La segunda jornada de la Copa Mundial de la FIFA 2026 nos regaló una dosis de historia, emociones desbordadas y un espectáculo de goles que ya da la vuelta al planeta fútbol. En una fecha para el recuerdo, Canadá dijo basta a décadas de sufrimiento, mientras Estados Unidos demostró que quiere ser dueño imparable en casa.
Canadá 1-1 Bosnia: un punto que sabe a gloria y a poco al mismo tiempo
La noche en el BMO Field de Toronto pasará a los anales del deporte canadiense. Ante más de 30 mil almas que rugieron desde el primer minuto, la selección local rompió un maleficio de casi 40 años al conseguir su primer punto en la historia de los Mundiales, poniendo fin a una racha de seis derrotas consecutivas que arrastraba desde México 1986. Sin embargo, el sabor de boca no fue completamente dulce, pues el dominio resultó abrumador, pero el botín quedó en mínimos.
Los europeos, dirigidos por Sergej Barbarez, no necesitaron mucho para adelantarse. A la media hora de juego, un centro medido desde la derecha encontró la testa de Jovo Lukic, quien batió al portero canadiense para poner el 0-1 y enfriar el ambiente festivo. A partir de ahí, Bosnia mostró su libreto: replegar líneas, defender, y recurrir al juego físico para romper el ritmo local. Las estadísticas son lapidarias. El conjunto balcánico cometió el doble de faltas que Canadá (20 contra 10), en señal clara de su estrategia para cortar el ímpetu norteamericano.
Canadá empujó con 13 remates totales, una posesión del 60% y generó 1.25 goles esperados, muy por encima de los 0.8 de su rival. Pero el arquero Nikola Vasilj y su defensa se conviertieron en muralla infranqueable. El técnico Jesse Marsch movió el banquillo y encontró a su hombre milagro. Cyle Larin, el experimentado delantero ex del Mallorca, ingresó a los 75 minutos y sólo necesitó 120 segundos para cambiar la historia. Recibió dentro del área, se sacó un defensor de encima y golpeó un derechazo inapelable que se coló junto al palo izquierdo de Vasilj. El estadio detonó. Era el 1-1 de cierre y el punto histórico que sirve de recordatorio de que, a veces, los sueños tardan en llegar, pero lo hacen.
Este fue el primer enfrentamiento oficial entre ambas selecciones. Con el empate, el Grupo B queda compartido con una unidad para Canadá y Bosnia, a la espera del duelo entre Catar y Suiza.
Estados Unidos 4-1 Paraguay: declaración de poder en el SoFi Stadium
Si la actuación de Canadá fue un suspiro de alivio, la de Estados Unidos devino puñetazo sobre la mesa. En el majestuoso SoFi Stadium de Los Ángeles, el equipo de Mauricio Pochettino no solo debutó con goleada, sino que mandó un mensaje claro al resto del mundo: “aquí se vino a competir”.

Apenas corría el sexto minuto de partido cuando un centro envenenado encontró al defensor paraguayo Damián Bobadilla, quien intentó despejar y acabó introduciendo el balón en su propia portería. Fue el primer autogol del Mundial 2026, un regalo inesperado que abrió la lata. A partir de ahí, todo sería un monólogo. Los comandados por Pochettino aplicaron una presión asfixiante que ahogó a los sudamericanos en su propio campo.
El espectáculo individual lo agregó Folarin Balogun, quien con doblete (minutos 30 y 49), demostró por qué es el nueve titular de esta generación. Para cerrar la goleada, Gio Reyna apareció en el tiempo añadido con un auténtico zapatazo de tres dedos, golazo que sentenció la eliminatoria y le permitió emular a su padre, Claudio Reyna, anotando en una Copa del Mundo.
El debut no pudo ser más alentador para los estadounidenses. El técnico argentino alabó la conexión del equipo y la pasión de la fanaticada. La única nota amarga la puso Christian Pulisic, sustituido por un golpe en la pantorrilla. Pochettino confirmó que fue una decisión preventiva para no arriesgar, y confía en que su estrella esté lista para el próximo reto ante Australia.
Paraguay, que vuelve a un Mundial luego de dieciséis años, al menos logró el gol del honor, obra de Mauricio como pequeño botín para una noche muy complicada. Con la goleada, Estados Unidos se coloca como líder del Grupo D y una diferencia de goles de +3, poniendo toda la presión sobre los demás aspirantes.
