En un acto de solidaridad internacional, el barco atunero “Maguro”, renombrado como “Granma 2.0” por su tripulación, atracó este martes en el puerto de La Habana, con más de 30 toneladas de ayuda humanitaria a bordo.
La embarcación, insignia del Convoy de Solidaridad «Nuestra América», zarpó del puerto de Progreso, en Yucatán, México, y recorrió 370 millas náuticas durante cinco días, enfrentando condiciones climáticas adversas para cumplir su misión.
La carga, proveniente de donaciones de varias naciones, incluye 73 paneles solares destinados a centros de salud, así como alimentos básicos como arroz, frijoles y cereales, además de medicinas y productos de higiene personal. Los organizadores de la travesía detallaron que a bordo viajan 32 personas provenientes de 11 países, quienes unieron esfuerzos en esta muestra de solidaridad Sur-Sur.
El nombre del barco rinde homenaje al emblemático yate “Granma”, que hace 70 años transportó a Fidel Castro y a los expedicionarios revolucionarios. En esta ocasión, la misión de la embarcación tiene como objetivo contribuir a aliviar la compleja situación que atraviesa la isla, en medio de una crisis agravada por las restricciones económicas impuestas por Estados Unidos, vigentes desde 1962.
Según los organizadores, la iniciativa, en la que participan otras embarcaciones aun por arribar, busca visibilizar y romper el cerco político y comercial que afecta al pueblo cubano, al tiempo que subraya la importancia de la cooperación internacional para hacer frente a las dificultades energéticas y de abastecimiento que enfrenta el país caribeño.
Relatos de la Flotilla Granma 2.0: Todo lo que no es imperio debe ser humanidad
Era el mediodía del 20 de marzo de 2026 y desde el Puerto Progreso en Mérida Yucatán, México partió el barco atunero “Maguro”, bautizado respetuosamente como el “Granma 2.0” por su tripulación de 27 personas de 11 países de todo el mundo.
El objetivo: llevar a La Habana, Cuba más de 30 toneladas de alimentos, insumos médicos, artículos de primera necesidad para niños y niñas y 97 paneles solares.
El reto: cruzar el muro político y económico del bloqueo a Cuba impuesto por los Estados Unidos desde 1962.
Lo cierto es que el bloqueo a Cuba era también un muro cognitivo y cultural, tanto así que la aventura era inédita. Nunca, desde aquel 25 de noviembre de 1956, había salido un barco militante desde costas mexicanas rumbo a Cuba con fines tan claramente políticos.
Hace 70 años era Fidel Castro con 81 hombres armados listos para desencadenar la revolución más importante del siglo pasado. Ejemplo de dignidad para toda la humanidad. En esta ocasión no llevamos armas, pero sí mucha solidaridad en coordinación con otras miles de personas que han llegado a Cuba en el marco de la operación denominada “Convoy Nuestra América” impulsada por la Internacional Progresista que busca por aire y mar ir al llamado de Cuba, responder un poco a toda la solidaridad que los cubanos y cubanas han esparcido por todo el planeta.
Hoy Cuba vive momentos muy difíciles, son ya tres meses en que el bloqueo ha arreciado por órdenes del Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, que impide la llegada de petróleo generando una profunda crisis energética que ha impactado en hospitales y en la vida diaria de todo el pueblo.
Sin ningún remordimiento, la cabeza del imperio, asegura que quiere a Cuba para él, ha amenazado al Presidente Miguel Díaz Canel y se la pasa insinuando acciones militares contra la isla. La respuesta del mundo debe ser urgente y ya se empiezan a ver distintas acciones de solidaridad.
Lo diferente de esta pequeña embarcación es el aprendizaje y el ejemplo expresado en esta simple acción. Es romper el muro del miedo a los misiles que han matado a tantos pescadores inocentes en nuestro Caribe, el miedo a ser interceptados, el miedo a las amenazas que bajan del imperio. Es haber cruzado el mar con la certeza que el mar, así como toda la tierra la Patria Grande, también es nuestro. Es romper el bloqueo un barco a la vez.
Este impulso nunca hubiera sido posible sin todas las decenas de embarcaciones de la Global Sumud Flotilla que en 2025 intentó llevar alimentos a Gaza, Palestina. Un total de 42 personas secuestradas y torturadas, muchas que hoy tripulan el Granma 2.0, decenas de barcos atacados por drones israelíes y la frustración de no haber podido llegar al destino. Todo ese aprendizaje hoy permite el éxito de esta misión a Cuba.
“Es una enorme alegría saber que esta vez si lo vamos a lograr, hemos recibido muchos mensajes de nuestros hermanos palestinos, felices que vamos a llegar a Cuba con esta flotilla, también la gente cubana está alegre porque este es un mensaje de esperanza. Una vez terminemos en La Habana de desembarcar volveremos intentar llegar a Gaza” comentó Thiago Ávila, brasileño, coordinador de este histórico esfuerzo.
Escribo este artículo antes de llegar al puerto de La Habana, aún navegando en este Granma 2.0, con las costas de Cuba a un costado. Y lo hago porque una vez en tierra la historia se ampliará, habrán actos de recepción y palabras de los cubanos y las cubanas. Hablaremos seguramente de las siguientes acciones que vienen.
Yo que vengo de ser Vice Canciller de Honduras vi detrás del velo de la diplomacia, solo para darme cuenta que el derecho internacional se volvió una maquinaria oxidada, que suena mucho pero mueve poco. En esta ocasión soy parte de esta tripulación como corresponsal de TeleSUR, y recordaré siempre estas 370 millas náuticas, estos cuatro días en altamar, el olor de la cocina y las comidas colectivas, la incomodidad y las sonrisa e historias con tantos acentos diferentes que confluimos en este pequeño barco cruzando el mar. Creo que la diplomacia nunca debe olvidar que el futuro del derecho internacional, del derecho en general y de la justicia en su más fina naturaleza, está en la gente, en los pueblos y su capacidad de unirse y organizarse.
Si la naturaleza del imperio es la barbarie, la de todo lo que no sea imperio debe ser siempre la humanidad.
A 20 millas náuticas del Puerto de La Habana.
Lunes 23 de Marzo de 2026 (ALH)
