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	<title>Francisco Jimeno archivos - TV Yumurí</title>
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	<title>Francisco Jimeno archivos - TV Yumurí</title>
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		<title>El museo de Francisco Jimeno, la joya de una ciudad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Nov 2025 10:36:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Jimeno]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
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		<category><![CDATA[museología en Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p> En la historia de Matanzas el museo particular creado por el erudito Francisco Jimeno Fuentes...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-museo-de-francisco-jimeno-la-joya-de-una-ciudad/">El museo de Francisco Jimeno, la joya de una ciudad</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong> En la historia de Matanzas el museo particular creado por el erudito Francisco Jimeno Fuentes fue uno de sus momentos de gloria.</strong></p>
<p>En el siglo XIX Matanzas sobresalió por la presencia del coleccionismo como práctica derivada del interés científico o la curiosidad intelectual. Aunque en ocasiones no era expresión de resultados de una investigación científica sistemática, desde sus inicios demostró esa vocación y se convirtió, con el paso del tiempo, en una actividad promotora de la ciencia. Personalidades como <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Jacinto_Presas_y_Morales">Manuel J. Presas</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Sebasti%C3%A1n_Alfredo_de_Morales_Gonz%C3%A1lez">Sebastián A. de Morales</a>, Joaquín Barnet y <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Blanes_Palencia">Francisco Blanes</a>, fueron ejemplo de coleccionistas. Entre ellos se destacó Francisco Jimeno Fuentes (1825-1891).</p>
<p>Entre 1849 y 1851 Francisco de Jimeno realizó un extenso periplo por Estados Unidos y varios países de Europa. En ese viaje visitó museos, galerías y bibliotecas, que consolidaron en su personalidad el interés y la curiosidad del coleccionista. La muerte de su padre interrumpió abruptamente el itinerario trazado. De regreso a Matanzas se consagró a su afición y llegó a establecer un museo o gabinete particular de carácter polivalente en la ciudad. Pronto su nombre se hizo famoso por los objetos exhibidos, sobre todo en el ramo de las ciencias naturales.</p>
<p>Acerca del contenido de su museo planteó Francisco Jimeno en una carta a <a href="https://www.ecured.cu/Vidal_Morales_Morales">Vidal Morales</a> fechada en 1880:</p>
<blockquote><p>“…he coleccionado objetos de historia natural, libros, monedas, autógrafos, antigüedades, manuscritos, objetos de arte y hasta sellos de correos…”.</p></blockquote>
<p>No se conserva ningún catálogo acerca de las piezas que conformaron su colección o museo particular. Sin embargo, existen evidencias de su riqueza que es posible reconstruir para conocer cuáles fueron los ejemplares más significativos, por la huella que dejaron en la ciencia cubana y universal.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="2IPq1Let28"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-bicentenario-de-francisco-jimeno-un-homenaje-la-matanceridad/">El bicentenario de Francisco Jimeno: un homenaje a la matanceridad</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«El bicentenario de Francisco Jimeno: un homenaje a la matanceridad» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-bicentenario-de-francisco-jimeno-un-homenaje-la-matanceridad/embed/#?secret=cDesmJdw2g#?secret=2IPq1Let28" data-secret="2IPq1Let28" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>Historia natural</strong></p>
<p>En el museo de Francisco Jimeno estuvieron representados todas las ramas de la historia natural, nombre con el que se conocía en su época lo relativo a la naturaleza, tanto animada como inanimada. Incluyó minerales, rocas, fósiles, plantas, animales de todo tipo, así como productos elaborados con materias primas naturales.</p>
<p>En 1865 el naturalista Manuel Presas publicó en la revista <em>El Liceo</em>, órgano del Liceo Artístico y Literario de Matanzas el artículo “Dos erizos”, donde dio a conocer que Francisco Jimeno poseía “…seis especies distintas…” de erizos de mar, de las cuales dos ha presentado a la Sección de Ciencias, halladas en la bahía de Matanzas. Sobre la significación de ambos hallazgos destacó:</p>
<blockquote><p>“Estos son precisamente los más raros de nuestras costas y bahía, pues hasta ahora, que sepamos, no se les había encontrado por los aficionados. Parra no los cita, ni tampoco los naturalistas que trabajaron en la obra de Sagra. Poey, que los vio en el Museo del Sr. Jimeno, los considera como un bello descubrimiento para nuestra fauna marítima”.</p></blockquote>
<p>El propio Presas mencionó que Jimeno poseía “…una bella serie de cristalizaciones sacadas de las cuevas de Bellamar”. También tuvo una amplia colección de peces conservados en pieles o en alcohol, que Felipe Poey mencionó en varias de sus obras ictiológicas.</p>
<p>En el libro <em>De la existencia de grandes mamíferos fósiles en la Isla de Cuba</em> (1865), el paleontólogo español <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Fern%C3%A1ndez_de_Castro_y_Suero">Manuel Fernández Castro</a> destacó algunos de los fósiles presentes en el museo de Jimeno. Entre ellos dos dientes fósiles atribuidos a una especie extinta de caballo. Tiempo después se demostró que había sido un fraude cometido por el dueño del lugar donde se hallaron. Según este autor fueron</p>
<blockquote><p>“…encontrados en el ingenio La Majagua, partido de la Unión, que he tenido ocasión de ver en Matanzas en el gabinete del ilustrado e inteligente naturalista Sr. Jimeno, a quien no le ha sido dado conservar dichos fósiles porque se han remitido a los Estados Unidos; pero afortunadamente se han sacado varios moldes en yeso…”.</p></blockquote>
<p>En otro lugar del libro Fernández de Castro señaló que había observado dos colmillos fósiles de hipopótamo</p>
<blockquote><p>“…en la [colección] de mi distinguido amigo el Sr. D. Francisco Jimeno, con la seguridad de que uno ha sido extraído de los cimientos abiertos para una fábrica en la ciudad misma de Matanzas”.</p></blockquote>
<p>En 1870 volvió a mencionar el hallazgo en Matanzas de ese colmillo de hipopótamo que estaba en poder de Jimeno, pero con una ligera variante acerca del lugar en que se encontró:</p>
<blockquote><p>“…al abrir los cimientos de una casa inmediata a la que posee en Matanzas el Sr. D. Francisco Jimeno, rico hacendado y persona dedicada a las ciencias, en cuya colección se halla”.</p></blockquote>
<p>Estos colmillos fueron exhibidos en la Exposición Universal de París de 1867. Allí los observó el paleontólogo francés Édouard de Verneuil, quien los mostró a Auguste Pomel, conocido investigador de vertebrados extintos. Pomel manifestó sus dudas acerca de estos fósiles, a lo cual Fernández de Castro se opuso con vehemencia. Además, pidió la opinión de la Academia de Ciencias de Madrid, que en informe de 1871 informe avaló el criterio del paleontólogo español. En 1881 volvió a defender su autenticidad.</p>
<p>La donación realizada por Francisco Jimeno, en 1866, al Museo de Historia Natural creado por la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas, reflejó la riqueza del museo del naturalista. Esta incluyó: 21 muestras de minerales y rocas cubanas y exóticas; una muestra de cera natural del yarey y una vela preparada con ella, una muestra de marfil vegetal y otra de pita de corojo; y una colección de 93 especies de insectos de varios órdenes, representadas por 135 individuos.</p>
<p>Además,una colección de 26 especies de moluscos cubanos y exóticos representadas por 119 ejemplares, un ejemplar de coral rojo, un arma de pez sierra; una mandíbula inferior, con sus colmillos, de cochino cimarrón; un esfenoides de manjuarí, siete huevos de aves y uno de caguama, un ave del paraíso disecada. Al año siguiente, entre las donaciones del taxidermista suizo Guillermo Gyssler, socio facultativo de la Sección, estuvo “Una caguama preparada por orden de Francisco Jimeno”.</p>
<p>En 1867, numerosos objetos de historia natural provenientes del museo de Francisco Jimeno, fueron presentados en la Exposición Universal de París. En el libro publicado por la Sección Española a propósito de este evento está descrito el contenido de lo enviado por el coleccionista matancero a ese certamen mundial:</p>
<blockquote><p>-“Colección de fósiles de la isla de Cuba. Álbum de fotografías de estos mismos fósiles”. Además de los aportados por Jimeno, se incluían fósiles de Manuel Fernández de Castro, de la Real Universidad de la Habana, de los padres Escolapios de Guanabacoa, de Nicolás Gutiérrez, entre otros. Sobre la significación de dos de los fósiles presentados por Jimeno se trata más adelante.</p>
<p>-“Herbario Cubano en 18 volúmenes <em>in folio</em>, de los cuales 16 contienen 2200 especies de plantas fanerógamas, y los otros dos, 300 especies de plantas criptógamas. Esta colección es una de las más completas que se han formado de la Flora Cubana”.</p>
<p>-“Objetos de historia natural cubana. Forman parte de la colección de historia natural que con laborioso esmero y por sus propios recursos está formando en Matanzas el expositor. Dichos objetos son: 1° 25 peces en piel, escogidos entre más de 100 de que consta su colección, cuyo catálogo acompaña. 2º 30 esponjas, no clasificadas. 3° La fotografía de una hermosa madrépora sacada viva de la bahía de Matanzas”.</p>
<p>-“Colección de maderas de la isla de Cuba. Consta de 199 ejemplares preparados en forma de prismas cuadrangulares, cuyas cuatro caras presentan, una la corteza, otra el corte de la sierra, otra la madera acepillada y la cuarta la madera pulimentada y barnizada. Aun cuando esta colección está lejos de representar de una manera completa las maderas de Cuba, que según un catálogo recientemente formado pasan de 700, contiene indudablemente las principales por su abundancia, consistencia y belleza. A los objetos expuestos acompaña un catálogo con la nomenclatura vulgar y la científica de la mayor parte de ellos”.</p>
<p>-“Muestrarios de plantas textiles diversas y de lana vegetal. Colección compuesta de 71 ejemplares de plantas textiles y 10 de lanas vegetales. Aunque toscas y para los usos más comunes, muchas de las primeras se emplean ya en las localidades productoras. Esta colección no representa sino una parte de las plantas de Cuba que podrían proporcionar materias filamentosas para la fabricación de tejidos, sogas y papel. Soga de Majaqua, Hibiscus Tiliaceus”.</p></blockquote>
