El mes de mayo llega para recordar lo valiosas que son las madres, lo importante que resulta cada consejo, cada cariño, cada regaño.
Las madres son esas mujeres capaces de descifrar cuando algo anda mal, las que siempre tienen el tiempo para escucharnos. La relación con estas mujeres valiosas, cuando crecemos, resulta, en ocasiones, un tanto complicada pues muchas veces no comprendemos en el momento el porqué de sus consejos y llamados de atención.
Las madres son esas mujeres que trabajan día a día; que aprenden a ser mejores junto a nosotros. Para nada son nuestras enemigas, son nuestras fieles confidentes.
Una madre cubana de estos tiempos cría a sus hijos a base de sacrificios. En medio de noches de intenso apagón y calores extremos, abanica sin parar. Pone en pausa sus sueños mientras vela los nuestros.
Las madres son unas verdaderas guerreras. Aunque el cansancio les marque el rostro, siempre encuentran fuerzas para levantarse temprano, preparar la comida, ayudar con las tareas y mantenerse firmes frente a cualquier dificultad. En silencio cargan preocupaciones que pocas veces cuentan, porque su prioridad consiste en la felicidad de sus hijos.
Detrás de cada madre existe una historia de entrega infinita. Son mujeres que celebran nuestros triunfos como si fueran propios y sufren cada tropiezo con el corazón en la mano. No importa la edad que tengamos, para ellas siempre seguiremos siendo esos niños que necesitan abrigo, comprensión y una palabra de aliento en los momentos más difíciles.
Por eso no es necesaria una fecha para regalar flores o felicitar a mamá. Debe convertirse en un motivo para agradecer, para acompañarlas más, para escuchar sus consejos y devolverles una parte del amor inmenso que entregan cada día. Porque las madres son el refugio seguro, el abrazo oportuno y el corazón que nunca se rinde.
Foto: Raúl Navarro/ Periódico Girón
