en Cuba (1964), Bicentenario de Tomás Romay (1964) y Dr. Enrique Núñez y Palomino (En el cincuentenario de su muerte) (1968). Además, aportó un valioso Índice de médicos, farmacéuticos, dentistas y estudiantes en la Guerra de los Diez Años (1968).
Uno de los libros más conocidos de César Rodríguez Expósito fue Médicos en la vida de Martí (1955), que formó parte de los Cuadernos de Historia Sanitaria. Vinculado al mismo tema fue el discurso que leyó en la sesión solemne de su ingreso como académico de número, el 20 de diciembre de 1960, en la Academia de la Historia de Cuba. Se tituló Dr. Ramón L. Miranda, médico de Martí (1962) y lo publicó como otro Cuaderno al año siguiente. También fue autor de la biografía Dr. Juan Guiteras (1947).
La verdadera pasión de César Rodríguez Expósito como historiador de la medicina cubana fue la defensa y reivindicación de la vida y obra de Carlos J. Finlay, ante los intentos de arrebatarle su condición de descubridor del agente trasmisor de la fiebre amarilla. Comenzó con su primer libro acerca del tema Finlay ante la historia (1950) y sólo se detuvo con su muerte. Publicó los libros Finlay (1951, reeditado en 1962) y Finlay en la historia de la medicina (1954).

Esclareció aspectos desconocidos en Fue Finlay y no Beauperthuy quien descubrió el mosquito como agente de transmisión de la fiebre amarilla (1954). Conmemoró aniversarios destacados en Centenario de la graduación del Dr. Carlos Finlay en el Jefferson Medical College (1957). Puso en alto el nombre del médico cubano en eventos internacionales. Así lo demostró en La obra y la gloria de Finlay reconocidas por el XIV Congreso Internacional de Historia de la Medicina (1955), que escribió con Félix Hurtado y Horacio Abascal, y en Permanencia de la doctrina de Finlay ante el XV Congreso Internacional de Historia de la Medicina (1957), del que fue autor junto a Horacio Abascal. Lo mismo hizo en Finlay por cuarta vez ante el Congreso Internacional de Historia de la Medicina (1971), su última obra sobre el tema.
Además, de los mencionados, dio a conocer Tratan de negar la obra y la gloria de Carlos J. Finlay dos libros de historia (1958) y Dr. Carlos J. Finlay y el «Hall of Fame» de Nueva York (1959). Además: Finlay: polémica permanente (1961), Aniversarios culturales: Carlos J. Finlay (1965), Carlos J. Finlay (Síntesis biográfica) (1965) y Papeles de Finlay (1965). A lo anterior hay que sumar innumerables artículos en revistas y periódicos de Cuba y otros países.

Desde 1962 César Rodríguez Expósito fue vicedirector del Museo Histórico de las Ciencias Carlos J. Finlay, que fundó la Academia de Ciencias de Cuba, lugar donde trabajó hasta su fallecimiento. Como parte de su labor en esta institución compiló la obra Bicentenario de Tomás Romay: 1764-1849 (1964) y las obras completas de Carlos J. Finlay (1966-1967).
