José Martí estudió en el Colegio San Pablo, escuela que dejó una huella perdurable en su vida.

El 30 de septiembre de 1867, con catorce años, José Martí comenzó a recibir clases en el Colegio San Pablo, incorporado al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y dirigido por el poeta y maestro Rafael María de Mendive. Buena parte de los maestros de San Pablo habían estudiado en el Colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero, o habían sido profesores en ese centro. El claustro dirigido por Rafael M. Mendive hizo llegar a José Martí el ejemplo, las enseñanzas y el mensaje ético-educativo de Luz, donde el aprender por sí ocupó un lugar importante.

En 1875, al recordar con nostalgia su época de estudiante, José Martí rememoró algunas de las cualidades de la labor educativa de sus maestros en San Pablo, específicamente las clases que recibió. Resaltó la “…doble atmósfera de ciencia y de respeto…”, que en ellas se respiraba, ligadas en su memoria “…con las del que avivó y acarició ambas fuerzas en nuestra inteligencia y en nuestro corazón.”, o sea, con sus maestros, quienes estimularon sus deseos de aprender y crecer como ser humano, a partir de una labor educativa donde lo instructivo era aprovechado para la formación ética y la libertad de pensamiento. Por ello reconoció que en estas clases se lograba

“…una fusión sencilla, un mutuo afecto dulce, una íntima comunicación muy provechosa, una identificación fructífera entre la inteligencia cultivada y las que se abren a la esperanza, a las vías anchas, a los preceptos luminosos, al crecimiento y al cultivo…”.

Tres maestros

Al recordar a tres de sus profesores en el Colegio San Pablo, José Martí hizo énfasis en aspectos que patentizaban su admiración por ellos, referidos en las cualidades personales y como educadores que estos poseían, por lo cual los consideró verdaderos maestros. Estos fueron:

José Ignacio Rodríguez Rodríguez (1831-1907). Historiador y químico. Fue profesor en la Escuela General Preparatoria y en el Colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero. Publicó las biografías Vida de Don José la Luz y Caballero (1874), Vida del Presbítero Don Félix Varela (1878) y Vida del doctor José Manuel Mestre (1909). Además, Curso elemental de química (1856) y La química para todos. Cartas a María. Lecciones de química popular (1859). Tuvo ideas anexionistas, expuestas en su libro Estudio histórico sobre el origen, desenvolvimiento y manifestaciones prácticas de la idea de la anexión de la isla de Cuba a los Estados Unidos de América (1900).

Anselmo Suárez Romero (1818-1878). Escritor cubano. Desde joven se dedicó al magisterio. En 1838 escribió su novela Francisco, que no pudo ver publicada por la censura colonial. Impartió Latín en el Colegio El Salvador y en el Colegio San Pablo. Muchas de sus ideas educativas, coincidentes con el pensamiento cubano más avanzado, se publicaron en su Colección de artículos (1859), que fue utilizado por José de la Luz y Caballero como texto de lectura en su Colegio El Salvador. La mayoría de sus escritos permanecen inéditos, como las “Semblanzas”, que para José Martí eran un “…tesoro que ya no debiera andar oculto…”.

Rafael María de Mendive y Duamy (1821-1886). Fue educado en su niñez por su hermano mayor. Estudió posteriormente en el Colegio de San Cristóbal de Carraguao, donde fue alumno de José de la Luz y Caballero, y en el Seminario de San Carlos entre 1834 y 1835. Colaboró en varias publicaciones y fundó otras como El Artista y Revista de La Habana. Estudió pedagogía de forma autodidacta, así como historia y ciencias naturales. Director de la Escuela Superior Municipal de Varones, en 1867 fundó el Colegio San Pablo. Impartió clases de literatura e historia. Por su labor fue premiado por la Junta Superior de Instrucción Pública. Fue deportado a España en 1869 por sus ideales revolucionarios. Al regresar a Cuba en 1878 se dedicó al periodismo y la enseñanza.

A José Ignacio Rodríguez José Martí siempre le tuvo gran afecto, a pesar de no compartir sus opiniones anexionistas sobre el futuro de Cuba. Elogió su capacidad intelectual y señaló en 1889 que en “…pocas personas hay una unión tan feliz del juicio claro y la hermosura del alma. Es un modelo de entendimiento perspicaz y lúcido”. En 1892 recordó las excursiones que realizaba con este maestro a una zona rural de La Habana para observar la naturaleza, al comentar un recuerdo: “…yo soy siempre para él el niño amoroso y agradecido a quien llevaba de paseo al Calabazar”. Al propio Rodríguez le declaró en 1889: “…pocos lo tendrán en tanto, ni lo recordarán con más ternura”. Un año después le planteó: “…no por escribirle poco, lo quiero menos…” y le destacó como un grato recuerdo “…las horas de ánimo y ternura…” que le debía en la niñez.