<p>Además, dentro de la “Colección de los moluscos marinos de la isla de Cuba”, se encontraban ejemplares de Jimeno, aunque no se precisó su número. Hay que destacar que los “herbarios y muestras forestales” de Jimeno obtuvieron una mención honorífica.</p>
<p>La importancia de las maderas expuestas por Jimeno fue reconocida por el periodista español Francisco Orellana, quien mencionó al matancero, por su “…colección de 199 ejemplares de las maderas de Cuba más notables por su abundancia, consistencia y belleza…”. Gracias a la descripción de este autor podemos conocer cómo fue expuesta esta muestra xilográfica:</p>
<blockquote><p>“Lo primero que se encuentra es una bellísima colección de maderas de la isla de Cuba. Pero ¿cómo han sido presentadas? Con un inmenso trabajo, curioso, sí, pero que no puede dar idea remota de la riqueza forestas de la reina de las Antillas: una especie de armario, formado de mil piezas, a manera de mosaico, y unos cuadros por el mismo estilo, revelan la abundancia y variedad de maderas ricas de aquella isla, pero nada más. Cada piececita tiene un número, y un cuaderno de papel, sujeto con un clavo a uno de los ángulos del armario, contiene la lista manuscrita de las maderas”.</p></blockquote>
<p>En la Exposición de Matanzas, celebrada en 1881, Francisco Jimeno tuvo otra oportunidad de presentar parte de su museo. Sobre lo expuesto se planteó en el libro oficial del evento:</p>
<blockquote><p>“En la Galería de Ciencias encontramos una preciosa colección de ágatas, perteneciente al ilustrado y naturalista matancero D. Francisco Jimeno, las diferentes colecciones de maderas cubanas, la Flora Cubana, la que, en unión de otras colecciones hoy expuestas en el Certamen, figuraron con distinción en la Exposición de París de 1867…”.</p></blockquote>
<p>La pieza más célebre de historia natural que integró el museo de Francisco Jimeno fue el aura blanca. Se trató de un ejemplar albino de la especie <em>Cathartes aura</em>, ave carroñera muy común en Cuba y conocida por su plumaje negro. Apareció en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, y enseguida se le vinculó a la labor benéfica de un admirado sacerdote de la localidad, el padre Valencia. Esto motivó una leyenda escrita por la camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda.</p>
<p>En 1861 el hospital de Puerto Príncipe la vendió para recaudar fondos. Fue traída a Matanzas por José Gómez, quien la regaló a Jimeno. En 1864 fue embalsamada por el taxidermista matancero Félix García Chávez. Se mantuvo como parte del museo de Jimeno por varios años, hasta que pasó al gabinete de historia natural del Colegio San Carlos y después al museo del Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. Hoy se conserva en el Museo Provincial Palacio de Junco.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="UEqMWUkjM7"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-leyenda-e-historia-en-el-aura-blanca/">Ciencia, leyenda e historia en el aura blanca</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Ciencia, leyenda e historia en el aura blanca» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-leyenda-e-historia-en-el-aura-blanca/embed/#?secret=2dk2tbGbcf#?secret=UEqMWUkjM7" data-secret="UEqMWUkjM7" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Dentro del museo de Francisco Jimeno también estuvo el primer resto fósil de <em>Megalonix</em> descubierto en 1860, en los baños termales de Ciego Montero, Cienfuegos. Este ejemplar fue donado a <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> por Juan Fermín Figueroa, quien más tarde se destacó como farmacéutico. Después, Poey lo entregó a Jimeno. Por último, éste lo donó al paleontólogo español Manuel Fernández de Castro, quien le hizo llegar con posterioridad “…una copia en papel mascado perfectamente imitada”.</p>
<figure id="attachment_94176" aria-describedby="caption-attachment-94176" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-94176 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Megalocnus-rodens-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-300x288.png" alt="" width="300" height="288" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Megalocnus-rodens-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-300x288.png 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Megalocnus-rodens-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-150x144.png 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Megalocnus-rodens-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-24x24.png 24w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Megalocnus-rodens-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor.png 431w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-94176" class="wp-caption-text">Fósil de Megalocnus rodens que formó parte del Museo de Jimeno. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Consistió en una mandíbula fósil de un mamífero de talla considerable, que se atribuyó inicialmente a un roedor extinto. Fue presentada por Poey en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, el 15 de septiembre de 1861. Este fósil fue estudiado por el paleontólogo estadounidense Joseph Leidy, quien la nombró <em>Megalocnus rodens</em>. En 1910 Carlos de la Torre, discípulo de Jimeno y Poey, descubrió nuevos restos en Ciego Montero y Jatibonico, lo cual permitió la reconstrucción del esqueleto de este representante de la paleofauna cubana.</p>
<p>El descubrimiento de este fósil repercutió de forma significativa en la ciencia de su tiempo. Esta mandíbula fósil se presentó en la Exposición Universal de París de 1867. Sobre su significación se planteó en el catálogo de este evento:</p>
<blockquote><p>“El objeto más notable de esta colección es la quijada inferior de un animal (probablemente un tardígrado) hallado en Ciego Montero, jurisdicción de Cienfuegos, la cual ha servido de fundamento a la Memoria del Sr. Fernández de Castro sobre la existencia de grandes mamíferos fósiles en la isla de Cuba”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_94177" aria-describedby="caption-attachment-94177" style="width: 213px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94177 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Asterostoma-Jimenoi-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-213x300.png" alt="" width="213" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Asterostoma-Jimenoi-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-213x300.png 213w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Asterostoma-Jimenoi-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-107x150.png 107w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Asterostoma-Jimenoi-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor.png 308w" sizes="auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px" /><figcaption id="caption-attachment-94177" class="wp-caption-text">Fósil de <em>Asterostoma Jimenoi</em> que formó parte del Museo de Jimeno. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otras piezas destacadas del museo de Francisco Jimeno fueron los dos ejemplares de erizos fósiles del género <em>Asterostoma</em> expuestos en la Exposición Universal de París de 1867. Fueron hallados “…en el cafetal Sara al Sur de Matanzas partido de Santa Ana, cuartón de la Guanábana; a 7 pies de profundidad, a 80 metros sobre el nivel del mar y a 7 millas del litoral”. Amante de la ciencia, Jimeno los donó al paleontólogo francés Gustave Cotteau, para que fueran estudiados a profundidad. Añade después al respecto:</p>
<blockquote><p>“Hoy ocupan en mi colección, en vez de los originales, dos moldes en yeso, uno del <u>Asterostoma Jimenoi</u> y el otro del <u>Asterostoma Cubensis</u>”.</p></blockquote>
<p>En su libro de memorias Lola María de Ximeno, sobrina de Jimeno, recordó estos fósiles de equinodermos. Su añoranza no es casual, pues se sustenta en la repercusión internacional que tuvieron:</p>
<blockquote><p>“…sus afortunados hallazgos, como el de aquellos raros ejemplares que mereció de docta corporación de sabios europeos titular con el nombre del modestísimo y escondido matancero, rindiendo honor en el mundo de las ciencias al esclarecido aficionado”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_94178" aria-describedby="caption-attachment-94178" style="width: 213px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94178 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Asterostoma-cubensis-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-213x300.png" alt="" width="213" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Asterostoma-cubensis-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-213x300.png 213w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Asterostoma-cubensis-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor-107x150.png 107w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fosil-de-Asterostoma-cubensis-que-formo-parte-del-Museo-de-Jimeno.-Archivo-del-autor.png 304w" sizes="auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px" /><figcaption id="caption-attachment-94178" class="wp-caption-text">Fósil de <em>Asterostoma cubensis</em> que formó parte del Museo de Jimeno. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Otros objetos</strong></p>
<p>En 1880 Francisco Jimeno publicó un artículo en la <em>Revista de Cuba</em> titulado “Período prehistórico cubano”.  Lo presentó Vidal Morales en la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. Le sirvió para ser aceptado como socio de número de esa institución. En él mencionó piezas de arqueología aborigen cubana presentes en su museo, las cuales envió a La Habana para ser expuestas junto a la lectura de su memoria.</p>
<p>Estas fueron “…dos puntas de flechas mesolíticas…”, una de ellas “…de forma aguzada como de lanza con cuatro chanfles, de un decímetro de largo por tres centímetros en su mayor anchura…”. La otra era de “…figura triangular, de seis centímetros de largo por tres y medio de base, con dos pequeñas escotaduras en ella…”. Ambas eran “…de cuarzita de diferente color…”. Mencionó además las llamadas “piedras de rayo”, a las que denomina “silíticos pulimentados”, de las que conservaba cuatro.</p>
<p>También mencionó otros dos “…instrumentos de piedra…” presentes en su museo. Uno, “…muy parecido a los pasadores que emplean los marineros para arreglar los cables…”, de forma cilíndrica y aguzado en ambos extremos con una punta algo roma. Poseía un agujero a tres centímetros de una de sus puntas, como para introducir una cuerda y estaba hecho en una roca de pizarra silícea. El otro tenía forma de hoja de cuchillo. Una de sus puntas terminaba de forma encorvada y la otra recta. Ambos artefactos se hallaron en la laguna de Guanamón, Nueva Paz. Por último, señaló que poseía “…varios restos de cerámica muy tosca…”.</p>
