Los hermanos José Leopoldo y Cirilo José Yarini dejaron huellas en la historia de la ciencia cubana.
El 21 de noviembre de 1910 ocurrió en La Habana uno de los sucesos más célebres de nuestra historia. Lo que en realidad era una disputa entre dos chulos de barrio, se convirtió en leyenda. Ese día se batieron en un duelo irregular el habanero Alberto Yarini y el francés Louis Letot. El primero con cinco disparos en el cuerpo, falleció al día siguiente. El segundo murió en el acto, de un certero tiro en la frente.
En 1882, año en que nació Alberto Yarini, nada hacía presagiar que ese sería su final. Pertenecía a una familia matancera, radicada en La Habana, de fuerte prosapia criolla. Se destacaban en ella dos hombres de ciencia: su tío José Leopoldo, médico, y su padre, José Cirilo, odontólogo. Ambos fueron, además, relevantes profesores universitarios.
José Leopoldo, el tío médico
José Leopoldo Yarini y Ponce de León, tío de Alberto, nació en Matanzas, el 17 de junio de 1842. Fue, de muy joven, el más destacado miembro de la familia es la esfera científica. Formó parte, siendo estudiante de bachillerato en el Instituto de Matanzas, de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas, primera institución científica del territorio, desde el 27 de julio de 1865, fecha en que se le eligió como socio agregado.

Después estudió medicina en la Universidad de La Habana. Durante la carrera se desempeñó como ayudante del disector anatómico de la Facultad de Medicina y Cirugía en 1871 y en 1880, ya graduado de licenciado, era Primer Ayudante de Disección. En esta etapa también sobresalió por su aplicación y dedicación a la ciencia. El 2 de marzo de 1871 disertó en una academia estudiantil con el tema “De las distintas teorías propuestas para explicar la patogenia de la atrofia muscular progresiva, ¿cuál debe preferirse?”. Se graduó como Doctor en Medicina y Cirugía en 1879.
Por Real Orden del 22 de diciembre de 1883 fue nombrado catedrático numerario de entrada, por oposición, de la asignatura Osteología y Disección, en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana. Desempeñó la Cátedra de Técnica Anatómica y Ejercicios de Disección desde el 24 de enero de 1884. En 1886 era catedrático del segundo curso de Ejercicios de Osteología. Al producirse cambios en la organización de la enseñanza universitaria, fue nombrado, por Real Orden del 6 de noviembre de 1889, catedrático de Técnica anatómica o ejercicios prácticos de Disección, de Histología y de Histoquimia, asignatura que se impartía en dos cursos.

Al morir era Catedrático de Ejercicios Prácticos de Osteología en la Universidad de La Habana. Se destaca en su bibliografía el texto De las distintas teorías propuestas para explicar la patogenia de la atrofia muscular progresiva. ¿Cuál es la más aceptable? (1879), tesis que defendió para el doctorado. El texto De la topografía cerebro craneal o de los pliegues y surcos cerebrales en sus relaciones con el cráneo bajo el punto de vista médico-quirúrgico (1885), fue el discurso que leyó ante el Claustro Universitario en el acto de su recepción solemne como catedrático, el 28 de enero de 1885.
Al contestar en nombre de la Facultad, el doctor Federico Horstman señaló:
“El Dr. D. José Leopoldo Yarini ha venido como bueno a cumplir hoy una disposición reglamentaria, presentándonos su Discurso de recepción solemne, que aunque mutilado a tramos con el objeto de no fatigar vuestra ilustrada y benévola atención, no ha podido menos de producir en vuestros ánimos el buen efecto de todo trabajo concienzudo, original, e inspirado en el adelanto positivo de nuestra ciencia, y en el noble afán de dotar al arte quirúrgico de vías fáciles y seguras que le conduzcan a la perfección”.
El libro más relevante de José Leopoldo Yarini fue Tratado de técnica anatómica general del cuerpo humano (1893). Sobre esta obra se presentó un informe en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, donde se valoró su contenido y destacó la significación que poseía para la enseñanza. El encargado de analizarlo fue el doctor Antonio de Gordon, quien afirmó:
“…puede decirse que constantemente se aprende; la rutina seguida por tantos clásicos es desmoronada por el autor, sus lecciones son originales, en gran parte sus pensamientos nuevos, el estilo sencillo; todo lo cual hace que el raciocinio del estudiante se ejercite; no habiendo punto alguno de la ciencia que no sea expuesto con brillantez, al extremo que del Dr. Yarini puede decirse, que es ejemplar maestro, en la forma que lo exigía Platón, porque no enseña más que la verdad…”.
A propósito de este último texto, el propio Yarini remitió un expediente al Consejo de Instrucción Pública del gobierno español, para que fuera declarado libro de mérito en la carrera de Medicina. Así se hizo en 1894 según lo dio a conocer la Gaceta de Instrucción Pública, de Madrid.

José Leopoldo Yarini estuvo entre los redactores de la revista La Enciclopedia y formó parte de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. Formó parte de la Sociedad de Higiene y del comité delegado constituido por esta asociación en el barrio del Vedado. El 9 de enero de 1887 fue electo vicepresidente del Círculo del Vedado. José Leopoldo Yarini falleció de forma prematura en 1898, a los 56 años.
Cirilo José, el padre odontólogo
El 17 de abril de 1848, también en Matanzas, nació Cirilo José Aniceto Yarini y Ponce de León, padre de Alberto Yarini. Dedicado a la odontología, fue un afamado catedrático de la Escuela de Cirugía Dental de la Universidad de La Habana, donde impartió las asignaturas Patología especial de la boca, en un curso, y Operatoria dental, en dos cursos. De espíritu innovador en su especialidad, el 15 de junio de 1900 presentó una solicitud de patente por un “un depósito cubierto para palillos de dientes”.
En 1909 fue electo presidente de la Sociedad de Cirugía Dental de La Habana. Mantuvo una destacada participación en las actividades de esta asociación científica profesional. En ella impartió, al año siguiente, la conferencia “Todavía las orificaciones son el mejor relleno de los dientes”. Estuvo entre los organizadores, como presidente efectivo de la directiva del evento, del Primer Congreso Odontológico Cubano, que se realizó en 1912. En este encuentro presentó los trabajos “Escuela Dental Modelo”, que derivó en un acuerdo para solicitar al gobierno la creación de un centro de este tipo en el país.

En reconocimiento a su labor docente se creó, estando aún en vida, el Premio “Dr. Cirilo Yarini”, dirigido a los estudiantes de odontología, para reconocer el mejor trabajo sobre cirugía dental. Le continuó otro de sus hijos, Cirilo A. Yarini, quien llegó a ser Catedrático Auxiliar, por oposición, de la Cátedra de Propedéutica y Ortodoncia de la Escuela Dental.
Tras una vida dedicada por completo a la odontología y su enseñanza, Cirilo José Yarini falleció en La Habana el 6 de febrero de 1915, a la edad de 66 años. Su nombre está inscrito en el edificio de la antigua Escuela Dental, hoy Facultad de Estomatología Raúl González Sánchez, en La Habana.

