La agresión de Estados Unidos a Venezuela con el ilegal secuestro de su presidente constitucional, Nicolás Maduro, activó la izquierda latinoamericana que reaccionó de manera unida expresando una condena en conjunto contra la artera acción.

Hubo protestas populares, expresiones de denuncia, la quema de la bandera norteamericana y de muñecos del Tío Sam, el símbolo de Estados Unidos, volvió a las calles de varios países, un abanico de partidos políticos y organizaciones diversas repudiaron la intervención, y casi 700 parlamentarios del hemisferio y de otras regiones del mundo rubricaron una declaración de condena.

Hasta presidentes que fueron críticos de Maduro a raíz de las últimas elecciones venezolanas como el chileno Gabriel Boric, el brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva y el colombiano Gustavo Petro alzaron sus voces al unísono para rechazar la hegemónica intromisión bélica.

Agrupaciones sindicales, sociales y defensoras de los derechos humanos se declararon en estado de movilización permanente contra la detención de Maduro, y están organizando protestas simultáneas en lo que calificaron de jornada antiimperialista hacia fines de enero.

“Tenemos que dejar a un lado las diferencias para unirnos en acciones concretas: declarar un día de rebeldía de conciencia de los pueblos; un paro continental; movilización y reflexión de los diversos sectores sociales, políticos, culturales y científicos”, exhortó el Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel.

Su llamado sonó fuerte cuando referentes de casi un centenar de organizaciones argentinas se congregaron en la sede la Central de Trabajadores de Argentina Autónoma el lunes 5, y decidieron realizar ese mismo día una protesta frente a la embajada estadounidense en Buenos Aires.

La reacción contra la ofensiva ilegal de Washington empieza a articularse en clave continental, con un mensaje común: frente a la escalada militar y diplomática de Estados Unidos, la calle, la presión internacional y la coordinación regional vuelven a aparecer como las principales herramientas de resistencia, describe elDiarioAR.

La exhortación del Nobel de la Paz tuvo un eco casi inmediato. En apenas 24 horas después, el Foro de São Paulo encabezó una reunión multisectorial con dirigentes políticos y sociales de toda América Latina para rechazar la injerencia estadounidense en Venezuela.

En la convocatoria en la CTA-A se conoció la Declaración “¡En defensa de la soberanía, el derecho internacional y la paz regional!” que en 24 horas ya habían firmado 634 legisladores de la región y del resto del mundo en rechazo a los bombardeos perpetrados contra Venezuela y el secuestro del Presidente Maduro y su esposa Cilia Flores.

El encuentro en la CTA-A fue muestra de esa unión, desde el peronismo a la izquierda trotskista, de los movimientos sociales a los sindicatos, de agrupaciones de los derechos humanos a grupos culturales, la causa anti yanqui atravesó expresiones ideológicas diversas pero con un común denominador.

El Foro de São Paulo, histórica usina de articulación de la izquierda latinoamericana, que impulsó entre otros Lula da Silva, Hugo Chávez y Fidel Castro realizó el martes 6 una cumbre virtual en la que participaron más de 120 dirigentes de diversos países y espacios.

Compartieron opiniones e ideas referentes del Grupo de Puebla, la Internacional Progresista y el Grupo Mundo Sur. Se sumaron representantes de la coalición Morena, que gobierna México; del Pacto Histórico colombiano, y el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn, hoy parlamentario.

El exembajador argentino en Venezuela Oscar Laborde manifestó luego del encuentro, según citó elDiarioAR, que fue una reunión para definir cómo los movimientos de izquierda de América Latina colaborarán contra el secuestro de Maduro.

Los participantes acordaron un marco común de acción: rechazar la apropiación estadounidense de recursos naturales y bienes comunes, condenar el acercamiento militar al territorio venezolano e insistir en un desescalamiento inmediato de la agresión de Estados Unidos en el Caribe.

Con un calendario aún en elaboración para la denominada “Reunión de Solidaridad con Venezuela” fijaron como fechas posibles los días 28 y 29 de enero, cuando se conmemora el duodécimo aniversario de la declaración de América Latina y el Caribe como “Zona de Paz” por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Igualmente, analizaron realizar una “Jornada Continental Antiimperialista”, probablemente en Colombia, México y Cuba.

Luego de nuevas amenazas del presidente Donald Trump durante la semana, tuvieron lugar intercambios telefónicos entre Lula, Petro y la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum.

elDiarioAR adelanta que en febrero, Colombia será sede de la cumbre CELAC–Unión Africana. En paralelo, movimientos sociales y organizaciones populares preparan en Bogotá una cumbre popular para manifestarse por Venezuela y contra la política exterior estadounidense. Además, el 24 de febrero habrá una actividad específica sobre reforma agraria y movimientos campesinos.

Se acordó igualmente la activación de Brigadas Solidarias Internacionalistas que viajarían a Venezuela en el corto plazo. Estas las componen médicos, abogados y otros profesionales que el gobierno de Caracas necesite.

La intervención bélica de Washington suscitó también multitudinarias manifestaciones de denuncia durante el fin de semana en Italia, Francia, España, Portugal, Cuba, México y Alemania, entre otros países

El secretario general de la CTA-A, Hugo Godoy, manifestó que los sindicatos del continente decidieron estar en movilización permanente para tender puentes con sectores anti-Trump dentro de los propios Estados Unidos.

El presidente de la Conferencia Sindical de las Américas, el estadounidense Fred Redmond, respaldó un comunicado de repudio “a la agresión militar estadounidense y a la violación de la soberanía de Venezuela”.

Ese espacio mantiene vínculos con políticos como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. “Trump no pone en riesgo solo a América Latina: sobrepasa todas las normas de las relaciones internacionales”, afirmó Godoy.

Aunque no comulga con Maduro –apunta elDiarioAR, el progresismo se pronunció contra Trump. La Alianza Progresista de las Américas, que nuclea desde el socialismo santafesino hasta fuerzas de la socialdemocracia europea, por ejemplo, sostuvo que “la democracia no puede ser secuestrada ni impuesta por la fuerza”.

Así, la crisis venezolana volvió a funcionar como catalizador de una trama política y social de izquierda que parecía dispersa ante el avance de la ultraderecha continental encabezada por Trump desde Washington y el argentino Javier Milei desde Buenos Aires.

En medio de esta marea de rechazos surgen nuevas voces, jóvenes hasta ahora desconocidos que asumen posturas comprometidas, como es el caso de la estadounidense Jessica Plitcha, quien fue arrestada por la policía por expresar a la prensa de su país su dura crítica contra Trump.

Los agentes la condujeron a la comisaria acusada de interrumpir el tráfico, pero como no pudieron comprobar los cargos la tuvieron que liberar, y Jessica al salir del cuarto donde la retenían y llegar al lobby de la estación donde la esperaban amigos y seguidores de causa, lo primero que hizo fue gritar en español: “¡Viva Venezuela! ¡Viva Maduro!”

Prensa Latina 

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