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	<title>Luis Ernesto Martínez González, autor en TV Yumurí</title>
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	<title>Luis Ernesto Martínez González, autor en TV Yumurí</title>
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		<title>La larga batalla de Matanzas por su costa sur</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 14:11:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Ciénaga de Zapata]]></category>
		<category><![CDATA[Constituyente del 40]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[José A. Treserra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante largo tiempo la provincia de Matanzas se vio despojada injustamente de su costa sur....</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-larga-batalla-de-matanzas-por-su-costa-sur/">La larga batalla de Matanzas por su costa sur</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Durante largo tiempo la provincia de Matanzas se vio despojada injustamente de su costa sur.</strong></p>
<p>La división política de Cuba en provincias ocurrió en 1878, establecida por el Real Decreto que se promulgó el 9 de junio de ese año. Se crearon entonces seis provincias: Santiago de Cuba, Puerto Príncipe, Santa Clara, Matanzas, La Habana y Pinar del Río. Las capitales provinciales serían las ciudades de igual denominación. La Isla de Pinos quedó adscrita a la provincia de La Habana.</p>
<figure id="attachment_102843" aria-describedby="caption-attachment-102843" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-102843 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1896-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1896-300x212.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1896-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1896.jpg 617w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102843" class="wp-caption-text">Mapa de Matanzas como parte del del Departamento Militar de Occidente en 1896. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Aunque en su artículo tercero, este decreto planteó que “Los límites divisorios de estas provincias entre sí serán los que se determinan en la descripción detallada de los mismos, aprobada en esta fecha…”, eso no sucedió. Tampoco se cumplió el cuarto acápite, que estableció que había que marcar “…materialmente en el terreno los expresados límites de las provincias…”.</p>
<p>Desde esa fecha la provincia de Matanzas tuvo costa sur. Todo el extenso territorio de la península de Zapata formó parte integrante de su territorio. Sin embargo, la delimitación del Departamento Militar de Occidente introdujo una variante que habría de ser funesta en el futuro: no tuvo en cuenta esa zona dentro de sus límites. Así sucedió desde 1896.</p>
<p><strong>El origen</strong></p>
<p>El 17 de mayo de 1902 el general <a href="https://www.ecured.cu/Leonard_Wood">Leonard Wood</a>, Gobernador Militar de Cuba, según la propuesta de sus secretarios de Estado, Gobernación y Obras Públicas, publicó la Orden Militar 167. Mediante ella, se estableció la “…línea de demarcación entre las Provincias de Matanzas y Santa Clara…”. Con ese objeto, en su segundo acápite, se determinó el inicio de la línea divisoria al norte,</p>
<blockquote><p>“…en el Canal del Pargo, formado por el Cayo General Vives y el Cayo General Laborde; deja a la derecha el Cayo Matanceros y a su izquierda al Cayo Inglés y penetra en la Costa Norte de la Isla por la Punta de Umoa Machado…”.</p></blockquote>
<p>Desde ese punto la división se dirigía en línea recta hacia el sur y, después de cruzar por varios lugares, llegaba hasta el río Hanábana, por cuyo curso continuaba. Al llegar entonces a la laguna del Tesoro, dicha línea tomaba entonces el curso del río Hatiguanico hasta su desembocadura en la ensenada de la Broa. Para esos límites se tuvieron en cuenta los del Departamento Militar de Occidente en 1896. Por último, en el tercer acápite, la orden dispuso de forma terminante:</p>
<blockquote><p>“Todas las cuestiones, tanto administrativas como judiciales, que hayan surgido con motivo de los límites entre las Provincias de Matanzas y Santa Clara, quedan por la presente Orden terminadas”.</p></blockquote>
<p><strong>Los primeros intentos</strong></p>
<p>Más de 15 años después de emitida la Orden Militar que despojó a Matanzas de su costa sur, se sucedió el primer intento de rectificar esa injusticia histórica. En 1917 un grupo de vecinos solicitó al Consejo Provincial de Matanzas que solicitara al Congreso de la República la incorporación de la península y ciénaga de Zapata al municipio de Jagüey Grande. Propusieron, además, que para la división territorial se siguiera una línea entre la Laguna del Tesoro y la Bahía de Cochinos. Diez años después, en 1927, se creó un Comité Gestor para gestionar nuevamente esa incorporación. El 17 de julio de ese año la Cámara de Comercio de Jagüey Grande hizo gestiones para materializar ese deseo “…por razones naturales de índole geográfica”.</p>
<figure id="attachment_102845" aria-describedby="caption-attachment-102845" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" class="wp-image-102845 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/574418167_tcimg_A37B5FDB-300x208.jpg" alt="" width="300" height="208" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/574418167_tcimg_A37B5FDB-300x208.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/574418167_tcimg_A37B5FDB-150x104.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/574418167_tcimg_A37B5FDB.jpg 622w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102845" class="wp-caption-text">Mapa de Matanzas sin su costa sur. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El 3 de diciembre de 1928, Prisciliano Piedra, miembro de la Cámara de Representantes, encabezó una proposición de ley dirigida a rectificar “…los límites de las provincias de Matanzas y Santa Clara…”. Sin embargo, la misma quedó “sobre la mesa”, ante la declaración de urgencia del debate de otras cuestiones legislativas. Se pudo presentar en enero de 1929, pero no fue aprobada.</p>
<p>En 1934 la Compañía Comercial Santa Teresa S. A., dedicada a la explotación de montes y minas, dirigió una carta, fechada el 23 de julio, al Secretario de Justicia, para abogar por la incorporación de la ciénaga de Zapata al municipio mencionado. En esa fecha se le hizo similar solicitud al doctor <a href="https://www.ecured.cu/Pelayo_Cuervo_Navarro">Pelayo Cuervo</a>, Secretario de Gobernación.</p>
<figure id="attachment_102849" aria-describedby="caption-attachment-102849" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-102849 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1-300x178.jpg" alt="" width="300" height="178" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1-300x178.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1-150x89.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1-768x455.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mapa-1.bmp 784w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-102849" class="wp-caption-text">Otro mapa de Matanzas sin su costa sur. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Cuatro años después, en septiembre de 1938, Prisciliano Piedra insistió y presentó una nueva proposición de ley a la Cámara de Representantes, que reactivó la lucha de Matanzas por su costa sur. En esta oportunidad se propuso, además de rectificar los límites entre Matanzas y Santa Clara, derogar la orden 167 que privó a la provincia yumurina de su costa sur.</p>
<p>La propuesta se hizo acompañar por las firmas de un grupo de personas que apoyaba la propuesta. No obstante, el hecho de que la mayoría eran vecinos del Central Australia y no propiamente habitantes de la ciénaga de Zapata, fue utilizado por los enemigos del proyecto de ley para garantizar que no fuera aprobado.</p>
<p><strong>En la Constituyente de 1940</strong></p>
<p>La Convención Constituyente de 1940 fue el ámbito donde se volvió a reactivar el reclamo histórico de Matanzas por su costa sur. Fue el 22 de abril de 1940, fecha en que se debatió el artículo relativo a la división del territorio nacional en provincias. De manera previa se había presentado cuatro enmiendas a ese artículo. El delegado <a href="https://www.ecured.cu/Jorge_Ma%C3%B1ach">Jorge Mañach</a> presentó una de ellas, dirigida a que no se definiera, en el texto constitucional, el número de provincias ni sus límites. Al comentar que en un futuro estos podían cambiar, destacó:</p>
<blockquote><p>“¿Qué razón tenemos nosotros para establecer que no deba prosperar, por vía legislativa, la aspiración de la provincia de Matanzas, a que se segregue a su favor la Ciénaga de Zapata (no estoy pronunciando una opinión a favor de la tesis, conste); ¿qué razón hay, repito, para que no pudiera, para que no debiera ser considerada, por vía legislativa, la posibilidad de que eso fuera resuelto a su favor, evitando así que los obreros que hoy trabajan en la Ciénaga, tengan que ir a presentar su documentación en Santa Calara, en vez de ir a Matanzas?”.</p></blockquote>
<p>A su vez, el matancero Manuel Mesa Medina expuso una enmienda dirigida, en lo esencial, a garantizar que Matanzas recuperara su costa sur al entrar en vigor la nueva Constitución. Esta propuesta planteó:</p>
<blockquote><p>“El Delegado que suscribe, considerando que cada una de las seis provincias en que se divide el territorio nacional deben poseer por igual ambas costas de los lados Norte y Sur de la Islas, las respectivas porciones del litoral que naturalmente corresponden a las mismas y que la provincia de Matanzas, a virtud de la Orden Militar No. 167 de 17 de Mayo de 1901, perdió su legítimo derecho a la porción de costa sur que naturalmente le corresponde, tiene el honor de someter a la consideración de esta Asamblea Constituyente la siguiente:”</p>
<p>“Proposición de Enmienda. El Artículo No. 5 correspondiente al Título Primero «DE LA NACIÓN, SU TERRITORIO Y FORMA DE GOBIERNO», del dictamen emitido por la Comisión Coordinadora, quedará redactado de la forma siguiente:</p>
<p>Artículos No.—El territorio de la República se divide en seis provincias y estas en Términos Municipales. Las actuales provincias de denominarán: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Las Villas, Camagüey y Oriente, las cuales tendrán entre sus límites divisionarios, Costa Norte y Costa Sur en toda la extensión de sus respectivos territorios”.</p></blockquote>
<p>Al intervenir en defensa de su proposición, Manuel Mesa Medina insistió, sobre todo, en los argumentos históricos:</p>
<blockquote><p>“Hace cuarenta años que la provincia de Matanzas está reclamando una cosa justa, que por la ley le corresponde; no es que queremos quitarle nada a la provincia de Santa Clata, sino, precisamente, lo que realmente le corresponde a la de Matanzas”.</p>
<p>“La Convención Constituyente debe, en este momento, hacerle justicia y no (…) dejarlo para otra oportunidad, sino que ahora, precisamente, deben dársele los límites que le corresponden a la provincia de Matanzas, ya que el gobernador americano nos hizo, sin justicia, una Orden Militar, la 167, que nos tronchó precisamente una cosa que nos correspondía desde la constitución de la Isla de Cuba”.</p>
<p>“La provincia de Matanzas tiene derecho a la Bahía de Cochinos, que es su costa sur, de acuerdo con las leyes de 1925. Por lo tanto, esta Convención Constituyente de 1940 debe resolver los que no resolvió la del Uno, y que le quita por una Orden Militar la Ensenada de Cochinos para la provincia de Santa Clara”.</p></blockquote>
<p>Otro representante matancero en la Convención Constituyente de 1940, el médico <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Dihigo_Llanos">Mario E. Dihigo</a>, también participó en el debate suscitado. Intervino en apoyo de la enmienda que presentó Manuel Mesa Medina. En sus palabras defender con vehemencia la necesidad de reincorporar a Matanzas el territorio de la ciénaga de Zapata. Consideró que la historia avalaba su posición y sostuvo que fue un “error” dejar a Matanzas sin su costa sur. En medio de debate argumentó:</p>
<blockquote><p>“…no se trata de ningún sentimiento de provincia a provincia; quiero decir, que los habitantes de la Ciénaga de Zapata no tienen ningún motivo para preferir pertenecer bien a la Provincia de Santa Clara o a la de Matanzas; pero que existen obstáculos de orden geográfico que impiden completamente que la provincia de Santa Clara pueda atender a las necesidades de los habitantes que allí viven”.</p></blockquote>
<p>Además, ejemplificó que había lugares de la Ciénaga que están a tres días de viaje de Cienfuegos, lo cual estimó algo innecesario. También señaló que la región pertenece al Cuarto Distrito Militar, asentado en Matanzas. Sin embargo, las razones históricas fueron las que más tuvo en cuenta. Sobre todo, la nulidad de la Orden Militar del 17 de mayo de 1902, en virtud de la cual Matanzas fue despojada de su costa sur:</p>
<blockquote><p>“Si la Constitución que estamos redactando utiliza la misma frase «con los mismos límites», va entonces a convalidar un hecho que es a todas luces ilegal, porque esa orden No. 167, promulgada después de la Constitución, después que la Constitución fue aprobada, tiene que declararse nula y sin valor, puesto que se opone a ella”.</p></blockquote>
<p>Además, Mario E. Dihigo presentó una Disposición Transitoria, en la cual enfatizó en la necesidad de corregir ese error histórico:</p>
<blockquote><p>“A los efectos del artículo 6º. la línea divisoria entre las actuales provincias de Matanzas y Santa Clara será la determinada por el párrafo segundo de la Orden No. 157 de 17 de mayo de 1902, hasta la desembocadura del río Hanábana en la Laguna del Tesoro, y desde este punto continuará hacia el Sur, orillando la expresada laguna por el Este y el Sureste hasta encontrar el río Santa Teresa, y seguirá por el curso de este río hasta su desembocadura en la Bahía de Cochinos, donde terminará”.</p>
<p>“Esta disposición no será observada en las primeras elecciones que se celebren para cubrir cargos públicos después de la promulgación de esta Constitución”.</p></blockquote>
<p>En defensa de esta Disposición Transitoria, Mario E. Dihigo argumentó:</p>
<blockquote><p>“Nosotros no podemos retirar esta enmienda, ante esa promesa, ante esa posposición. Se trata de un hecho que constituye a lo largo de 295 años una determinación sin precedentes históricos, sin precedentes geográficos, sin precedentes administrativos ni políticos, que viene a determinar una profunda perturbación en las condiciones de vida de los habitantes de la Ciénaga de Zapata, que me aventuro a decir que probablemente ha sido y que constituye el núcleo de población más abandonado de la República de Cuba y más lejano de la civilización”.</p></blockquote>
<p>Sometida a discusión la Enmienda, esta fue derrotada por 38 votos en contra y seis a favor. Lamentablemente no fue posible, en esa oportunidad, rectificar lo que Dihigo consideró una:</p>
<blockquote><p>“…enormidad jurídica, geográfica, histórica y política en todos los aspectos que puedan considerarse. Esto constituye la anomalía de que sea la única provincia de la República de Cuba que carezca de costa sur, y estado los hombres que allí viven, obligados a una serie de circunstancias adversas para poder vivir debido a esa división arbitraria que se ha hecho”. (ALH)</p></blockquote>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3hgg7DKKdA"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/mario-e-dihigo-un-medico-matancero-en-la-constituyente-de-1940/">Mario E. Dihigo, un médico matancero en la Constituyente de 1940</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Mario E. Dihigo, un médico matancero en la Constituyente de 1940» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/mario-e-dihigo-un-medico-matancero-en-la-constituyente-de-1940/embed/#?secret=765hWq4Owz#?secret=3hgg7DKKdA" data-secret="3hgg7DKKdA" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>La batalla de Treserra</strong></p>
<p>Durante la República el historiador José A. Treserra Pujadas fue un verdadero e incansable paladín en defensa de la costa sur matancera. En varias oportunidades presentó los argumentos históricos que sostenían la injusticia cometida y el daño que causaba a la provincia la ausencia de una salida al mar por su parte sur.</p>
<figure id="attachment_102844" aria-describedby="caption-attachment-102844" style="width: 197px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102844 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1603898827.0.x-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1603898827.0.x-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1603898827.0.x-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/1603898827.0.x.jpg 329w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /><figcaption id="caption-attachment-102844" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Reivindicación de la costa sur de Matanzas</em> (1942). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el Primer Congreso Nacional de Geografía, convocado por la Sociedad Geográfica de Cuba y celebrado en La Habana los días 13 al 28 de octubre de 1942, José A. Treserra presentó el ensayo <em>Reivindicación de la costa sur de Matanzas. Estudio geográfico, histórico y jurídico</em> (1942), que después publicó en la imprenta yumurina de Ramón Soles. Esta edición corrió a cargo de la Junta de Cultura y Turismo del Gobierno Provincial de Matanzas.</p>
<p>Buena parte de esa información José A. Teserra la había dado a conocer en periódicos matanceros durante 1937 y la replicó en el libro <em>Historia de Matanzas</em> (1943). También la publicó en el extenso artículo “El derecho de Matanzas a su costa sur”, incluido en el capítulo “Porqué la Ciénaga de Zapata debe pertenecer a Matanzas”, que forma parte del libro <em>Matanzas contemporánea. Guía provincial</em> (1944).</p>
<p>En la argumentación histórica que sostuvo con gran pericia, Treserra se remontó a una ley de Indias del 8 de octubre de 1607, que estableció la creación de la gobernación de Occidente, con mar “…de una y otra parte”. Lo mismo sucedió en 1747, con una nueva división de dos grandes provincias civiles, la de Occidente o Habana y la de Oriente o Santiago de Cuba. Entre otros datos a favor, mencionó la historia y extensión de los límites territoriales de Cienfuegos, que nunca incluyeron la ciénaga de Zapata.</p>
<p>Insistió, sobre todo, en la Orden Militar de 1902 y la situación creada a partir de su promulgación, tres días antes de la instauración de la República. La consideró violatoria de la Constitución de 1901, que estableció que las provincias tendrían los mismos límites históricos de siempre. Sostuvo, con argumentos legales basados en las propias leyes cubanas, que “…la susodicha Orden resulta inobservable y por tanto nula, a partir del 20 de Mayo de 1902”.</p>
<p>De todo el texto, es necesario resaltar este párrafo:</p>
<blockquote><p>“No hay una sola razón de ciencia que niegue a Matanzas el disfrute de sus ensenadas, bahías, caletas y surgideros del Sur, porque le vienen discernidos por la propia Naturaleza, cuyo veredicto irrefutable hubo de ilustrar la ley que la organizara en provincia, la cual, por consiguiente, le acordó asimismo, costa Norte y costa Sur; evitando que en el orden jurídico se produjera el privilegio que hoy existe”.</p></blockquote>
<p>José A. Treserra fue, sin duda, un apasionado defensor del derecho de Matanzas a su costa sur. Esta fue una constante en su obra. Por los argumentos que ofreció a favor puede valorarse el tipo de historiador que fue. Su obra en ese sentido fue analítica y apasionada, justa y firme. Puso en conocimiento público los datos históricos que corroboraban, con solidez, la justicia de esa causa.</p>
<p><strong>El final</strong></p>