<p>Tres lápidas de antiguas construcciones de la ciudad de Matanzas ocuparon un lugar destacado en el museo de Francisco Jimeno. Él las resguardó y donó al Ayuntamiento local en 1877. Su intención era comenzar la creación de un museo arqueológico matancero. Estas reliquias se exhibieron en la Exposición de Matanzas de 1881:</p>
<blockquote><p>“La primera de estas lápidas, representa el escudo de armas de la familia de los Amoedos, que existió en la casa conocida con el nombre de <em>Cadenas</em>, la cual hizo las veces de iglesia mientras se construía la actual, en 1730. La segunda pertenece á la fundación del Fuerte de la <em>Vigía</em>, en 1748, y la tercera corresponde á la erección del Puente de San Luis, en 1834”.</p></blockquote>
<p>En 1881 las tres lápidas se conservaban en el local destinado a la Biblioteca Pública en el Ayuntamiento de Matanzas. De ellas sólo se conserva en la actualidad el escudo de armas de la familia Amoedo y se desconoce el paradero de las otras. Gracias a Francisco Jimeno se conoce el aspecto físico de la lápida del Fuerte de la Vigía, debido a un esbozo que hizo del mismo.</p>
<figure id="attachment_94174" aria-describedby="caption-attachment-94174" style="width: 223px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94174 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Piedra-de-Amoedo-223x300.png" alt="" width="223" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Piedra-de-Amoedo-223x300.png 223w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Piedra-de-Amoedo-112x150.png 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Piedra-de-Amoedo.png 374w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" /><figcaption id="caption-attachment-94174" class="wp-caption-text">Piedra de Amoedo, lápida que formó parte del Museo de Francisco Jimeno. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Dentro del museo de Jimeno sobresalían sus libros raros y valiosos. Esto le permitió contribuir al completamiento de la bibliografía cubana, trabajo iniciado por Antonio Bachiller y Morales en el tercer tomo de los <em>Apuntes para la historia de las letras, y de la instrucción pública de la Isla de Cuba</em>. Así lo hizo en dos artículos publicados en la <em>Revista de Cuba</em> en 1880. Ambos ofrecen una idea de la riqueza contenida en el museo de Francisco Jimeno, pues aportó 103 nuevos títulos que debían incorporarse al listado de libros publicados en Cuba. Muchas de estas referencias poseen notas, aclaraciones, e incluso documentos anexos que se relacionan con ellos.</p>
<p>Uno de estos libros raros fue el <em>Índice de las piezas dramáticas permitidas sin atajos ni correcciones, de las permitidas con ellos y de las absolutamente prohibidas por el censor principal de teatros de la Habana</em> (1857). En 1885 el escritor Nicolás Heredia señaló sobre este texto:</p>
<blockquote><p>“Un ejemplar de ese precioso registro me ha proporcionado mi diligente y conocido amigo D. Francisco Jimeno, cuyo amor a las curiosidades históricas es proverbial entre nosotros”.</p></blockquote>
<p>Francisco Jimeno tuvo además una valiosa colección de revistas y periódicos de Cuba y el mundo. Siempre mantuvo un interés sistemático por conservar publicaciones seriadas, las cuales le sirvieron para sus trabajos históricos y de ciencias naturales. En su correspondencia es posible encontrar referencias a las revistas y periódicos que recibía de varias partes del mundo. Sobre la revista francesa <em>L’Autographe</em> expresó en 1880 que “…tenía toda la colección, que regalé a un amigo cuando la dispersión de mi Museo”. También tuvo todos los números del periódico <em>El Siglo</em> del año 1862 y de la <em>Aurora de Matanzas</em> de 1829.</p>
<p>Francisco Jimeno tuvo una importante colección de documentos antiguos. Algunos eran originales y en otros casos eran copias que hacía él mismo y después conservaba. Los utilizaba en sus investigaciones o, como sucedió en muchas ocasiones, los regalaba a sus amigos o a quien los necesitara. El 10 de julio de 1880 comenzó a publicar en el <em>Diario de Matanzas</em> la sección “Protocolo de antigüedades”. En ella reprodujo varios de estos documentos “…si no inéditos por lo menos curiosos y poco conocidos”.</p>
<p>Gracias a esto es posible conocer algunos de los documentos históricos que integraron la colección de Jimeno. Por ejemplo, “La Isla de Cuba en 1780”, copiado de la <em>Guía de forasteros</em> publicada en 1780. También “A la nave de vapor”, poema del poeta habanero <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_de_Zequeira_y_Arango">Manuel Sequeira y Arango</a>. Otro fue “Tradiciones cubanas”, publicado en <em>Diario de La Habana</em>, julio de 1842, por <a href="https://www.ecured.cu/Tranquilino_Sandalio_de_Noda">Tranquilino Sandalio de Noda</a>.</p>
<p>Francisco Jimeno también envió documentos antiguos de su colección a la <em>Revista Económica</em>, publicación editada en La Habana. Esta reconoció en el matancero “…uno de los mejores bibliógrafos del país…”, que “…atesora en su biblioteca raros y muy importantes documentos inéditos…”.  Allí publicó dos escritos, entre ellos “Los ingenios de la Isla de Cuba en 1798”, informe presentado por el Real Consulado al Capitán General Conde Santa Clara.</p>
<p>En el museo de Francisco Jimeno existieron gran cantidad de autógrafos. La correspondencia que sostuvo con Vidal Morales contiene menciones a los que atesoró. Por ejemplo, le comentó sobre la gran cantidad de documentos de puño y letra del poeta José Jacinto Milanés que atesoraba. En diciembre de 1879 le envió copias de autógrafos escritos por destacadas personalidades de la historia de Cuba como <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_la_Sagra_Periz">Ramón de la Sagra</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Morales_Lemus">José Morales Lemus</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Nicol%C3%A1s_Azc%C3%A1rate">Nicolás Azcárate</a> y El <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Fr%C3%ADas_y_Jacott">Conde de Pozos Dulces</a>. También conservó autógrafos de figuras relevantes de la historia y la sociedad matanceras, como <a href="https://www.ecured.cu/Idelfonso_Estrada_y_Zenea">Ildefonso Estrada y Zenea</a>, Daniel Dall Aglio, José María Casal, Sebastián A. de Morales, <a href="https://www.ecured.cu/Emilio_Blanchet_Bitt%C3%B3n">Emilio Blanchet</a> y Federico Milanés.</p>
<p>En una ocasión Francisco Jimeno hizo mención a su “colección sigilográfica” en carta a Vidal Morales. Esta consistió, sobre todo, en papel sellado o sellos de timbre. Sus palabras fueron:</p>
<blockquote><p>“…he tenido la manía de coleccionar y emprendí reunir papel sellado, habiendo conseguido 40 ó 50 diferentes en (…). Mi colección, si no se ha perdido que todo puede ser, debe estar en algún cajón o baúl…”.</p></blockquote>
<p><strong>Para la historia</strong></p>
<p>Francisco Jimeno consideró que salvar la historia para las generaciones futuras era un deber que debían cumplir todos los amantes de esta ciencia, además de un ejemplo para las generaciones futuras que debían continuar esa labor. Así lo expresó al recordar las palabras que pronunció al presentar al Ayuntamiento de Matanzas algunas de sus antigüedades:</p>
<blockquote><p>“Esa es, en mi criterio, la verdadera misión del coleccionista y la utilidad que pueden prestar las colecciones: el principal mérito se lo da el tiempo, lo indiferente hoy, mañana será interesante”.</p></blockquote>
<p>La obra de Francisco Jimeno significó la transición entre el gabinete privado y el museo público en Cuba. A pesar de poseer un célebre museo privado, siempre apoyó todos los esfuerzos para crear espacios públicos vinculados a la museología. Incluso, promovió en 1881 la creación de un Museo Arqueológico Cubano. Aunque ese deseo era de algún tiempo antes, fue durante la Exposición de Matanzas de ese año que comenzó a tomar fuerza en sus desvelos como coleccionista.</p>
<p>Por último, hay que destacar otra idea de Jimeno acerca del coleccionismo, que además conformó una firme cualidad de su personalidad: el desinterés en función de la ciencia. Cuando comentó acerca de la solicitud hecha por el gobierno español para presentar objetos de historia natural a la Exposición de París de 1867, escribió:</p>
<blockquote><p>“Al ofrecer mis colecciones no sólo me movía el deseo de contribuir al éxito de tan noble empresa; confiaba en que gran número de objetos nuevos y desconocidos fuesen examinados y estudiados por personas competentes que los diesen a conocer al mundo científico…”.</p></blockquote>
<p>Los criterios y valoraciones de los contemporáneos siempre fueron elogiosas.  Para su discípulo Manuel J. Presas el museo que creó era “…uno de los monumentos que más honran á Matanzas…”. De acuerdo con Carlos de la Torre, era un “…riquísimo Museo…”, donde no existía un objeto “…cuya historia no conociese a perfección…”, mientras que Eduardo Díaz destacó sus “…variadísimas e interesantes colecciones…”. Francisco Calcagno lo consideró “…honor de Matanzas…”.</p>
<p>Hostigado por las penurias que debió enfrentar en los años finales de su vida, Francisco Jimeno cedió al Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas, en 1887 y en calidad de depósito, lo que quedaba de su museo. Era, sobre todo, la parte dedicada a la historia natural. Tiempo después el Instituto compró esa colección. Fue el inicio del llamado Museo Jimeno-La Torre, que alcanzó también celebridad en Cuba y fuera de ella. Pero ya esa es otra historia.</p>
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		<title>El bicentenario de Francisco Jimeno: un homenaje a la matanceridad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Jul 2025 14:02:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Jimeno]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este 28 de julio se cumplen 200 años del nacimiento de Francisco Jimeno, intelectual yumurino...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Este 28 de julio se cumplen 200 años del nacimiento de Francisco Jimeno, intelectual yumurino que encarnó la esencia de la matanceridad.</strong></p>
