El libro Estudios críticos, del cubano Rafael María Merchán mereció los elogios de José Martí.
“Estudios críticos. Por Rafael M. Merchán”, se tituló un extenso comentario crítico que José Martí publicó en el periódico La Estrella de Panamá, el 9 de junio de 1887. Su contenido fue el siguiente:
“Pocos libros castellanos hemos leído últimamente que puedan compararse, por sustanciosos y amenos, con la discreta colección de Estudios críticos que publicó el año pasado, en Bogotá, el cubano Rafael M. Merchán, y hasta ahora no había prestado a El Economista una mano amiga,— como si fuera bien que los rayos del Sol se guardaran para lo crudo del invierno”.“Están allí tratados interesantísimos asuntos, y todos con moderación y maestría. Ensalza a Miguel A. Caro como crítico, y lo hace con gracia de caballero esgrimidor, que presentara a su contendiente el arma por el puño. A los versistas pobres los castiga, como la Venus de Díaz a su Cupido fugitivo,—con un ramo de rosas. Con admirable sensatez descubre lo flojo de la trama de la soberbia Leyenda de los Siglos. Saben a academia nueva las «Estalagmitas del lenguaje», donde acopia donosamente sanas doctrinas filológicas, con ocasión de haber leído el precioso libro de Rufino J. Cuervo, Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano. En su estudio sobre el tierno Zenea demuestra ingenio sutil y erudición literaria que raya en sabiduría, como en todo lo que dice, que es cuanto hay que decir, sobre «La lira helénica»; El Dorado, de Liborio Zerda, y Cuba primitiva de Bachiller y Morales le dan caso para compilar cuanto de veras se sabe sobre América, y para deplorar que fue segada en flor aquella raza esbelta y primorosa, criada sencillamente a los pechos amables de la Naturaleza”.
“Es todo de oro, y nutrido de ciencia difícil, el estudio en que expurga y asolea la prosa aventajada, y a veces sublime, de Los siete tratados de Montalvo. Se ve que tuvo loable miedo de parecer excesivo en la alabanza de su tierra propia; pero ¡con qué filial lealtad ha seguido desde Colombia hospitalaria, en «La Habana intelectual vista desde los Andes», a aquella pobre tierra de Cuba, que clama en el desierto, como una palma destocada por el rayo!”.
“El estilo sereno, suave y vivo fluye sin amontonamiento ni desmayos, y los párrafos, tersos y jugosos, acaban comúnmente en una idea aguda y feliz que los completa como una joya a una sortija. Nunca aparece allí un asunto tratado fuera de su natural medida; ni el brillo viene de esas imaginaciones de abalorio que traen tan sobrecargada y pomposa a nuestra literatura, sino del juicioso consorcio del pensamiento y el lenguaje, que compiten en claridad, fuerza y pureza. Hay gracia griega y calor vital en esa prosa limpia y rica. Tiene el estilo del cubano Merchán el esplendor y la solidez de la salud. El no es, no, de aquellos de quienes con desdén justo habla Barbier: De tous ces baladins qui dansent sur la phrase”.
“Pero todo eso es forma, que es lo menos. Lo más loable de este libro es su nobleza. Este escritor no anda, como otros, persiguiendo como un Kobold maligno la cocina ajena, para morir, como los Kobolds, con su propio cuchillo en el costado. Merchán no parece ser de los que no concilian el sueño hasta que no han descubierto en Aquiles el talón apetecido, sino de los que, con la satisfacción propia del buen médico como artista padece de lo feo y como caballero lo excusa y lo cura. Pues, ¿criticar qué es, sino ejercer el criterio? Y todo se junta dichosamente en él para darle puesto de honra entre los juzgadores: la serenidad del ánimo, la viveza de la convicción honrada, la aristocracia intelectual que viene de pensar y de padecer, y esa superior y elevada indulgencia que se logra sólo cuando se reúnen en una misma persona un corazón generoso y una cultura envidiable.—”.
