La ciudad de Managua, cálida como un abrazo de bienvenida, se prepara para ser testigo de un torneo que Nicaragua organiza por primera vez en esta categoría, confirmando su creciente capacidad para albergar citas internacionales y su hospitalidad capaz de hacer sentir en casa a equipos de medio mundo.
Del 6 al 15 de noviembre, doce selecciones repartidas en dos grupos lucharán por avanzar, solo tres equipos por cada llave obtendrán boletos a la superronda, donde se repartirán las medallas de un campeonato que promete drama desde la primera bola.
En el apartado de los antillanos estarán Japón, vigente campeón mundial y tricampeón de la categoría; Venezuela, monarca en 2021; y Corea del Sur, subcampeón en 2022 y bronce en 2016, un trío que conforma una muralla de talento y obligará a Cuba a competir sin margen para la distracción.
A esa tríada de gigantes se suman Sudáfrica y Gran Bretaña, rivales que, sobre el papel, parecen más accesibles, aunque en el béisbol el papel se quema con facilidad cuando la presión aprieta y los errores se pagan en moneda de derrotas.
Cuba debutará mañana ante Corea del Sur en el estadio Rigoberto López Pérez, de la bella ciudad de León, con el derecho José Ignacio Bermúdez llamado a abrir el camino en un choque que puede definir el pulso emocional de toda la campaña.
Al frente del equipo estará Guillermo Carmona, capitalino que debuta como director de una selección nacional tras conquistar la IV Liga Élite con Industriales, un estratega que llega con la misión de ordenar un conjunto talentoso, pero todavía sin la química de un equipo probado en la batalla.
La ventaja cubana es evidente: la mayoría de sus peloteros llegan activos en la Serie Nacional de Béisbol, con ritmo de competencia y músculos afinados por el rigor de una temporada, algo que sus homólogos de las categorías menores no tuvieron a su favor.
Sin embargo, la ventaja individual no garantiza la victoria colectiva; apenas han tenido oportunidades de funcionar como unidad, y en un torneo breve, donde cada error pesa como una losa, la sincronía puede valer tanto como el talento.
El Sub-23 carga, además, con el deber de revertir un 2026 amargo para el béisbol cubano: la Sub-15 quedó fuera de la lucha por las medallas en su Mundial, la Sub-18 fue eliminada del Panamericano y perdió el boleto al Mundial de 2027, mientras la selección mayor cayó en primera ronda del Clásico Mundial por primera vez en su historia.
En Santo Domingo, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, el béisbol cubano quedó cuarto, fuera del podio por primera vez en seis décadas, un golpe simbólico que duele más que cualquier derrota porque toca la médula de una tradición que durante décadas fue sinónimo de hegemonía.
Por eso, este equipo no viaja solo con maletas y guantes: viaja con el peso de una nación que espera señales de renovación, con la conciencia de que el camino será cuesta arriba y con la humildad de quien sabe que los rivales no perdonarán la más mínima fisura.
El pitcheo, reconocido como la gran incógnita del conjunto, deberá encontrar solidez temprana; la defensa y la velocidad, virtudes destacadas por el metodólogo Alain Álvarez, tendrán que convertirse en el escudo y el látigo de un equipo que necesita fabricar carreras con inteligencia.
No hay espacio para el optimismo desmedido, pero tampoco para rendir las armas antes de tiempo: la historia del béisbol cubano está sembrada de jornadas en que equipos jóvenes, menos favorecidos sobre el papel, encontraron en la garra y la disciplina el combustible para sorprender al mundo.
Managua aguarda con sus calles abiertas, León prepara su estadio y Nicaragua ofrece su calidez de anfitriona; ahora, Cuba debe responder con juego limpio, carácter y esa mezcla de orgullo y oficio que ha definido a sus peloteros generación tras generación.
Si el Sub-23 logra sobrevivir al vendaval de Japón, Venezuela y Corea del Sur, y se cuela entre los tres clasificados a la superronda, este Mundial de Béisbol Sub-23 podría convertirse en el primer paso de una recuperación que el béisbol cubano necesita con urgencia. (ALH)