<p>Nació en la opulencia el 28 de julio de 1825, con un nombre que recordaba un título nobiliario: Francisco María Nazario de Ximeno y de Fuentes. Heredó bienes y riquezas, que empleó en viajar por el mundo y aprender todo lo que pudo. Muy joven murió su padre y esto, mala señal, trastocó su mundo y los proyectos que tenía en mente. Intentó ser negociante, pero no pudo, pues ese no fue nunca un ámbito en el que se sintió feliz. Comenzó una carrera universitaria, que debió abandonar. Se refugió en el estudio, el saber, la erudición. Llegó a ser, sin quererlo, la imagen viva de la historia y el devenir de Matanzas en el siglo XIX. Al morir, el 11 de febrero de 1891, hacía años que firmaba, por modestia y realismo, como Francisco Jimeno.</p>
<p><strong>La obra útil</strong></p>
<p>Viajó por el mundo, como hicieron muchos de sus contemporáneos. Estuvo en pujantes ciudades como Nueva York y París. Visitó grandes museos y soñó con uno similar para Matanzas, sin pensar en condiciones ni contratiempos. A eso consagró la mayor parte de sus esfuerzos. Al volver, creó en su residencia un museo o gabinete que fue famoso. Coleccionó libros, periódicos, monedas, sellos de correos y de timbre, papel timbrado, objetos de valor y piezas naturales, entre otras muchas cosas. También sembró plantas exóticas. Hizo, a su alrededor, un pequeño mundo ideal.</p>
<figure id="attachment_88096" aria-describedby="caption-attachment-88096" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88096 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1733717362719-1-300x189.jpg" alt="" width="300" height="189" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1733717362719-1-300x189.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1733717362719-1-150x94.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1733717362719-1.jpg 493w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-88096" class="wp-caption-text">El aura blanca, la pieza más célebre del museo de Francisco Jimeno. Hoy se conserva en el Museo Provincial Palacio de Junco. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Como tantos matanceros de su tiempo, rindió culto a las ciencias naturales. Pero, a diferencia de ellos, Francisco Jimeno no se ocupó de ejemplares raros ni de otros ámbitos o parajes. Se dedicó a investigar la fauna local, y así lo dio a conocer en una serie de artículos que tituló “Fauna matancera”. Descubrió y dio nombre a nuevas especies de caracoles, que otros se encargaron de divulgar. Reunió un amplísimo herbario, célebre entre los botánicos de la época, que el tiempo y la desidia convirtieron en polvo.</p>
<p>Bibliógrafo notable, se empeñó en completar la relación de libros publicados en Cuba, sobre lo cual publicó varios trabajos. También divulgó documentos históricos valiosos, que hoy son conocidos gracias a su esfuerzo al darlos a conocer como parte de un “Protocolo de antigüedades”. Compiló por varios años las “Efemérides cubanas”. Como si no bastara, investigó acerca de los huracanes ocurridos en Cuba, escribió un bello trabajo sobre el abra del Yumurí y profundizó en la protohistoria nacional con “Período prehistórico cubano”</p>
<p>Se dedicó a la historia local con fervor de hijo agradecido. Son clásicos los aportes que realizó Francisco Jimeno al conocimiento de hechos trascendentes de la historia matancera. Escribió sobre la fundación de la ciudad, la llegada de la imprenta, el combate de 1628 en la bahía, el primer barco de vapor, la epidemia de cólera, entre otros muchos temas. No hay historiador yumurino que no haya consultado “Matanzas, estudio histórico estadístico”, la obra cumbre que nos legó. Es un clásico su trabajo “Ciudades, pueblos y lugares que llevan el nombre de Matanzas”.</p>
<p>También fue economista y decidido partidario de la transformación científica de la agricultura cubana. En una época en que vivían agrónomos notables, fue el escogido para redactar el “Prólogo” del Tesoro del Agricultor Cubano. Escribió el censo agrícola de Matanzas y fue autor del censo de población de 1880. Sometió a severo y riguroso análisis el proyecto de creación de cincuenta ingenios centrales. Realizó una esmerada labor en la divulgación de la Exposición de Matanzas de 1881. Dejó monografías acerca del cultivo del café, el tabaco y la caña de azúcar.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="oTgGq0oFYv"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/dos-momentos-de-cervantes-y-el-quijote-en-matanzas/">Dos momentos de Cervantes y el Quijote en Matanzas</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Dos momentos de Cervantes y el Quijote en Matanzas» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/dos-momentos-de-cervantes-y-el-quijote-en-matanzas/embed/#?secret=X4kcADfxST#?secret=oTgGq0oFYv" data-secret="oTgGq0oFYv" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>En una ciudad de poetas y novelistas, Francisco Jimeno no dejó de hacer lo suyo. La conferencia sobre <a href="https://www.ecured.cu/Miguel_de_Cervantes">Miguel de Cervantes</a>, de 1883, fue un himno a la españolidad de nuestros orígenes literarios. A figuras como <a href="https://www.ecured.cu/Pepe_Antonio">Pepe Antonio</a>, <a href="https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Varela">Félix Varela</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Gener_Bohigas">Tomás Gener</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Saco">José A. Saco</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Alejandro_Ram%C3%ADrez">Alejandro Ramírez</a>, las enjuició en su condición de biógrafo. Defendió la necesidad de crear un museo arqueológico cubano.</p>
<p>Sólo en un aspecto, quizás, faltó su lealtad a la matanceridad: no se desempeñó nunca como maestro. Ningún colegio ilustre de la ciudad lo tuvo en su claustro, jamás ofició en un aula, donde hubiese podido impartir clases lo mismo de ciencias, que de humanidades. Sin embargo, figuras como <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Jacinto_Presas_y_Morales">Manuel J. Presas</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a> lo tuvieron y reconocieron como tutor, por las enseñanzas que recibieron de él, al iniciar sus fructíferos caminos en las ciencias naturales.</p>
<p>La trayectoria vital de Francisco Jimeno fue, en lo esencial, el reflejo de la historia de la ciudad donde nació y vivió. Vino al mundo rodeado de riquezas, en el mismo momento en que Matanzas iba ocupando un lugar de avanzada en la producción azucarera cubana. Fue testigo del crecimiento urbano, de la intensa actividad comercial, de la degradante esclavitud.</p>
<p>Poco a poco, como mismo le sucedió a la Atenas de Cuba, fue perdiendo su fortuna. Malos negocios, crisis sostenidas, errores y hasta mala suerte, decidieron el destino de ella y de él. Tuvo que vender piezas valiosas de su museo y de su biblioteca. Enajenó parte de su tiempo al aceptar, por necesidad financiera, un puesto burocrático en el gobierno provincial. Perdió sus propiedades, como mismo Matanzas perdió su empuje económico. Tuvo hasta el dolor de ver morir un hijo. Joven aún, sufrió un accidente cerebrovascular que lo condenó a la postración hasta el final de sus días.</p>
<p>Sin embargo, igual que Matanzas, Francisco Jimeno nunca vio peligrar su prestigio intelectual. Siempre fue un referente por su modestia, que llegó al límite de lo imperdonable. Formó parte, a distancia, casi que cohibido, de prestigiosas instituciones. Alentó realizaciones diversas, siempre que su nombre permaneciera a la sombra, alejado de todo ruido mundano y pueril. Sólo por necesidad publicó parte de su obra, pues hubiese preferido pasar sin ser visto.</p>
<p>Era primo de José Jacinto y Federico, los Milanés, y tío de la célebre Lola María de Ximeno y Cruz. Fue compañero de los Guiteras: Patricio José, Eusebio y Antonio,  también de Plácido y Benigno, los Gener. Estuvo entre los fundadores de la ciencia matancera, con Sebastián Alfredo de Morales, Manuel J. Presas y Joaquín Barnet. Amigo entrañable para Felipe Poey, Juan Cristóbal Gundlach y Antonio Bachiller y Morales. Cruzó cartas con Vidal Morales que leídas hoy, dan cuenta de la terrible decepción de un hombre vencido por las circunstancias, agobiado por la atmósfera venenosa de la esclavitud y sus consecuencias.</p>
<p><strong>Legado en el olvido</strong></p>
<p>En toda nuestra historia, una sola institución le rindió homenaje al llevar su nombre. Fue el Museo Jimeno-La Torre, que estuvo por décadas en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. Desapareció hacia 1969 y sus valiosas piezas se vieron destruidas, desperdigadas o robadas. Poco pudo ser rescatado. La historia de Francisco Jimeno, implacable, volvía a repetirse.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_88098" aria-describedby="caption-attachment-88098" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-88098 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20221128_123827-1-300x129.jpg" alt="" width="300" height="129" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20221128_123827-1-300x129.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20221128_123827-1-150x65.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20221128_123827-1.jpg 764w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-88098" class="wp-caption-text">Firma de Francisco Jimeno. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Parece cosa de maldición, pero el nombre de Francisco Jimeno, de alguien que encarnó como nadie la historia, afanes y tradiciones de una ciudad, está sepultado en el olvido. Nada hoy lo rememora en Matanzas, su urbe tan amada. Ni un premio, ni una institución lo recuerdan, nada. Tras su muerte, el legado de este hombre único ha corrido la misma suerte que tuvo en vida.</p>
<p>Han pasado dos siglos del nacimiento de Francisco Jimeno. En ese tiempo se forjó lo que hoy se llama, con orgullo legítimo, la matanceridad. Para alcanzar este sentimiento intangible fue esencial la obra de este intelectual enciclopédico. El ejemplo de su vida encarna, como ningún otro caso en nuestra historia, la simbiosis entre la biografía de un hombre y los avatares de la época en que vivió. Matanzas le debe muchísimo a Francisco Jimeno. Quizás sea ya la hora, doscientos años después, de comenzar a pagar esa deuda.</p>
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		<title>Dos momentos de Cervantes y el Quijote en Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Jun 2025 16:07:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantismo en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Don Quijote de la Mancha]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Jimeno]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Jacinto Presas]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel de Cervantes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La historia de Matanzas recoge momentos vinculados al estudio de la obra de Miguel de...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/dos-momentos-de-cervantes-y-el-quijote-en-matanzas/">Dos momentos de Cervantes y el Quijote en Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La historia de Matanzas recoge momentos vinculados al estudio de la obra de Miguel de Cervantes y su personaje inmortal: Don Quijote de la Mancha.</strong></p>
