Solo de ver el gesto, indicar el fraseo preciso a cada personaje, el movimiento de los hilos o las manos en el manejo de las marionetas, unidos a esa capacidad de intencionar el mensaje que conducirá al éxito de una obra, se reconoce la maestría, la sabia dirección de René Fernández Santana, Premio Nacional de Teatro, fundador del Guiñol de Matanzas y de la agrupación Papalote, figura cimera de la cultura cubana.
Nacido el 8 de abril de 1944, ¡neopoblano! de origen, René ha enfrentado los embates de la vida con una férrea voluntad que posibilitó convertir a Matanzas en referente mundial del teatro de títeres con la participación de conjuntos y personalidades del arte escénico de animación de figuras y objetos.
Lo refrenda su ilimitada abnegación más ese amor hacia las esencias yumurinas que lo llevan a escribir y asumir piezas teatrales donde lo ancestral africano, hispano y puramente criollo se apodera de las tablas. Muchos son sus méritos y lauros: la presidencia primera de la UNIMA, en Cuba, la creación del Festival Internacional de Marionetas, su condición de Maestro de Juventudes y Héroe Nacional del Trabajo, así como sus premiadas puestas en escena.

Según confesiones del dramaturgo, actor y director, la creación de la agrupación yumurina, surgió dentro del programa cultural de la Revolución, con la guía de los Hermanos Camejo. Esa misma sala teatral, llamada Papalote, en Daóiz, muy cercana al barrio La Marina, es donde se realizan «La calle de los títeres» y los festivales «Narices Rojas», el del «Clown», entre otras propuestas y se han estrenado cientos de espectáculos concebidos en su mayoría para los pequeños.
René Fernández Santana se magnifica como patrimonio matancero. Es un ser excepcional en el que se combinan genio, amor y voluntad para dicha de la Atenas de Cuba. Feliz aniversario, maestro y que muchos más vengan en camino.
