El ingeniero Aniceto García-Menocal es una de las grandes personalidades de la ciencia cubana.
El secretario de Obras Públicas, general Rafael Montalvo, leyó la respuesta con alivio. La situación creada por la última inundación sufrida en El Roque, la peor que recordaba sus habitantes, no admitía más demora. Era general el clamor por parte de los residentes de la zona circundante de la provincia de Matanzas y de la prensa, sin distinción política, pidiendo ayuda gubernamental. Se había acudido al único que podía resolver el problema. Dictó entonces el texto del telegrama: “Recibida carta. Conforme condiciones. Se le espera”. El destinatario residía en Nueva York, pero era uno de los cubanos más famosos de su tiempo: el ingeniero Aniceto García-Menocal.
Una vida a pie de obra
Según diferentes autores Aniceto García-Menocal nació el 1 de septiembre de 1836 en La Habana. Algunos afirman que esto sucedió en el pueblo de Aguacate, lugar donde se le bautizó. Por los vínculos de su familia con Matanzas se le ha considerado oriundo de esta región, aunque no parece que fue así. Por ejemplo, Carlos M. Trelles afirmó con seguridad: “El gran ingeniero Menocal era matancero”.

Realizó los primeros estudios en La Habana y desde 1858 matriculó en el Instituto Politécnico Rensselaer de Troy, Nueva York, donde se graduó en 1862. Regresó a Cuba y se convirtió en ingeniero jefe adjunto de las obras hidráulicas en 1863, cargo que ocupó hasta 1870. En esta fecha se le nombró ingeniero del Departamento de Obras Públicas de la ciudad de Nueva York, donde permaneció dos años. En 1872 ingresó al servicio del gobierno de los Estados Unidos como ingeniero civil en el Departamento de la Marina.
Este desempeño fue la puerta a la fama. Pues trabajó como ingeniero jefe de varios estudios oficiales para determinar la viabilidad de un canal marítimo en Panamá y Nicaragua. Sobre el tema presentó un informe en 1873. Al año siguiente, el presidente Ulysses S. Grant nombró una comisión del canal interoceánico compuesta por el general A. A. Humphreys, el capitán C. P. Patterson y el comandante D. Ammen para inspeccionar varias rutas tanto en Panamá como en Nicaragua, y se ordenó a Aniceto García-Menocal que acompañara esta comisión, la cual recomendó la adopción de la ruta de Nicaragua.
En diciembre de 1874, se le encargó un estudio gubernamental de la ruta de Panamá. Viajó a ese país en 1876 para estudiar la parte baja del valle de San Juan y el puerto de Greytown. Continuó estos estudios en 1880 y 1885, seleccionando finalmente una ruta y se organizó un Canal Interoceánico Provisional para organizar los preliminares del trabajo propuesto. Se obtuvo una concesión del gobierno nicaragüense, pero numerosos obstáculos se opusieron al proyecto. Se organizó entonces la Compañía del Canal Marítimo de Nicaragua, de la que fue ingeniero jefe.
Aniceto García-Menocal fue el primero en sugerir la viabilidad de un ferrocarril a lo largo de los Cayos de Florida hasta Key West, vía que se construyó posteriormente. Integró una junta enviada a las Islas Filipinas para preparar los planos de la principal estación naval en esas islas en 1900, y en 1902 formó parte de una comisión para seleccionar un sitio, dibujar planos y preparar presupuestos para una estación de abastecimiento de carbón en la costa de Liberia.

El 3 de febrero de 1875 fue electo miembro de la American Society of Civil Engineers y el 24 de febrero de 1877 ingresó en la Philosophical Society of Washington. En 1879 el gobierno francés lo condecoró como Caballero de la Legión de Honor por su participación en el congreso del canal en París. Con Edward Lull publicó Informe sobre el Canal de Panamá (1875). Fue autor de los trabajos Inter-Oceanic Canal Projects (1879), Report of the U. S. Nicaragua surveying party (1885), The Nicaragua Canal. Its design, final location and work accomplished (1890) y The Panama Canal (1906). De forma póstuma se dio a conocer “Proyecto para evitar las inundaciones del Roque” (1911).
Aniceto García-Menocal gozó de la admiración y el reconocimiento de su pueblo. Su nombre figuró en el libro Cuba y sus jueces (1887), del autonomista Raimundo Cabrera, como ejemplo de profesional exitoso. Desde el independentismo sucedió algo similar. En 1889 la revista neoyorkina La Juventud, publicó el artículo de José Martí titulado “Menocal”, que se reprodujo en el Álbum de El Porvenir (1891). Merecen ser conocidas las palabras del Apóstol:
“…Menocal ha luchado, sin escándalo ni pompa, y ha salido vencedor de los hombres y de la Naturaleza. Porque su fama no se debe a un descubrimiento súbito, que el azar pone delante del que sabe aprovecharlo; sino al cúmulo de méritos, de ciencia y de energía, a la facultad de guiar hombres, y al poder mayor de salir en salvo de sus asechanzas”.
De nuevo en Cuba
Aniceto García-Menocal llegó a Cuba en agosto de 1906 a solicitud del gobierno cubano. Desde el inicio se hicieron presentes algunas dificultades. No gozaba de buena salud, razón por la cual se había jubilado del servicio en la Marina en 1898. El país estaba bajo una fuerte tensión política que derivó días después en la llamada Guerrita de Agosto entre los liberales y el gobierno, que trajo consigo a su vez la segunda intervención estadounidense en Cuba.
A su llegada, un grupo de ingenieros cubanos le ofreció un banquete de bienvenida en el Hotel Miramar, que reseñó brevemente la revista Cuba y América. Según este medio se trató de “…una prueba de admiración y compañerismo…”. Asistió Julio de Cárdenas, alcalde de La Habana, quien representó al presidente de la República, así como varios ingenieros. Uno de ellos, el Sr. Casanova
“…al destaparse el champagne, dio la bienvenida al Sr. Menocal, honra de Cuba. Contestóle el ilustre ingeniero con frases sentidas, agradeciendo el obsequio que se hacía”.

Fiel a lo que había sido su vida y su prestigio, Aniceto García-Menocal se consagró al encargo recibido. Trabajó cerca de un año en la propuesta de una solución para las inundaciones de El Roque. Lo hizo casi siempre en trabajo de campo, a pesar de sus 70 años de edad. Su plan fue aprobado como solución definitiva. Consistía en la construcción de un canal, desde la laguna de la Carraca hasta el río Antón, con desagüe en la bahía de Cárdenas. También aportó el estudio topográfico para la construcción de un camino entre Isabela y Sagua.
Al parecer, el esfuerzo realizado hizo mella en su salud ya debilitada. Aniceto García-Menocal falleció en Nueva York, apenas meses después de regresar de Cuba, el 20 de julio de 1908. Considerado una gloria de la ingeniería estadounidense, sus restos descansan en el Cementerio Nacional de Arlington.