<p>Existen pocos datos sobre la infancia de <a href="https://www.ecured.cu/Miguel_de_Cervantes">Miguel de Cervantes Saavedra</a> (1547-1616), escritor español nacido en Alcalá de Henares. Parece que estudió en Valladolid, Córdoba o Sevilla, vinculado a la Compañía de Jesús. En 1566 su familia se estableció en Madrid, donde asistió al Estudio de la Villa y escribió sus primeras poesías. En 1569 pasó a Roma y además viajó por varias ciudades italianas.</p>
<p>Inscrito en el ejército, el 7 de octubre de 1571 participó en la batalla de Lepanto, donde fue herido. Participó en las expediciones navales de Navarino (1572), Corfú, Bizerta y Túnez (1573). En 1575 fue hecho prisionero por los turcos al regresar a España y confinado a Argel, donde permaneció cinco años prisionero. En 1580 fue liberado gracias a las gestiones de los padres trinitarios y se radicó en Madrid.</p>
<figure id="attachment_85833" aria-describedby="caption-attachment-85833" style="width: 224px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cervantes-en-Cuba-y-America-1902.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85833 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cervantes-en-Cuba-y-America-1902-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cervantes-en-Cuba-y-America-1902-224x300.jpg 224w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cervantes-en-Cuba-y-America-1902-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Cervantes-en-Cuba-y-America-1902.bmp 410w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85833" class="wp-caption-text">Imagen de Miguel de Cervantes, revista <em>Cuba y América</em>, 1902. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Viajó a Portugal en 1851 y a partir de 1587 recorrió regiones de Andalucía y Sevilla. Es reconocido como la máxima figura de la literatura española. Se le ha dado el sobrenombre de Príncipe de los Ingenios. Entre los libros que publicó están <em>La Galatea</em> (1585), <em>El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha</em> (1605), <em>Novelas ejemplares</em> (1613), <em>El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha</em> (1615) y <em>Los trabajos de Persiles y Sigismunda</em> (1617).</p>
<p><em>Don Quijote de la Mancha</em> se considera la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal. Es el libro más editado y traducido de la historia, sólo superado por la Biblia. El personaje del Quijote, Don Alonso Quijano, ha dado lugar a miles de estudios y aproximaciones. Lo mismo ha sucedido con la vida y obra de su creador.</p>
<p>Matanzas no ha estado ajena a esa intención. Lo que si es curioso es que dos de los momentos más destacados que vinculan a la Atenas de Cuba con esa obra universal tengan como protagonistas a dos relevantes científicos yumurinos.</p>
<p><strong>El estudio de Presas</strong></p>
<p>En 1866 el médico y naturalista Manuel Jacinto Presas Morales (1845-1874), escribió el ensayo <em>Estudio sobre la locura de D. Quijote de la Mancha</em>, que presentó para optar al título de socio de la Sección de Literatura del Liceo Artístico y Literario de Matanzas. Se publicó como folleto ese propio año. En 1945, el doctor Manuel Villaverde puso este ensayo como ejemplo de los “&#8230;tipos de literatura solamente posibles en lugares muy cultos”.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="q6MYTazwXn"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eterna-juventud-manuel-presas-morales/">La eterna juventud de Manuel Presas y Morales</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«La eterna juventud de Manuel Presas y Morales» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eterna-juventud-manuel-presas-morales/embed/#?secret=CqBaolngxJ#?secret=q6MYTazwXn" data-secret="q6MYTazwXn" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>El objetivo de Manuel J. Presas era estudiar cómo Cervantes había presentado la “…especie particular de locura” del Quijote. Al iniciar su escrito, destacó el acercamiento al tema realizado por el médico e historiador español Antonio Hernández Morejón. Este autor escribió “Bellezas de medicina práctica descubiertas en la obra de Cervantes”, capítulo del libro <em>Historia bibliográfica de la medicina española</em>, segundo tomo segundo de la obra <em>Biblioteca escojida de medicina y cirujía; ó colección de las mejores obras de esta ciencia publicadas ó que se publiquen en el extranjero, y de obras originales</em> (1843).</p>
<p>Además, destacó la existencia de análisis similares realizados con otras figuras históricas, en este caso reales. Mencionó entonces a Tucídides, Virgilio y Lucrecio por sus descripciones de diferentes enfermedades. También a Cuvier y Malgaigne, científicos que habían estudiado los conocimientos anatómicos de Homero, según las descripciones que aparecían en la <em>Ilíada</em> y la <em>Odisea</em>.</p>
<figure id="attachment_85838" aria-describedby="caption-attachment-85838" style="width: 217px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1866.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85838 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1866-217x300.jpg" alt="" width="217" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1866-217x300.jpg 217w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1866-109x150.jpg 109w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1866.bmp 498w" sizes="auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85838" class="wp-caption-text">Portada del folleto de Manuel J. Presas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Desplegó entonces Manuel J. Presas los argumentos referidos al Quijote como caso de locura, según la descripción que hizo Cervantes de la evolución de la enfermedad. En cada caso se apoyó en fragmentos del libro. Así lo hizo al presentar las “Predisposiciones y causas, o sean condiciones favorables al desarrollo de la locura”, entre las cuales incluyó, además de otras, las siguientes:</p>
<blockquote><p>“Cuarta.—El orgullo de raza y la nobleza.—Cer­vantes dice: En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, rocín flaco y galgo corredor.</p>
<p>Sexta.—La transición de la vida activa a la sedentaria: Es pues de saber que este sobredicho hidalgo los ratos que estaba ocioso (que eran los más), olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda,</p>
<p>Novena.—Las pasiones amorosas.—En un lugar cerca del suyo había una moza labradora, de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque según se entiende, ella jamás lo supo ni se dió cata dello. Mas adelante refiere Cervantes la pasión que concibió D. Quijote, y que le condujo al extremo de sus proezas y penitencias en la Sierra Morena.</p>
<p>Decima.—El exceso de lectura.—y llegó á tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías que leer, y también poesías eróticas.</p>
<p>Undecima.—Las vigilias prolongadas.—se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches le­yendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio: y así del poco dormir, y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85839" aria-describedby="caption-attachment-85839" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1883.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85839 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1883-300x159.jpg" alt="" width="300" height="159" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1883-300x159.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1883-150x79.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1883-768x406.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1883-720x380.jpg 720w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1883.bmp 964w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85839" class="wp-caption-text">Inicio de la publicación del texto de Manuel J. Presas en <em>El Liceo de Matanzas</em>, 1883. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A continuación, en <em>Estudio sobre la locura de D. Quijote de la Mancha</em>, Manuel J. Presas detalló la sintomatología de la locura en el célebre personaje. Al respecto señaló que en el libro</p>
<blockquote><p>“…se observa que los objetos exteriores lejos de producir sensaciones o imágenes regulares, ocasionaban graves trastornos en el juicio del enfermo, pintándose y reproduciéndose en su magín, conforme a la disposición interna de su desordenado cerebro”.</p></blockquote>
<p>Después detalló los períodos de la enfermedad, durante los 165 días que esta duró, así como las transformaciones que sufrió. Destacó, en cada análisis, que Cervantes había seguido de forma exacta las descripciones clásicas de la alienación mental o locura. Lo mismo ocurrió, según aclaró, en cuanto a la curación del Ingenioso Hidalgo. Sobre esta parte destacó el naturalista matancero:</p>
<blockquote><p>“Figuran en la novela siete personas que toman parte activa en el tratamiento, con diversas atribuciones cada cual. El cura del lugar, maese Nicolás el barbero, el Duque y el bachiller Sansón Carrasco parece que favorecen la locura; mientras la combaten abiertamente el canónigo de Toledo, el gobernador de Barcelona y la sobrina de D. Quijote”.</p></blockquote>
<p>Una vez terminado el estudio sobre la locura del Quijote, tal y como la pintó Cervantes, declaró Manuel J. Presas:</p>
<blockquote><p>“Cervantes nada olvidó: predisposiciones y causas ocasionales, síntomas, principio, aumento, estado, declinación, periodos, marcha, duración, transformación, crisis, pronóstico, diagnóstico, tratamiento, todo está en su libro”.</p></blockquote>
<p>Acerca de estar ausente la autopsia del difunto Quijote en su célebre libro, opinó Manuel J. Presas en el último párrafo de su ensayo:</p>