<p>Durante el período de la República Burguesa el reclamo matancero no fue atendido. Fueron variados los argumentos para no hacerlo. La nueva realidad política y social posterior a 1959 fue más propicia a esa causa. En 1970 se realizaron ajustes a los territorios de algunas provincias de Cuba y entre ellos estuvo la incorporación del territorio de la ciénaga de Zapata a Matanzas. José A. Treserra había muerto en 1956, pero de esa forma se cumplió un reclamo histórico del que fue vocero y paladín. En la actualidad es inconcebible que la península de Zapata no forme parte de Matanzas. Es nuestra. Siempre lo fue.</p>
<figure id="attachment_102847" aria-describedby="caption-attachment-102847" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102847 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/matanzas-5-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/matanzas-5-300x200.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/matanzas-5-150x100.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/matanzas-5.jpg 540w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102847" class="wp-caption-text">Mapa actual de la provincia de Matanzas. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>Recuerdo y homenaje de José María Casal en Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2026 14:07:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Casa de Beneficencia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Félix Varela]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[José María Casal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace 225 nació José María Casal, un habanero que dejó huellas perdurables en la Atenas...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hace 225 nació José María Casal, un habanero que dejó huellas perdurables en la Atenas de Cuba.</strong></p>
<p>Nacido en La Habana el 15 de marzo de 1801, José María del Casal y Bermúdez se distinguió desde muy joven por su inteligencia y talento. Huérfano de padre, a los once años alcanzó una beca en el Real Colegio y Seminario de San Carlos y San Ambrosio, que fue la fragua de su carácter. En 1815 fue discípulo de <a href="https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Varela">Félix Varela</a>, quien le tuvo gran afecto, lo cual fue recíproco. Algunos autores han sugerido, incluso, que el célebre “Elpidio” no es otro que José María Casal.</p>
<p>Al año siguiente José María Casal sustituyó brevemente a <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Agust%C3%ADn_Caballero">José Agustín Caballero</a> en sus clases de Lógica, Metafísica y Moral. Decidido a estudiar leyes, comenzó a profundizar en el derecho desde las aulas del Seminario y en 1819 ingresó en la Universidad de La Habana. En 1821 se graduó de abogado y comenzó a ejercer en un bufete habanero. Por su dedicación y rectitud de principios, fue electo en 1823 como Padre de Pobres.</p>
<p>José María Casal se estableció en Matanzas, por primera vez, en 1826. En esta estancia, que se prolongó hasta 1835, fue procurador, secretario de la Junta de Sanidad y asesor del gobierno. Colaboró en el proceso de fundación, en 1827, de la Diputación Patriótica y fue redactor del periódico <em>Aurora de Matanzas</em>. Regresó a La Habana y continuó en su labor como abogado, pero en 1840 estaba de vuelta nuevamente en la ciudad de los puentes.</p>
<p>En esta etapa redactó un informe acerca de las inmoralidades en el ejercicio del derecho en Cuba, que fue muy elogiado. Se desempeñó como censor de teatro. Trabajó de forma incansable en la creación del Colegio de Niñas Pobres de Matanzas, que poco después pasó a ser Casa de Beneficencia, la obra de José María Casal que más perduró en el tiempo. Tras estos años en Matanzas, volvió nuevamente a La Habana. No obstante, nunca dejó de estar presente en los exámenes anuales de las niñas de la Beneficencia.</p>
<p>José María Casal viajó a la Florida en 1853 para visitar a Félix Varela, aunque cuando llegó ya este había fallecido. En homenaje a su maestro publicó en Matanzas el libro <a href="https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=hvd.hn2kgp&amp;seq=5"><em>Discursos del presbítero D. Félix Varela, precedidos de una suscinta relación de lo que pasó en los últimos momentos de su vida y en su entierro hasta que se depositaron sus cenizas en la capilla que al efecto levantaron los cubanos en el cementerio de San Agustín de la Florida</em></a> (1860). Este fue un hermoso homenaje a la vida y obra de su maestro Varela</p>
<p>En el texto, Casal incluyó tres obras de Félix Varela: el elogio al rey <a href="https://www.ecured.cu/Fernando_VII_de_Espa%C3%B1a">Fernando VII</a>, fechado en 1818. También apareció el discurso que pronunció en 1817, en la primera junta a la que asistió como socio de la Sociedad Económica de Amigos del País. Por último, puede leerse la oración fúnebre a propósito de las exequias del rey Carlos IV de Borbón en 1819.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3HzxsonQDS"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/homenajes-matanceros-felix-varela/">Dos homenajes matanceros a Félix Varela en el siglo XIX</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Dos homenajes matanceros a Félix Varela en el siglo XIX» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/homenajes-matanceros-felix-varela/embed/#?secret=6rdqiwb7Kd#?secret=3HzxsonQDS" data-secret="3HzxsonQDS" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Además de contener estos tres discursos pronunciados por Varela, el libro posee gran importancia por otro motivo. Está encabezado por el escrito titulado “La muerte de un justo”, de la autoría de Casal. En él se narra la muerte de Varela y los esfuerzos realizados para la construcción de un mausoleo para sus restos en el cementerio de San Agustín. Es, por tanto, un valioso testimonio. Las fases que Casal dedicó a su maestro evidencian un profundo respeto. Así lo demuestra al decir que “…era un filósofo, era un héroe, era un apóstol…”. Sobre la trascendencia de su obra señaló:</p>
<blockquote><p>“El adoró la verdad, todo lo dejó por ella y eligiendo sereno el camino de las privaciones, del trabajo y de la oración, halló tesoros que repartió generoso entre los hombres…”.</p></blockquote>
<p>Enamorado de la Atenas de Cuba, José María Casal se radicó nuevamente en Matanzas en 1854. Se le nombró entonces vocal de la Junta de Caridad y diputado del Colegio de Niñas Pobres. También fue secretario de la Compañía del Ferrocarril de Matanzas. Asumió en 1856 el cargo de alcalde de Matanzas y después el de Síndico del Ayuntamiento. Además, fue vocal de la Junta de Agricultura, Industria y Comercio.</p>
<p>Una de las obras más importantes en las que José María Casal fue protagonista aquí en Matanzas fue la fundación del Liceo Artístico y Literario. Dirigió la Sección de Literatura, primera que se creó y después presidió la institución en 1860. También fue jurado en los Juegos Florales y publicó varios trabajos en la revista oficial de la institución. Una vez iniciada la Guerra del 68, Casal regresó a La Habana.</p>
<p>En junio de 1874, afectado de la visión, José María Casal viajó a Nueva York en busca de mejoría. Allí le sorprendió la muerte el 27 de agosto.</p>
<p><strong>Ideario</strong></p>
<p>El pensamiento científico y pedagógico de José María Casal fue avanzado para su tiempo. Al rastrear en su obra se puede constatar ese hecho. En 1860 dio a conocer el libro que tituló <a href="https://books.googleusercontent.com/books/content?req=AKW5Qae7RSV7zakcoBvFMdnNRPYNeTEXJOacyskyK-_GMk83S1unMSUxGKultGyfIfDOCZXxmd4wJpgl8GzO8M_04LDqFcj9cKh8y6A6fsoHjIgmvTi2HYN435NMp_-t4gX6hyGFxioqGkavmL6ht-jAIgVlzBF0fWrlSaP1HI7zBQXw0BJAxrt9bRlY3LjSKLjC4Wm1U6ckNUk-bjRc4oTZRlUw2xDLlBrnwUfXIb_4QOS_njCqxV3YG7CsUhJ-u8mptGq1D6FdS42ncxHtCPLPOPgrctWMNlf-8PdDNRrxt5zJYAiOWGY"><em>Apuntes de higiene doméstica, para las niñas de la beneficencia de Matanzas</em></a>. Este texto se relacionó de forma estrecha con la labor que desarrolló en la Casa de Beneficencia de la ciudad. En efecto, en este volumen recogió las lecciones que sobre el tema Casal impartió a las niñas recogidas en la institución.</p>
<p>En una carta que acompañó esta edición, la directora de la Casa de Beneficencia, Juana Byrne de Clayton, agradeció la obra con estas palabras:</p>
<blockquote><p>“Mucho es de agradecerse a V., Sr. de Casal, que se halla determinado a dictar esos elementos de Higiene, porque ellos han de producir inmensos beneficios, debiendo considerarse, como dice V. muy bien, un tratado de moral práctica, y ningún estudio hay que sea más a propósito para desenmascarar las enfermedades y las pasiones que vienen siempre ocultas y lentamente, rodeadas de mentirosos placeres para arrebatar la salud, el sosiego y la vida”.</p></blockquote>
<p>Acerca de la obra y de su objetivo, destacó José María Casal en la introducción:</p>
<blockquote><p>“Mucho se ha escrito para dar a los padres y directores de colegios la instrucción necesaria, con el fin de que sepan conservar la salud de sus hijos o pupilos; pero estos trabajos no se han generalizado, tal vez porque conservan algún aparato científico, o porque son demasiado extensos, y sobre todo, porque no se tiene todavía la convicción de su inmensa utilidad.—He aquí lo que me ha determinado a formar estos «Apuntes de Higiene Doméstica» que he ido dictando a doce niñas de las más adelantadas de la Beneficencia de esta ciudad, con un pequeño Diccionario de algunas voces, cuya significación deben comprender bien para la mayor inteligencia de los Apuntes; y he visto con placer que las niñas los han escrito y estudiado con gusto, oyendo siempre muy atentamente mis explicaciones, lo que me prueba que este estudio les agrada, y que comprenden su utilidad, haciendo buenas deducciones de los principios generales que he procurado reunir”.</p></blockquote>
<p>Seguidamente, José María Casal presentó los títulos de la bibliografía médica que había utilizado para conformar sus <em>Apuntes…</em>, lo cual demuestra el espíritu científico que caracterizó su quehacer. Después, agregó:</p>
<blockquote><p>“Si he logrado recoger lo más esencial y ponerlo al alcance de las niñas que ya han concluido su educación primaria, habré conseguido, por lo menos, que comprendan la importancia de este estudio y que se dediquen a profundizarlo, con la persuasión de que observando las reglas higiénicas de acuerdo en todo con los preceptos y los consejos de nuestra Santa Religión, vivirán ellas y sus descendientes felices y por mucho tiempo, prolongando los días de la juventud y los de la edad viril, sin que aparezca la vejez sino en los últimos instantes de la existencia”.</p></blockquote>
<p>Este libro, José María Casal lo dividió en las siguientes lecciones:</p>
<blockquote><p>“1. De la salud y la enfermedad”.</p>
<p>“2. Causas de las enfermedades y reglas para evitarlas”.</p>
<p>“3. Del aire, el calor, el frio y la humedad”.</p>
<p>“4. De la luz y de la electricidad”.</p>
<p>“5. De los vestidos”.</p>
<p>“6. De los baños, limpieza y cosméticos”.</p>
<p>“7. De los alimentos”.</p>
<p>“8. De las bebidas”.</p>
<p>“9. Del ejercicio”.</p>
<p>“10. Del reposo”.</p>
<p>“11. De las facultades intelectuales y de las pasiones”.</p>
<p>“12. De las pasiones en general”.</p>
<p>“13. De las pasiones opresivas”.</p>
<p>“14. De las pasiones expansivas”.</p>
<p>“Consejos”.</p>
<p>“Diccionario para la mejor inteligencia de estos Apuntes de Higiene”.</p></blockquote>
<p>Cada una de las lecciones, al finalizar, presentaba una serie de preguntas para repasar y profundizar en el contenido estudiado. Es llamativa la presencia, en la lección “4. De la luz y de la electricidad”, de consejos para evitar el impacto de descargas eléctricas. Este libro, que al parecer debió tener una segunda parte, evidencia que José María Casal fue un precursor de la enseñanza de la higiene en la educación cubana.</p>
<p>También en 1860, la revista <em>Liceo de Matanzas</em>, en su número del 3 de junio de 1860, presentó a sus lectores una frase de José María Casal. Como puede leerse, la misma expresó la misma esencia presente en los <em>Apuntes de higiene doméstica</em>…:</p>
<blockquote><p>“La educación no corresponde a una época de la vida, que ella debe comenzar desde que el hombre nace, y si es posible antes por sus padres hasta que muere; por manera que la educación es obra de toda la vida: el hombre debe y puede aprender a mejorarse en los brazos de su madre y en los de su esposa; en la escuela y en el taller, en el hogar doméstico y en la plaza pública, en sus diversiones y en el trabajo, en la iglesia y en la cárcel, en la prosperidad y en la desgracia. El plan de una buena educación debe abrazarlo todo, y es un grande y pernicioso error creer que la obra está concluida ensenando las primeras letras y un arte u oficio: esto es solo una pequeña parte levantada sobre débiles cimientos, que deriva el ímpetu de las pasiones, o desmoronan los sueños azarosos”.</p></blockquote>
<p>Otro ejemplo del pensamiento científico y educativo de José María Casal fue el articulo “Lo que yo haría”, que publicó por partes en la revista <em>Liceo de Matanzas</em>, entre el 3 de junio y el 1 de julio de 1860. En él, trató acerca del tratamiento que debía darse a las personas víctimas de la embriaguez, la vagancia, la mendicidad y el juego. En relación con la embriaguez, o sea, el excesivo consumo de bebidas alcohólicas, destacó su convicción, de que</p>
<blockquote><p>“…casi siempre tiene su origen en una organización particular que quizá puede variarse, o de un estado patológico del individuo”.</p></blockquote>
<p>Agregó después varios ejemplos de personas alcohólicas que conoció, lo cual le reafirmó el criterio de que se trataba de un vicio patológico, que debía ser estudiado para determinar los métodos más adecuado para su tratamiento. Se apoyó en criterios médicos de diferentes autores y en las experiencias de otros países para la atención a las personas afectadas por la embriaguez. En el último de los artículos sobre el tema, José María Casal expuso su propuesta, la cual tuvo como punto de partida el avanzado criterio de que</p>
<blockquote><p>“…la embriaguez es una enfermedad como cualquier otra, que puede atacar aun a los más morigerados y virtuosos”.</p></blockquote>
<p>La idea que defendió consistía en fundar</p>
<blockquote><p>“…un departamento de Beneficencia destinado exclusivamente a recoger en él a todos los desgraciados que padeciesen ese mal, cualquiera que fuese su categoría”.</p></blockquote>
<p>Este establecimiento, según Casal, debería ser construido en el campo, con un médico como director. Tendría una biblioteca y los internados se ejercitarían en el oficio u ocupación que dominen y, de no tenerlo, deberían ser educados de modo tal que emplearan el tiempo en algo productivo. Tal proyecto, inviable en la Cuba de 1860, tuvo un fundamento científico y fue, quizás, la primera vez que se planteó una idea similar en nuestro país.</p>
<p>José María Casal publicó un <em>Manual de derecho español para los artesanos, menestrales y labradores</em> (1847) y dejó inédita la novela <em>Dos ángeles</em>. También colaboró en el <em>Diario de la Habana</em>, casi siempre con el pseudónimo Solitario del Cerro.</p>
<figure id="attachment_102449" aria-describedby="caption-attachment-102449" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102449 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/CUBA.-ALBUM.-Views-of-Matanzas-B.-24.-Casa-de-Beneficencia.bmp-2-300x219.jpg" alt="" width="300" height="219" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/CUBA.-ALBUM.-Views-of-Matanzas-B.-24.-Casa-de-Beneficencia.bmp-2-300x219.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/CUBA.-ALBUM.-Views-of-Matanzas-B.-24.-Casa-de-Beneficencia.bmp-2-150x109.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/CUBA.-ALBUM.-Views-of-Matanzas-B.-24.-Casa-de-Beneficencia.bmp-2.jpg 586w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102449" class="wp-caption-text">Casa de Beneficencia en Matanzas, a inicios del siglo XX. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/recuerdo-y-homenaje-de-jose-maria-casal-en-matanzas/">Recuerdo y homenaje de José María Casal en Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Los cazadores de microbios: cien años de un libro fascinante</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2026 13:56:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Los cazadores de microbios]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Pasteur]]></category>
		<category><![CDATA[Paul de Kruif]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 2026 se cumplen cien años de la publicación de Los cazadores de microbios, un...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-cazadores-de-microbios-cien-anos-de-un-libro-fascinante/">Los cazadores de microbios: cien años de un libro fascinante</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 2026 se cumplen cien años de la publicación de <em>Los cazadores de microbios</em>, un libro que aún fascina.</strong></p>
<figure id="attachment_102560" aria-describedby="caption-attachment-102560" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102560 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/paul_de_kruif_1944-1000x780-1-300x234.jpg" alt="" width="300" height="234" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/paul_de_kruif_1944-1000x780-1-300x234.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/paul_de_kruif_1944-1000x780-1-150x117.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/paul_de_kruif_1944-1000x780-1.jpg 500w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-102560" class="wp-caption-text">Paul de Kruif. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Hace un siglo el estadounidense Paul de Kruif (1890-1971) dejó una huella indeleble en la historia de la ciencia. En la biografía de este médico se destaca que fue graduado en la Universidad de Michigan, donde impartió clases de bacteriología. Sirvió en la sanidad militar durante la primera guerra mundial y después trabajó en el Instituto Rockefeller. Más tarde, se destacó en la Comisión de Investigación de la Parálisis Infantil.</p>
<p>Dedicado en cuerpo y alma a la bacteriología, Paul de Kruif conoció los esfuerzos y hazañas de los científicos que, a lo largo del tiempo, había conformado el objeto de esa ciencia. Pensó entonces en reunir información para escribir un texto que les rindiera homenaje. Lo dio a conocer en 1926 y su título, desde entonces, ha sido sinónimo de un libro fascinante: <em>Los cazadores de microbios</em>.</p>
<p><strong>Contenido</strong></p>
<p>Los capítulos que conforman el contenido de <em>Los cazadores de microbios</em> fueron los siguientes:</p>
<ol>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/%C3%81ntoni_van_Leeuwenhoek">Antonio Van Leeuwenhoek</a>. El primer cazador de microbios”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/L%C3%A1zaro_Spallanzani#:~:text=Fue%20un%20fisi%C3%B3logo%20y%20naturalista,posteriores%20investigaciones%20de%20Louis%20Pasteur.">Lazzaro Spallanzani</a>. Los microbios nacen de microbios”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Louis_Pasteur#:~:text=Louis%20Pasteur%20(Borgo%C3%B1a%2C%2027%20de,la%20Microbiolog%C3%ADa%20y%20la%20qu%C3%ADmica.">Luis Pasteur</a>. ¡Los microbios son un peligro!”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Robert_Koch#:~:text=Cient%C3%ADfico%20alem%C3%A1n.,de%20la%20microbiolog%C3%ADa%20m%C3%A9dica%20moderna.">Roberto Koch</a>. La lucha contra la muerte”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“Luis Pasteur. Y el perro rabioso”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Pierre_Paul_Emile_Roux#:~:text=M%C3%A9dico%20y%20bacteri%C3%B3logo%20franc%C3%A9s.,Fue%20cofundador%20del%20Instituto%20Pasteur.">Roux</a> y Behring. Contra la difteria”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Elie_Metchnikoff">Elías Metchnikoff</a>. Los diligentes fagocitos”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Theobald_Smith#:~:text=Theobald%20Smith%20pat%C3%B3logo%20estadounidense%20cuyos,otras%20enfermedades%20transmitidas%20por%20insectos.">Teobaldo Smith</a>. Las garrapatas y la fiebre de Texas”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“Bruce. La pista de la mosca tse-tsé”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“Ross contra Grassi. El paludismo”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Walter_Reed">Walter Reed</a>. ¡En interés de la ciencia y por la humanidad!”.</p></blockquote>
