Yunieli Moliner Isasi de niña soñaba con ser bailarina. Su complexión física delgada, su estatura así como su disciplina y empeño, bien la hubieran llevado a destacar en los escenarios, pero quiso el destino que Yuni, como la conocen cariñosamente, se sintiera atraída por una profesión que poco tiene que ver con con su aspiración infantil.
«Nací en Matanzas, y he vivido siempre en el mismo lugar, en el Callejón Críspulo Cabrera, una calle que nadie encuentra por nombre, la gente olvida que existe en la barriada de La Playa y es una de las más estrechas de la ciudad».
Desde niña Yuni se vinculó al arte en el Proyecto Sociocultural Corcel de Esperanzas, dirigido por Marlen Romero.
«Soy fundadora del proyecto. Fui miembro desde los 4 hasta los 15 años. Por una parte no tuve una infancia normal …yo iba a la escuela y no tenía tiempo de jugar …o tenía ensayo, actuación o sino tenía que hacer ejercicios en mi casa. A veces no veía ni los muñes. Después hacía las tareas y a dormir. Pero considero que esa etapa de mi vida me enseñó a ser disciplinada, perseverante y a ver la vida de otra manera».
«En realidad mi primer choque con el Periodismo fue cuando mi bisabuela cumplió 100 años y vino un periodista de la radio a mi casa. Tenía menos de 10 años y vi la grabadora grande y me gustó esa magia. Pero mi sueño hasta los 18 años siempre fue ser bailarina.»
En el último año de la Vocacional y contra todo pronóstico realizó la Pruebas de Aptitud de la carrera de Periodismo.
«Me embullé y el día antes del examen me leí un par de cosas de la estructura del estado cubano y poco más. Me presenté y afortunadamente aprobé».
Ella integró la segunda graduación de periodistas que se formó en la Universidad de Matanzas.
«Recuerdo los años de universidad con mucho cariño. Siempre fui «puntualita» …así que en la escuela o estaba metida en la biblioteca o estudiando. Tuve muy buenos profesores, pero mi mejor etapa estudiantil fue en la Vocacional.
«Los que estudiamos allí sabemos que ese espacio fue único. Las amistades, las oncenas, el estudiar, el compartir el polvito de refresco, la panetela, las congas, los primeros besos y el primer amor».

Una vez graduada, Yunielis, fue ubicada en la Emisora Provincial Radio 26.
«Me gustaba el Periodismo Impreso. Mi tesis de Licenciatura fue sobre el Periódico Girón y de pronto me dijeron que trabajaría en la radio. No es que ese medio me disgustara, pero no pensé que sería allí que comenzaría mi vida laboral. Resultó un giro inesperado que agradezco al cabo de los años.

«Luego de más de un década , Radio 26, se ha convertido en mi casa, mi familia, mi espacio de creación y crecimiento profesional. El trabajo en la radio brinda posibilidades infinitas para crear, al tiempo que te exige mucha creatividad pues debes recrear con sonido, transmitir las emociones, contar historias y conectar con las audiencias».
Hoy se dice enamorada del Periodismo, que la seduce a diario y la hace dar lo mejor de sí, en el complejo mundo de informar. Entre los géneros que prefiere están el radiodocumental y la crónica. Con respecto a los temas no establece ninguna distinción aunque los económicos y productivos forman parte habitual de su trabajo.

«En lo personal prefiero el Periodismo directo sin medias tintas ni edulcorante. Como referentes tengo a Ana Teresa Badia, Elsa Ramos Ramírez y también me gusta mucho la manera en que escribía Héctor Zumbado, pues utilizaba el humor como arma del Periodismo.
«Otro de mis referentes, fue mi tío abuelo, Israel Moliner, quien se desempeñó como historiador de la ciudad, y era graduado de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling».
Esta joven periodista matancera hace algunas recomendaciones a las nuevas generaciones.
«Lo primero es que si están en la carrera es porque les gusta el oficio, así que los exhortó a que amen ejercer el Periodismo y que crean que esta profesión cambia vidas. Otro consejo, que sean humildes y sensibles, resultan cualidades esenciales en un periodista».
Moliner Isasi multipremiada en certámenes provinciales y nacionales agradece el cariño del pueblo, razón de ser de su trabajo.
«Sin falsa modestia, los premios alcanzados me producen mucha felicidad, detrás de cada uno existe mucho trabajo y siempre se agradece que sea valorado favorablemente. Pero el hecho de que cuando vaya por la calle me digan :- Tú eres Yuni, la periodista? – Oye me gusta como escribes. – Yuni eres una conflictiva …- Yuni te pasaste con ese texto o un simple mi «ciela» te leo cada domingo-, esos pequeños momentos, me hacen tremendamente dichosa».
Su manera de escribir destaca por una alta dosis de sensibilidad y el uso del humor como manera de conectar mejor con quienes la escuchan o leen.
«Los periodistas hoy en día tenemos muchos desafíos, pero entre los principales están responder al pueblo y ser oportunos y ágiles en la comunicación».
«Debemos explotar más las redes sociales para conectar con la cotidianidad de las comunidades y visibilizar sus historias de vida».
Yunielis encuentra la manera de estar cerca de las audiencias, de contar los problemas que aquejan a la población incluso desde el humor. Así, en su perfil de creadora digital en Facebook, acumula un considerable número de seguidores, muchos matanceros y usuarios de otras latitudes, que buscan informarse mediante sus posts. Entre las publicaciones en esta red social destaca la crónica de domingo, dedicada a la Feria Agropecuaria en la zona del Viaducto matancero.

«En las redes sociales tienes que hablarle a las personas en su propio lenguaje. No vivo en una burbuja, enciendo todas los días carbón y vivo el mismo estrés, me «fajo» por las transferencias…y trato de reflejarlo a la hora de hacer Periodismo».
Ante la pregunta sobre la cobertura más difícil de su vida, Yuni, que hasta el momento, sonreía animada, hace un silencio largo y respira profundo.
«Supertanqueros»-, dice y traga en seco, como quien intenta tragar de golpe también el dolor.
Yunielis, además, mantiene un destacado activismo social en su comunidad.

«Tenemos un proyecto en el barrio: Juntos Transformando, se llama. Apoyo al delegado de mi circunscripción, Raúl Castillo y hacemos acciones de transformación de los espacios, siempre incentivando a la comunidad a colaborar, para tener entornos más limpios y bonitos».
«Creo que se pueden hacer muchas cosas en sentido general, pero no es que falten recursos…falta voluntad. Entonces esa constituye la meta siempre, poner el corazón y la voluntad en todo lo que nos enrolemos».

Moliner Isasi es también graduada en Derecho, lo que le permite ofrecer asesoría legal a su comunidad, complementar su labor social.
Para ella la familia es cosa seria. Su madre, su ejemplo y apoyo fundamental. – «Sin ella hubiera sido tremendamente difícil»-, confiesa.


Yuni, es madre, de la bella Anhinara Amiel, niña de ojos curiosos como su mami que se suma a sus coberturas y sus sueños. Su mayor orgullo la llama mamá.
Fotos: Tomadas del perfil de Facebook de la entrevistada