<blockquote><p>“…tal vez sea porque el autor estaba convencido de la insuficiencia de la Anatomía patológica en esta especie de enfermedad, o bien porque habiendo recobrado la razón, la sequedad del cerebro no era la causa próxima ni el asiento de esta causa transformada ya en otra, y por consiguiente nada se había de encontrar que coincidiese con los trastornos de aquella imaginación volcánica en vida. Puede ser también que el verdadero motivo estribase en la imposibilidad de hacerla por escrúpulos de la familia o de los parientes cercanos del finado, sobre todo, en un pueblo pequeño. En nuestro concepto esta última causa, unida a la poca costumbre de abrir cadáveres, serían los motivos que obligaron a Cervantes a guardar silencio, y no temeríamos equivocarnos si recordásemos que la facultad de hacer autopsias estuvo reservada a ciertas y muy contadas Escuelas de Medicina, por orden de los Papas, que en aquellos malhadados tiempos se oponían a facilitar elementos de estudio a los hombres de la ciencia. Espesas nubes del oscurantismo que el sol radiante de la libertad y del progreso ha comenzado a disipar”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85840" aria-describedby="caption-attachment-85840" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1916.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85840 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1916-300x298.jpg" alt="" width="300" height="298" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1916-300x298.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1916-150x150.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Presas-en-1916.bmp 564w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85840" class="wp-caption-text">Inicio de la publicación del texto de Manuel J. Presas en la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>, en 1916. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Además de la edición citada de 1866, el <em>Estudio sobre la locura de D. Quijote de la Mancha</em> fue publicado en otras tres ocasiones. Apareció en las páginas de la revista <em>El Liceo</em>, en los números del 15 y el 30 de septiembre de 1866. También lo hizo en <em>El Liceo de Matanzas</em>, el 15 de mayo de 1883. En 1916 José Augusto Escoto lo reeditó en el tercer número de la <em>Revista Histórica, Crítica y Bibliográfica de la Literatura Cubana</em>.</p>
<p><strong>La conferencia de Jimeno</strong></p>
<p>Otro momento relevante, vinculado a Cervantes y el Quijote en Matanzas, tuvo como protagonista al naturalista, historiador y bibliógrafo Francisco Jimeno Fuentes (1825-1891). Se relacionó con los homenajes tributados en 1883 al autor de <em>El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha</em>. El 23 de abril de ese año, Jimeno dio lectura en el Casino Español de Matanzas a la conferencia “Miguel de Cervantes Saavedra”.</p>
<figure id="attachment_85835" aria-describedby="caption-attachment-85835" style="width: 208px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85835 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Francisco-Jimeno-Fuentes-208x300.png" alt="" width="208" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Francisco-Jimeno-Fuentes-208x300.png 208w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Francisco-Jimeno-Fuentes-104x150.png 104w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Francisco-Jimeno-Fuentes.png 303w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" /><figcaption id="caption-attachment-85835" class="wp-caption-text">Francisco Jimeno Fuentes. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El manuscrito de esta disertación, que formó parte de la Colección <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Augusto_Escoto">José Augusto Escoto</a>, se conserva actualmente en la Universidad de Harvard, Estados Unidos. Además, se publicó en la revista <em>El Liceo de Matanzas</em>, el 15 de mayo de 1883, aunque no de forma completa según el manuscrito, y volvió a ser reimpresa por la revista <em>Cuba y América</em>, en su número de febrero de 1902. Esta vez sí apareció de forma íntegra, aunque con la aclaración de que era un “trabajo inédito”, lo cual no era totalmente cierto.</p>
<p>En los dos párrafos iniciales, expresó Francisco Jimeno:</p>
<blockquote><p>“Cuando al conmemorar el aniversario del fallecimiento de Miguel Cervantes de Saavedra rinde la noble España el homenaje de su admiración el <em>príncipe de sus ingenios</em> ¡gloria y pres de su literatura!, no debe el Casino de Matanzas permanecer inerte ante el grandioso espectáculo que hoy ofrece la Nación que tantos nombres de insignes varones registra en su brillante historia. Humilde es su ofrenda y si poca honra puede añadir a la envidiable fama del genio que el mundo entero admira y contempla, honrase al menos tributando con sinceridad el pequeño obsequio que reúne en este sitio a los innumerables admiradores del inmortal Quijote».</p>
<p>«Vano sería nuestro intento si pretendiéramos encomiar y enaltecer los gloriosos timbres conquistados por uno de los grandes genios que honran a la Humanidad, empresa ya realizada por tantos y tan distinguidos escritores nacionales y extranjeros. Limita debemos nuestras aspiraciones a condensar en pocas palabras lo dicho por esclarecidos literatos, que han consagrado su vida al estudio del libro más popular de los españoles. Maravilloso en la invención, útil en la enseñanza, sin igual en el donaire de la narrativa; no sólo España, sino todos los países cultos, estimado justamente por sabios e indoctos como una de las mejores obras del humano ingenio”.</p></blockquote>
<p>A continuación, Francisco Jimeno relató brevemente los principales acontecimientos de la vida de Cervantes, con énfasis en la batalla de Lepanto y los años de prisión en Argel. Mencionó además las principales obras que escribió y publicó, desde el propio <em>Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha</em>, hasta <em>Los trabajos de Pérsiles y Segismunda</em>, pasando por <em>Novelas Ejemplares</em> y <em>Viaje al Parnaso</em>. También estableció un paralelo entre el Quijote y Sancho, como antípodas humanas en la narración de Cervantes.</p>
<figure id="attachment_85837" aria-describedby="caption-attachment-85837" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85837 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-El-Liceo-de-Matanzas-300x217.jpg" alt="" width="300" height="217" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-El-Liceo-de-Matanzas-300x217.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-El-Liceo-de-Matanzas-150x109.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-El-Liceo-de-Matanzas.bmp 557w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-85837" class="wp-caption-text">Inicio de la conferencia de Francisco Jimeno publicada en <em>El Liceo de Matanzas</em>, 1883. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Hizo notar Francisco Jimeno en su conferencia, la casualidad de coincidir en fecha el fallecimiento del inglés <a href="https://www.ecured.cu/William_Shakespeare">William Shakespeare</a>, el “…gran trágico inglés…”, y de Miguel de Cervantes, “…el preclaro novelista español…”. Acerca de la significación de ambos escritores, señaló:</p>
<blockquote><p>“…por su ingenio y relevante mérito no tienen rivales; y sobreviviendo sus obras inmortales, son orgullo de su patria y gloria de la humanidad, no amenguando su firma, sino por el contrario creciendo más y más con el trascurso de los años…”.</p></blockquote>
<p>Expuso Francisco Jimeno, además, los criterios de varios estudiosos de la obra de Cervantes y, en especial, del Quijote. Citó ampliamente a Antonio Gil de Zárate, Vicente de los Ríos, Pedro Alcántara García y Martín Fernández de Navarrete, así como al inglés George Ticknor. Todos, incluidos en un listado de 32 autores ingleses, franceses, alemanes y españoles que habían dedicado esfuerzos al estudio de la inmortal obra.</p>
<figure id="attachment_85841" aria-describedby="caption-attachment-85841" style="width: 200px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-pagina-Conferencia-Jimeno.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85841 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-pagina-Conferencia-Jimeno-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-pagina-Conferencia-Jimeno-200x300.jpg 200w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-pagina-Conferencia-Jimeno-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Primera-pagina-Conferencia-Jimeno.bmp 421w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85841" class="wp-caption-text">Portada del manuscrito de la conferencia de Francisco Jimeno sobre Miguel de Cervantes. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Acerca de la significación universal de Cervantes y el Quijote, escribió:</p>
<blockquote><p>“Cervantes, obedeciendo a su propia inspiración, imitando a la naturaleza, sin pretender hablar otro lenguaje que el de todos, fue siempre original, siempre español; de todos entendido, de todos admirado, y en vez de envejecer adquiere cada día mayor aprecio. No fundando su plan en sistemas arbitrarios y transitorios sino en sólidas y eternas doctrinas, será siempre leído y alabado”.</p>
<p>“El interés que inspira el Quijote crece a medida que se lee, nunca cansa, y por el contrario una fuerza irresistible impulsa al lector a seguir adelante, deseoso de encontrar nuevas aventuras y nuevas bellezas. La originalidad, la infinita variedad, los innumerables chistes y agudezas de que está sembrada toda la obra la hacen sin igual y digna de su fama”.</p>
<p>“Los caracteres de todos los personajes están pintados por mano maestra y a la altura en que los ha colocado su autor”.</p>
<p>“El estilo clásico del Quijote es uno de sus mayores encantos; pocos libros hay en castellano tan perfectos y que merezcan ser estudiados con más instancia”.</p></blockquote>
<p>Al concluir, Francisco Jimeno colocó la frase latina: “POST TENEBRAS SPERO LUCEM”, “Después de la oscuridad, espero la luz”, utilizada por Cervantes como lema del libro sobre las aventuras del Quijote. Después, finalizó su conferencia con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“Si alguna vez, miserable, hambriento y desfallecido, cayó de tu mano la gloriosa pluma con que enalteciste el habla de Castilla—tu magnánimo corazón, sin duda, dijo: «día vendrá en que la Patria, avergonzada de su ingratitud, te proclame el <em>más ilustre de sus hijos</em>».—Si llegado es el día—tus esperanzas están cumplidas—España enorgullecida te rinde parias—tu preclaro nombre grabado está en el pecho de tus compatriotas y el mundo entero te contempla y admira».</p>
<p>«¡Gloria a Miguel de Cervantes Saavedra!</p>
<p>«¡Gloria al autor del inmortal Quijote!”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85836" aria-describedby="caption-attachment-85836" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-Cuba-y-America-1902.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85836 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-Cuba-y-America-1902-300x207.jpg" alt="" width="300" height="207" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-Cuba-y-America-1902-300x207.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-Cuba-y-America-1902-150x103.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Jimeno-en-Cuba-y-America-1902.bmp 645w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85836" class="wp-caption-text">Inicio de la conferencia de Francisco Jimeno publicada en <em>Cuba y América</em>, 1902. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Otras aproximaciones</strong></p>