</li>
<li>
<blockquote><p>“<a href="https://www.ecured.cu/Paul_Ehrlich#:~:text=Eminente%20m%C3%A9dico%2C%20ser%C3%B3logo%20y%20farmac%C3%B3logo,del%20Premio%20Nobel%20en%201908.">Pablo Ehrlich</a>. La bala mágica”.</p></blockquote>
</li>
</ol>
<figure id="attachment_102561" aria-describedby="caption-attachment-102561" style="width: 182px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102561 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Microbe-Hunters-portada-de-la-primera-edicion-en-ingles-de-Los-cazadores-de-microbios.-Archivo-del-autor-182x300.png" alt="" width="182" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Microbe-Hunters-portada-de-la-primera-edicion-en-ingles-de-Los-cazadores-de-microbios.-Archivo-del-autor-182x300.png 182w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Microbe-Hunters-portada-de-la-primera-edicion-en-ingles-de-Los-cazadores-de-microbios.-Archivo-del-autor-91x150.png 91w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Microbe-Hunters-portada-de-la-primera-edicion-en-ingles-de-Los-cazadores-de-microbios.-Archivo-del-autor.png 299w" sizes="auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px" /><figcaption id="caption-attachment-102561" class="wp-caption-text"><em>Microbe Hunters</em>, portada de la primera edición en inglés de <em>Los cazadores de microbios</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Concebido en forma cronológica, aunque no de forma estricta, mencionó, en sus desvelos y aportes, la vida de 13 grandes investigadores que, cada uno en su época, realizaron descubrimientos importantes relacionados con el invisible mundo de los microorganismos.</p>
<p>El primer capítulo, que Paul de Kruif dedicó a la figura de Antonio Van Leeuwenhoek, iniciador de la historia de los cazadores de microbios, comenzó con el siguiente párrafo:</p>
<blockquote><p>“Hace doscientos cincuenta años que un tal Leeuwenhoek fue el primero en asomarse a un mundo nuevo, poblado de millares de especies diferentes de seres pequeñísimos, ya feroces y aún mortíferos, ya útiles, solícitos y hasta indispensables para muchos ramos de la industria, que enriquece al hombre; un mundo cuyo conocimiento es, en definitiva, más importante para el verdadero bienestar de la estirpe humana que cualquier continente o archipiélago que aquel holandés hubiera podido descubrir”.</p></blockquote>
<p>Con una prosa fácil, que sin desdeñar el lenguaje científico se apoyó en palabras comunes, lo cual fue parte de su éxito, Paul de Kruif presentó cada una de las figuras que incluyó en el libro. Al tratar acerca de Lázaro Spallanzani, condensó en un párrafo el aporte trascendental que hizo a la ciencia universal:</p>
<blockquote><p>“Fue un día grande para Spallanzani, y aunque él mismo no se diese cuenta de ello, fue también un gran día para el mundo… (…) …había preservado a la ciencia de la caza de los microbios, en sus albores entonces, de extraviarse en ilusiones infantiles, que habrían sido causa de que los hombres de ciencia rehusasen considerar la bacteriología como una ciencia auténtica”.</p></blockquote>
<p>Fue el turno entonces del primero de los dos capítulos que el autor de <em>Los cazadores de microbios</em> dedicó a Luis Pasteur, el más grande bacteriólogo de todos los tiempos. Con gran maestría, Paul de Kruif narró el proceso de formación de este célebre investigador, los desafíos a los que hizo frente y los triunfos científicos que alcanzó. En el último párrafo señaló con acierto la continuidad que tuvo su esfuerzo:</p>
<blockquote><p>“Abandonemos a Pasteur por el momento, aunque se encuentre en los umbrales de sus experimentos más sensacionales y sus disputas más divertidas, para dedicar un capítulo a Roberto Koch, que va aprendiendo a hacer cosas importantes, maravillosas y fantásticas, con esos microbios que durante tantos años habían venido siendo súbditos del reino de Luis Pasteur”.</p></blockquote>
<p>Todos los momentos trascendentales de la vida científica de Koch fueron recreados en <em>Los cazadores de microbios</em>. Decepciones, persistencias y, finalmente, los triunfos que alcanzó. Con esa prosa atrayente que recorre todo el libro, Paul de Kruiff destacó la significación del progenitor del célebre bacilo:</p>
<blockquote><p>“En ningún escrito de Koch hemos encontrado prueba alguna de que él se considerara un gran descubridor; jamás parece haberse dado cuenta de que dirigía una de las batallas más hermosas y más espeluznantes de las sostenidas por el hombre contra la Naturaleza cruel; aquel hombrecillo de barba desordenada no tenía madera de actor, como sí la tenía Pasteur. Pero, en cambio, promovió una lucha dramática con los mensajeros de la muerte”.</p></blockquote>
<p>El épico combate científico contra la rabia se narró en el capítulo “Luis Pasteur. Y el perro rabioso”. Fue el segundo que se dedicó a esta gran personalidad de la ciencia francesa y universal. No hay dudas de que sus esfuerzos fueron merecedores de la atención que brindó Paul de Krif al padre de la bacteriología. Acerca de esta nueva etapa de la vida de Pasteur, comentó:</p>
<blockquote><p>“…el descubrimiento accidental de la vacuna que libraba del cólera a las gallinas fue el comienzo de los seis años más atareados de su existencia, años de tremendas discusiones, de triunfos inesperados y de desengaños terribles, durante los cuales derrochó la energía y la actividad que corresponden a la vida de cien hombres medios”.</p></blockquote>
<p>La batalla contra la difteria, terrible enfermedad contagiosa que afectaba las vías respiratorias superiores, también fue descrita en <em>Los cazadores de microbios</em>. Para ello, Paul de Kruif tuvo en cuenta el ejemplo de los protagonistas de esa historia: Emilio Roux y Emilio Behring, a los que sumó a Federico Loeffler. Las últimas palabras del capítulo es un hermoso y vigente alegato en favor de la vacunación como conquista de la ciencia:</p>
<blockquote><p>“Si los padres y las madres se convencen y permiten que sus hijos sufran tres pequeños pinchazos nada peligrosos de una aguja hipodérmica, caben entonces las mayores esperanzas de que en lo sucesivo no será ya la difteria tan asesina como ha venido siéndolo durante generaciones enteras. Y por este triunfo la Humanidad tendrá que quedar agradecida a aquellas primeras y toscas investigaciones de Loeffler, de Roux y de Behring”.</p></blockquote>
<p>Al ruso Elías Metchnikof se dedicó el siguiente capítulo de <em>Los cazadores de microbios</em>. Importante figura de la ciencia mundial, hizo aportes relevantes al conocimiento del sistema inmunitario de los seres humanos. La vida de este sabio, llena de tropiezos y contradicciones, fue expuesta de forma magistral, siempre con un sentido positivo y esperanzador. La confianza en la ciencia y sus caminos, como en todo el libro, cobró protagonismo una vez más.</p>
<p>Junto a la errada teoría de Metchnikof sobre cómo eliminar la causa del envejecimiento, sobresalió su dedicación a combatir las enfermedades bacterianas. Acerca del camino que abrió este científico, comentó Paul de Kruif hace cien años:</p>
<blockquote><p>“Sus experimentos fueron extraños, fantásticamente interesantes muchas veces, pero muy artificiales, de suerte que no pudieron conducir al descubrimiento de las verdaderas causas de la inmunidad. Pensaríamos que el cerebro de Metchnikoff, capaz, al parecer, de abarcar todos los conocimientos, habría discurrido sutiles experimentos para encontrar la razón de por qué un niño puede estar en un medio tuberculoso y no contraer nunca esta enfermedad, y, en cambio, muere de tuberculosis a los veinte años una muchacha que ha hecho vida higiénica. En esto reside el enigma de la inmunidad, que sigue siendo enigma hasta el día de hoy”.</p></blockquote>
<p>Sobre la enconada lucha contra la fiebre de Texas también se escribió en <em>Los cazadores de microbios</em>. Así entusiasmó a sus lectores el autor de este fascinante libro, cuando los invitó a conocer esa faceta de la bacteriología:</p>
<blockquote><p>“Teobaldo Smith fue un hombre que dio poderoso impulso a la Humanidad; fue el primer capitán de los bacteriólogos norteamericanos y continúa siéndolo. Siguiendo las indicaciones de unos ingenuos ganaderos, asomó la nariz por una esquina y descubrió cosas sorprendentes. Esta historia contiene el relato de lo que vio Smith y de lo que encontraron los investigadores que le sucedieron”.</p></blockquote>
<p>Acerca de la trascendencia del aporte de este investigador, destacó Paul de Kruif:</p>
<blockquote><p>“…descubrió el primero, entre todos los cazadores de microbios, el camino seguido por un asesino invisible para pasar de un animal a otro”.</p></blockquote>
<p>Las aventuras de David Bruce en África y sus investigaciones acerca de la mosca tse-tsé, responsable de una enfermedad que atacaba el ganado en ese continente y de la célebre enfermedad del sueño, también tuvieron su espacio en <em>Los cazadores de microbios</em>. Se demostró, con múltiples anécdotas y hechos, la dedicación de este científico a la investigación y cómo coronó sus esfuerzos con el éxito.</p>
<p>Para Paul de Kruif, Bruce fue un</p>
<blockquote><p>“…hombre modesto, desprovisto de toda vanidad pueril que le hiciera creer en la superioridad de sus teorías sobre los hechos escuetos… (…) …un experimentador en extremo inteligente, aunque sus teorías pecasen un tanto de simplistas, y si bien tenía una fe ciega en sus trabajos, poseía al mismo tiempo la tenacidad suficiente para salir de los atolladeros en que le metían su simplismo y su afición a las hazañas llamativas…”.</p></blockquote>
<p>Ronald Ross, Battista Grassi y sus investigaciones acerca del paludismo, también fueron protagonistas en <em>Los cazadores de microbios</em>. Sus polémicas interminables, los caminos diferentes que siguieron y los puntos que tuvieron en común, aún sin quererlo, fueron expuestos con acierto y vivacidad. La conclusión es una lección a considerar por los estudiosos de la historia de la ciencia:</p>
<blockquote><p>“El único consuelo que se deriva de este altercado científico, aparte de las vidas humanas salvadas, es el convencimiento de que los cazadores de microbios son hombres como los demás, y no pecheras rellenas o bueyes sagrados, como quieren hacernos creer algunos historiadores”.</p></blockquote>
<p>“¡En interés de la ciencia y por la humanidad!”, fue el subtítulo del penúltimo capítulo de <em>Los cazadores de microbios</em>. Paul de Kruif lo dedicó al médico estadounidense Walter Reed. Más que la vida de esta personalidad, el capítulo refiere una versión de su trabajo al frente de la comisión que comprobó la teoría del cubano Carlos J. Finlay acerca del mosquito como agente trasmisor de la fiebre amarilla. No escondió el autor la admiración que sentía por el jefe de esa famosa comisión:</p>
<blockquote><p>“Es verdad que Walter Reed tenía ciertas capacidades, pero no era precisamente un cazador de microbios; era, sí, un soldado excelente; había servido durante más de catorce años en las llanuras del oeste y en las montañas; había sido un ángel osado que volaba en medio de las tempestades de nieve para acudir a la cabecera de los enfermos; había esquivado los convites a vaciar botellas de cerveza en compañía de los oficiales, y había resistido a las seducciones de las noches de diversión dedicadas al póker. Tenía una fuerte personalidad moral; era amable, pero era preciso ser un genio para sacar de su madriguera al microbio de la fiebre amarilla”.</p></blockquote>
<p>El trabajo de la comisión presidida por Reed en Cuba fue descrito con detalles, con la debida exaltación al sacrificio de Jesse Lazear, aunque ignorando la figura mártir de la enfermera Clara Maas. Por otra parte, Paul de Kruif fue sumamente injusto con la figura de Carlos J. Finlay. Esto provocó la protesta de los médicos cubanos al momento de ser publicado en 1926, pero eso será tema de otra reseña.</p>
<p>El último capítulo de <em>Los cazadores de microbios</em>, el número 12, presentó a Paul Erlich. Este investigador, empeñado en crear una medicina que eliminara todos los parásitos microbianos, fue el padre de la llamada “bala mágica”. En 1926 aún no habían sido descubiertos los antibióticos, pero Paul de Kruif confió en que así sucedería y, entonces, Erlich tendría la razón:</p>
<blockquote><p>“Tan seguro como que el sol ha de seguir a la aurora de mañana, es que han de venir otros cazadores de microbios que moldeen balas mágicas más seguras y más innocuas que barran para siempre los microbios más malignos de los que hemos hablado en este libro. Acordémonos de Pablo Ehrlich, que fue quien desbrozó el camino…”.</p></blockquote>
<p><strong>Valor de una obra</strong></p>
<p>Casi al final de su libro, Paul de Kruif confesó:</p>
<blockquote><p>“…nos apasionan los cazadores de microbios, desde Antonio Leeuwenhoek hasta Pablo Ehrlich, y no especialmente por los descubrimientos que hicieron, ni por los beneficios que reportaron a la Humanidad, no; nos entusiasman por la clase de hombres que son, y decimos que son, porque en nuestra memoria vive cada uno de ellos y seguirá viviendo hasta que nuestro cerebro deje de recordar”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_102559" aria-describedby="caption-attachment-102559" style="width: 210px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102559 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/LOS_CAZADORES_DE_MIC_243749881-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/LOS_CAZADORES_DE_MIC_243749881-210x300.jpg 210w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/LOS_CAZADORES_DE_MIC_243749881-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/LOS_CAZADORES_DE_MIC_243749881.jpg 341w" sizes="auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px" /><figcaption id="caption-attachment-102559" class="wp-caption-text">Portada de una de las ediciones de <em>Los cazadores de microbios</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Esta fue, sin duda, una de las contribuciones de <em>Los cazadores de microbios</em>: presentar a los hombres que forjaron la ciencia de la bacteriología como los seres humanos, imperfectos y tenaces, que fueron. Es la historia de sus alegrías y aportes, pero también de sus fracasos y tristezas. Quizás por esta razón, no obstante los avances científicos del último siglo, es un libro que nunca ha envejecido, que se lee con admiración y asombro.</p>
<p>Como pocas veces en la historia de la ciencia, <em>Los cazadores de microbios</em> es un verdadero <em>best sellers</em>. Ha sido traducido a más de veinte idiomas, posee numerosas ediciones en todos los formatos, es una garantía de éxito editorial. Lectura obligada para todo investigador, más allá de si se dedica a las ciencias biológicas o a la medicina, es una exaltación del espíritu humano en su incesante búsqueda de la verdad.</p>
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		<title>Patriotismo y ciencia en la Colección de Libros Cubanos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 12:30:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Colección de Libros Cubanos]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Ortiz]]></category>
		<category><![CDATA[pensamiento cubano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1927 y 1939 se publicaron los 42 volúmenes de la Colección de Libros Cubanos....</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 1927 y 1939 se publicaron los 42 volúmenes de la Colección de Libros Cubanos.</strong></p>
<p>La Colección de Libros Cubanos, dirigida por <a href="https://www.ecured.cu/Fernando_Ortiz">Fernando Ortiz</a>, se publicó por la editorial Cultural S. A. entre 1927 y 1939. Fueron 42 volúmenes que recogieron una parte importante del pensamiento cubano del siglo XIX, así como de la literatura y la ciencia nacionales. De acuerdo con Ortiz, se trató de una “…serie de volúmenes escritos por cubanos o sobre Cuba…”.</p>
<p>Acerca de los fines de este proyecto, la empresa Cultural S. A. expresó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“Esta casa editorial, al emprender la publicación de la Colección de Libros Cubanos, sin el menor deseo de lucro comercial, pretende dotar a Cuba de una Biblioteca en la que figuren las obras más notables de cubanos ilustres o que sobre Cuba se hayan escrito y espera del patriotismo de los cubanos que presten apoyo a este publicación para poder de este modo incluir en ella tantas y tantas obras notables que son desconocidas por nuestra generación y que por este medio se pondrán al alcance de todo el mundo”.</p></blockquote>
<p>Informó además que el precio del primer volumen, en 8º mayor a la rústica, sería de 1.50 pesos. Encuadernado en tela costaría 2.00 pesos y 2.50 encuadernado en pasta valenciana, muy fina. Por último, destacó que se había impreso 50 ejemplares en papel especial de hijo, para bibliófilos, que estaban numerados. El precio de estos volúmenes de colección era de 5.00 pesos.</p>
<p>Al salir impreso el primer tomo se dieron a conocer otros detalles:</p>
<blockquote><p>“Esta Colección de Libros Cubanos, impresa con esmero, es un esfuerzo notable que honra a Cuba y esperamos el favor del público para hacer una colección de cien volúmenes, en los que esté incluido todo cuanto sobre Cuba se haya escrito, digno de ser conservado”.</p></blockquote>
<p><strong>Historiadores clásicos</strong></p>
<p>Los primeros tres volúmenes de la Colección de Libros Cubanos recogieron una obra clásica de la historiografía cubana. En tres tomos, se presentó, como inicio de la serie, el libro <em>Historia de la Isla de Cuba</em> (1927-1928), del matancero <a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Jos%C3%A9_Guiteras_Font">Pedro José Guiteras</a>. Esta edición incluyó correcciones inéditas del autor. Acerca de la elección de este libro por parte de los editores, argumentó Fernando Ortiz en la introducción que encabezó el tomo inicial:</p>
<blockquote><p>“Creemos que una biblioteca cubana, que aspira a recoger del olvido las más valiosas producciones de la mentalidad criolla y los escritos sobre los temas cubanos de más interés, debe iniciarse con una historia de Cuba, que ofrezca al lector el panorama general de la evolución de nuestra patria en relación con el cual habrán de poder valorizarse después las otras obras que vayan publicándose, así de carácter histórico como literario o científico”.</p>
<p>“…no existe otra historia de Cuba, que, como la de Guiteras, pueda representar mejor el ideario cubano de su época, constituyendo un fuerte alegato por la libertad de esta nación”.</p></blockquote>
