El botánico matancero Antonio Ponce de León fue un destacado estudioso y defensor de la flora cubana.

En la finca Ponce, en Guamacaro, Matanzas, nació Antonio Ponce de León y Aymé el 23 de enero de 1887. Los primeros estudios los cursó en Cárdenas y culminó el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. Desde 1907 se vinculó al Jardín Botánico de la Universidad de La Habana como ayudante. Se graduó de Doctor en Ciencias Naturales en esta institución en 1908. La tesis de grado que defendió se tituló Estudio comparativo de las principales clasificaciones botánicas. También fue estudiante de Farmacia y Arquitectura, carrera de la que se graduó en 1909.

Trabajó en la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, la Granja Escuela de Santa Clara, de la que fue director. Después pasó al Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, que también dirigió, y más tarde al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Obtuvo en 1934 la plaza de profesor de Botánica General, Fitografía y Herborización en la Universidad de La Habana. Años después fue nombrado director del Jardín Botánico de esta institución. También impartió clases de Botánica Topográfica y Complementos de Fitología.

En 1913 se le designó corresponsal del Instituto Internacional de Agricultura de Roma. Las ramas que atendió fueron botánica agrícola, química y física vegetal, y selección de plantas. Fue director de la Sección de Botánica de la Sociedad Cubana de Historia Natural Felipe Poey y en sus Memorias dio a conocer varios trabajos. Participó en la fundación de la Sociedad Cubana de Botánica el 14 de julio de 1944, de la que fue director y secretario general, así como editor de su publicación, la Revista Cubana de Botánica. Antonio Ponce de León falleció en La Habana, el 22 de febrero de 1961.

Obra

La obra de Antonio Ponce de León se caracterizó, sobre todo, por la defensa de la riqueza forestal cubana y la promoción del cuidado y protección de la flora nacional. Esto lo realizó, principalmente, mediante su labor en la Sociedad Cubana de Botánica. Hay que destacar que, en el acto de fundación de esta asociación científica, realizado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, pronunció la conferencia En defensa de la flora de Cuba, en la que promovió ideas relativas al patrimonio botánico cubano que aún mantienen total vigencia.

Esta sociedad desarrolló una amplia actividad hasta 1961, en la que Antonio Ponce de León siempre fue protagonista. Entre sus empeños y resultados más relevantes deben mencionarse la instauración del Día del Árbol, la elección y divulgación de la mariposa blanca como Flor Nacional, la publicación de la Revista de la Sociedad Cubana de Botánica, así como la creación de grupos de amantes de la botánica, entre ellos el Grupo Sauvalle, dedicado a la promoción de la repoblación forestal. Por su ardua labor fue aceptada como miembro institucional de la International Association for Plant Taxonomy. En la actualidad, la Sociedad Cubana de Botánica desarrolla varios proyectos de conservación inspirados en las ideas defendidas por botánicos cubanos como Ponce de León y muchos más.

Las investigaciones de sistemática vegetal que realizó Antonio Ponce de León estuvieron dirigidas al estudio de las familias de las plantas Cicadáceas y Zamiáceas. Acerca de taxonomía y nomenclatura publicó los trabajos “Apuntes sobre la taxonomía de las Gymnospermae” (1944), “La denominación científica de los zapotes” (1945), “La denominación científica de la yamagua” (1951) y “Nociones de botánica sistemática. VII. División Psilophyta” (1952), entre otros. Participó en los congresos botánicos internacionales de Estocolmo y París. En este último evento presentó ideas para la revisión del Código de Nomenclatura Botánica. Muchas de sus propuestas fueron aceptadas y todavía se encuentran en uso. Fue autor de varias claves dicotómicas.

Entre las obras más destacadas de Antonio Ponce de León estuvo la serie de artículos de divulgación científica que tituló “Joyas de la Flora Cubana”. Esta se mantuvo en la Revista Cubana de Botánica entre 1944 y 1960. Además del artículo inicial, donde explicó los fines de esos escritos, en 1944 dedicó espacio al roble blanco y el sabicú o jigüe. Al año siguiente, 1945, hizo mención a los pinos de Cuba, el cedro, la majagua o demajagua, el dagame, el júcaro y el almácigo. Acerca de la caoba, la ceiba, el júcaro, la jatía, el mamey amarillo, el yamaquey y el copey, escribió en 1946.

Otras plantas valiosas de la flora cubana sobre las que llamó la atención, en 1947, fueron el corojo, el algarrobo del país, el maguey de costa y la baría. Tras una interrupción de diez años, en 1957 publicó un trabajo sobre la palma de la sierra. En 1958 lo hizo sobre la palma cana, la espatelia y la ninfa cubana. Otros artículos los dedicó en 1959 al flamboyant azul y la yagruma. El último trató sobre la yaba, en 1960. Fueron un total de 27 valiosos trabajos de divulgación científica, en los sobresalió el amor por la naturaleza y el reconocimiento de los valores de la flora cubana.

Inicio del artículo donde Antonio Ponce de León aclaró la mención que hizo José Martí a la oruga en un conocido poema. Archivo del autor.

Uno de los primeros textos científicos de Antonio Ponce de León fue “Algo sobre el arbolado de las carreteras” (1909). A este importante tema dio continuidad años después con “Árboles de la flora de Cuba más apropiados para calles y paseos” (1945). En cuanto a botánica económica fue muy elogiado su “Informe sobre la existencia y alteración de la variedad del tabaco en Cuba” (1910). Otros trabajos suyos que deben mencionarse son “Un hermoso árbol de Australia en Camagüey” (1945), “Origen y evolución de la flora de Cuba” (1955) y “El cerezo de las Antillas (Malpighia punicifolia L.)” (1955). Sobre la protección de los bosques cubanos escribió “La Sociedad Cubana de Botánica y la dasonomía”. (1955).

Antonio Ponce de León reseñó varias exploraciones científicas en las que participó. Fue el caso de “Una excursión geobotánica llevada a cabo por los alumnos de la Universidad de La Habana” (1945) y “La excursión a Trinidad” (1945). En el caso de su provincia natal escribió “Una excursión a Matanzas llevada a cabo por la Sociedad Cubana de Botánica el día 23 de marzo de 1946” (1946) y Una excursión a Cárdenas” (1948). Además, hay que destacar “Excursiones a Viñales” (1946) y “Una excursión a Cienfuegos” (1948). A la vida y obra del destacado botánico José Silvestre Sauget rindió homenaje con “El Hermano León” (1946), “Elogio del Hermano León” (1951) y “La botánica en Cuba y el Hermano León” (1957).

Antonio Ponce de León dedicó varios trabajos a José Martí, en los que puso de manifiesto el interés del Apóstol por la botánica como ciencia y por la flora cubana en particular. Entre ellos estuvo “Martí, gran admirador de la flora cubana”, trabajo leído en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 19 de mayo de 1945, que apareció en las revistas Universidad de La Habana (1945), Revista de Agricultura y Ganadería (1946) y La Escuela Nueva (1953), además de ser editado como folleto en 1947 y 1952. En 1953 se editó como “Martí, gran adorador de la flora cubana”.

También publicó “Martí, incomparable intérprete de las bellezas naturales. Los conocimientos botánicos de Martí”, conferencia pronunciada en la Universidad de La Habana, el 19 de mayo de 1947, que fue publicada por la Sociedad Cubana de Botánica en 1953 con motivo del centenario del Apóstol. Además, dio a conocer “La oruga que nombró Martí”, artículo publicado en Patria (1950) y Revista de la Biblioteca Nacional (1951).

Antonio Ponce de León: botánico matancero precursor de los bosques martianos

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