<p>Manuel J. Presas y Francisco Jimeno no han sido los únicos matanceros que han escrito sobre Cervantes y el Quijote. José Antonio Rodríguez García publicó <em>Vida de Cervantes y juicio del Quijote</em> (1905), libro que reeditó en 1916. A su vez, <a href="https://www.ecured.cu/Emilio_Gaspar_Rodr%C3%ADguez">Emilio Gaspar Rodríguez</a> (1889-1939) fue autor de <em>Puntos sutiles del Quijote. Acervo histórico-sociológico de algunos pasajes</em> (1922). Federico Milanés le dedicó un poema en 1879. En 1883 el Liceo de Matanzas realizó una velada en honor de Miguel de Cervantes, donde se leyeron discursos en su honor. En lo alto de la ciudad de Matanzas, donde existió el Instituto Superior Pedagógico <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Marinello">Juan Marinello</a>, centro formador de los educadores matanceros por 42 años, se erige la única estatua dedicada al Quijote en suelo yumurino. Pero estos son temas para otras reseñas.</p>
<figure id="attachment_85834" aria-describedby="caption-attachment-85834" style="width: 225px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85834 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/FB_IMG_1748945337370-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/FB_IMG_1748945337370-225x300.jpg 225w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/FB_IMG_1748945337370-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/FB_IMG_1748945337370.jpg 461w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-85834" class="wp-caption-text">Estatua del Quijote en el inmueble donde radicó el Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/dos-momentos-de-cervantes-y-el-quijote-en-matanzas/">Dos momentos de Cervantes y el Quijote en Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Ciencia, leyenda e historia en el aura blanca</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Dec 2024 15:17:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[aura blanca]]></category>
		<category><![CDATA[Canagüey]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Jimeno]]></category>
		<category><![CDATA[Gertrudis Gómez de Avellaneda]]></category>
		<category><![CDATA[Padre Valencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La leyenda del aura blanca une a Matanzas y Camagüey. Sobre cómo en ese mito...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-leyenda-e-historia-en-el-aura-blanca/">Ciencia, leyenda e historia en el aura blanca</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La leyenda del aura blanca une a Matanzas y Camagüey. Sobre cómo en ese mito se entrelazan lo científico, lo legendario y lo histórico, trata esta reseña.</strong></p>
<p>El aura tiñosa (<em>Cathartes aura</em>), es un ave muy conocida en Cuba. Posee una amplia distribución geográfica, pues habita desde Sudamérica hasta el sur de Canadá. Puede verse en zonas urbanas, bosques subtropicales, matorrales, pastizales y desiertos. Se le conoce por varios nombres vulgares: lore gallipavo, buitre pavo, buitre americano cabecirrojo, gallinazo de cabeza roja, jote de cabeza colorada, maura, zopilote o urubú de cabeza roja, entre otros.</p>
<p>Es un ave grande, con una envergadura de sus alas entre 170 y 183 cm. Alcanza una longitud de 64-81 cm y un peso entre 0,85 y 2,26 kg. Su plumaje puede ser de marrón oscuro hasta negro. La cabeza y el cuello son de color púrpura-rojo y no tienen plumas. Su pico es corto, de color marfil y con forma de gancho. Se alimenta de carroña, por lo cual posee gran importancia en la naturaleza.</p>
<h3>El aura blanca en Cuba</h3>
<p>En Cuba se han reportado ejemplares con el plumaje de un color mucho más claro del normal, nombradas “auras blancas”. Esto se debe al fenómeno conocido como albinismo, trastorno genético presente en los animales y causado por mutaciones en diferentes genes, que produce una reducción o ausencia total del pigmento melánico (negro) de ojos, piel y plumas o pelos.</p>
<p>Esta mutación es hereditaria, pues aparece con la combinación de los genes recesivos de dos padres portadores. En el caso de las aves, los genes afectados son los que determinan la coloración de las plumas. También ese plumaje “blanco” puede deberse a otra anomalía genética llamada leucismo, que afecta las plumas de manera parcial, pero no los ojos.</p>
<p>Se conoce que en 1924 fue capturada un aura blanca en Las Tunas y otra en 1943, en la finca Tagarro, cerca de la ciudad de Camagüey. Esta última se conserva hoy en el Museo Provincial Ignacio Agramonte. Una fue donada en 1964 al Museo de Ciencias Naturales del Instituto Preuniversitario de Camagüey, aunque sin ficha de identificación.</p>
<p>Otro ejemplar fue observado en 1975, cerca de Santa Cruz del Sur. Han sido reportados un aura con leucismo parcial, vista en 2020 en Escaleras de Jaruco, Mayabeque, y otra albina divisada en el mismo año, sobre la sierra de Maraguán al noreste de la capital agramontina. En 2022 se avistó una similar en el río Almendares, La Habana.</p>
<p>La primera aura blanca cubana apareció en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, en mayo de 1860. Su llegada adquirió el ribete de lo sobrenatural, pues se le vinculó a la figura del padre franciscano José de la Cruz Espí (1763-1838), conocido como el Padre Valencia. Este sacerdote había realizado una abnegada labor dirigida al cuidado de los enfermos de lepra en el Hospital de San Lázaro, la cual se había visto descuidada por diversos motivos tras su muerte. Por tanto, ante su rareza, la aparición del aura blanca fue vista por los devotos como una reencarnación de su alma.</p>
<p>Apresada por el doctor José Ramón Simoni Ricardo, director honorífico del hospital, el aura blanca fue expuesta en la Casa de Gobierno. Esto permitió poner precio a la entrada y recaudar fondos, lo cual redundó en beneficios para la necesitada institución hospitalaria. También se plantea que se le exhibió en otros lugares de Cuba.</p>
<h3>De Camagüey a Matanzas, y su paso por la literatura</h3>
<p>Tal fervor hizo que la destacada escritora camagüeyana <a href="https://www.ecured.cu/Gertrudis_G%C3%B3mez_de_Avellaneda">Gertrudis Gómez de Avellaneda</a> le dedicara una de sus leyendas, que fue incluida en el quinto tomo de sus <em>Obras literarias</em> (1871). El título correcto de esa creación de Tula es: “El aura blanca. Suceso extraño ocurrido en nuestros días”. De esta forma la literatura contribuyó a la difusión de la leyenda y al conocimiento de la existencia de tan raro ejemplar.</p>
<p>Según algunos autores el aura blanca fue rifada años después, lo cual incrementó la recaudación financiera para el hospital. Fue el comerciante español Don José Gómez quien la adquirió y regaló al naturalista matancero Francisco Jimeno. Mientras unos plantean que ya estaba embalsamada al arribar a Matanzas, la mayoría coincide en que fue el yumurino Félix García Chávez quien llevó a cabo la taxidermia del ejemplar cuando murió en 1864.</p>
<p>Veinte años después, como mismo debió hacer con buena parte de su museo particular, Jimeno vendió el aura blanca al Museo de Historia Natural del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Matanzas en 1884. Al desaparecer este museo en los finales de la década de 1960, se colocó en la librería «El Pensamiento». De allí pasó, años más tarde, al Museo Provincial Palacio de Junco, donde aún se encuentra.</p>
<p>Desde inicios del siglo XX se han sucedido intentos de trasladar a Camagüey el ejemplar del aura blanca que se conserva en Matanzas. A lo largo del tiempo se han ofrecido argumentos a favor y en contra de esa decisión. Mientras tanto, el aura blanca más famosa de la historia de Cuba puede ser admirada en nuestra ciudad.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/ciencia-leyenda-e-historia-en-el-aura-blanca/">Ciencia, leyenda e historia en el aura blanca</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Vigencia del Tesoro del Agricultor Cubano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Dec 2024 15:25:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[agricultura cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencias agrícolas]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Javier Bamaseda]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Jimeno]]></category>
		<category><![CDATA[Tesoro del Agricultor Cubano]]></category>
		<category><![CDATA[veterinaria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tesoro del Agricultor Cubano, obra publicada por el escritor remediano Francisco Javier Balmaseda, fue un...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Tesoro del Agricultor Cubano</em>, obra publicada por el escritor remediano Francisco Javier Balmaseda, fue un hito en la historia de las Ciencias agrícolas en Cuba. A más de 130 años después su publicación aún mantiene  vigencia.</strong></p>
<p>Entre 1885 y 1887 apareció, en tres tomos, el libro <em>Tesoro del Agricultor Cubano</em>. Fue editado por la imprenta La Propaganda Literaria, radicada en La Habana. Este libro fue un texto colectivo, compilado por Francisco Javier Balmaseda (1823-1907), que destacó las potencialidades de la agricultura cubana, cuya diversificación era un sueño largamente acariciado. A partir de la recopilación de artículos ya publicados y de otros escritos por el propio Balmaseda, fundamentó las posibilidades existentes para no depender del monocultivo.</p>
<blockquote><p>El primer tomo contó con el siguiente subtítulo: “Métodos para el cultivo de las principales plantas propias del clima de la isla de Cuba, escritos ó coleccionados por (…), ampliados con estudios agrícola-económicos sobre el porvenir de cada producto, así como algo de horticultura, ganadería y veterinaria”. Contiene escritos de diferentes autores acerca del cultivo del cacao, café, maíz, maguey y algodón. La introducción la escribió el erudito matancero Francisco Jimeno (1825-1891), quien señaló con precisión los males que aquejaban a la agricultura cubana.</p></blockquote>
<p>Como contenido del segundo tomo, publicado en 1886, puede leerse en la portada: “Naranjo-Cocotero-Abejas-Caña de azúcar-Plátano-Hiraca-Arroz-Maní (cacahuate)-La Vid-Piña-Caucho, Eucalyptus, Tagua, etc”. Sobre esos temas versaron los trabajos incluidos, firmados por diversos autores. Además, pueden leerse informes sobre métodos para eliminar la bibijagua, el cultivo de la papa y el trigo, y sobre la creación de bosques artificiales.</p>