Anselmo Suárez y Romero. Archivo del autor.

El célebre novelista Anselmo Suárez y Romero también ejerció una influencia positiva en José Martí. De sus enseñanzas reconoció el Apóstol que “…no nos enseñó el latín vulgar”, con lo cual destacó la labor de este maestro en su aprendizaje de ese idioma clásico, de gran importancia en su formación intelectual. En 1875 lo calificó de            “…generoso corazón y nuestro más castizo hablista”, para reafirmar “…el vivo cariño que a su mérito y carácter noble tengo”. Declaró en 1878 que quería escribir “…sobre mi maestro inolvidable, que a mi lado tengo sentado desde que murió…”. Años después lo recordó cariñosamente como “…el generoso Anselmo Suárez…”, mientras que en 1894 lo llamó “…tierno amigo, y maestro de la lengua…”.

El maestro de San Pablo que más influyó sobre José Martí fue Rafael M. de Mendive, quien se percató de su inteligencia y apoyó sus deseos de estudiar. Incluso, asumió los gastos de sus estudios, pues su familia no podía pagarlos por razones económicas, con lo cual hizo una contribución trascendente a su educación en sentido general. Así lo demuestra la carta que envió al director del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana:

 “Sr. Director del Instituto. Dn. Rafael Mª. de Mendive, Director de la Escuela de Instrucción Primaria Superior Municipal de Varones de esta ciudad, con el debido respeto a V. S. dice = Que estando apto el alumno Dn. José Martí y Pérez para ingresar en el Instituto de Segunda Enseñanza que V.S. tan dignamente dirige, y deseando por otra parte, premiar de alguna manera su notable aplicación y buena conducta, ha creído conveniente, previo el consentimiento del Sr. Dn. Mariano Martí, padre del citado alumno, costearle sus estudios hasta el grado de Bachiller inclusive en el expresado Instituto de Segunda Enseñanza. Y a cuyo efecto. A V. S. Suplica se sirva, dando por presentada la fe de bautismo que adjunta acompaño señalar día para el examen de admisión para el alumno Dn. José Martí y Pérez. Gracia que espero merecer de la justicia de V. S. Habana y Agosto 27 de 1866. (f.) Rafl. M. de Mendive. Rubricado”.

Acerca de la labor de Rafael María de Mendive como educador, José Martí recordó en 1891 el placer que sentía al impartir “…la clase de historia que nos daba, de gusto de enseñar…” y el ejemplo de su maestría pedagógica y su cultura, pues “…sin saber de ciencias mucho, se sentaba a hablarnos de fuerzas en la clase de física, (…),- y nos embelesaba”. También consideró maravilloso el “…poder de entendimiento con que, de una ojeada, sorprendía (…) lo real de un carácter…”.

Rafael María de Mendive. Archivo del autor.

El magisterio de Rafael M. de Mendive sobre José Martí fue perdurable. Por eso lo quería “…como un hijo” y reconoció su positiva influencia en la modelación de su carácter: “Yo no sé que un padre generoso tenga que recordar a un hijo que le adora, sus deberes”. En 1869 haber sido su alumno fue el principal argumento para reprobar a un traidor, lo cual permite valorar los sentimientos que logró formar en él. Al ocurrir su deportación en 1871 le escribió: “…si me siento con fuerzas para ser verdaderamente hombre, sólo a Vd. lo debo y de Vd. y sólo de Vd. es cuanto bueno y cariñoso tengo.” y confesó que le dejaba “…toda el alma de su hijo y discípulo”. Para José Martí el ejemplo de Rafael María de Mendive fue un perenne motivo de orgullo.

Al mismo tiempo, los profesores en el Colegio San Pablo supieron reconocer, en su momento, las cualidades intelectuales que José Martí demostró desde niño.  Anselmo Suárez (1818-1878) destacó “…su gran talento y su perseverante aplicación”, mientras que José I. Rodríguez (1831-1907) lo calificó de “…inteligentísimo…” y reconoció su “…inteligencia clara…” y sus “…hábitos de estudio…”.

Otros profesores

Según una nota que publicó El Siglo, el 3 de octubre de 1867, se conoce que algunos de los profesores de José Martí en el Colegio San Pablo fueron:

“Director: Rafael María de Mendive. Profesores: Anselmo Suárez y Romero, José Ignacio Rodríguez, Jesús Benigno Gálvez, Claudio Vermay, José Ramón Cabello, Antonio Zambrana y Vázquez, Ambrosio Aparicio, A. Gallet Duplessis, Alberto Escobar, Joaquín Fabián Aenlle, Rafael Arango y Pbro. José Salas Valdés”.