<p>Esta no fue la única obra de Pedro José Guiteras presente en la Colección de Libros Cubanos. En 1932, como el volumen 31 de la serie, salió de las prensas una nueva edición de <em>Historia de la conquista de la Habana por los ingleses, seguida de Cuba y su gobierno</em>. En este caso la introducción se debió a la pluma del historiador cardenense Herminio Portell Vilá.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="pq6KyKScFN"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/obra-pedro-jose-guiteras-historiador/">La obra de Pedro José Guiteras como historiador</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«La obra de Pedro José Guiteras como historiador» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/obra-pedro-jose-guiteras-historiador/embed/#?secret=PHmrletFc1#?secret=pq6KyKScFN" data-secret="pq6KyKScFN" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Del historiador cubano <a href="https://www.ecured.cu/Vidal_Morales_Morales">Vidal Morales y Morales</a>, en cierta medida continuador del quehacer historiográfico de Pedro José Guiteras, se publicó, en 1931, el texto <em>Iniciadores y primeros mártires de la Revolución Cubana</em>. Los tres tomos de este libro fueron los volúmenes 24 al 26 de la Colección de Libros Cubanos. Esta vez la introducción se debió a Fernando Ortiz, mientras que <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Montoro">Rafael Montoro</a> fue el encargado de presentar la biografía del autor.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Bachiller_y_Morales#:~:text=Bachiller%20y%20Morales.-,Profesor%20universitario%2C%20periodista%2C%20historiador%2C%20jurisconsultor%2C%20bibli%C3%B3grafo%20y%20destacado,en%20Cuba%20y%20en%20Latinoam%C3%A9rica.">Antonio Bachiller y Morales</a> fue otro autor relevante de la tradición historiográfica cubana reeditado como parte de la Colección de Libros Cubanos en sus volúmenes 34, 35 y 36. Fue el caso de su texto <em>Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción pública en la Isla de Cuba</em>, que apareció en tres tomos en 1936. Esta edición de una de las principales obras de este autor tuvo una introducción, escrita por <a href="https://www.ecured.cu/Francisco_Gonz%C3%A1lez_del_Valle_y_Ram%C3%ADrez">Francisco González del Valle</a>. Además, se incluyó la biografía de Bachiller que escribió Vidal Morales y Morales.</p>
<p><strong>Presencia de Saco</strong></p>
<p>Como parte de los volúmenes que la Colección de Libros Cubanos dedicó al pensamiento cubano, sobresalieron los que publicaron obras del político y sociólogo <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Saco">José Antonio Saco</a>. Este autor fue el más representado, con un total de ocho tomos relativos a tres títulos imprescindibles dentro de su amplia producción bibliográfica. El primero de ellos fue <em>Contra la anexión</em> (1927), con los números 5 y 6 dentro de la serie. En este libro, un referente obligado desde entonces para muchos estudiosos, se recopilaron textos de José Antonio Saco contra la anexión. En especial aparecieron las cartas que conformaron el polémico intercambio que sostuvo con su amigo <a href="https://www.ecured.cu/Gaspar_Alonso_Betancourt#:~:text=Gaspar%20Alonso%20Bentacourt%20Cisneros.,de%20Cuba%20del%20yugo%20espa%C3%B1ol.">Gaspar Betancourt Cisneros</a> acerca del tema. El prólogo fue escrito por Fernando Ortiz, quien también escribió un ultílogo para esta edición.</p>
<p>La célebre <em>Historia de la esclavitud de los indios en el Nuevo Mundo seguida de la historia de los repartimientos y encomiendas</em>, fue el otro libro de José Antonio Saco en la Colección de Libros Cubanos (1932). En dos volúmenes, 28 y 29, formó parte de los enciclopédicos trabajos del ilustre bayamés acerca de la esclavitud. Por último, en cuatro tomos, apareció la <em>Historia de la esclavitud de la raza africana en el nuevo mundo y en especial en los países américo-hispanos</em> (1938), numerada del 37 al 40. En ambos casos el prólogo lo escribió Fernando Ortiz.</p>
<p>Tal presencia en la Colección de Libros Cubanos se explica en la admiración que sintió la primera generación de intelectuales republicanos, de la que Ortiz formó parte, por la personalidad de José Antonio Saco. La crítica a la sociedad colonial y el antianexionismo tenían plena vigencia en el siglo XX, lo cual lo posicionó como un referente imprescindible del momento.</p>
<p><strong>Literatura cubana</strong></p>
<figure id="attachment_102437" aria-describedby="caption-attachment-102437" style="width: 190px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102437 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Articulos-de-costumbres-de-Luis-V.-Betancourt.-Archivo-del-autor-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Articulos-de-costumbres-de-Luis-V.-Betancourt.-Archivo-del-autor-190x300.jpg 190w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Articulos-de-costumbres-de-Luis-V.-Betancourt.-Archivo-del-autor-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Articulos-de-costumbres-de-Luis-V.-Betancourt.-Archivo-del-autor.jpg 384w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /><figcaption id="caption-attachment-102437" class="wp-caption-text">Portada de <em>Artículos de costumbres</em>, de Luis V. Betancourt. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Varios volúmenes dentro de la Colección de Libros Cubanos recogieron parte de la literatura cubana del siglo XIX. El primero de ellos, número 4 de la serie, fue <em>Cuentos cubanos</em> (1928), de <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_de_Palma">Ramón de Palma</a>. La introducción de esta compilación se debió a Antonio M. Eligio de la Puente. También estuvo el caso de <em>Artículos de costumbres</em> (1929), de <a href="https://www.ecured.cu/Luis_Victoriano_Betancourt#:~:text=Abogado%2C%20poeta%2C%20periodista%20y%20escritor%2C%20represent%C3%B3%20a%20occidente%20en,Guerra%20de%20los%2010%20A%C3%B1os.">Luis V. Betancourt</a>. Este décimo volumen contó con una introducción de <a href="https://www.ecured.cu/Emeterio_Santovenia#:~:text=Emeterio%20Sandalio%20de%20Santovenia%20y%20Echaide.,el%20gobierno%20de%20Carlos%20Mendieta.">Emeterio S. Santovenia</a>. Además, en cuanto a prosa, se publicó <em>Dos amores, novela</em> (1930), de <a href="https://www.ecured.cu/Cirilo_Villaverde">Cirilo Villaverde</a>, volumen 14, con una introducción escrita por Antonio M. Eligio de la Puente.</p>
<p>Entre los poetas cubanos seleccionados para figurar en la Colección de Libros Cubanos estuvo <a href="https://www.ecured.cu/Gabriel_de_la_Concepci%C3%B3n_Vald%C3%A9s#:~:text=Gabriel%20de%20la%20Concepci%C3%B3n%20Vald%C3%A9s%2C%20tambi%C3%A9n%20conocido%20por%20su%20seud%C3%B3nimo,escritores%20cubanos%20del%20siglo%20XIX.">Gabriel de la Concepción Valdés</a>, el conocido “Plácido”. En 1930 se dio a conocer el volumen 19, que se tituló <em>Poesías selectas de Plácido</em>. El autor de la introducción fue nuevamente Antonio M. Eligio de la Puente. Al año siguiente, 1931, se dio a conocer <em>Selección de poesías</em>, de <a href="https://www.ecured.cu/Juli%C3%A1n_del_Casal#:~:text=(La%20Habana%2C%207%20de%20noviembre,poes%C3%ADa%20cubana%20del%20siglo%20XIX.">Julián del Casal</a>, con una introducción por Juan Geada y Fernández. Este fue el volumen 23.</p>
<p>Numerados como los volúmenes 41 y 42 de la Colección de Libros Cubanos, los dos tomos de las <em>Poesías, discursos y cartas</em> (1939), de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Heredia">José María Heredia</a>, fueron los últimos de la serie. Esta edición tuvo el mérito de ser una importante recopilación del epistolario escrito por este importante poeta romántico. Incluyó, entre otras, la célebre carta del 17 de junio de 1824, que contiene el testimonio de su paso por las cataratas del Niágara. En ella destacó la escritura de su famosa oda. Sin embargo, no incluyó la polémica misiva que Heredia envió al Capitán General <a href="https://www.ecured.cu/Miguel_Tac%C3%B3n">Miguel Tacón</a>, en la que le solicitó permiso para visitar a su madre en Cuba tras varios años en el destierro.</p>
<p><strong>Pensamiento cubano</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muy vinculados a lo literario estuvieron los volúmenes de la Colección de Libros Cubanos que recogieron textos, ensayísticos en lo esencial, de figuras representativas del pensamiento cubano. Fue el caso de <em>Escritos de Domingo del Monte</em> (1929), en dos tomos, con introducción y notas de José A. Fernández de Castro. Estos fueron los volúmenes 12 y 13 de toda la serie. Esta fue la primera ocasión en que se reunieron en una compilación los textos concebidos por <a href="https://www.ecured.cu/Domingo_Del_Monte">Del Monte</a>, destacada personalidad de las letras cubanas en la primera mitad del siglo XIX.</p>
<figure id="attachment_102439" aria-describedby="caption-attachment-102439" style="width: 178px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102439 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Epistolario-de-Jose-Marti.-Archivo-del-autor-178x300.jpg" alt="" width="178" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Epistolario-de-Jose-Marti.-Archivo-del-autor-178x300.jpg 178w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Epistolario-de-Jose-Marti.-Archivo-del-autor-89x150.jpg 89w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Epistolario-de-Jose-Marti.-Archivo-del-autor.jpg 320w" sizes="auto, (max-width: 178px) 100vw, 178px" /><figcaption id="caption-attachment-102439" class="wp-caption-text">Portada de <em>Epistolario, de José Martí</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otro caso fue <em>José de la Luz y Caballero como educador</em> (1931), recopilación de sus escritos realizada por Francisco González del Valle, autor además de la introducción que acompañó a este volumen, el 27 de la Colección de Libros Cubanos. Aquí se recogió buena parte de la producción pedagógica de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">Luz</a>, quien fuera ejemplo de maestro y reconocido como guía moral de la juventud cubana.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a> contó con cinco volúmenes dentro de la Colección de Libros Cubanos. Fue el caso de <em>Poesías</em> (1929), volumen 11, e <em>Ideario</em> (1930), que fue el 15. Los otros tres volúmenes relacionados con el Apóstol, del 20 al 22, estuvieron dedicados a divulgar el <em>Epistolario de José Martí</em> (1930-1931). Este estuvo arreglado cronológicamente con introducción y notas de <a href="https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Lizaso">Félix Lizaso</a>, gran conocedor de la obra martiana. En <em>Ideario</em> se incluyó una introducción escrita por el reconocido estudioso <a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Isidro_M%C3%A9ndez_Rodr%C3%ADguez#:~:text=Historiador.,1882%2D1972.">Manuel Isidro Méndez</a>.</p>
<p>También vinculado al pensamiento cubano estuvo el texto <em>Jurisconsultos cubanos</em> (1932), de Antonio L. Valverde. Volumen 30 de la Colección de Libros Cubanos, este tomo expuso las investigaciones realizadas por su autor acerca de la vida y obra de varios abogados cubanos, que había dejado una huella importante en el foro durante el siglo XIX.</p>
<p><strong>Extranjeros</strong></p>
<p>La Colección de Libros Cubanos, como estaba concebido en su proyecto original, también tuvo espacio para obras sobre Cuba escritas por autores extranjeros. La primera de ellas, impresa en tres tomos, volúmenes del 7 al 9, fue <em>Cuba a pluma y lápiz</em> (1927), del estadounidense Samuel Hazard, traducida por Adrián del Valle. Este libro fue un sucedo editorial que puso en manos de los lectores cubanos un texto singular, con dibujos del propio autor, que contiene descripciones maravillosas y fieles acerca de la Cuba que conoció.</p>
<p>Otro autor extranjero, muy vinculado a la historia nacional, fue el alemán <a href="https://www.ecured.cu/Alejandro_de_Humboldt">Alejandro de Humboldt</a>. Su <em>Ensayo político sobre la isla de Cuba</em> (1930), en dos tomos, también estuvo presente en la Colección de Libros Cubanos, volúmenes 16 y 17. Contó con ensayos y estudios escritos por Fernando Ortiz, que aclararon numerosos aspectos históricos relacionados con la publicación de esta obra, referente obligado en la historia cubana.</p>
<figure id="attachment_102438" aria-describedby="caption-attachment-102438" style="width: 193px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102438 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Cuba-antes-de-Colon-Mark-R.-Harrington.-Archivo-del-autor-193x300.jpg" alt="" width="193" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Cuba-antes-de-Colon-Mark-R.-Harrington.-Archivo-del-autor-193x300.jpg 193w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Cuba-antes-de-Colon-Mark-R.-Harrington.-Archivo-del-autor-96x150.jpg 96w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-Cuba-antes-de-Colon-Mark-R.-Harrington.-Archivo-del-autor.jpg 320w" sizes="auto, (max-width: 193px) 100vw, 193px" /><figcaption id="caption-attachment-102438" class="wp-caption-text">Portada de Cuba antes de Colón, de Mark R. Harrington. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Gran éxito editorial fue la publicación en la Colección de Libros Cubanos, de la obra <em>La tierra del mambí</em> (1930), del irlandés James J. O&#8217;Kelly. Este destacado periodista, que visitó la manigua mambisa en la Guerra de los Diez Años, dejó en estas páginas un retrato de la vida en los campamentos. Este volumen, el 18 de la serie, fue un aporte importante de Fernando Ortiz, autor de la introducción biográfica, a la historiografía cubana.</p>
<p>Con los dos tomos de <em>Cuba antes de Colón</em> (1935), volúmenes 32 y 33 de la Colección de Libros Cubanos, cerró la presencia de autores extranjeros que escribieron sobre Cuba. En este caso se trató del reconocido arqueólogo estadounidense <a href="https://www.ecured.cu/Mark_Harrington">Mark Raymond Harrington</a>. Su libro, traducido por Adrián del Valle y Fernando Ortiz, se considera un texto de referencia para el estudio de las culturas precolombinas en Cuba, con una metodología científica esmerada. Entre sus aportes estuvo que demostró la presencia de las conocidas culturas <em>ciboney</em>, muy antigua y paleolítica, y la conocida como <em>taina</em>, de esencia neolítica.</p>
<p>A fines de 1927, cuando ya era un hecho la publicación de la Colección de Libros Cubanos, en el <em>Diario de la Marina</em> se valoró su significación:</p>
<blockquote><p>“Trátase de exhumar, librándolas del olvido en que yacían, muchas obras agotadas y actualmente harto raras, así como de sacar a luz obras inéditas, de autores cubanos y de extranjeros que escribieron sobre nuestro país. Y trátase, también, de que en la colección estén representadas todas las ramas del saber que en Cuba han florecido, desde el folklore y las leyendas tradicionales hasta las más elevadas concepciones científicas, mostrando, a la vez, nuestros progresos tipográficos y nuestra capacidad para actuar en el mercado librero, con ediciones nítidamente impresas y puestas, por la modicidad de su precio, al alcance de las más modestas posibilidades adquisitivas”.</p></blockquote>
<p>La Colección de Libros Cubanos hizo esencia de cubanía. Aunque no pudo lograrse la meta de publicar cien obras, lo alcanzado la situó como uno de los proyectos editoriales más fructíferos de la República.</p>
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		<title>El testimonio de Juan Norberto Casanova sobre Enriqueta Faber</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 02:50:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Enriqueta Faber]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Norberto Casanova]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El médico español Juan Norberto Casanova publicó en 1865 un testimonio médico sobre el célebre...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>El médico español Juan Norberto Casanova publicó en 1865 un testimonio médico sobre el célebre caso de Enriqueta Faber.</strong></p>
<p>En 1865 el médico español Juan Norberto Casanova publicó en Londres el libro<em> Physiology and Medical Jurisprudence: a contribution to the prospective reformation of several erroneous doctrines in relation to human reproduction</em>. Esta fue su última obra y en ella recogió múltiples experiencias médicas, relacionadas, sobre todo, con la medicina legal en su aplicación a la reproducción humana.</p>
<p><strong>Un médico del mundo</strong></p>
<p>Juan Norberto Canavova nació en Pontevedra, Galicia, en 1801. Muy joven viajó a Cuba donde se graduó de bachiller en medicina en la Universidad de La Habana. Hacia 1826 estaba radicado en Santiago de Cuba y al año siguiente en Matanzas. En esta ciudad desarrolló una ardua labor en la aplicación de la vacuna contra la viruela, en coordinación con el célebre médico cubano <a href="https://www.google.com/goto?url=CAEScAE7q4ylKQoDSW2J862Y9EqL-xpbFHZtlHgcdtvQcPtvO8RDGI3e1D5RcA5AuuRQQtZ11gQA5MJhLjAxGxVkt0hO5QaPTEoULl4BQ0DtkWzASekooCq3PaUcYxQcnpGJo47oOoR-RObqVpoQct-G9Sg=">Tomás Romay</a>. Poco después volvió a España y alcanzó el título de doctor en medicina y cirugía en el Real Colegio de Medicina y Cirugía de Cádiz.</p>
<p>A partir de 1830 Juan Norberto Casanova inició un periplo alrededor del mundo, que lo llevó a conocer diferentes países y culturas. Primero viajó a Asia y fue médico en islas Mauricio, Filipinas y la India. En todos esos lugares dejó huellas de su quehacer científico, con varios trabajos investigativos y la participación en asociaciones que agrupaban a los médicos allí radicados. Se trasladó a Europa en 1835 y obtuvo el grado de doctor en medicina en la Universidad de París.</p>
<p>Poco dado a establecerse de forma definitiva en algún lugar, en 1836 Juan Norberto Casanova estaba en Chile. En este país también se distinguió como médico y profesor de mineralogía. Tras la estancia chilena, visitó Estados Unidos, donde se convirtió en seguidor de la medicina homeopática. Pasó después a Perú, donde logró que se le reconociera su titulación como médico en 1844. También introdujo varios inventos en ese país, como el telégrafo de Morse, y fue empresario del algodón.</p>
<figure id="attachment_102224" aria-describedby="caption-attachment-102224" style="width: 188px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102224 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor-188x300.jpg" alt="" width="188" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor-188x300.jpg 188w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor-94x150.jpg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Physiology-and-Medical-Jurisprudence.-Archivo-del-autor.bmp 385w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /></a><figcaption id="caption-attachment-102224" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Physiology and Medical Jurisprudence&#8230;</em>, de Juan Norberto Casanova, Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Tras los varios años que pasó en América, Juan Norberto Casanova volvió a Europa. En 1851 estaba en Madrid, donde fue suscriptor de la revista de la Sociedad Hahnemanniana Matritense. Después se trasladó a Londres y, con el objetivo de mejorar la salud de su esposa, permaneció un tiempo en la colonia de El Cabo, en África del Sur. Allí se empeñó en divulgar los principios y métodos de la medicina homeopática.</p>
<p>Al regresar a Inglaterra, vivió en las islas de Guernsey y Man, y también en Southport, Lancashire. Durante varios inviernos pasó temporadas en localidades del sur de Francia. Aprovechó estas estancias para estudiar el clima de cada zona y las características de las aguas medicinales que se encontraban en ellas. También profundizó en su uso terapéutico y el impacto sobre la salud de los enfermos, sobre lo cual dio a conocer varios trabajos. Establecido finalmente en Brighton, tras una agitada vida que dedicó a la ciencia, Juan Norberto Casanova falleció en 1871.</p>
<p>En su obra se destacan tres libros. El primero, <em>General observations respecting cholera-morbus</em> (1834), lo dedicó a Tomás Romay. Dio a conocer su experiencia como empresario peruano en <em>Ensayo económico-político sobre el porvenir de la industria algodonera fabril del Perú y demostración de las ventajas que puede tener a su favor sobre la de los Estados Unidos de Norte-América, mediante la debida protección del gobierno a la cual es acreedora</em> (1849). Por último, publicó <em>Physiology and Medical Jurisprudence: a contribution to the prospective reformation of several erroneous doctrines in relation to human reproduction</em> (1865).</p>
<p><strong>Enriqueta Faber</strong></p>