<p>Sobresalió la inclusión de una traducción del <em>Manual del Apicultor</em>, versión del <em>Manual of the Apiary</em> (1876), de Albert John Cook. Esta fue realizada por el médico matancero Federico Gálvez, destacada personalidad de la medicina cubana, que estuvo entre los fundadores en 1861 de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. También aparece “Cultivo de la piña”, del médico y botánico yumurino Sebastián Alfredo de Morales.</p>
<p>El tercer y último tomo de <em>Tesoro del Agricultor Cubano</em>, que vio la luz en 1887, estuvo dedicado a: “Gallinas, Pavos, Palomas, Ganadería, Veterinaria, Horticultura, Floricultura, Fabricación de Azúcar, Abonos, Aguardientes”. Además, comentó sobre la cría de patos, cabras y caballos. Buena parte de los escritos compilados son de la autoría del propio Balmaseda.</p>
<p>Como sucedió en el volumen inicial, fueron incluidos trabajos de otros autores. Merecen ser mencionados los artículos “Cultivo de hortalizas”, por Antonio Bachiller, así como las “Cartas sobre el cultivo de las flores en la Isla de Cuba”, de Manuel Monteverde. Acerca de “Alcoholes cubanos” escribió el agrónomo matancero Juan B. Jiménez.</p>
<p><em>Tesoro del Agricultor Cubano</em> fue un valioso libro que intentó contribuir a remediar lo inevitable: la crisis de la agricultura cubana. A pesar del panorama económico imperante, derivado del agotamiento de la plantación azucarera, lo hizo con optimismo. Reunió buena parte de lo mejor que se había escrito en Cuba acerca de diferentes cultivos y la cría de animales domésticos. Balmaseda lo compiló soñando con el desarrollo posible de la agricultura cubana.</p>
<p>Esa intención fue reflejada en la introducción del primer tomo, según expresó Francisco Jimeno: “La Isla de Cuba, por su situación geográfica, por su fertilidad y por su clima reúne cualidades especiales para ser un gran país próspero y rico: en su agricultura cifra su felicidad y ventura, y solo necesita del trabajo inteligente, libre y fecundo para utilizar los dones que en ella ha derramado la pródiga Naturaleza”. (LLOLL)</p>
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		<title>Dos homenajes matanceros a Félix Varela en el siglo XIX</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Nov 2024 11:17:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Varela]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Jimeno]]></category>
		<category><![CDATA[José M. Casal]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La figura de Félix Varela ha recibido múltiples homenajes. La historia recoge, entre otros, dos realizados en Matanzas durante el siglo XIX.</strong></p>
<p>El presbítero <a href="https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Varela">Félix Varela Morales</a> nació en La Habana el 20 de noviembre de 1788. Se destacó como sacerdote, maestro, escritor, filósofo y político. Ejerció una poderosa influencia sobre sus discípulos, gracias a la ejemplaridad de su vida y los métodos pedagógicos que implementó. Se le considera entre los forjadores de la nación cubana. Exiliado por sus ideas revolucionarias, falleció en San Agustín, Florida, el 25 de febrero de 1853.</p>
<p>Uno de los homenajes matanceros data de 1860. Ese año su discípulo <a href="https://www.ecured.cu/index.php?search=Jos%C3%A9+Mar%C3%ADa+Casal&amp;title=Especial%3ABuscar&amp;go=Exacta">José María Casal</a> publicó un libro en Matanzas, donde recogió parte de su obra. El título de este volumen fue: <em>Discursos del presbítero D. Félix Varela, precedidos de una suscinta relación de lo que pasó en los últimos momentos de su vida y en su entierro hasta que se depositaron sus cenizas en la capilla que al efecto levantaron los cubanos en el cementerio de San Agustín de la Florida</em>.</p>
<p>En el texto Casal incluyó el elogio de Varela al rey <a href="https://www.ecured.cu/Fernando_VII_de_Espa%C3%B1a">Fernando VII</a>, fechado en 1818. También apareció el discurso que pronunció en 1817, en la primera junta a la que asistió como socio de la Sociedad Económica de Amigos del País. Por último, puede leerse la oración fúnebre a propósito de las exequias del rey Carlos IV de Borbón en 1819.</p>
<p>Además de contener estos tres discursos pronunciados por Varela, este libro posee gran importancia por otro motivo. Está encabezado por el escrito titulado “La muerte de un justo”, de la autoría de Casal. En él se narra la muerte de Varela y los esfuerzos realizados para la construcción de un mausoleo para sus restos en el cementerio de San Agustín. Es, por tanto, un valioso testimonio.</p>
<p>Las fases que Casal dedicó a su maestro evidencian un profundo respeto. Así lo demuestra al decir que “…era un filósofo, era un héroe, era un apóstol…”. Sobre la trascendencia de su obra señaló: “El adoró la verdad, todo lo dejó por ella y eligiendo sereno el camino de las privaciones, del trabajo y de la oración, halló tesoros que repartió generoso entre los hombres…”.</p>
<p>Veinte años después, en 1880, el naturalista e historiador matancero Francisco Jimeno Fuentes sería protagonista de otro homenaje matancero a Varela. Se trata del artículo “El padre Varela”, publicado el 18 de febrero de 1880 en el periódico <em>Diario de Matanzas</em>. Además, apareció el 19 de febrero de 1882 en las páginas de la revista <em>El Ateneo</em>.</p>
<p>Fue concebido por su autor para recordar la excelsa figura de Varela, a quien destacó como un “…sabio sacerdote cristiano…”. Resaltó su batalla contra la escolástica aristotélica y las sabias doctrinas que enseñó en el Seminario de San Carlos. Destacó además que su obra había abierto “…una nueva era a la ilustración y buenos estudios, que tan opimos frutos debía proporcionar a su patria”.</p>
<p>En el campo científico resaltaron sus aportes a la filosofía y la física experimental, que le había hecho ganar el sobrenombre de “Descartes cubano”. No olvida su labor como diputado a Cortes y los sucesos que le hicieron radicarse en los Estados Unidos. Por último, Jimeno hace suyo el deseo de que los restos mortales de Varela volvieran algún día “…al regazo de la patria, que tanto amó y que tantos beneficios le debe”.</p>
<p>Estos fueron, junto a otros varios, dos de los homenajes realizados a la excelsa figura de Félix Varela en Matanzas durante el siglo XIX. (ALH)</p>
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		<title>Matanzas en la Exposición Universal de París de 1867</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Jul 2024 10:57:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
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		<category><![CDATA[Exposición Universal de París]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francia fue sede, en 1867, de un singular evento mundial: la Exposición Universal de París. Cuba...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Francia fue sede, en 1867, de un singular evento mundial: la Exposición Universal de París. Cuba participó en ese certamen y Matanzas tuvo una amplia representación.</strong></p>
<p>La Exposición Universal en París se inauguró oficialmente el 1 de abril de 1867 y se clausuró el 31 de octubre. Fue una demostración de grandeza por parte del emperador Napoleón III y se desarrolló en un gigantesco edificio ovalado construido en los campos de Marte.</p>
<p>Como parte de la sección española, Cuba envió numerosas muestras de  recursos naturales y productos de su economía. Matanzas figuró de forma brillante en el evento.</p>
<p>La principal representación matancera la ostentó el naturalista Francisco Jimeno. Dentro de los fósiles cubanos presentados estuvieron dos ejemplares de erizos del género Asterostoma de su colección, que fueron estudiados y clasificados como especies nuevas para la ciencia.</p>
<p>A los visitantes les llamó la atención su colección de maderas, formada por 199 piezas. Además, aportó 25 ejemplares de peces, 30 de esponjas, la fotografía de una madrépora encontrada de la bahía de Matanzas y varios ejemplares de moluscos marinos.</p>
<p>También expuso su herbario, con 2500 especies de plantas cubanas y un muestrario de 71 ejemplares de plantas textiles y diez de lanas vegetales. Estos obtuvieron una mención honorífica.</p>
<p>El naturalista alemán <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Gundlach">Juan Cristóbal Gundlach</a>, radicado en Matanzas y emisario del gobierno español en la Exposición, presentó siete colecciones completas de animales de Cuba. Fue premiado con una medalla de plata.</p>
<p>Una amplia gama de productos químicos y farmacéuticos, entre los que sobresalía su célebre vino de zarzaparrilla, fue enviada por el boticario Ambrosio Sauto. Además, expuso objetos naturales con aplicación en la farmacia y cincuenta y cuatro ejemplares de frutas cubanas imitadas en cera.</p>
<p>El químico matancero Joaquín Barnet presentó 15 muestras de féculas obtenidas de frutos y raíces de plantas cubanas. Mientras que José María Morales mostró ron y aguardiente de los alambiques de San Luis.</p>
<p>Manuel Santos Parga, descubridor de las <a href="https://www.ecured.cu/Cuevas_de_Bellamar">Cuevas de Bellamar</a>, envió un ejemplar de estalactita cristalizada de ese lugar emblemático de la ciudad. También los Escolapios de Guanabacoa, en su colección de rocas, incluyeron una de cal carbonatada romboédrica procedente del mismo sitio.</p>
<p>Entre las publicaciones expuestas estaba el primer número del Anuario de la Sección de Ciencias del Liceo Artístico y Literario de Matanzas, editado en 1866. También los libros Historia de la conquista de la Habana (1856) e Historia de la isla de Cuba (1865-1866), en dos tomos, de <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Jos%C3%A9_Guiteras_Font">Pedro José Guiteras</a>.</p>
<p>Fueron admirados productos de varios ingenios azucareros matanceros. Entre ellos el Ácana, que obtuvo medalla de oro. También los ingenios Babiney, reconocido con medalla de bronce; Nuestra Señora del Carmen y Teresita. Llamaron la atención, además, los planos de los ingenios Socorro, Alcancía y Las Cañas.</p>
<p>Esta última fábrica, junto a su dueño Juan Poey, fue protagonista en la Exposición. Entre los varios productos obtenidos en Las Cañas que se exhibieron estuvo una muestra de fécula de maranta, semillas de indigofera, colmenas y bolsas de miel, además de ejemplares de cañas de azúcar.</p>
<p>Igualmente, se expusieron naranjas y toronjas cosechadas en ese ingenio, que obtuvieron medalla de plata. Por último, también se presentó una colección metódica de productos y procedimientos de fabricación, que fue galardonada con medalla de oro. (ALH)</p>
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