En 1882 y 1884 José Martí mencionó un libro que fue pionero de la ciencia ficción.
En la “Sección constante” del 13 de marzo de 1882, en las páginas del periódico venezolano La Opinión Nacional, José Martí, maravillado por avances científico-técnicos de su tiempo escribió:
“Tal van los tiempos, y tantas maravillas están haciendo en ellos los hombres que las exageraciones fantásticas con que llenó Émile Souvestre su pintoresco libro El año tres mil, en que supone realizados progresos de mecánica, tan estupendos que parecen hoy aún cómicos, no serán, cuando el año 3000 llegue de veras, más que realidades pálidas. Todo, o casi todo, se sabe ya de la luz de la tierra. ¿Y quién sabe algo nuevo de la luz del alma?”.
Dos años después, en febrero de 1884, al informar a los lectores de la revista La América, de Nueva York, sobre “La incubadora en las casas de maternidad”, volvió a recordar este libro francés:
“Ya va siendo verdad El año tres mil de Émile Souvestre”.
El libro

Los datos editoriales de esta novela son: Le Monde tel qu’il sera. Par Émile Souvestre. Illustré par MM. Bertall, O. Penguilly et St. Germain. Edité par W. Coquebert, Paris, Rue Jacob, 48. [1846]. Se publicó por entregas en París entre 1845 y 1846. Tuvo varias ediciones en su idioma original y fue un verdadero éxito de ventas.
En 1851 se imprimió en Madrid una edición española, por la biblioteca del editor Ángel Fernández de los Ríos, con el título El Mundo tal y como será en el año 3.000. Existieron otras ediciones españolas. Existió una edición portuguesa: O que ha de ser o Mundo no anno tres mil. Lisboa. Editores—J. M. Corrèa Seabra & T. Quintino Antunes. Emprezarios das Obras do Padre Antonio Vieira. Rua dos Calatafes, 113—1860.
El autor

Charles Émile Souvestre (1806-1854) fue un abogado, periodista y escritor francés. En sus obras abordó múltiples aspectos de Bretaña, su región natal. Cursó estudios en la Escuela Politécnica y culminó la carrera de Derecho en Rennes. En 1826 se trasladó a París y publicó sus primeras obras poéticas y narrativas. Tres años después se radicó en Nantes, donde se vinculó a las luchas políticas de la época en apoyo al establecimiento de la república. En esta etapa ejerció como profesor de retórica.
De vuelta a la capital francesa fue editor de La Revue de Paris. Escribió varias novelas y obras de teatro, entre ellas: Les Derniers Bretons (1835-1837), Pierre et Jean (1842), Le Foyer breton (1844) y Un philosophe sous les toits (1851). (ALH)