<p>En este último libro, Juan Norberto Casanova insertó su testimonio médico en relación con el caso de <a href="https://www.google.com/goto?url=CAESuAEBO6uMpaHi8cW6T4l--x_YjPPkMu5GyiQ37dKq_VfppMf3F5D6TxZ0-hgcvk2W3LK34ovirTZxU7knklfGsUPsL-_zkqVmSrWN97FYckri3zh4CNyL6-uW_a6OY096DSrfx0G6YdcRFXeOA6Mu3SHgMZMLXQPgFhS15l45nMDf-Ed517xQ-SnF1-oYvBQv1qfwQH24AcAYmHlpK8unbiJefsylGJGuSdp6w1A7L9mY2J9YJM-F4_YF">Enriqueta Faber</a>. Conocida como la célebre “médico mujer”, la vida de Faber ha rozado la leyenda. Se conoce que, al morir su esposo, se disfrazó de hombre para estudiar medicina. Alcanzado ese título, estuvo en el ejército de Napoleón y después estuvo en prisión. Llegó a Cuba sobre 1818 y al año siguiente contrajo matrimonio en Baracoa con Juana de León Hernández, residente en ese lugar.</p>
<figure id="attachment_102223" aria-describedby="caption-attachment-102223" style="width: 199px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-102223 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/483473130_18317403001205132_2782226354464924442_n-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/483473130_18317403001205132_2782226354464924442_n-199x300.jpg 199w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/483473130_18317403001205132_2782226354464924442_n-99x150.jpg 99w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/483473130_18317403001205132_2782226354464924442_n.jpg 335w" sizes="auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px" /><figcaption id="caption-attachment-102223" class="wp-caption-text">Estatua dedicada a Enriqueta Faber en La Habana, obra de los artistas José Villa Soberón y Gabriel Raúl Cisneros. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Después de haber obtenido las autorizaciones legales para ejercer como médico, en 1823 Juana de León interpuso una denuncia contra Faber por ser en realidad una mujer disfrazada de hombre. Se le sometió entonces a un proceso legal y, tras el examen médico, se le declaró oficialmente mujer. Se le condenó a diez años de prisión, sus bienes fueron confiscados y debió pagar daños y perjuicios a la engañada esposa. Tras cumplir la sentencia, que fue reducida a cuatro años, se determinó su destierro a la ciudad de Nueva Orleáns.</p>
<p>Más tarde, de acuerdo con algunos autores y evidencias, ingresó en la orden religiosa de las Hijas de la Caridad. Sin embargo, como otros aspectos de su agitada y singular vida, esto no ha sido comprobado documentalmente. Así sucede con muchos aspectos de la vida de Enriqueta Faber, que ha sido motivo de múltiples acercamientos históricos y también de numerosas historias de ficción.</p>
<p>Pueden mencionarse las novelas <em>Enriqueta Faber: ensayo de novela histórica</em> (1894), de Andrés Clemente Vázquez; <em>Don Enriquito</em> (1895) y <em>Un casamiento misterioso (Musiú Enriquito)</em> (1897), ambas de Francisco Calcagno. Más recientemente se publicó <em>Mujer en traje de batalla</em> (2001), de Antonio Benítez Rojo. De Julio C. González Pagés es el <em>Por andar vestida de hombre</em> (2012) y de James J. Pancrazio <em>Enriqueta Faber: travestismo, documentos e historia</em> (2008), que aportan gran cantidad de información a los interesados. Incluso, el dramaturgo José Ramón Brene le dedicó a Faber la obra de teatro <em>Escándalo en la trapa</em> (2008). En 2018 se filmó la película <em>Insumisas</em>, que también abordó esta historia.</p>
<p><strong>El testimonio de Casanova</strong></p>
<p>En el capítulo número 13 de la obra, Juan Norberto Casanova se refirió a diferentes casos de “Reproducción anormal”. Este se dedicó, según su autor, a:</p>
<blockquote><p>“Describir los fenómenos naturales en la reproducción de nuestra especie, conocidos como Lusus Naturæ y Hermafroditismo; y mostrar las producciones espurias que participan de la organización irracional, resultantes de la gratificación antinatural del apetito sexual, como las monstruosidades derivadas de la bestialidad, es el objetivo del presente capítulo”.</p></blockquote>
<p>Entre los trastornos mencionados Casanova prestó especial atención al hermafroditismo. En la época en que se publicó <em>Physiology and Medical Jurisprudence…</em> existían muchos tabúes y mitos sobre ese tema, aunque hay que destacar que Casanova lo trató con criterio científico y respeto. Esta condición ha sido muy estudiada y discutida. Hoy se define que la persona hermafrodita es aquella que posee tejido testicular y ovárico en sus gónadas, lo cual origina anomalías somáticas que le dan la apariencia de reunir ambos sexos.</p>
<p>Al respecto expuso Casanova en este libro:</p>
<blockquote><p>“Los lusus naturæ son aquellos trastornos o rarezas de la naturaleza que muestran una conformación deformada o antinatural de cualquier parte del cuerpo que no pertenece a ningún otro tipo o especie animal, excepto al ser humano. Tal deficiencia, u órganos supernumerarios, y ambigüedad de sexo llamada hermafroditismo, se distinguen de esas producciones espurias llamadas monstruos en esto: que estos últimos participan de algún tipo de ser irracional, mientras que los primeros no”.</p>
<p>“Los hermafroditas son aquellos individuos de nuestra especie cuyos órganos genitales parecen ser una mezcla de los de ambos sexos. Existen numerosos relatos de casos de este tipo registrados en obras de literatura médica, así como muchos especímenes y modelos conservados en diversos museos anatómicos de Europa y América, que confirman la existencia de este tipo de lusus naturae. La parte médico-legal, en lo que respecta al matrimonio o la herencia, debe resolverse mediante el examen de las partes, constituidas de la siguiente manera:</p></blockquote>
<blockquote><p>1. Hermafroditismo masculino: cuando el hombre muestra signos de sexo femenino, siendo sus características las de un varón.</p></blockquote>
<blockquote><p>2. Hermafroditismo femenino: cuando la mujer presenta apariencias o partes que se asemejan a las del sexo masculino, siendo sus características las de una mujer”.</p></blockquote>
<p>Al mencionar los tipos de hermafrodistismo, comentó además que</p>
<blockquote><p>“El hermafroditismo neutro se da cuando el hombre o la mujer poseen una conformación en sus órganos genitales que dificulta la determinación de sus características o sexo. Este tipo de hermafroditas se denomina epiceno, ya que es común a ambos sexos y es el que presenta mayor dificultad para determinar su característica o propiedad sexual predominante”.</p></blockquote>
<p>Relató entonces Juan Norberto Casanova la experiencia que vivió como uno de los médicos que examinó a Enriqueta Faber. Así dijo al respecto:</p>
<blockquote><p>“Durante mi estancia en Cuba, conocí a una persona de esta última clase, cuya historia relataré en pocas palabras, pues es extraordinaria. Madame Henriquette Faber, nacida en Suiza, viuda del señor Faber, cirujano del ejército francés durante la época de Napoleón I, se vistió con ropa de hombre poco después de perder a su marido y se marchó a la isla de Cuba. Aprobó sus exámenes de cirujana por la junta médica de La Habana y se estableció en la ciudad de Baracoa como médica general, donde pronto desarrolló una extensa práctica, demostrando gran habilidad en su profesión y generosidad con los pobres. Tras residir allí durante algunos años, contrajo matrimonio con otra mujer (a quien siempre se hacía pasar por hombre). La unión matrimonial se llevó a cabo, y ella le reveló confidencialmente a su compañera su verdadero sexo, ante lo cual esta hizo un solemne juramento de secreto. Vivieron felices juntas durante un tiempo, hasta que Madame Faber se vio obligada a ausentarse de su casa por motivos de trabajo durante un breve periodo. Durante su ausencia, su compañera enfermó gravemente y, según los preceptos de su religión (era católica), se vio obligada a confesarse, revelando así su secreto al sacerdote. Aquel indigno ministro de la iglesia, en contra de los sagrados deberes de sus votos eclesiásticos, denunció el caso ante el magistrado, quien inmediatamente emitió una orden de arresto contra el supuesto esposo, Madame Faber. Pronto fue arrestada y juzgada; el matrimonio, por supuesto, fue anulado; sus bienes, confiscados; y condenada a vivir en un convento el resto de su vida”.</p>
<p>“Mientras estuvo en prisión, asistí al examen médico realizado por los médicos designados para tal fin, mediante el cual se determinó que ella era de ambos sexos en todos los aspectos; pero la decisión de los examinadores fue que pertenecía al sexo femenino. Este célebre caso tuvo lugar en el año 1822-1823”.</p></blockquote>
<p>Tras finalizar este testimonio, Casanova agregó la siguiente información en una nota al pie:</p>
<blockquote><p>“El clítoris con forma de pene solo se observó tres veces entre miles de prostitutas examinadas por Duchatelet. «Prostituta en la ciudad de París», citado por el Dr. Casper, l. c, página 252, nota al pie. Yo mismo he visto tres en distintos países, además del de Madame Faber. Uno de ellos, muy recientemente (junio de 1863), en una joven de catorce años, internada en un colegio de Inglaterra, que lo utilizaba en concubinato con otras chicas del mismo internado, y fue expulsada por ello. Propuse amputarle el órgano, pero no conseguí el consentimiento de sus padres, aunque ella estaba dispuesta a someterse a la operación”.</p></blockquote>
<p>Para los temas y debates relacionados con Enriqueta Faber este testimonio es interesante. Según Casanova, Faber era hermafrodita y fue difícil determinar su sexo real. Añadió, además, que poseía una hipertrofia del clítoris, o clitoromegalia, que le hacía parecer un pene. Por último, expuso una versión de la relación entre Faber y su esposa, que no coincide totalmente con la que aparece en los escritos acerca de esta célebre historia. Corresponde a los historiadores seguir indagando en búsqueda de la verdad. (ALH)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/testimonio-casanova-enriqueta-faber/">El testimonio de Juan Norberto Casanova sobre Enriqueta Faber</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Matanceros en la Revista Bimestre Cubana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2026 13:15:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Bimestre Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad Económica de Amigos del País]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su larga y fecunda existencia, la Revista Bimestre Cubana contó con la colaboración de...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En su larga y fecunda existencia, la <em>Revista Bimestre Cubana</em> contó con la colaboración de varios intelectuales matanceros.</strong></p>
<figure id="attachment_101876" aria-describedby="caption-attachment-101876" style="width: 189px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101876 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor-189x300.jpg 189w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor-94x150.jpg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-primer-numero-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1831.-Archivo-del-autor.bmp 286w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101876" class="wp-caption-text">Portada del primer número de la <em>Revista Bimestre Cubana</em> en 1831. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El primer número de la <em>Revista y Repertorio Bimestre de la Isla de Cuba</em> vio la luz en abril de 1831. Lo hizo bajo la dirección del catalán Mariano Cubí y Soler. Poco después la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana asumió como propio ese proyecto. Se publicó entonces bajo el título de <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Comenzó así la historia de una de las publicaciones más trascendentes de la historia de Cuba.</p>
<p>La <em>Revista Bimestre Cubana</em> tuvo diez números en su primera etapa. A Cubí le sucedió José Antonio Saco como director. Entre las firmas que la prestigiaron estuvieron los nombres de Félix Varela Morales, José de la Luz y Caballero, Felipe Poey, y Domingo del Monte, entre otros. Aunque impreso, el décimo número no pudo circular, debido a la censura y la prohibición de la revista por el gobierno colonial de Miguel Tacón en 1934.</p>
<p>Debieron pasar 76 años. En 1910 la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana decidió retomar la publicación de la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. En esta oportunidad Fernando Ortiz asumió la dirección. Al dar inicio a la nueva época este sabio cubano afirmó:</p>
<blockquote><p>“Abrase, pues, de nuevo el histórico sagrario de nuestra cultura y vengan a él todos los cubanos&#8230; cuidando de que brille por los siglos de los siglos en el ara de la patria libre el fuego sacro de la civilización y de la democracia”.</p></blockquote>
<p>Se inició entonces un período que duró hasta 1959, en el que las brillantes plumas de escritores cubanos y de otros países legaron páginas llenas de ciencia y patriotismo. Entre ellas se destacaron las de varios matanceros.</p>
<p><strong>Temas varios</strong></p>
<p>El venerable historiador y poeta Emilio Blanchet fue de los primeros que publicó en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>, en su nueva etapa, entre los nacidos en Matanzas. Lo hizo con “La catástrofe del cráter” (1910) y “La muerte de Garibaldi” (1914). Otro poeta matancero, Agustín Acosta, insertó en sus páginas “Poesías cubanas contemporáneas” (1926) y “La campana de La Demajagua” (1927).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="HpvGGkiqas"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/emilio-blanchet-un-laborioso-erudito-matancero/">Emilio Blanchet, un laborioso erudito matancero</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Emilio Blanchet, un laborioso erudito matancero» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/emilio-blanchet-un-laborioso-erudito-matancero/embed/#?secret=qMNVdwEO4f#?secret=HpvGGkiqas" data-secret="HpvGGkiqas" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Una gloria de la medicina cubana, el yumurino Juan Guiteras Gener, estuvo entre los matanceros que publicaron en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Dos de sus escritos los dedicó a otra gran personalidad médica: “El Doctor Carlos J. Finlay. Apuntes biográficos” (1912), que fue el discurso de recepción como académico de número que pronunció en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, y “En honor de Finlay” (1924). De su producción científica se dio a conocer “Estudios demográficos. Aclimatación de la raza blanca en los trópicos” (1913).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="RGPHhw90pN"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-guiteras-matancero-ilustre/">Juan Guiteras, matancero ilustre</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Juan Guiteras, matancero ilustre» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-guiteras-matancero-ilustre/embed/#?secret=9gK2fpK09I#?secret=RGPHhw90pN" data-secret="RGPHhw90pN" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Hortensia Lamar, relevante educadora matancera, fue autora de varios ensayos publicados en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Por el contenido que tratan, son ejemplo de las luchas feministas en Cuba. Fue el caso de “Lucha contra la prostitución y la trata de blancas” (1923), “Lucha contra las drogas heroicas” (1923) y “Protección y defensa del hogar cubano” (1923), los tres leídos en el Primer Congreso Nacional de Mujeres. Además, fue autora de “Nuestra escuela pública y la segunda enseñanza del pueblo” (1944).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="tjyhEL4Lkk"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/hortensia-lamar-del-monte-una-mujer-que-hizo-historia/">Hortensia Lamar del Monte: una mujer que hizo historia</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Hortensia Lamar del Monte: una mujer que hizo historia» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/hortensia-lamar-del-monte-una-mujer-que-hizo-historia/embed/#?secret=QUhak1Hhjh#?secret=tjyhEL4Lkk" data-secret="tjyhEL4Lkk" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Trabajos del matancero Juan Portell Vilá como “El psicoanálisis y su aplicación al estudio del niño” (1928) y “El niño inestable y su tratamiento” (1929), fueron publicados en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Del colombino Salvador Salazar Roig apareció “La cesión de los bienes del Estado, como medio de aumentar la población y proteger las clases menesterosas” (1913). Esta fue su tesis para el grado de Doctor en Derecho Público. Con “Varios discursos de José María Gálvez” (1938), se recordó la obra del matancero que fuera presidente del Partido Liberal Autonomista. De su hijo Wenceslao Gálvez se dio a conocer la novela “Nicotina” (1932).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="AuIQzfFzjd"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-valdes-rodriguez-un-pedagogo-matancero/">Manuel Valdés Rodríguez, un pedagogo matancero</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Manuel Valdés Rodríguez, un pedagogo matancero» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-valdes-rodriguez-un-pedagogo-matancero/embed/#?secret=BcEvqImkbQ#?secret=AuIQzfFzjd" data-secret="AuIQzfFzjd" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Del destacado pedagogo matancero Manuel Valdés Rodríguez la <em>Revista Bimestre Cubana</em> dio a conocer dos importantes trabajos. Estos fueron “Las Escuelas Normales y Correccionales de los Estados Unidos (1913) y “José de la Luz y Caballero” (1913), discurso que pronunció en la Universidad de La Habana. La “Cartilla de agricultura internacional” (1911), obra póstuma del biólogo y profesor universitario José I. Torrabas también apareció en sus páginas.</p>
<p><strong>Historia y algo más</strong></p>
<p>Acerca de la obra de los historiadores nacidos en la Atenas de Cuba, la <em>Revista Bimestre Cubana</em> publicó unas “Cartas del historiador D. Pedro José Guiteras” (1941). Otro matancero, José Augusto Escoto, trató un tema de palpitante actualidad en “La Isla de Pinos a través de su historia como parte integrante del territorio de Cuba” (1925). Por su parte, del filósofo Fernando Lles se dio a conocer el artículo de homenaje que tituló “Un educador matancero; Arturo Echemendía” (1951).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3zALhkS5zr"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/fernando-lles-un-filosofo-en-la-ciudad-de-los-puentes/">Fernando Lles: un filósofo en la ciudad de los puentes</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Fernando Lles: un filósofo en la ciudad de los puentes» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/fernando-lles-un-filosofo-en-la-ciudad-de-los-puentes/embed/#?secret=rcwrpRsXZ2#?secret=3zALhkS5zr" data-secret="3zALhkS5zr" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Del historiador Francisco José Ponte Domínguez se incluyeron varios trabajos en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. Dos de ellos escritos en defensa de la mujer: “Derecho al sufragio político de la mujer cubana” (1928) y “La mujer en la revolución de Cuba” (1933). Además, fue el autor de “Eliseo Giberga” (1931), “<em>Our Cuban Colony</em> de Leland H. Jenks, y versión española” (1931) y “Epopeya de un libertador cubano: Ignacio Agramonte Loynaz” (1942).</p>
