Rusia no solo cuenta con la mayor flota de rompehielos nucleares del mundo, sino que todos los ocho buques, en un despliegue sin precedentes, están ocupados, ahora mismo, asegurando la salida de exportaciones rusas por el Ártico —principalmente hidrocarburos — y la navegación por la Ruta Marítima del Norte, el camino por mar más corto entre Asia y Europa.

Los competidores de Moscú en la región están a años luz del gigante euroasiático, tanto en los números como en las tecnologías, reconoce la prensa occidental. En total, el país cuenta con 43 rompehielos, una flota que se ampliará en los próximos años con nuevos buques de este tipo, entre ellos cuatro de propulsión nuclear. El más grande, del proyecto Líder, llevará el nombre de Rusia y podrá romper hielo de más de cuatro metros de profundidad, creando una ruta navegable de 50 metros de ancho.

El gigante, sin iguales en el mundo por sus características, contará con un reactor nuclear de la serie RITM-400, casi dos veces más potente que el que mueve a los rompehielos rusos del proyecto 22220. Estos, por el momento, son los más grandes y potentes del planeta, mientras que se ha logrado reducir de 7 a 5 años el tiempo necesario por su construcción.

Mientras tanto, la corporación nuclear rusa Rosatom acaba de fabricar el primer lote de combustible atómico para los RITM-400, en medio del creciente interés internacional por usar la Ruta Marítima del Norte, que reduce casi a la mitad el tiempo de navegación frente a la ruta tradicional por el canal de Suez.

En 2024, el trayecto sirvió para transportar 40 millones de toneladas de cargas, incluido el paso de portacontenedores, en una tendencia al alza. Así, el pasado mes de septiembre, China lanzó el Arctic Express, su primera línea regular de transporte de mercancías por el Ártico, al haber llevado a puertos europeos casi 5.000 contenedores con módulos fotovoltaicos, sistemas de almacenamiento de energía y mercancías de comercio electrónico transfronterizo.

Se estima que, para 2035, la capacidad de la Ruta Marítima del Norte alcanzaría los 150 millones de toneladas al año. Entre quienes buscan aprovechar sus ventajas se encuentran la India, Vietnam e Indonesia. Asimismo, Rusia apuesta por usarla para el abastecimiento de las regiones remotas del norte del país, algo que además de impulsar su desarrollo, también contribuirá a aliviar la carga sobre la infraestructura ferroviaria nacional, entre otros efectos.

Según los últimos datos hechos públicos por el Gobierno ruso, el plan de desarrollo de la Ruta Marítima del Norte hasta 2035 ya se ha ejecutado en un 50%, en lo que respecta a rompehielos, y en un 30%, en cuanto a satélites. Es decir, el proyecto también implica colocar satélites en órbita, para proveer de una ‘visión ‘ de alta calidad a los buques que naveguen en el Ártico. (ALH)

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