Al año siguiente, en octubre de 1888, José Martí volvió a mencionar este libro en “Notas americanas”, trabajo que publicó en El Economista Americano, de Nueva York. En esta ocasión expresó:
“Leo Quesnel, el sesudo francés que publica en la Revue Bleue de París, y en algunas más, sus juicios sobre la literatura de la lengua castellana, principia así su último artículo:―«Nada nos ha hecho admirar tanto el maravilloso poder de asimilación de la raza sudamericana, como la lectura de los Estudios críticos del cubano Sr. Rafael María Merchán»”.
El libro
Los datos de portada de libro que José Martí elogió son los siguientes:
Estudios críticos. Por Rafael María Merchán. Miembro Honorario de la Academia Colombiana de la Lengua. 1886. Bogotá, Imprenta de La Luz.

En la referencia de 1887, José Martí se refirió a varios de los trabajos compilados en el libro por Rafael María Mechán:
“Ensalza a Miguel A. Caro como crítico, y lo hace con gracia de caballero esgrimidor, que presentara a su contendiente el arma por el puño”, se refiere al artículo “Miguel Antonio Caro, crítico”, pp.581-642.
“A los versistas pobres los castiga, como la Venus de Díaz a su Cupido fugitivo, con un ramo de rosas”, se relaciona con los trabajos: “Poesías de Rafael Tamayo”, pp.1-38, y “Versos de César Conto”, pp.39-66.
“Con admirable sensatez descubre lo flojo de la trama de la soberbia Leyenda de los Siglos”, menciona el artículo “Víctor Hugo y su Leyenda de los siglos”, pp.97-118.
“Saben a academia nueva las «Estalagmitas del lenguaje», donde acopia donosamente sanas doctrinas filológicas, con ocasión de haber leído el precioso libro de Rufino J. Cuervo, Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano”, trata del artículo “Estalagmitas del lenguaje”, pp.119-150.
“En su estudio sobre el tierno Zenea demuestra ingenio sutil y erudición literaria que raya en sabiduría, como en todo lo que dice, que es cuanto hay que decir, sobre «La Lira Helénica»…”, es una referencia a los artículos “Poesías de Juan Clemente Zenea”, pp.151-193, y “La Lira Helénica”, pp.535-579.
“El Dorado, de Liborio Zerda, y Cuba Primitiva de Bachiller y Morales le dan caso para compilar cuanto de veras se sabe sobre América, y para deplorar que fue segada en flor aquella raza esbelta y primorosa, criada sencillamente a los pechos amables de la Naturaleza”, trata del artículo “Zerda y Bachiller, americanistas”, pp.207-289.
“Es todo de oro, y nutrido de ciencia difícil, el estudio en que expurga y asolea la prosa aventajada, y a veces sublime, de Los Siete Tratados de Montalvo”, es una mención al artículo: “Los Siete Tratados, de Montalvo”, pp.473-533. Aunque en el tomo 25 de la edición crítica de las Obras completas de José Martí se consideró, por error, que Merchán hacía referencia al jurisconsulto español del siglo XVII Luis Berrío de Montalvo, pero en realidad se trata del libro Siete tratados (1882-1883), publicado en dos tomos por el escritor ecuatoriano Juan Montalvo.
“Se ve que tuvo loable miedo de parecer excesivo en la alabanza de su tierra propia; pero ¡con qué filial lealtad ha seguido desde Colombia hospitalaria, en «La Habana intelectual vista desde los Andes», a aquella pobre tierra de Cuba, que clama en el desierto, como una palma destocada por el rayo!”, es un comentario del ensayo: “La Habana intelectual vista desde los Andes”, pp.643-712.
El autor

Rafael María Merchán Pérez (1844-1905) fue un escritor y ensayista cubano. Se dedicó a la enseñanza y al periodismo desde muy joven. Fue desterrado por defensa de la independencia de Cuba. Sobresalió como periodista en la emigración y dirigió publicaciones como Diario Cubano y La Revolución. Se le considera el creador del término laborante para identificar a los colaboradores y simpatizantes con la revolución.
Se estableció en Colombia, donde desarrolló una intensa labor intelectual. Apoyó la autonomía cubana y después de 1895 la plena libertad del país, como lo prueba su serie de artículos «Cuba, justificación de sus guerras de independencia», que se editó como libro en el siglo XX. Después de 1902 representó a Cuba en Francia y España. Publicó además Variedades (1894) y Emociones (1899).