<p>Otro cultor de la ciencia de Clío, Herminio Portell Vilá, fue de los autores matanceros más representados en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>. De este cardenense se publicaron artículos históricos por el estilo de “El pasado glorioso como lección de energía” (1928), “Sobre el ideario político cubano del siglo XVIII” (1931), “Cubí y Soler, y el presidente Monroe” (1932), “Las conspiraciones cubanas de 1850” (1940) y “Revaloración de Céspedes y de su obra revolucionaria” (1941). Un tema de actualidad lo trató en “La industria azucarera y su futuro” (1942).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="wGTvwqZoxf"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/sin-categoria/herminio-portell-vila-la-obra-de-un-historiador-de-cardenas-y-de-cuba/">Herminio Portell Vilá: la obra de un historiador de Cárdenas y de Cuba</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Herminio Portell Vilá: la obra de un historiador de Cárdenas y de Cuba» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/sin-categoria/herminio-portell-vila-la-obra-de-un-historiador-de-cardenas-y-de-cuba/embed/#?secret=R0dmtEKJGm#?secret=wGTvwqZoxf" data-secret="wGTvwqZoxf" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Al mismo tiempo, Portell Vilá fue autor de varios análisis sobre la economía y la sociedad de los Estados Unidos. Estos fueron “La economía regional de los Estados Unidos: su influencia en la grandeza y la posible decadencia del país” (1937) y “La población negra norteamericana como factor de la vida nacional” (1937). Se deben mencionar, además, “Conflictos de población y de razas en los Estados Unidos: resultantes sociales y problemas del futuro (1938), y “Lo «español» en los Estados Unidos” (1938).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="HLFfavaPsT"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-manuel-trelles-govin-historiador-y-bibliografo/">Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/carlos-manuel-trelles-govin-historiador-y-bibliografo/embed/#?secret=yYks72gc1K#?secret=HLFfavaPsT" data-secret="HLFfavaPsT" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<figure id="attachment_101877" aria-describedby="caption-attachment-101877" style="width: 172px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101877 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor-172x300.jpg" alt="" width="172" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor-172x300.jpg 172w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor-86x150.jpg 86w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-uno-de-los-numeros-de-la-Revista-Bimestre-Cubana-en-1910.-Archivo-del-autor.bmp 289w" sizes="auto, (max-width: 172px) 100vw, 172px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101877" class="wp-caption-text">Portada de uno de los números de la <em>Revista Bimestre Cubana</em> en 1910. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La obra del bibliógrafo matancero Carlos M. Trelles ocupó un lugar especial en la <em>Revista Bimestre Cubana</em>, de la que fue uno de los más ilustres colaboradores. En ella se dio a conocer uno de sus trabajos más emblemáticos: “El progreso y el retroceso de la república de Cuba” (1923). Igualmente, fue autor de “La hacienda y el desarrollo económico de la República de Cuba” (1927) y “La Inquisición en Cuba desde 1518 hasta 1610” (1935). Además, hay que mencionar “Cuba de 1500 a 1511” (1936) y “Discurso pronunciado en la Sociedad Geográfica de Cuba con motivo de haber recibido la medalla «Enrique José Varona»” (1941).</p>
<p>Por último, entre 1924 y 1929, la <em>Revista Bimestre Cubana</em> publicó en varias entregas la obra testimonial “Aquellos tiempos&#8230; Memorias de Lola María”. Se trató de los recuerdos de la matancera Dolores María de Ximeno y Cruz, quien recogió en sus vivencias numerosos pasajes de la historia de Matanzas, su ciudad natal. Esta obra quedó recogida en forma de libro, en dos tomos, en 1928. Formó parte de la Colección Cubana de Libros y Documentos Inéditos o Raros, que era dirigida por Fernando Ortiz.</p>
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		<title>Eugenio Zamora Martín: las múltiples facetas de un maestro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Mar 2026 14:56:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Eugenio Zamora Martín]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la educación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El pedagogo colombino Eugenio Zamora Martín dejó una obra de gran valor científico y cultural....</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El pedagogo colombino Eugenio Zamora Martín dejó una obra de gran valor científico y cultural.</strong></p>
<p>Nacido en la ciudad de Colón, Matanzas, el 6 de septiembre de 1938, Eugenio Zamora Martín fue un educador que se destacó por una obra diversa, en la que sobresalieron varios aspectos que le otorgan un alto valor cultural y educativo. Este destacado maestro y profesor falleció hace veinte años, el 6 de marzo de 2006. Por esta razón, es un deber recordar las múltiples facetas de su incansable quehacer.</p>
<p><strong>El maestro</strong></p>
<figure id="attachment_101785" aria-describedby="caption-attachment-101785" style="width: 240px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101785 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Zamora-Martin.-Archivo-del-autor-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Zamora-Martin.-Archivo-del-autor-240x300.jpg 240w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Zamora-Martin.-Archivo-del-autor-120x150.jpg 120w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Zamora-Martin.-Archivo-del-autor.jpg 452w" sizes="auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px" /><figcaption id="caption-attachment-101785" class="wp-caption-text">Eugenio Zamora Martín. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Eugenio Zamora Martín comenzó la carrera magisterial muy joven. Graduado como profesor de biología, impartió diversas asignaturas, entre ellas Botánica, Zoología 1 y Zoología 2. También dio clases de materias relacionadas con las ciencias pedagógicas y la didáctica de la biología. Trabajo en instituciones educativas de secundaria básica, preuniversitario y educación de adultos.</p>
<p>Al mismo tiempo que desarrolló una labor educativa ejemplar en diversos niveles de enseñanza, Eugenio Zamora Martín escribió textos que fueron valiosos auxiliares para los profesores de biología. Fue el caso de los libros <em>Botánica elemental</em> (1965), <em>Glosario de términos de botánica</em> (1969), <em>Qué es la zoología</em> (1979) y <em>Pequeño diccionario de términos biológicos</em> (1980), su obra más conocida. Dejó inédito el volumen “Glosario de zoología y ciencias afines”.</p>
<p>Tras jubilarse como profesor, con el reconocimiento de quien había cumplido con su deber por más de cuarenta años, se dedicó a visibilizar el valor de los jubilados del sector educacional. Incluso, escribió un hermoso himno dedicado a esos héroes anónimos encargados de formar el futuro de la patria.</p>
<p>En el prólogo a <em>La mitología en las plantas</em> (2013), otro de los libros de Eugenio Zamora Martín, su hija, la periodista Damaris Zamora Escanell, dejó plasmada una semblanza del educador y hombre de ciencia:</p>
<blockquote><p>“El mundo de Eugenio Zamora Martín fue, por mucho tiempo, pizarras, tizas y aulas más pequeñas o más grandes. Em casa, rodeado de una amplia biblioteca donde destacaban, en su mayoría, libros relacionados con la Zoología, Biología y Botánica. Hacia esas especialidades estuvo dirigida su predilección e impartió clases en diferentes enseñanzas por más de cuarenta años”.</p>
<p>“Zamora Martín nos legó valiosas publicaciones fruto de exhaustivos estudios, constante superación e infatigables investigaciones”.</p>
<p>“Hoy, el infatigable profesor no está, pero es válido decir que siempre pensó en ofrecer información a sus alumnos y a cuantos venían a él para conocer, porque sobre todo se interesó en la preparación de las futuras generaciones”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_101793" aria-describedby="caption-attachment-101793" style="width: 184px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101793 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Que-es-la-zoologia.-Archivo-del-autor-184x300.jpg" alt="" width="184" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Que-es-la-zoologia.-Archivo-del-autor-184x300.jpg 184w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Que-es-la-zoologia.-Archivo-del-autor-92x150.jpg 92w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-Que-es-la-zoologia.-Archivo-del-autor.jpg 316w" sizes="auto, (max-width: 184px) 100vw, 184px" /><figcaption id="caption-attachment-101793" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Qué es la zoología</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>El escritor</strong></p>
<p><em>La mitología en las plantas</em> (2013), obra que Eugenio Zamora Martín no pudo ver publicada, se editó por la Editorial Sanlope, en Las Tunas. En una reseña crítica acerca de este libro se expresó lo siguiente acerca de su valor como obra científica:</p>
<blockquote><p>“<em>La mitología en las plantas</em> es un texto con pretensiones más que científicas, educativas, que, a su vez, relaciona la significación que han tenido las plantas para el hombre desde épocas remotas. Desde los albores de la civilización, el hombre convertía en dioses y espíritus todo lo proveniente de la naturaleza, pues según él existía un mundo invisible gobernado por deidades al que, a la postre, retornarían los seres vivientes. Por tal motivo cuanta actividad realizara en su vida cotidiana iba precedida por la invocación a estas divinidades”.</p>
<p>“Hacia las plantas; a veces por sus poderes curativos, exóticos o exuberantes; también se ha tenido una mirada explicativa, en ocasiones mítica. No son pocos los que afirman que son seres vivos dotados de sensibilidades, incluso hablan de un incipiente sistema nervioso en ellas y de la reacción positiva ante quienes les demuestran afecto y las cuidan. Lo que se ha demostrado con el auxilio de equipos sofisticados por investigadores dignos de crédito como Jagadis Chandra Bose, botánico y fisiólogo hindú. Estos hombres de ciencia afirman que si alguien manifiesta desprecio por ellas pueden languidecer e incluso morir”.</p></blockquote>
<p><em>La mitología en las plantas</em>, obra que merece ser conocida por sus aportes a la cultura de nuestro tiempo, está compuesta por los siguientes capítulos:</p>
<ul>
<li>Del folclor cubano.</li>
<li>De la mitología clásica.</li>
<li>Las plantas en la heráldica.</li>
<li>Lo que expresan las flores.</li>
<li>Simbolismo y folclor en los árboles.</li>
<li>Simbolismo y folclor en plantas no arbóreas.</li>
<li>Acerca de algunas costumbres.</li>
</ul>
<p>Además, en la contraportada de esa edición se expresó:</p>
<blockquote><p>“<em>La mitología en las plantas</em> es un texto con pretensiones, más que científicas, educativas. El lector encontrará la significación que han tenido las plantas para el hombre desde épocas remotas, en diversos campos, tales como: religión, historia, salud… Estamos ante un libro novedoso y enriquecedor, útil además en lo relativo al apasionante mundo de la Botánica”.</p></blockquote>
<p>Aparte de este valioso libro, Eugenio Zamora Martín dejó inéditos otros dos: Glosario de términos jurídicos” y “Fábulas de nuestros tiempos (Poemario para niños y jóvenes)”.</p>
<figure id="attachment_101788" aria-describedby="caption-attachment-101788" style="width: 207px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101788 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-La-mitologia-en-las-plantas.-Archivo-del-autor-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-La-mitologia-en-las-plantas.-Archivo-del-autor-207x300.jpg 207w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-La-mitologia-en-las-plantas.-Archivo-del-autor-103x150.jpg 103w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-La-mitologia-en-las-plantas.-Archivo-del-autor.jpg 330w" sizes="auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px" /><figcaption id="caption-attachment-101788" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>La mitología en las plantas</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Cuentos y poemas</strong></p>
<p>Eugenio Zamora Martín fue un educador muy versátil, un enciclopedista pudiera decirse. Además de temas científicos, también incursionó en la literatura, con temas vinculados, sobre todo, a la literatura infantil y juvenil, y la ciencia ficción. Varios de sus relatos breves fueron publicados en la revista mexicana <em>El cuento</em> entre 1973 y 1981. Algunos aparecieron en el libro <em>Los cuatrocientos mejores cuentos cortos de América</em>, editado por Edmundo Valadés.</p>
<p>Entre los cuentos de Eugenio Zamora Martín, que merecen ser compilados y dados a conocer, aparecen los siguientes:</p>
<p>Herido</p>
<blockquote><p>“—¡Abran paso, por favor! ¡Se desangra mi hermano! —dijo el robot corriendo hacia la estación de combustible”.</p></blockquote>
<p>Mujer universal</p>
<blockquote><p>“En tu pelo las cascadas triunfantes del Niágara; en tus labios la exótica barbarie del Oriente; en tu pecho el Aconcagua por partida doble, y el Paricutín, ¿dónde?… ¿Dónde?”.</p></blockquote>
<p>De Blancanieves</p>
<blockquote><p>“—¡Ahí viene esa vieja horrorosa a preguntarme otra vez si es bonita!…¡Si yo no fuera de cristal…!”.</p></blockquote>
<p>Coordinación</p>
<blockquote><p>“El vaso, equivocado, cogió al hombre, lo llevó a la boca y se bebió el contenido de su sed”.</p></blockquote>
<p>Apreciación</p>
<blockquote><p>“El sombrero entró en la sala y colgó al hombre en la pared. Después fue hasta la cocina y ¡cual no sería su sorpresa al ver a las chuletas friendo la sartén!”.</p></blockquote>
<p>Martirio</p>
<blockquote><p>“—¡Qué suerte la mía! —se lamentó el vestido de seda al ver las peligrosas curvas de su dueña”.</p></blockquote>
<p>Desdicha</p>
<blockquote><p>“¿A quién echarle la culpa de esta terrible situación? ¿A los dioses? ¿A mis padres?… Yo no puedo saberlo. Sin embargo, lo cierto es que esta incertidumbre me tortura, me mata. Y lo peor del caso es que pasan los años… y ¡nada! ¡ni la mujer, ni la yegua! ¡Qué horrible es ser centauro!”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_101790" aria-describedby="caption-attachment-101790" style="width: 233px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101790 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250915-WA00101-1-233x300.jpg" alt="" width="233" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250915-WA00101-1-233x300.jpg 233w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250915-WA00101-1-116x150.jpg 116w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250915-WA00101-1.jpg 397w" sizes="auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px" /><figcaption id="caption-attachment-101790" class="wp-caption-text">Eugenio Zamora Martín. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Durante años, Eugenio Zamora Martín fue un colaborador sistemático de las revistas <em>Bohemia</em>, <em>Mujeres</em> y <em>Verde Olivo</em>. En ellas publicó poesías y crucigramas elaborados por él, varios de ellos con temas vinculados a la ciencia y la tecnología. El 9 de mayo de 1980, <em>Bohemia</em> publicó su poema “Mi país”. Recordarlo es la mejor manera de cerrar este homenaje a un maestro multifacético:</p>
<blockquote><p>“¡Cómo quiero a mi tierra!,</p>
<p>mi linda patria,</p>
<p>con su bandera hermosa</p>
<p>de cinco franjas”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Con su escudo precioso</p>
<p>donde la palma</p>
<p>tal parece que</p>
<p>besa la luz del alba”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“En esta tierra mía</p>
<p>no existen razas:</p>
<p>Cuba es blanca y cobriza,</p>
<p>negra y mulata”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Es también una escuela</p>
<p>donde se fraguan</p>
<p>en cotidiana forja</p>
<p>las esperanzas”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“¡Ah mi Cuba preciosa!</p>
<p>Mi tierra amada:</p>
<p>yo juro defenderte</p>
<p>con toda el alma”. (ALH)</p></blockquote>
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		<title>Los generales médicos del Ejército Libertador de Cuba en 1895</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Mar 2026 14:28:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Ejército Libertador]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[medicina cubana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante la Guerra de Independencia varios médicos cubanos alcanzaron el grado de general en el...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Durante la Guerra de Independencia varios médicos cubanos alcanzaron el grado de general en el Ejército Libertador.</strong></p>
<p>Tras el inicio de la Guerra de Independencia el 24 de febrero de 1895, numerosos profesionales se incorporaron al Ejército Libertador. Fue, para todos sin excepción, el momento de postergar sueños y aspiraciones personales. Esa fue su respuesta incondicional ante el llamado de la Patria. La mayoría eran médicos, muchos de ellos jóvenes y algunos incluso con una sólida y consolidada carrera como galenos. En esta reseña se hace referencia a los que alcanzaron el grado de general en la contienda final por la libertad de Cuba.</p>
<p><strong>Mayor General Pedro Estanislao Betancourt Dávalos (1858-1933)</strong></p>
<figure id="attachment_101545" aria-describedby="caption-attachment-101545" style="width: 208px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101545 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-Estanislao-Betancourt-Davalos-208x300.png" alt="" width="208" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-Estanislao-Betancourt-Davalos-208x300.png 208w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-Estanislao-Betancourt-Davalos-104x150.png 104w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-Estanislao-Betancourt-Davalos.png 339w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" /><figcaption id="caption-attachment-101545" class="wp-caption-text">Pedro Betancourt Dávalos. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Matancero. Único médico que alcanzó el grado de Mayor General en la Guerra de Independencia. Estuvo entre los organizadores del levantamiento del 24 de febrero en la provincia de Matanzas. Fue hecho prisionero días después y deportado a España, de donde logró escapar para viajar a Nueva York. Tras varios intentos, llegó a Cuba en 1896. Máximo Gómez lo designó para la provincia de Matanzas, donde organizó y comandó la Brigada Oeste. Dirigió varios combates y ataques a poblados. También fue jefe de la Brigada Norte y la Primera División del Quinto Cuerpo. Siempre realizó acciones de tipo exclusivamente militar.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Pedro_Betancourt">Pedro Betancourt</a> representó a Matanzas en la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana. Su ascenso a Mayor General ocurrió el 15 de agosto de 1898. Fue miembro de la Asamblea Constituyente de 1901 y gobernador de la provincia de Matanzas durante la primera ocupación militar norteamericana. También fue senador, secretario de Agricultura, Comercio y Trabajo en el gobierno Alfredo Zayas, y presidente del Consejo Nacional de Veteranos de la Independencia. Al morir era un activo opositor a la dictadura de Gerardo Machado.</p>
<p><strong>General de Brigada Joaquín Castillo Duany (1858-1902)</strong></p>
<figure id="attachment_101546" aria-describedby="caption-attachment-101546" style="width: 200px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101546 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany-200x300.jpg 200w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Joaquin-Castillo-Duany.bmp 373w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101546" class="wp-caption-text">Joaquín Castillo Duany. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Hijo de la ciudad de Santiago de Cuba. Sirvió como médico en la Marina de Guerra de Estados Unidos y con este cuerpo participó en una expedición científica en el Ártico. Conspiró en favor de la independencia antes de 1895 y se alzó en armas tras el 24 de febrero. Estuvo a las órdenes de José Maceo y Antonio Maceo, quien lo nombró jefe de Sanidad del Primer Cuerpo. Fue delegado a la Asamblea Constituyente de Jimaguayú y subsecretario de Hacienda del Consejo de Gobierno. Se le nombró jefe de Sanidad de la columna invasora.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Joaqu%C3%ADn_Castillo_Duany">Joaquín Castillo Duany</a> viajó a Santo Domingo en 1896 y después a Estados Unidos. Nombrado subdelegado general en ese país, cooperó con el Departamento de Expediciones. Condujo hacia Cuba, como jefe de mar, varias expediciones armadas hasta 1898. Regresó definitivamente a Cuba con más de 300 expedicionarios en el vapor Florida. Se le ascendió a General de Brigada el 24 de noviembre de 1895. Fue elegido delegado por Oriente a la Asamblea Constituyente de 1901, pero renunció a su escaño por enfermedad. Murió poco después en París, Francia.</p>
