José Martí se refirió en varias oportunidades al célebre libro estadounidense La democracia triunfante.

En varias de sus cartas sobre los Estados Unidos, donde valoró de forma profunda la sociedad y la política de ese país, José Martí hizo referencia al libro La democracia triunfante. Los datos de portada de este célebre texto son: Triumphant Democracy or Fifty years’ march of the Republic. By Andrew Carnegie. New York. Charles Scribner’s sons. 1886. Esta obra, y su autor, fueron objeto de varios análisis por el Apóstol cubano.

La primera alusión apareció el 30 de abril de 1887 en el periódico El Partido Liberal, de México. Fue repetida en La Nación, de Buenos Aires, el 21 de mayo de 1887:

“…los obreros de Bessemer encienden a una todas las hornallas, desatan las válvulas todas, repican sobre sus yunques con todos sus martillos, levantan con sus potentes fuelles columnas de chispas de cien pies de alto, enrojecen el cielo nocturno con el resplandor de su formidable bienvenida, para festejar la cura del rico obrero, del escocés generoso, del autor de La democracia triunfante, de Andrew Carnegie”.

Una segunda mención, también se publicó en El Partido Liberal, el 22 de enero de 1888:

“Entre dos girasoles, que ornaban las esquinas del atril, usado acá como tribuna, hablaba a esa misma hora a un escogido concurso el hijo de un tejedor escocés que por su bondad e ingenio ha llegado a ser dueño amado de los talleres de hierro y acero donde, entre las montañas que les hacen natural compañía, trabajan sin ira doce mil hombres. Es Andrew Carnegie, el autor de La democracia triunfante, libro de agradecido que el observador estudioso no debe leer sin El progreso y la pobreza de George al lado”.

El 29 de enero de 1888 La Nación dio a conocer una tercera:

 “Entre dos girasoles, que ornaban las esquinas del atril usado acá como tribuna, hablaba a esa misma hora a un escogido concurso el hijo de un tejedor escocés que por su bondad e ingenio ha llegado a ser dueño amado de los talleres de hierro y acero donde, entre los montes que les hacen natural compañía, trabajan sin ira doce mil hombres. Es Andrew Carnegie, el autor de Democracia triunfante, libro agradecido que el observador estudioso no debe leer sin El progreso y la pobreza de George al lado”.

Meses después, el 16 de mayo de 1888, nuevamente en El Partido Liberal pudo leerse lo siguiente:

“De mucha cosa menor pudiera hablarse: (…) —de la huelga de los obreros de Andrew Carnegie, el autor optimista de Triumphant Democracy, que es un libro superficial y hemipléjico, donde se calla todo lo que no sale afuera y solo se da por cierto lo grato y aparente, lo cual con nada se demuestra mejor que con las dificultades de Carnegie con los obreros de sus magnificas ferrerías, cerradas algunas, o a medio trabajo desde hace años”.

Portada del libro La democracia triunfante. Archivo del autor.

Con ligeras variantes, diez días después, el 26 de mayo, apareció un párrafo similar en una de las cartas martianas a La Nación:

“De mucha cosa menor pudiera hablarse: (…) —de la huelga de los obreros de Andrew Carnegie, el autor optimista de Triumphant Democracy, que es un libro superficial y hemipléjico, donde se calla lo real porque no sale afuera, y sólo se da por cierto lo lisonjero y aparente, lo cual con nada se prueba mejor que con los graves disturbios de Carnegie en sus magnificas ferrerías, cerradas algunas, o a medio trabajo desde hace años”.

También en 1888, esta vez el 17 de noviembre, volvió José Martí a mencionar este libro y su autor:

“De un rico se ha hablado estos días mucho; y no es de Carnegie, que con una mano escribe, celebrando a la libertad, la Democracia triunfante, y con otra se une con el sindicato francés, vendiendo al extranjero la nación que lo protege, para que en virtud de una liga de productores pueda venderse a diecisiete centavos la libra de cobre que cuesta de tres y medio a seis”.

Dos años más tarde, en El Partido Liberal, en otra correspondencia, la publicada el 25 de enero de 1888, José Martí señaló:

“…¿es de afuera nuestro Mark Twain, que saca sangre con la pintura de los siervos del rey y la iglesia en la época de Arturo, porque con ser copia exacta de los tiempos de la Tabla Redonda, resulta ser la pintura de los mineros y peones de las baronías yankees de ahora, de las minas y ferrerías de Carnegie, el de la Democracia Triunfante, de las covachas hambrientas, sin pan y sin zapatos, del Noroeste y de Pitsburgo?”.

Sobre la misma idea acerca de La democracia triunfante insistió el Apóstol en carta a La Nación, que se publicó este diario el 20 de febrero de 1890:

“¿Es de afuera nuestro Mark Twain, que levanta la piel con la pintura de las baronías de antes, que resulta ser la de las minas de carbón y covachas de ferrocarril de las baronías de ahora, de los dominios del sonriente y pizpireto Carnegie, el que a fuerza de tijeras optimistas, quitándole el borde de luto a los datos estadísticos, compuso o dio a componer a un autor alquilón, la Democracia triunfante donde todo es felicidad y torres de oro, y paz de bodas?”.

En el periódico Patria, al mencionar el Carnegie Music Hall el 7 de mayo de 1892, José Martí destacó que su fundador había sido

“…el escocés autor de la Democracia triunfante…”.

Por último, el 11 de junio de 1892, hizo en Patria una última mención:

“…el edificio suntuoso del millonario escocés que empezó la vida de peón, el autor optimista y contentadizo de la Democracia triunfante…”.

El autor

Andrew Carnegie en la época en que José Martí conoció su libro. Archivo del autor.

Andrew Carnegie (1835-1919) fue un célebre empresario estadounidense que nació en Escocia. Desde niño tuvo que dedicarse a trabajar como radiotelegrafista. Muy joven ya era gerente de la Pennsylvania Railroad Company. Más tarde financió algunos avances tecnológicos como los coches cama, puentes y la perforación del petróleo. Fundó la Carnegie Steel Company, con la cual se convirtió en magnate industrial y uno de los hombres más ricos de los Estados Unidos sobre la base de la explotación obrera.

Parte de su fortuna la dedicó a causas filantrópicas, para lo cual creó la Carnegie Corporation of New York, el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, y la Carnegie Mellon University, en Pittsburgh. Con sus obras fue un ferviente defensor del modelo político norteamericano. Otros de los libros que publicó fueron Round the World (1884) y An American Four-in-Hand in Britain (1886). (ALH)

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