Otra fuente es el Diario de soldado de Fermín Valdés Domínguez, donde el gran amigo del Apóstol recordó que:

“Anselmo Suárez y Romero nos enseñaba latín; griego, Claudio Vermay y José Ramón Cabello; inglés, Ambrosio Aparicio; gramática castellana, Alejandro María López y Manuel Sellén; matemáticas Roberto Escobar y José del Álamo y Millet; religión y moral el Dr. Ramón Zambrana y el Presbítero Manuel Pina; literatura e historia el Director Señor Mendive; y, entre los otros profesores, recuerdo a Antonio Govín y Torres, a Enrique Sallés profesor de francés, y a Miguel Ventura”.

No ha sido posible determinar las asignaturas impartidas por todos ellos, ni su influencia directa sobre José Martí. La mayoría de ellos estuvieron vinculados, como profesores o como alumnos, al Colegio El Salvador y a José de la Luz y Caballero.

Manuel Sellén Bracho (1841-1874). Profesor e historiador. Impartió clases de Gramática Castellana en el Colegio San Pablo. En su artículo sobre Rafael M. Mendive, José Martí lo recordó como profesor de Física. Fue encausado junto a él por infidencia en 1869 y deportado por las autoridades. Coincidió con él en España durante 1873. Este mismo año dio a conocer su folleto Cuba y España y en 1874 unas Nociones de historia universal. Murió ejerciendo como profesor en Guatemala, en plena juventud. José Martí mantuvo buenas relaciones de amistad con sus hermanos, los poetas Francisco y Antonio Sellén.

Joaquín F. de Aenlle y Monjiotti (1825–1869). Químico. También fue profesor de la Universidad de La Habana y fundador de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de esta ciudad en 1861. Fue director de la revista La Emulación de 1863 a 1868 y autor del texto Apuntes para el estudio de las aguas minero-medicinales de la isla de Cuba (1866). Se destacó además como masón y defensor de la independencia de Cuba.

Jesús B. Gálvez Alfonso (1838-1894). Abogado. Alumno de José de la Luz y Caballero en El Salvador. Después impartió clases de arquitectura en este colegio. Sustituyó a su maestro en 1861 cuando la enfermedad le impedía pronunciar el discurso de un acto. También impartió clases en la Universidad de La Habana y el Instituto de Segunda Enseñanza. Fue autor de Diálogo entre Serrano y Dulce, sobre la cuestión de Cuba (1869), reeditado en 1905, y Curso de geometría (1904).

Rafael de Arango y Molina (1837-1893). Naturalista. Impartió clases en el Colegio San Pablo. Con su labor dio carácter científico al estudio de las especies de moluscos cubanos. Publicó una Contribución a la fauna malacológica cubana (1878).

Claudio Vermay (¿-?). Escritor y traductor. Impartió clases de griego en el Colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero. Realizó traducciones de clásicos griegos. Era hijo del pintor francés Juan B. Vermay, quien fuera director de la Academia de San Alejandro. Sobre su labor en El Salvador se ha escrito que la realizó con “singular competencia”.

Ambrosio Aparicio (¿-?). Profesor y traductor. En 1848 impartió clases de inglés en el Liceo de La Habana. Tradujo al español varios textos sobre la historia de los Estados Unidos. Dirigió en 1869 el diario Nuestra Bandera, gracias a la libertad de imprenta. Publicó el texto Método breve y fácil para aprender inglés, adaptado a las necesidades del país (1848).

Antonio Zambrana Vázquez (1846-1922). Escritor y político. Fue alumno de José de la Luz y Caballero en el Colegio El Salvador. Impartió clases en el Colegio San Francisco de Asís. Fue redactor en 1869 de la Constitución de Guáimaro. Vivió exiliado en varios países. Se destacó como educador en Costa Rica. Fue amigo de José Martí, aunque en 1884 tuvieron una áspera controversia. Entre 1886 y 1892 se afilió al Partido Autonomista. Sobresalió como orador. Autor de varios libros, entre ellos La República de Cuba (1873).

Alejandro M. López (1839-1915). Abogado, profesor y escritor. Escribió poesías, pero se dedicó a la enseñanza. Impartió clases de gramática castellana en el Colegio San Pablo. Entre sus libros están Aritmética (1872), Sumario de aritmética para niños (1875) y El abecé, método racional para aprender a leer y escribir las voces castellanas (1876).

