La actriz de la telenovela Cuando el amor no alcanza, así como de las series Tras la huella, UNO, ConCiencia, De amores y esperanzas y LCB 2 —en la que impresionó con el recordado personaje de la bandida Ana Luisa—, entre otros desempeños, es hoy la sensible, rebelde y emprendedora Nadia, protagonista de Ojo de Agua.
Con mucho aún por descubrir, han bastado unos pocos capítulos para vislumbrar, desde los primeros, que se trata de un personaje con matices y varias aristas: unas polémicas, otras no tanto; todas creíbles e interesantes.
Sobre esta experiencia versa este encuentro con una actriz que ha hecho de la radio, el teatro, la televisión y el cine espacios comunes donde desdoblarse para ser siempre ella.
—¿Cómo llegas a la telenovela?
—Luberta Martínez me escribe unos meses antes del casting y me dice que está preparando una novela y que me tenía en mente; luego me llama Yailin Copola para que me presentara, y finalmente, tras dos pruebas, me dieron la noticia de que interpretaría a Nadia.

—¿Siempre fue pensado el personaje protagónico para ti?
—Ni idea, nunca lo pregunté; igual creo que, si llegó a mí, es porque estaba destinado a que yo lo interpretara.
—¿Qué te hizo aceptar a Nadia y cuál fue el mayor desafío?
—De los rasgos que más me llamaron la atención de Nadia es que es un personaje con conflictos a los que nunca antes me había enfrentado; en ese sentido se mueve en terrenos poco explorados y otros totalmente nuevos para mí. Descubrirlos me llenó de curiosidad.
—¿Con cuánto del personaje te quedas y cuánto de ti le ofreciste?
—Me quedo de Nadia con el no dejarse aplastar por nada ni por nadie; la valentía de tomar las riendas de su vida, con todos los conflictos que eso pueda traer consigo; el deseo de encontrar su lugar, donde ser y estar feliz sin lastimar a nadie; luchar por su familia por encima de todo y tratar de llevarlos a que estén lo mejor posible.
«Creo que, de alguna manera, eso también tiene que ver con lo que yo persigo en la vida: la lucha por los sueños, aunque a veces parezcan imposibles; levantarse y volver a empezar; ponerse metas para superarse y ser mejor cada día. Son valores con los que me identifico».

—¿Qué significa asumir un personaje protagónico en estos momentos?
—En estos tiempos, asumir un protagónico en un proyecto tan largo implica muchísimos desafíos. En primer lugar, porque eres el centro de atención: la historia gira en torno a ti y recibirás tanto los primeros dardos como las primeras flores, y con eso hay que lidiar.
«Como protagónico llevas la mayor carga del proyecto, aunque otros personajes también tengan mucha importancia. Las miradas, en gran parte, siempre estarán sobre ti.
«A su vez, es un desempeño que requiere mucho esfuerzo personal, y eso se traduce en tiempo alejada de la familia y de la casa, porque sales muy temprano por la mañana y regresas tarde en la noche, agotada, con apenas tiempo para la vida íntima. Son exigencias que demandan ese plus de entrega, pero que al final se disfrutan, porque es un período en el que puedes desarrollarte con un personaje más largo y tienes más posibilidades de entenderlo y acompañarlo de la mejor manera. Indudablemente, son regalos que también llegan con un personaje protagónico».

—Próximos proyectos, Yura…
—Me encuentro ahora trabajando en la serie Tras la huella; soy parte del equipo y también de La neurona intranquila.
«Hago teatro: preparo una obra que se llama Guerrera, que debe estrenarse este año, Dios mediante; y a la vez trabajo en Habana Radio».
Qué bueno saber de Yura diversificada en proyectos para distintos medios, escuelas diferentes de comunicación, llenas de desafíos propios que conducen a un objetivo común: la entrega al público desde la verdad con que se asume cada desempeño. Oportunidades de crecimiento y madurez que, al igual que a Nadia, a Yura comprometen.
