Lo que duele

“El órgano disciplinario del Partido Comunista de China (PCCh) en los últimos cinco años sancionó a 410 mil militantes por incurrir en la burocracia y el formalismo mientras ocuparon cargos públicos”.

La información la ofreció la agencia Prensa Latina exactamente el 10 de octubre.

“Las pequeñas y medianas empresas españolas dedican un promedio de 332 horas al año a satisfacer todos los trámites burocráticos para operar sus negocios”, afirma el Índice de Burocracia 2021, publicado por la Fundación Civismo.

Esa cifra equivale a más de 40 días laborables empleados en aportar datos y más datos. Sólo en el papeleo ligado a los recursos humanos, que incluye abono de salarios, impuestos y cotizaciones, contrataciones y despidos, entre otros, se localizan 24 trámites.

Si bien ambas notas ratifican cuán mundial es la burocracia, dice un refrán que mal de muchos, consuelo de tontos. Y así es: no debe confortarnos constatar que no sólo los cubanos estamos sumergidos en las más diversas formas de manifestarse el burocratismo.

Lo que duele

Nuestras instituciones en los diferentes niveles adoptan medidas que, lejos de contribuir a aliviar las afectaciones que por diversas vías alteran la vida del más común de los ciudadanos, exacerban las dificultades.

En cada uno de los centros destinados a servir a la población se ha oficializado un número determinado de turnos, independientemente de la demanda: aquí sólo atendemos diez turnos al día, aquí sólo atendemos veinte… Y a las 9 de la mañana pueden explicarte que ya el funcionario satisfizo 50 solicitudes, lo cual de ninguna forma resulta creíble.

La otra arista del problema es acceder a un turno. Si no pagas a los nuevos serenos, esos que permanecen al acecho en la nocturnidad para acaparar los números posibles, la gestión no llegará a feliz término.

De nada vale conocer que la pandemia impuso el resguardo hogareño, y con él la acumulación de los casos. De nada vale constatar que no realizar determinado trámite implica no poder realizar otros. Si caes en la espiral del burocratismo y no atinas con el primer documento, puedes olvidarte de los siguientes.

Entre lo que duele se incluye que la realización de una gestión, aparentemente sencilla, se complica al solicitarte otros documentos que puede que no tengas.

Es como un carpentierano viaje a la semilla: para tus escrituras necesitas las anteriores, para las anteriores las de más atrás… Y suerte si ninguna falleció en las fauces de las polillas.

El burocratismo mental oficializado impide variar normas como la determinación del número de casos atendibles. Quizás terminaron a las 10 de la mañana, pero no aceptan más.

Otra arista del problema se centra en que algunos servicios sólo se prestan determinado día de la semana, y casualmente la hija, la madre o el propio funcionario o funcionaria enfermó precisamente en esa jornada.

Y otro elemento más es la moda actual de reservar por teléfonos en los que nadie responde. Sobre este tema pudieran escribirse varios tomos.

Muchos otros países pueden sufrir el flagelo del burocratismo, pero no es consuelo. Lo difícil es que debe enfrentarse precisamente donde nace, y no todos están dispuestos, si en alguna medida los favorece.

Lo lamento si se detiene el análisis, pero para hoy sólo me asignaron 564 palabras, y ya me paso en dos.

Y un detalle: si recurre al diccionario, verifique que el poder y la majestuosidad del burocratismo es tal que no admite sinónimos. (PRM)

Acerca Aurora López Herrera

3 comentarios

  1. Juan Carlos Subiaut Suárez

    Mi estimada Aurora:
    Incluye el que muchas veces, para agilizar trámites burocráticos, incluso aplicando nuevas tecnologías, caemos en ineficiencias, en las cuales brilla más burocracia. Somos un pais que enfrenta seria dificultades, unas, por el Boqueo, otras porque no nos habituamos a reconocer nuestras deficiencias propias y, legislamos y pensamos como pais desarrollado, sin tomar en consideracion el aseguramiento material y logistico imprescindible para la materializacion de su funcionamiento, toda medida organizativa requiere recursos para su implantacion, funcionamiento y control, pero las asumimos naturalmente funcionales y creamos sucedáneos burrocráticos que dan al traste con la posible y esperada solución. Piensa en Tu envío y otras aplicaciones informáticas, los sitios de organismos para ¨agilizar¨ trámites, y otros.

    • Redacción TV Yumurí

      De acuerdo. Saludos.

    • Juan Carlos Subiaut Suárez

      Sobre el tema se han pronunciado expertos. El director de Tecnomática señaló «Si usted toma un método de trabajo burocrático, lento, complejo y lo digitaliza sin ningún cambio, usted está digitalizando la burocracia» y propone como solución el que «haya un modelo de negocios apropiado, flexible, que permita explotar más potencialidades, un sistema de logística y de distribución, un buen servicio y una buena interrelación con los clientes y los proveedores, y a partir de esa retroalimentación hacer ciertas innovaciones en aras de satisfacer las necesidades de la población». Cualquier hijo de vecino concluiría que en la gran mayoría de las soluciones, incluso en la aplicación de tecnologías informáticas se ha caído en el facilismo de copiar el sistema burocrático de atención, tramitación y solución de problemas a la población.

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