<p><strong>General de Brigada Federico Augusto Incháustegui Cabrera (1838-1895)</strong></p>
<figure id="attachment_101547" aria-describedby="caption-attachment-101547" style="width: 186px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101547 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Augusto-Inchaustegui-Cabrera.jpg" alt="" width="186" height="250" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Augusto-Inchaustegui-Cabrera.jpg 186w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Augusto-Inchaustegui-Cabrera-112x150.jpg 112w" sizes="auto, (max-width: 186px) 100vw, 186px" /><figcaption id="caption-attachment-101547" class="wp-caption-text">Federico Incháustegui Cabrera. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Habanero, participó en la Guerra de los Diez Años, donde alcanzó el grado de coronel. Incorporado al Ejército Libertador en 1895, fue nombrado jefe del Cuerpo de Sanidad, pero no pudo asumir el cargo debido a su mal estado de salud. <a href="https://www.ecured.cu/Federico_Inch%C3%A1ustegui">Federico Incháustegui Cabrera</a> fue el médico de más edad que alcanzó el grado de general en la Guerra del 95. Se le ascendió a General de Brigada, de forma póstuma, tras su muerte por enfermedad en Dos Bocas de Tana, Manzanillo, el 7 de septiembre de 1895.</p>
<p><strong>General de Brigada Eugenio Sánchez Agramonte (1865-1933)</strong></p>
<figure id="attachment_101548" aria-describedby="caption-attachment-101548" style="width: 207px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101548 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Sanchez-Agramonte-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Sanchez-Agramonte-207x300.jpg 207w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Sanchez-Agramonte-104x150.jpg 104w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Sanchez-Agramonte.jpg 407w" sizes="auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px" /><figcaption id="caption-attachment-101548" class="wp-caption-text">Eugenio Sánchez Agramonte. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Nacido en la ciudad de Puerto Príncipe, Camagüey, <a href="https://www.ecured.cu/Eugenio_S%C3%A1nchez">Eugenio Sánchez Agramonte</a> formó parte de una familia de altos méritos patrióticos. Se incorporó a las fuerzas de Máximo Gómez en 1895. Laboró como médico del Cuartel General del General en Jefe y en la jefatura del Tercer Cuerpo. A fines de 1895 se le nombró jefe superior de Sanidad Militar. Fue autor del primer proyecto de Ley Orgánica de Sanidad Militar, que aprobó el Consejo de Gobierno. Acompañó a la columna invasora hasta Pinar del Río y regresó después a Oriente, con la misión de organizar el servicio de sanidad y los hospitales de sangre creados en cada localidad. En 1896 elaboró un nuevo proyecto de ley que también fue aprobado. Fue autor del “Reglamento de Exenciones para declarar la inutilidad física de los individuos del Ejército Libertador” (1897) y del “Reglamento de la Sanidad Militar del Ejército Libertador” (1898).</p>
<p>En 1897 viajó a Nueva York y fue sustituido interinamente en el cargo. Durante su estancia en Estados Unidos trabajó en la organización de una expedición armada a Puerto Rico. Al regresar a Cuba en 1898, asumió nuevamente como jefe superior de Sanidad. Alcanzó el grado de General de Brigada el 4 de diciembre de 1895. Integró la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana. Durante la República fue director de la Casa de Beneficencia, senador por Camagüey, presidente del Senado y secretario de Agricultura, Industria y Comercio durante el segundo gobierno de Mario García Menocal.</p>
<p><strong>General de Brigada Eugenio Molinet Amorós (1865-1959)</strong></p>
<figure id="attachment_101549" aria-describedby="caption-attachment-101549" style="width: 224px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101549 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet-224x300.jpg 224w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Eugenio-Molinet.bmp 283w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101549" class="wp-caption-text">Eugenio Molinet Amorós. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Nació en Guáimaro, Camagüey. Alzado en armas, se incorporó al Cuartel General de Máximo Gómez, quien lo designó médico de su Estado Mayor. Prestó servicios en el Regimiento de Caballería Agramonte. A fines de 1895 se le nombró jefe de Sanidad del Tercer Cuerpo. Entre 1897 y 1898 sustituyó, de forma interina, a Eugenio Sánchez Agramonte como jefe del Cuerpo de Sanidad del Ejército Libertador. Después fue jefe de Sanidad del Departamento Oriental y, al mismo tiempo, segundo jefe del Cuerpo de Sanidad, cargo que asumió en propiedad en octubre de 1898. Estuvo presente en varios combates y resultó herido en tres ocasiones.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Eugenio_Molinet">Eugenio Molinet Amorós</a> se destacó como autor de un plan sanitario que controló la propagación de la viruela entre los mambises. Escribió la “Cartilla Instructiva de Sanidad Militar” (1897). El Consejo de Gobierno lo ascendió a General de Brigada el 21 de diciembre de 1897. Con la República fue profesor de Anatomía en la Universidad de La Habana y director de Higiene de la Secretaría de Sanidad. Estuvo activo en la política y fue admirador de Gerardo Machado, de cuyo gobierno fue ministro.</p>
<p><strong>General de Brigada Juan Bruno Zayas Alfonso (1867-1896)</strong></p>
<figure id="attachment_101550" aria-describedby="caption-attachment-101550" style="width: 213px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101550 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso-213x300.jpg" alt="" width="213" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso-213x300.jpg 213w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso-106x150.jpg 106w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Juan-Bruno-Zayas-Alfonso.bmp 324w" sizes="auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101550" class="wp-caption-text">Juan Bruno Zayas Alfonso. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Nacido en La Habana, en el seno de una familia ilustre, salió a la manigua mambisa en 1895 desde Vega Alta, Las Villas. Con el grado de teniente coronel, de inmediato dirigió un regimiento y varios combates. Fue únicamente jefe militar, pues no realizó labores como médico de forma permanente ni formó parte de la Sanidad Militar. Combatió a las órdenes de los generales Manuel Suárez, Serafín Sánchez, Máximo Gómez y Antonio Maceo. Se le ascendió a coronel y se incorporó a la columna invasora, con la que participó, de forma heroica, en varios combates. Entró en Mantua al frente de la vanguardia de la columna el 22 de enero de 1896.</p>
<p>Tras la invasión, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Bruno_Zayas">Juan Bruno Zayas Alfonso</a> sobresalió en la campaña de Pinar del Río y también en La Habana, Matanzas y Las Villas. Fue ascendido a General de Brigada por el Consejo de Gobierno el 9 de abril de 1896, lo cual fue aprobado al siguiente día. Fue el general más joven del Ejército Libertador. Perseguido por los españoles, cayó en combate en la finca La Jaima, en Güiro de Boñigal, Quivicán. Fue el único de los médicos, con el grado militar de general, que murió en combate en la Guerra del 95.</p>
<p><strong>General de Brigada Eusebio Hernández Pérez (1853-1933)</strong></p>
<p>Matancero nacido en la ciudad de Colón. Muy joven estuvo implicado en la Guerra de los Diez Años. Conspiró durante los preparativos de la Guerra Chiquita y tuvo una participación muy activa en el Plan Gómez-Maceo (1884-1886). Al iniciarse la guerra en 1895 viajó a Nueva York. Tras un intento fallido, llegó a Cuba en la expedición del vapor Bermuda, dirigida por Calixto García en 1896. Con el grado de teniente coronel, peleó junto a José Maceo y Mayía Rodríguez. Formó parte del gobierno de la República en Armas como subsecretario del Exterior.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Eusebio_Hern%C3%A1ndez#:~:text=Eusebio%20Hern%C3%A1ndez%20P%C3%A9rez%20(Col%C3%B3n%2C%2018,por%20la%20independencia%20de%20Cuba.">Eusebio Hernández Pérez</a> participó en varios combates como miembro del Estado Mayor del General en Jefe Máximo Gómez y en el ataque a Las Tunas y Guisa, junto a Calixto García. Viajó a Estados Unidos en 1898 para restablecer su salud. El 24 de agosto de 1898 fue ascendido a General de Brigada. Regresó a Cuba en 1899, acompañando el cadáver de Calixto García. Fue candidato a la vicepresidencia de la República en las primeras elecciones republicanas de 1901. Estuvo activo en la política desde esa fecha, sin descuidar el ejercicio de su profesión. Fue catedrático en la Universidad de La Habana, académico de la historia y un ginecólogo de talla mundial.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="BQP9x5MGJ3"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eusebio-hernandez-perez-medico-general/">Eusebio Hernández Pérez, médico y general</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Eusebio Hernández Pérez, médico y general» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eusebio-hernandez-perez-medico-general/embed/#?secret=kQYfvtnFcH#?secret=BQP9x5MGJ3" data-secret="BQP9x5MGJ3" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>General de Brigada Daniel Gispert García (1871-1964)</strong></p>
<figure id="attachment_101551" aria-describedby="caption-attachment-101551" style="width: 223px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101551 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert-223x300.jpg 223w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert-111x150.jpg 111w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Daniel-Gispert.bmp 324w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101551" class="wp-caption-text">Daniel Gispert García. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Oriundo de San Antonio de los Baños, La Habana. Se alzó en la finca Guajén, en Vueltas, Las Villas, en 1895, fecha en que se incorporó al Ejército Libertador. Participó en varios combates. Fue jefe de Sanidad del Cuarto Cuerpo, en Las Villas. Participó en la invasión a Occidente. En 1896 ocupó el cargo de médico de la Inspección General del Ejército Libertador, bajo las órdenes de Serafín Sánchez. En octubre de 1897 se le nombró médico del Consejo de Gobierno del presidente Bartolomé Masó, cargo con el que terminó la guerra. Fue ascendido a General de Brigada el 24 de agosto de 1898. En 1899, la Comisión Ejecutiva de la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana lo nombró jefe superior del Cuerpo de Sanidad. En esa responsabilidad le correspondió gestionar el licenciamiento de los miembros de esa instancia.</p>
<p>Tras la guerra, <a href="https://www.ecured.cu/Daniel_Gispert">Daniel Gispert García</a> ocupó varios cargos relacionados con su profesión. Se destacaron los de presidente de la Junta Superior de Sanidad y secretario de Sanidad y Beneficencia durante el gobierno de Gerardo Machado. Además, fue maestro de escuela y catedrático del Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río. Al morir, era el último general mambí que aún vivía.</p>
<p><strong>General de Brigada Manuel Francisco Alfonso Seijas (1868-1924)</strong></p>
<p>Matancero de nacimiento, entró a las filas del Ejército Libertador en 1895, tras haber dirigido un alzamiento en su provincia. Con el grado de comandante, atendió a los heridos de la columna invasora ingresados en los hospitales de sangre de la ciénaga de Zapata. Después estuvo destacado en Remedios, bajo las órdenes de Quintín Bandera. Se le nombró jefe de Sanidad de la primera división del Quinto Cuerpo, en Matanzas, que dirigía José Lacret Morlot.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Manuel_Francisco_Alfonso_Ceijas">Manuel Francisco Alfonso Seijas</a> participó en la Asamblea Constituyente de La Yaya en 1897. Viajó a Estados Unidos en 1898 y regresó meses después. Terminó la guerra como subinspector del Sexto Cuerpo, en Pinar el Río. Alcanzó el grado de General de Brigada el 24 de agosto de 1898. Ejerció como médico en la República y desempeñó varios cargos y responsabilidades.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="z0cLvqdIKe"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-alfonso-seijas-general-matancero/">Manuel Alfonso Seijas, médico y general matancero</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Manuel Alfonso Seijas, médico y general matancero» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-alfonso-seijas-general-matancero/embed/#?secret=Qh7GOmpa4y#?secret=z0cLvqdIKe" data-secret="z0cLvqdIKe" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><strong>General de Brigada Hugo Roberts Fernández (1868-1948)</strong></p>
<figure id="attachment_101552" aria-describedby="caption-attachment-101552" style="width: 177px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101552 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez-195x300.jpg" alt="" width="177" height="272" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez-195x300.jpg 195w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hugo-Roberts-Fernandez.bmp 368w" sizes="auto, (max-width: 177px) 100vw, 177px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101552" class="wp-caption-text">Hugo Roberts Fernández. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Nacido en Trinidad, Las Villas, se incorporó al Ejército Libertador en 1895. Fue médico del Estado Mayor de Antonio Maceo. Participó en la invasión a Occidente y estuvo presente en más de cien combates. Fue ascendido a coronel en 1896. Ocupó el cargo de jefe de Sanidad del Sexto Cuerpo, en Pinar del Río, y en 1898 se le nombró subdirector de Sanidad del Departamento Occidental. El Consejo de Gobierno lo ascendió a General de Brigada el 26 de noviembre de 1898.</p>
<p><a href="https://www.ecured.cu/Hugo_Roberts">Hugo Roberts Fernández</a> integró la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana, de la cual fue segundo vicepresidente y primer vicepresidente. Ocupó en 1902 el puesto de médico del puerto de La Habana y, más tarde, el cargo de jefe de la Sanidad Marítima. En 1903 se le eligió miembro de la Junta Superior de Sanidad. Fue, además, jefe de Sanidad Militar de la Guardia Rural, de la Policía Nacional y de sus Servicios Médicos. Presidió la Cruz Roja de Cuba.</p>
<p><strong>General de Brigada Porfirio Valiente del Monte (1867-1900)</strong></p>
<figure id="attachment_101553" aria-describedby="caption-attachment-101553" style="width: 212px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101553 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Porfirio-Valiente-del-Monte-212x300.jpg" alt="" width="212" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Porfirio-Valiente-del-Monte-212x300.jpg 212w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Porfirio-Valiente-del-Monte-106x150.jpg 106w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Porfirio-Valiente-del-Monte.bmp 274w" sizes="auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px" /><figcaption id="caption-attachment-101553" class="wp-caption-text">Porfirio Valiente del Monte. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Hijo de la heroica ciudad de Santiago de Cuba, ingresó al Ejército Libertador en 1895. En esa fecha llegó a Baracoa como expedicionario del vapor León. Se le incorporó, como médico, al Cuartel General del Primer Cuerpo. Estuvo junto a José Maceo el día de su muerte en el combate de Loma del Gato. Desempeñó el cargo de jefe de Sanidad del Segundo Cuerpo. Atendió a los heridos del ataque y toma de Las Tunas, que dirigió Calixto García.</p>
<p>Al concluir la guerra, <a href="https://www.ecured.cu/Porfirio_Valiente_del_Monte#:~:text=Trayectoria%20revolucionaria,-Ingresa%20en%20el&amp;text=Acompa%C3%B1aba%20al%20Mayor%20General%20Jos%C3%A9,Calixto%20Garc%C3%ADa%2C%20en%20varios%20combates.">Porfirio Valiente del Monte</a> era médico primero del Cuartel General del Departamento Oriental. Fue ascendido a General de Brigada el 26 de noviembre de 1898. Formó parte de la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana, de la que fungió como secretario. Al fallecer era alcalde de Santiago de Cuba.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-generales-medicos-del-ejercito-libertador-de-cuba-en-1895/">Los generales médicos del Ejército Libertador de Cuba en 1895</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Juan Tirry y Lacy, un gobernador ilustrado en Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2026 12:40:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Conde Mopox]]></category>
		<category><![CDATA[historia de Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Tirry y Lacy, quien se destacó por un pensamiento científico ilustrado, fue el primer...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/juan-tirry-y-lacy-un-gobernador-ilustrado-en-matanzas/">Juan Tirry y Lacy, un gobernador ilustrado en Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan Tirry y Lacy, quien se destacó por un pensamiento científico ilustrado, fue el primer gobernador político y militar de Matanzas.</strong></p>
<p>En el año 1760, en el Puerto de Santa María, Andalucía, España, nació Juan Bautista Tirry y Lacy. Dedicado a la carrera de las armas, estudió en la Escuela de Guardiamarinas. Participó en los combates de Gibraltar y Argel. En 1772 viajó a San Petersburgo junto a su tío, el mariscal de campo <a href="https://www.effectivegatecpm.com/cwkdd5nx?key=2dfd2b0f07a92f148fae906b77f6532a" target="_blank" rel="noopener">Francisco Antonio Lacy y White</a> (1731-1792), conde de Lacy, ministro plenipotenciario de España en Rusia. Al culminar la misión en 1774, el embajador solicitó el grado de capitán de fragata para su sobrino, lo cual le fue concedido.</p>
<p>Al graduarse se le destinó a Cuba, a donde arribó en 1778. Al momento de la llegada de Juan Tirry y Lacy, en Cuba se materializaba, en todo su esplendor, el pensamiento y la acción de la élite ilustrada criolla. Personalidades de la talla de Francisco de Arango y Parreño, José Agustín Caballero y Tomás Romay, exponían, cada cual en su ámbito, las necesidades y aspiraciones de la emergente burguesía isleña. Los propósitos a alcanzar se vieron fortalecidos con la llegada a Cuba, en 1800, del Obispo Juan José Díaz de Espada en 1802. Por los antecedentes familiares y sus propias ideas, Juan Tirry y Lacy se incorporó rápidamente a este movimiento.</p>
<p>El joven militar contrajo matrimonio en La Habana, ciudad donde nacieron sus hijos. Fue ascendido en 1815 como coronel agregado al escuadrón de Dragones de América, que se encontraba destacado fijo en La Habana. Heredó el título de Marqués de la Cañada en 1824, siendo el cuarto con ese título nobiliario. Fue alcalde de La Habana del 1 de enero de 1825 al 1 de enero de 1826, cargo que volvió a ocupar en 1830. Terminó su carrera militar como Brigadier de Caballería del Real Cuerpo de Ingenieros. Fue Caballero de las Órdenes de Santiago y San Hermenegildo.</p>