Antonio Govín Torres (1849-1915). Abogado y político. Cursó la primera enseñanza en el Colegio La Empresa, de Matanzas, dirigido por los hermanos Guiteras. Estudió derecho en la Universidad de La Habana. Desde muy joven se dedicó al magisterio. Fue fundador del Partido Autonomista y secretario de su directiva. Publicó varios libros sobre materias vinculadas a derecho.

Ramón Zambrana (1817-1866). Científico cubano. Estudió medicina en la Universidad de La Habana. Después fue profesor en este mismo centro, en el Seminario de San Carlos y en otros colegios de La Habana. Impartió clases de Religión y Moral. Fue fundador de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y su secretario por varios años. Escribió poesías y fue esposo de la poetisa Luisa Pérez Montes de Oca. Colaboró en varias publicaciones y dirigió La Revista del Pueblo. Publicó Obras literarias, filosóficas y científicas (1858), Trabajos académicos (1865), Soliloquios (1865) y un libro de lectura para las escuelas primarias, elementales y superiores, titulado La bóveda celeste (1866).

Adolfo Gallet Duplessis (¿-?). Profesor de francés en El Salvador, de José de la Luz y Caballero. Quizás impartió esta misma asignatura en el Colegio San Pablo.

José del Álamo y Millet (¿-1915). Ingeniero y agrimensor, natural de Madruga, estudió en el Colegio de Belén, como alumno interno, entre 1854 y 1862. Fue profesor de matemáticas en San Pablo.

Existen pocos datos sobre los demás profesores que son mencionados: José R. Cabello, Roberto Escobar, Enrique Sallés, Miguel Ventura, y los presbíteros Manuel Pina y José Salas Valdés.

En el artículo sobre Rafael M. Mendive, de 1891, José Martí señaló sobre sus exámenes en el Colegio San Pablo que:

“…ante el tribunal de Valdés Fauli, y Domingo Arosarena, y Julio Ibarra, y el Conde de Pozos Dulces, y Luis Victoriano Betancourt, -teníamos que decir sobre ‘el funesto Alcibíades’ o ‘el magnánimo Artajerjes’ o ‘los sublimes Gracos’”.

Aunque los que menciona no fueron profesores titulares en el Colegio San Pablo, deben tenerse en cuenta por la influencia educativa que ejercieron sobre José Martí en su etapa de escolar.

Francisco de Frías y Jacott, Conde de Pozos Dulces (1809-1877). Político y agrónomo. Estudió en Estados Unidos y Francia. Dirigió la campaña reformista en El Siglo, entre 1863 y 1868. Fue el primer cubano que escribió sobre la teoría darwinista. Fue autor de Memoria sobre la industria pecuaria en la isla de Cuba (1850) y Atraso de la agricultura española y necesidad de mejorarla (1861). En su Colección de escritos sobre agricultura, ciencias y otros ramos de interés para la isla de Cuba (1860), defendió la transformación científica de la agricultura cubana.

José Valdés Fauli (1816-1882). Abogado. Fue director de la Sociedad Económica y rector de la Universidad de La Habana. Emigró durante la Guerra de los Diez Años. Visitó varios países y regresó a Cuba en 1878.

Domingo Arosarena (¿-?). Escritor cubano. Fue alumno de José de la Luz y Caballero en el Colegio de San Cristóbal. Colaboró en publicaciones de su época, sobre todo con artículos sobre agropecuaria.

Luis V. Betancourt Salgado (1843-1885). Abogado y escritor cubano. Fue alumno del Colegio El Salvador. En la Guerra de los Diez Años, fue diputado, secretario y presidente de la Cámara de Representantes.

Julio Ibarra (1829-1886). Escritor y abogado matancero, estuvo entre los accionistas del periódico El Siglo. Algunas fuentes señalan que fue el primer cubano que se graduó de abogado en Francia.

Lo mejor

En el Colegio San Pablo, José Martí recibió la beneficiosa influencia educativa de sus profesores, aunque, debido a los planes de estudio vigentes, los contenidos que allí se impartían no fueron suficientes para sus crecientes deseos de aprender. En esta escuela habanera debió ocurrir como en el Colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero, donde, según Manuel Sanguily, era normal que a pesar de sus

“…magníficos elementos, se enseñasen cosas absurdas, se mantuviesen cosas viejas y ya olvidadas, y se descuidasen las novedades fecundas.” Porque “El colegio no era independiente, y pesaba más sobre él que sobre cualquiera otra institución local, vigilante prevención y sañuda suspicacia.”

Es por ello que su principal contribución fue la siguiente:

“Lo que él inspiraba, sobre todo, era amor a la ciencia, al saber; mientras sembraba en los ánimos gérmenes sanos de moralidad y de nobleza viril; lo cual era, en verdad, alcanzar demasiado y alcanzar lo mejor”.

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