<figure id="attachment_101374" aria-describedby="caption-attachment-101374" style="width: 248px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101374 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-248x300.jpg" alt="" width="248" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-248x300.jpg 248w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry-124x150.jpg 124w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Antiguo-blason-de-los-Tirry.bmp 387w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101374" class="wp-caption-text">Antiguo blasón de los Tirry. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Redactó, en 1798, un plan para el establecimiento de una lotería en La Habana. Presentado al gobierno en Madrid, se proponía recaudar entre 700 u 800 mil reales anuales. También elaboró una memoria sobre el cultivo del tabaco en la isla de Cuba. Formó parte de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana. Junto a José Agustín Ferrety, a propuesta de la Junta de Caminos de Hierro de La Habana, confeccionó un informe favorable al ferrocarril, que fue vital para la introducción de ese adelanto tecnológico en Cuba en 1837.</p>
<p>Juan Tirry y Lacy inició su etapa de gobernador político y militar de Matanzas el 31 de diciembre de 1815. Algunas fuentes plantean que fue “…propietario de grandes ingenios…” en territorio yumurino, dato que no aparece en el erudito libro <em>El azúcar en Matanzas y sus dueños en La Habana</em> (2007), de Alberto Perret Ballester. También ocupó el cargo de subdelegado de la Real Hacienda y de la Renta de Tabacos. En esta condición fue autor en 1817 de una «Estadística de Matanzas y los cinco partidos de su jurisdicción», que se publicó en las <em>Memorias de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana</em>.</p>
<p>Durante la etapa en que fue la primera autoridad política y militar en territorio yumurino, Juan Tirry y Lacy contribuyó al mejoramiento de la ciudad, que aún estaba muy lejos del esplendor que alcanzó después. Fue protector de la primera enseñanza, al patrocinar escuelas públicas gratuitas y premios para los mejores estudiantes. Colaboró de forma estrecha con personalidades de la talla del catalán Tomás Gener y el educador Ambrosio José González.</p>
<p>Hijo de la Ilustración, Juan Tirry y Lacy murió en La Habana el 23 de febrero de 1839. Una de las calles más importantes de Matanzas lo recuerda.</p>
<p><strong>Un informe célebre</strong></p>
<figure id="attachment_101375" aria-describedby="caption-attachment-101375" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101375 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-300x282.jpg" alt="" width="300" height="282" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-300x282.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-150x141.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17-24x24.jpg 24w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-17.bmp 464w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101375" class="wp-caption-text">Inicio del informe de Juan Tirry y Lacy sobre Isla de Pinos en el tercer tomo del libro <em>Continuación del almacén de frutos literarios, o Semanario de obras inéditas</em> (1818).</figcaption></figure>
<p>En 1797 arribó a Cuba la comisión presidida por el Conde de Mopox y de Jaruco, creada por el gobierno español para el estudio de los recursos naturales cubanos, en particular la agricultura comercial. Uno de los miembros de esta célebre expedición era Juan Tirry y Lacy, a quien, por sus conocimientos como militar, se le dio el encargo de reconocer la Isla de Pinos. Debido a su competencia y experiencia el éxito de la empresa estaba garantizado.</p>
<p>El fin inicial de su misión era “…examinar si los pinos de que está poblada y los betunes (resinas) que estos producen podrían ser útiles a los bajeles de la Armada”. Además, debía determinar las condiciones existentes para la futura explotación económica del territorio y el establecimiento de poblaciones permanentes y seguras. Sin embargo, por su interés en las características de la casi desconocida isla, el resultado fue mucho más allá.</p>
<p>La estancia de Juan Tirry y Lacy en la Isla de Pinos se prolongó por dos meses, en condiciones no muy favorables. Los resultados de su labor los expuso en una extensa memoria que dirigió al Capitán General de Cuba, Conde de Santa Clara, fechada el 13 de diciembre de 1797. La “Descripción de la Isla de Pinos por el Capitán de Fragata de la Marina Real Armada Don Juan Tirry y Lacy”, apareció en el tercer tomo de <em>Continuación del almacén de frutos literarios, o Semanario de obras inéditas</em> (1818).</p>
<p>También se publicó dentro de las <em>Memorias de la Real Sociedad Patriótica de la Habana</em> en 1838. El título verdadero de esta exposición oficial fue:</p>
<blockquote><p>“Descripción de la isla de Pinos, hecha por el capitán de fragata de la marina Real don Juan Tirry y Laci, comisionado para examinar si los pinos de que está poblada, y los betunes que estos producen, podían ser útiles para el uso de los bajeles de la armada; exornada con varias noticias sobre sus producciones, situación de sus costas, y ventajas que pueden prometer”.</p></blockquote>
<p>El informe rendido por Juan Tirry y Lacy, que dividió en 19 capítulos, estableció la situación geográfica de la Isla de Pinos. También describió sus costas y la figura de su conjunto. Explicó las características físicas de sus accidentes geográficos, así como el origen, dirección y curso de sus ríos. Además, valoró la calidad de los suelos y producciones naturales, el clima y las aguas. Desde el punto de vista económico, resaltó las ventajas de actividades como la explotación de canteras, la saca de maderas, la siembra de tabaco y la pesca de carey.</p>
<p>El informe de Juan Tirry y Lacy estuvo acompañado por un plano detallado de la Isla de Pinos. Acerca de la extensión del territorio expresó:</p>
<blockquote><p>“Según el terreno que he visto, las noticias que he adquirido, las observaciones que he ejecutado, y la figura del plan, resulta tener toda la isla de Pinos 180 leguas cuadradas planas o superficiales, y 76 de circunferencia, costeándola por sus orillas”.</p></blockquote>
<p>En este informe, Juan Tirry y Lacy describió con detalles las visitas y recorridos que realizó. Expuso con claridad y admiración, las cosas que pudo observar personalmente. Esto lo hizo, tanto en lo natural como en la vida de los seres humanos que allí vivían. Sobre las condiciones higiénicas y de la salubridad destacó lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“No se hallarán muchos parajes en que las aguas y aires sean más benéficos, y propios para la conservación de la vida que los de esta isla: es un hecho incontestable que hasta ahora no ha habido ningún sujeto agravado de aquellas enfermedades habituales, caracterizadas de incurables en otros países, que después de una corta residencia no haya sentido alivio, y al cabo de cierto tiempo el restablecimiento completo, que le ha prolongado la vida a beneficio de los aires y aguas, que son el médico y botica con que la naturaleza ha privilegiado a esta tierra”.</p></blockquote>
<p>En cuanto a la escasa población, Juan Tirry y Lacy reconoció que era un problema al cual el gobierno debía prestar la mayor atención. Presentó incluso un censo de los habitantes que residían en Isla de Pinos, a partir de los siguientes números:</p>
<blockquote><p>“Las 76 personas consideradas por sus sexos y edades, se componen de 36 hombres blancos, 18 mujeres de la misma clase, igual número de negros y cuatro negras; y hecha la división con atención al estado político de cada uno, resultan 60 libres y 16 esclavos”.</p></blockquote>
<p>Sobre estas personas, en un verdadero ejercicio de investigación etnográfica, Juan Tirry y Lacy expuso sus costumbres, actividades económicas, alimentos principales, entre otros aspectos de la vida cotidiana que llevaban, la cual consideró “…en la miseria…”. En la parte dedicada a las maderas que producía la Isla, en particular los pinos, llamó la atención sobre el inadecuado manejo de su cultivo y propuso medidas para corregir esa situación. Esta quizás fue una las primeras ocasiones en que se le dedicó atención a este asunto en un documento oficial al gobierno colonial cubano.</p>
<p>Al concluir el informe, que elaboró con celo exquisito, Juan Tirry y Lacy destacó:</p>
<blockquote><p>“He hecho una descripción exacta, y he dicho cuanto me parece producir la Isla de Pinos: conozco no están tratados los asuntos con la extensión de que son susceptibles; pero como mi objeto principal era solo el de pinos y betunes, todos los demás ramos los he mirado como accesorios, y he dado una idea corta, pero suficiente para que de ellos se haga el uso que convenga”.</p>
<p>“¡Ojalá que a mis deseos correspondiesen mis medios de animar la agricultura y el comercio de aquella Isla, para dar nuevo fomento a la riqueza nacional y al poder del soberano!”.</p></blockquote>
<p>Tuvieron que pasar varios años para que el gobierno español mostrara verdadero interés en fomentar poblaciones y diversas actividades económicas en la Isla de Pinos. Mientras tanto, el informe de Juan Tirry y Lacy ha sido considerado un modelo en su género y su autor un pionero en la exploración y conocimiento de la geografía cubana.</p>
<p>De acuerdo con el historiador español Jacobo de la Pezuela, el</p>
<blockquote><p>“…razonado y extenso informe geográfico de Tirry demostró al gobierno que era aquella isla susceptible de siembras de buen tabaco, fertilísima en pastos y maderas, abundante en piedras de construcción, y de un clima benigno y saludable”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_101385" aria-describedby="caption-attachment-101385" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101385 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-300x226.jpg" alt="" width="300" height="226" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-300x226.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n-150x113.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/471245790_8881165738662663_6644576691370949644_n.jpg 576w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-101385" class="wp-caption-text">Carta Topográfico-Geográfica de la Isla de Pinos, levantada por el ingeniero capitán Alejo Helvecio Lanier en 1860. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>El botánico matancero Antonio Ponce de León y su obra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 02:34:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Ponce de León]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la botánica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El botánico matancero Antonio Ponce de León fue un destacado estudioso y defensor de la...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El botánico matancero Antonio Ponce de León fue un destacado estudioso y defensor de la flora cubana.</strong></p>
<p>En la finca Ponce, en Guamacaro, Matanzas, nació Antonio Ponce de León y Aymé el 23 de enero de 1887. Los primeros estudios los cursó en Cárdenas y culminó el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. Desde 1907 se vinculó al Jardín Botánico de la Universidad de La Habana como ayudante. Se graduó de Doctor en Ciencias Naturales en esta institución en 1908. La tesis de grado que defendió se tituló <em>Estudio comparativo de las principales clasificaciones botánicas</em>. También fue estudiante de Farmacia y Arquitectura, carrera de la que se graduó en 1909.</p>
<p>Trabajó en la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, la Granja Escuela de Santa Clara, de la que fue director. Después pasó al Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, que también dirigió, y más tarde al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Obtuvo en 1934 la plaza de profesor de Botánica General, Fitografía y Herborización en la Universidad de La Habana. Años después fue nombrado director del Jardín Botánico de esta institución. También impartió clases de Botánica Topográfica y Complementos de Fitología.</p>
<p>En 1913 se le designó corresponsal del Instituto Internacional de Agricultura de Roma. Las ramas que atendió fueron botánica agrícola, química y física vegetal, y selección de plantas. Fue director de la Sección de Botánica de la Sociedad Cubana de Historia Natural <a href="https://www.ecured.cu/Felipe_Poey">Felipe Poey</a> y en sus <em>Memorias</em> dio a conocer varios trabajos. Participó en la fundación de la Sociedad Cubana de Botánica el 14 de julio de 1944, de la que fue director y secretario general, así como editor de su publicación, la <em>Revista Cubana de Botánica</em>. Antonio Ponce de León falleció en La Habana, el 22 de febrero de 1961.</p>
<p><strong>Obra</strong></p>
<p>La obra de Antonio Ponce de León se caracterizó, sobre todo, por la defensa de la riqueza forestal cubana y la promoción del cuidado y protección de la flora nacional. Esto lo realizó, principalmente, mediante su labor en la Sociedad Cubana de Botánica. Hay que destacar que, en el acto de fundación de esta asociación científica, realizado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, pronunció la conferencia <em>En defensa de la flora de Cuba</em>, en la que promovió ideas relativas al patrimonio botánico cubano que aún mantienen total vigencia.</p>
<p>Esta sociedad desarrolló una amplia actividad hasta 1961, en la que Antonio Ponce de León siempre fue protagonista. Entre sus empeños y resultados más relevantes deben mencionarse la instauración del Día del Árbol, la elección y divulgación de la mariposa blanca como Flor Nacional, la publicación de la <em>Revista de la Sociedad Cubana de Botánica</em>, así como la creación de grupos de amantes de la botánica, entre ellos el Grupo Sauvalle, dedicado a la promoción de la repoblación forestal. Por su ardua labor fue aceptada como miembro institucional de la International Association for Plant Taxonomy. En la actualidad, la Sociedad Cubana de Botánica desarrolla varios proyectos de conservación inspirados en las ideas defendidas por botánicos cubanos como Ponce de León y muchos más.</p>
<p>Las investigaciones de sistemática vegetal que realizó Antonio Ponce de León estuvieron dirigidas al estudio de las familias de las plantas Cicadáceas y Zamiáceas. Acerca de taxonomía y nomenclatura publicó los trabajos “Apuntes sobre la taxonomía de las Gymnospermae” (1944), “La denominación científica de los zapotes” (1945), “La denominación científica de la yamagua” (1951) y “Nociones de botánica sistemática. VII. División Psilophyta” (1952), entre otros. Participó en los congresos botánicos internacionales de Estocolmo y París. En este último evento presentó ideas para la revisión del Código de Nomenclatura Botánica. Muchas de sus propuestas fueron aceptadas y todavía se encuentran en uso. Fue autor de varias claves dicotómicas.</p>
<p>Entre las obras más destacadas de Antonio Ponce de León estuvo la serie de artículos de divulgación científica que tituló “Joyas de la Flora Cubana”. Esta se mantuvo en la <em>Revista Cubana de Botánica</em> entre 1944 y 1960. Además del artículo inicial, donde explicó los fines de esos escritos, en 1944 dedicó espacio al roble blanco y el sabicú o jigüe. Al año siguiente, 1945, hizo mención a los pinos de Cuba, el cedro, la majagua o demajagua, el dagame, el júcaro y el almácigo. Acerca de la caoba, la ceiba, el júcaro, la jatía, el mamey amarillo, el yamaquey y el copey, escribió en 1946.</p>
<p>Otras plantas valiosas de la flora cubana sobre las que llamó la atención, en 1947, fueron el corojo, el algarrobo del país, el maguey de costa y la baría. Tras una interrupción de diez años, en 1957 publicó un trabajo sobre la palma de la sierra. En 1958 lo hizo sobre la palma cana, la espatelia y la ninfa cubana. Otros artículos los dedicó en 1959 al flamboyant azul y la yagruma. El último trató sobre la yaba, en 1960. Fueron un total de 27 valiosos trabajos de divulgación científica, en los sobresalió el amor por la naturaleza y el reconocimiento de los valores de la flora cubana.</p>
<figure id="attachment_101289" aria-describedby="caption-attachment-101289" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-101289 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16-300x179.jpg" alt="" width="300" height="179" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16-300x179.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16-150x90.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nueva-imagen-de-mapa-de-bits-16.bmp 741w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-101289" class="wp-caption-text">Inicio del artículo donde Antonio Ponce de León aclaró la mención que hizo José Martí a la oruga en un conocido poema. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Uno de los primeros textos científicos de Antonio Ponce de León fue “Algo sobre el arbolado de las carreteras” (1909). A este importante tema dio continuidad años después con “Árboles de la flora de Cuba más apropiados para calles y paseos” (1945). En cuanto a botánica económica fue muy elogiado su “Informe sobre la existencia y alteración de la variedad del tabaco en Cuba” (1910). Otros trabajos suyos que deben mencionarse son “Un hermoso árbol de Australia en Camagüey” (1945), “Origen y evolución de la flora de Cuba” (1955) y “El cerezo de las Antillas (Malpighia punicifolia L.)” (1955). Sobre la protección de los bosques cubanos escribió “La Sociedad Cubana de Botánica y la dasonomía”. (1955).</p>
<p>Antonio Ponce de León reseñó varias exploraciones científicas en las que participó. Fue el caso de “Una excursión geobotánica llevada a cabo por los alumnos de la Universidad de La Habana” (1945) y “La excursión a Trinidad” (1945). En el caso de su provincia natal escribió “Una excursión a Matanzas llevada a cabo por la Sociedad Cubana de Botánica el día 23 de marzo de 1946” (1946) y Una excursión a Cárdenas” (1948). Además, hay que destacar “Excursiones a Viñales” (1946) y “Una excursión a Cienfuegos” (1948). A la vida y obra del destacado botánico José Silvestre Sauget rindió homenaje con “El Hermano León” (1946), “Elogio del Hermano León” (1951) y “La botánica en Cuba y el Hermano León” (1957).</p>
<p>Antonio Ponce de León dedicó varios trabajos a <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a>, en los que puso de manifiesto el interés del Apóstol por la botánica como ciencia y por la flora cubana en particular. Entre ellos estuvo “Martí, gran admirador de la flora cubana”, trabajo leído en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 19 de mayo de 1945, que apareció en las revistas <em>Universidad de La Habana </em>(1945), <em>Revista de Agricultura y Ganadería</em> (1946) y <em>La Escuela Nueva</em> (1953), además de ser editado como folleto en 1947 y 1952. En 1953 se editó como “Martí, gran adorador de la flora cubana”.</p>
<p>También publicó “Martí, incomparable intérprete de las bellezas naturales. Los conocimientos botánicos de Martí”, conferencia pronunciada en la Universidad de La Habana, el 19 de mayo de 1947, que fue publicada por la Sociedad Cubana de Botánica en 1953 con motivo del centenario del Apóstol. Además, dio a conocer “La oruga que nombró Martí”, artículo publicado en <em>Patria</em> (1950) y <em>Revista de la Biblioteca Nacional </em>(1951).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="0Nmtc9H8Ga"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/antonio-ponce-de-leon-botanico-matancero-precursor-de-los-bosques-martianos/">Antonio Ponce de León: botánico matancero precursor de los bosques martianos</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Antonio Ponce de León: botánico matancero precursor de los bosques martianos» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/antonio-ponce-de-leon-botanico-matancero-precursor-de-los-bosques-martianos/embed/#?secret=Xqp8IMJy3I#?secret=0Nmtc9H8Ga" data-secret="0Nmtc9H8Ga" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/el-botanico-matancero-antonio-ponce-de-leon-y-su-obra/">El botánico matancero Antonio Ponce de León y su obra</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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